Wednesday, March 06, 2024

THIERRY ZABOITZEFF: un nuevo pasaje en un largo trayecto



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la afortunada ocasión de presentar el nuevo trabajo fonográfico del maestro francés THIERRY ZABOITZEFF, quien además de tener una larga trayectoria solista como compositor y multiinstrumentista, es célebre por haber formado parte por mucho tiempo del colectivo ART ZOYD. 
“La Passage” es el título del disco en el cual nos detenemos ahora, habiendo sido publicado el pasado 9 de febrero con la coparticipación de los sellos WTPL Music y Monstre Sonore. El maestro ZABOIYZEFF formó parte de esa banda baluarte del RIO francófono que hemos mencionado antes tocando el bajo y el vionocello, mayormente, pero también hizo aportes a las percusiones, los sintetizadores, la guitarra y los efectos de sonido a lo largo de su membrecía, la cual duró entre el tiempo de su álbum debut “Symphonie Pour Le Jour Où Brûleront Les Cités” (1976) hasta “Häxan” (1997), o sea, estuvo allí tanto en la época inicial de centramiento en instrumentos de cámara con ideas surrealistas como en la ulterior etapa de predominio del futurismo maquinista. En su debut solista de 1984 “Prométhée”, ZABOITZEFF se hizo cargo de todos los instrumentos en su propia expansión particular de la fase futurista que se estaba iniciando en el mundo de ART ZOYD, y no fue hasta 1992 que este maestro volvió a lucirse con su segunda obra solista “Dr. Zab & His Robotic Strings Orchestra”. A inicios de los 80, colaboró en un tema de un disco de los legendarios belgas UNIVERS ZÉRO. Volviendo al disco “La Passage”, el buen THIERRY, compositor de todos los temas, ejecuta el bajo, los teclados, el cello, las programaciones y los tratamientos electroacústicos, además de hacer algunas vocalizaciones. El único otro músico es el trompetista invitado Jean-Pierre Soarez. Tras el proceso de grabación, ZABOITZEFF se hizo cargo de la de mezcla y la remasterización. A despecho de su relativa brevedad (no llega a los 35 minutos de duración), “La Passage” es una obra excelente que sabe dar un giro refrescante al ideal inmortal de la música progresiva que apunta hacia sus extremos más vanguardistas.


¿Y por qué decimos que es una obra excelente? Repasemos los detalles del disco para aclarar debidamente nuestra posición. ‘À La Poursuite Du Zoyd’ se encarga de dar el puntapié inicial a las cosas con una exhibición de capas de sonido siniestras donde los ornamentos orquestales y el punzante riff de bajo marcan la pauta para el bien definido motif central. Mientras se van sumando los teclados, la guitarra, los espectrales monólogos y los efectos sonoros, el vitalismo esencial de la pieza va ahondando a paso firme en las vibraciones tensas que brotan de su seno. Los aportes de la trompeta sirven para añadir un elemento fastuoso al asunto. Comenzó con un convincente cénit el disco. A continuación, sigue ‘La Forêt’, que con sus más de 14 ½ minutos de duración es la pieza más larga de este disco. Un calmo soliloquio (de autoría de François-René de Chateaubriand) nos introduce a un hermoso y sobrio pasaje de piano que pronto es acompañado por unas gráciles armonías de sintetizador, aunque se trata de un breve espejismo, pues pronto nos introducimos en un paraje surrealista donde la externa aureola reposada no puede negar el hecho de que oculta algo inquietante tras su ensimismado telón. Los teclados siguen marcando la senda temática, pero hay algo nuevo en su grisácea parsimonia que se explaya a través de los ruidos de gente que está organizando medidas de movilización. Y es a poco de pasar la frontera del tercer minuto que las orquestaciones de cello se hermanan con el piano para asentar el primer cuerpo central. Ostentando un impresionismo oscurantista que ocasionalmente deja algunos espacios efímeros para la calidez, la pieza va fluyendo a través de cauces expresivos marcados por un ambiente cinematográfico y un aura expectante. El segundo cuerpo central gana en densidad mientras sigue la senda trazada por el primero, mientras que el tercero se habrá de ubicar en un sector intermedio. El clímax final porta una frescura vibrante mientras redondea los recursos más señoriales que se han exhibido en algunos momentos precedentes. Los ruidos de la naturaleza con el protagonismo de los grillos es el epílogo perfecto. Otro momento culminante del disco.

‘Poster Boy’ nos brinda, por fin, una atmósfera amable donde lo lírico predomina con cristalina elegancia dentro de un enclave sónico donde lo electrónico y lo acústico interactúan en una maraña bien articulada.* El cuarto tema del repertorio lleva el peculiar título de ‘Twisted Zoydian Song’. Algo de la amabilidad expresiva de la pieza anterior persiste aquí, pero se nota que lo que predomina es un retorno a los climas inquietantes (capitalizados por los turbadores arreglos corales). Dado que hay varios pasajes marcados por un llamativo groove cibernético, el asunto no resulta tan tétrico ni tan lóbrego como en las dos primeras piezas del álbum; lo que sí hay es un vitalismo desosegado que, al revestirse de majestuosidad, proyecta un fulgor bizarro. Toco concluye con la pieza justamente homónima, la misma que ocupa un espacio de casi 5 ½ minutos. ‘Le Passage’ es una exploración de convergencias entre el chamber-rock y la electrónica de inspiración kraut, lo cual hace que el cierre del álbum adquiera un talante cósmico. La gentileza de las líneas de trompeta, los arreglos corales y los sencillos fraseos de guitarra acompañan a las meticulosas bases sintetizadas se abre a los cielos como una fuente de genuino fulgor contemplativo. Todo esto es lo que nos ofrece el veterano e incombustible crack de la vanguardia progresiva radical THIERRY ZABOITZEFF con “La Passage”, un nuevo pasaje en un largo trayecto de aventuras e investigaciones en los terrenos más complejos y osados de la música contemporánea. ¡¡Totalmente recomendable!!


* Esta pieza fue originalmente compuesta para el film de NATAHLIE BORGERS Fang den Haider.

Monday, March 04, 2024

SEMIRAMIS: la resurrección más allá del final


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy tenemos una ocasión especial para volver nuestra mirada hacia la escena progresiva: se trata del segundo disco de estudio del legendario grupo romano SEMIRAMIS, el cual porta el simbólico título de “La Fine Non Esiste” y sucede por poco más de medio siglo de esa joya titulada “Dedicato A Frazz”, testimonio único de cuando el grupo era un colectivo de niños prodigio de la avanzada progresiva de su país. De esa alineación conformada por Paolo Faenza, Marcello Reddavide, Giampiero Artegiani y los hermanos Michele y Maurizio Zarrillo, sólo queda Faenza, quien sigue estando a cargo de la batería y el vibráfono. El resto de la actual alineación, que es un sexteto, consiste en Ivo Mileto [bajo], Emanuele Barco [guitarras eléctricas], Marco Palma [guitarras acústicas de 6 y 12 cuerdas], Giovanni Barco [voz] y Daniele Sorrenti [piano, órgano, sintetizadores y flauta]. Todo esto se inició como una idea discurrida por Faenza, Artegiani y Maurizio Zarrillo en el año 2013 sobre la reformación de SEMIRAMIS, lo cual se concretó al año siguiente. Aunque Zarrillo había dejado la banda antes de su disolución poco antes de mediados de 1974, ni él ni sus otros dos excompañeros querían reisgnarse a la idea de que el hermoso y peculiar álbum “Dedicato A Frazz” (1973) tuviese que ser su único legado para la historia del rock progresivo. Así las cosas, y dejando en paz a sus excolegas Michele Zarrillo y Marcello Reddavide, unieron fuerzas con el vocalista y guitarrista acústico Vito Ardito, el guitarrista Antonio Trapani, el teclista-flautista Daniele Sorrenti (momentáneamente reemplazado por Rino Amato) y el bajista Ivo Mileto, mientras Artegiani prefería quedarse como colaborador ocasional a las recitaciones. El fallecimiento de Zarrillo en el año 2017 rompió este momentum, pero eso no impidió la publicación de “Frazz Live”, un DVD/CD en directo que recogía una actuación de los nuevos SEMIRAMIS en Génova. Al poco tiempo, el proyecto se retomó, quedando Faenza como único integrante original del grupo tras el abandono de un Artegiani ya postrado (falleció en 2019). La alineación vigente concretó este disco que comentamos ahora, publicado tanto en CD como en vinilo anaranjado por Vinyl Magic el pasado 23 de febrero. Aquí se incluye alguna narración que nos dejó Artegiani antes de partir al más allá. Maurizio Pinna se hizo cargo de las labores de mezcla y masterización; el arte gráfica es de la autoría de Massimiliano Angelotti.

 
Repasemos ahora los detalles de “La Fine Non Esiste”. Abre el disco ‘In Quel Secondo Regno’, una canción situada sobre un medio tiempo que se maneja con bastante garra rockera, sintiéndose como una estrategia de dar aires Purpleianos a una cruza entre ALPHATAURUS y MUSEO ROSENBACH. El hermanamiento de guitarra eléctrica y órgano resulta crucial a la hora de enfatizar las vibraciones ceremoniosas del motif central, el cual todavía preserva una estilización sinfónica reconocible. El ocasional empleo de un compás en 7/8 y la inserción de un interludio cósmicamente impresionista (incluyendo la recitación de un pasaje del Canto I del Purgatorio de La Divina Comedia de DANTE) ayudan a realzar la sofisticación que opera en medio del nervio rockero. Un excelente inicio de álbum... o reinicio de la vieja visión musical de la banda, como se prefiera. ‘Cacciatore Di Ansie’ sigue a continuación con la misión explícita de capitalizar la fastuosidad heavy-progresiva que se instauró en la canción inicial para mezclarla con una cristalina lucidez melódica que se siente relativamente rayana con el folk-rock. Los momentos de placidez se alternan fluidamente con otros marcados por una solemne densidad, siendo así que estos SEMIRAMIS actuales asientan líneas de confluencia con bandas como LA COSCIENZA DI ZENO, IL BACIO DELLA MEDUSA y NOT A GOOD SIGN. De hecho, se nota un incremento en la versatilidad y el preciosismo vertidos en la edificación de múltiples recovecos temáticos. Un cénit decisivo del álbum. ‘Donna Dalle Ali D’acciaio’ es una canción inspirada en la heroína de los vuelos Amelia Earhart. Comienza con un evocador preludio de piano, vibráfono y guitarra acústica, lo cual prepara el terreno para que la primera parte cantada se acomode dentro de un despliegue sinfónico con elementos pastorales. Eso sí, los arreglos de teclados anuncian un aura sombría que pronto se perfilará a través del uso de un ímpetu rockero contundente. En esta nueva situación, la banda elabora un llamativo intermedio instrumental de matices Emersonianos, el mismo que aterriza en una fabulosa sección cantada final orientada hacia lo festivo. Con esta nueva luz brindanda para el vigor rockero en curso, la canción conquista un excelso clímax progresivo y se alza como otro cénit del repertorio. 

Cuando llega el turno de ‘Non Chiedere A Un Dio’, nos reciben unas campanadas y una cautivadora figura de guitarra acústica apoyada sobre unas gráciles capas de sintetizador. De a pocos, el ensamble íntegro arma un groove gentil y vivaz cuyos comedidos matices folklóricos permiten la instalación de un júbilo musical bastante refinado. Es como un matrimonio de YES y LE ORME con factores bucólicos vertidos desde la faceta pastoral de aquel viejo SEMIRAMIS. De hecho, ésta es la canción en que se revive a Frazz, el clown protagonista del disco de 1973, siendo así que la letra gira en torno a la pregunta de si realmente hace falta morir para liberar y curar el alma, y más bien, la música puede swervir como vehículo para esa redención ansiada. Los dos últimos temas del disco duran cerca de 7 minutos cada uno: ‘Tenda Rossa’ y ‘Sua Maestà Il Cuore’ son sus títulos respectivos, y su ilación misma permite al disco completar el realce de sus mejores cualidades estéticas para sus instancias finales. El primero de estos temas mencionados está insrpiado en otra figura de la aviación, el italiano Umberto Nobile: él viajó junto a un equipo de apoyo hacia el Polo Norte en 1928 y su avión se estrelló, salvándose él y unos cuantos del equipo. Comienza con un ímpetu rockero muy en línea con URIAH HEEP hasta que entran a tallar unos quiebres sinfónicos de inspiración Yessiana; a partir de allí, no hay camino de retorno para el despliegue de majestuosos vigor que se ha de plasmar tanto en las líneas vocales como en el expresionista esquema instrumental. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto, la pieza vira hacia un clima ceremonioso que se proyecta hacia una fastuosidad romántica, la cual, a su vez, sirve de puente para un solemne epílogo que coquetea con lo introvertido. En cuanto a ‘Sua Maestà Il Cuore’, comienza recogiendo parte del rotundo expresionismo que signó a la canción precedente, esta vez, con un esquema musical menos suntuoso, aunque no por ello, menos vigoroso. A mitad de camino, todo se detiene menos el piano, que abre camino a una sección meditabunda donde el canto parece exorcizar viejas memorias de un tiempo más feliz. Cuando el bloque instrumental entero entra en acción, bajo la guía de la guitarra eléctrica y con el ímpetu provisto por los ornamentos de la batería en el swing en tiempo de vals, la contemplación se convierte en desgarro. En el último medio minuto, la canción regresa al fuego inicial con una dosis extra de sofisticación. 

  
 
Todo esto fue lo que nos brindó con “La Fine Non Esiste” desde los cuarteles de la reformada entidad SEMIRAMIS, la cual demuestra que ha resucitado a paso firme, contando con suficientes recursos para seguir generando buena música progresiva. Así como lo hicimos en la retrospectiva de aquel viejo disco de 1973, también dedicamos la reseña del nuevo disco a las memorias de Maurizio Carrillo y Giampiero Artegiano (fallecidos en 2017 y 2019, respectivamente), agradeciéndoles por todo lo bueno que hicieron en nombre del ideal del rock artístico de su país. En sí mismo, este nuevo disco “La Fine Non Esiste” se erige como un referente importante para el rock progresivo italiano de 2024; efectivamente, no existe punto final para el sendero musical de SEMIRAMIS.
 
 
Muestras de “La Fine Non Esiste”.-
Il Caciatore Di Ansie: https://semiramisgroup.bandcamp.com/track/cacciatore-di-ansie
Donna Dalle Ali D’acciaio : https://semiramisgroup.bandcamp.com/track/donna-dalle-ali-dacciaio

Saturday, March 02, 2024

Dedicado a SEMIRAMIS



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy realizamos una retrospectiva de una banda italiana de niños prodigio del rock progresivo italiano de los 70s. Nos estamos refiriendo a SEMIRAMIS, quinteto conformado por Paolo Faenza [batería, vibráfono, otras percusiones y efectos de sonido], Marcello Reddavide [bajo, campanas tubulares y efectos de sonido], Giampiero Artegiani [guitarras clásica y acústica de 12 cuerdas, y sintetizador] Michele Zarrillo [guitarras eléctricas y acústicas, y voz] y Maurizio Zarrillo [pianos clásico y eléctrico, órgano Eminent, sintetizador, clavecín y sistro] y cuyo único álbum “Dedicato A Frazz” es uno de los más peculiares y alucinantes que se han hecho durante la primera generación del rock progresivo italiano. El nombre del grupo se dice Semíramis en español, y se corresponde a la legendaria reina asiria Sammuramat, cuya presencia trascendió hasta la comovisión religiosa de Egipto, Grecia y Roma para instalarse como figura mítica, específicamente, como diosa de la fertilidad y la belleza. ¿Y cómo surgió este grupo de inquietos jóvenes absortos en el ideal del rock artístico? Los orígenes de la banda datan del año 1970, cuando el teclista Maurizio Zarrillo unió fuerzas con dos primos, el bajista Marcello Reddavide y el baterista Memmo Pulvano, teniendo todos ellos 15 años de edad. Al año, se incorporó el vocalista Maurizio Macioce (quien se hacía llamar Maurizio Macos), pero en 1972 éste fue reemplazado por el hermando menor de Maurizio, Michele, quien también tenía mañana para la guitarra. Cuando se sumó Artegiani – otro adolescente talentoso que aportaba labores a las guitarras acústicas y el sintetizador – el ahora quinteto ya estaba preparado para tocar en varios festivales al aire libre. En uno de ellos compartieron cartel con luminarias como OSANNA y BANCO DEL MUTUO SOCCORSO; el baterista de este último grupo llegó a prestar su instrumento a Pulvano. El grupo llegó al año 1973 con el mismo Pulvano siendo reemplazado por Faenza, un aspecto muy relevante pues, además de ser muy creativo con la batería, su obsesión con el vibráfono permitió a SEMIRAMIS enriquecer aún más su espectro sonoro. Y bueno, ya el grupo contaba con suficientes composiciones propias para llenar un LP: sólo faltaba el contrato de grabación. “Dedicato A Frazz” es el nombre de ese disco (único disco) que el colectivo de SEMIRAMIS alcanzó a grabar merced al sello Trident, tras 10 u 11 días de sesiones. El productor fue Robert Cunningham. El pintor inglés Gordon Faggeter se encargó de hacer la peculiar y hermosa portada, además del diseño gráfico general. Se trata de un álbum conceptual que narra las peripecias y reflexiones del personaje titular (cuyo nombre se deriva de la unión de las iniciales de los apellidos de los cinco integrantes), un clown que explora todos los matices de la vida urbana y las actitudes de la gente de la calle, que parece ser noble pero, en realidad, esconde bajo sus máscaras de hipocresía sus egoísmos y crueldades, las que llevan al circo donde trabaja a una crisis sin solución. También se va desengañando del modo en que la gente no sabe apreciar las maravillas de la naturaleza, lo cual le hunde en una horrible depresión que le lleva a hacer un examen negativo de su propia condición humana, un sufrimiento que sólo puede acabar con el suicidio. Reddavide hizo las letras de todas las canciones, mientras que toda la música fue compuesta por Michele Zarrillo. Los arreglos y los efectos especiales ya fueron añadidos por todos los integrantes durante el proceso de grabación.


Bueno, vayamos a los detalles del repertorio de “Dedicato A Frazz”. Ocupando los 6 primeros minutos del disco, ‘La Bottega Del Rigattiere’ da el puntapié inicial a las cosas. El breve prólogo está dominando por unas capas y ornamentos de sintetizadores sobre los que se descarga una impetuosa llovizna de notas de vibráfono, siendo así que de este extraño entramado brotan las escalas iniciales de las guitarras acústicas para dar inicio a un motif folk-rockero con ribetes moderadamente pesados que se conecta con el paradigma de OSANNA, añadiéndose matices de PREMIATA FORNERIA MARCONI mientras la banda avanza hacia un segundo motif más ceremonioso donde predominan las vibraciones prog-sinfónicas. Tras este brillante tema de inicio llega el turno de ‘Luna Park’, canción destinada a explorar más a fondo esa combinación de vigor y delicadeza que se mostró anteriormente. Esta vez, las partes fuertes son más frenéticas al centrarse en un barroquismo vivaz bajo la guía dual de la primera guitarra y el piano. Tras un breve puente de inclinaciones jazzeras surge una sección cantada donde se encadenan sinfonismo y prog-folk; la ahora predominante calidez se explaya a sus anchas antes de que irrumpa el reprise del contundente motif inicial para el epílogo. Una mención especial debe ir para la labor de la guitarra, que exhibe algunas de sus virguerías más espectaculares de todo el álbum. ‘Un Zoo Di Vetro’ es la canción encargada de cerrar el lado A del disco y lo hace dando un paso más allá en el eclecticismo aventurero de la banda. Dura poco menos de 6 minutos, pero tiene el aliciente de tener una estructura más versátil que la canción que inició el álbum: crea la impresión de una minúscula obra de teatro con escenas diversas que se van sucediendo con un frenesí que casi raya con lo caótico. Una primera sección refleja una remodelación psicodélica de una danza palaciega renacentista con ribetes circenses, siendo así que unas notas sostenidas de los sintetizadores se conectan con una segunda sección en la que el grupo despliega una garra al estilo de IL BALLETTO DI BRONZO recargada con agitaciones siniestras y agresivas. El guitarreo Hendrixiano es fenomenal. La tercera sección es un despliegue de serenos climas pastorales marcados por la interconexión entre las dos guitarras acústicas y el vibráfono. Los comedidos ornamentos de este último se transforman en intrépidas emanaciones free form que se apoderan casi en exclusiva del clima misterioso que signa al epílogo (hay ciertos aportes tenues de sintetizador y percusión por allí).

‘Per Una Strada Affollata’ es la pieza que abre el lado B y lo hace recogiendo los ecos del dinamismo de la canción #2 del mismo modo que retoma la extravagancia sistemática de la canción #3, añadiendo refrescantes recursos de diversidad temática. Un motif inicial de inspiración barroca es transportado con aires juguetones y ornamentado por una ágil vivacidad rockera: lo que suena es como una idea perdida del primer álbum de BANCO DEL MUTUO SOCCORSO que ha sido remodelada por IL BALLETTO DI BRONZO. Una vez que todo se detiene de manera cortante, emerge un hermoso y ceremonioso solo de guitarra clásica donde lo introspectivo impone una atmósfera totalmente nueva. Una vez terminada ésta, el grupo regresa al barroquismo travieso filtrado a través de una rotunda acidez rockera, terminando todo con una neuróticamente rabiosa miniatura cantada. “Nel centro di un mondo lontano dal mondo in cui crede, crede! / È la paura che scorre nel sangue ma cade davanti palazzi. / Chiudendo la strada e battendo la porta di casa, casa!” La dupla de ‘Dietro Una Porta Di Carta’ y ‘Frazz’  se explaya en los ecos de fastuosidad y versátil dinamismo emanados de ‘Per Una Strada Affollata’ para hacer que lo sublime se retroalimente eficientemente. El primero de estos temas mencionados comienza con una primera sección marcada por un talante ceremonioso y calmo que se deja arropar por una ambientación razonablemente fastuosa. Su segunda sección se centra en una mezcla de heavy prog y sinfonismo que incluye algunos recursos psicodélicos. En cuanto a ‘Frazz’, se explaya a lo largo de una cuidadosa ilación de atmósferas diversas que van desde un barroquismo electrizante hacia una contemplación bucólica, pasando luego a una neurótica metralla pesada, para luego terminar con un clima sinfónico conmovedor. ‘Clown’ se encarga de cerrar el repertorio del álbum con expansiones de varios de los modismos estilísticos que se han delineado fehacientemente en la secuencia de las cuatro canciones precedentes. Un prólogo expectante anuncia la cercanía del destino fatal del protagonista, abriendo paso poco después a un cuerpo central muy vivaz cuyo aguerrido nervio se instala fluidamente sobre un compás inusual. El epílogo pastoral se deja envolver por una atmósfera grisácea muy afin al conexto funerario del momento. Las gentiles orquestaciones del sintetizador aportan una discreta calidez al enclave instrumental. “Le promesse a quel signore / Che disprezza un nano stanco, / Che truccato nel suo circo / Piange e cala giù il sipario. / Ultima luce su un pagliaccio, / Solo al centro di sé stesso.” La última nota simultáneamente tocada al sintetizador y al vibráfono es la misma con la que comenzó la primera canción del álbum: la idea de un círculo que se cierra dentro de su propia imaginería narrativa.


“Dedicato A Frazz” no fue un éxito de ventas precisamente, aunque SEMIRAMIS mantuvo una actividad productiva en actuaciones en vivo tanto en Roma como en ciudades cercanas. Cuando llegó el año 1974, el grupo pasó por una crisis seria que hizo que el bajista Toni Massarutto y el teclista Giulio Ferrarin reemplazaran a Raddavide y Maurizio Zarrillo, quienes dejaron la banda. La nueva alineación no duró mucho y el grupo terminó resignándose a su disolución antes de que el año 1974 llegase a su ecuador. Michele Zarrillo formó parte de unos IL ROVESCIO DELLA MEDAGLIA que también estaban en sus últimas caminatas, pero no por mucho tiempo. Faenza y Artegiani formaron el grupo pop CARILLON entre 1979 y 1981. Posteriormente, Michele Zarrillo y Giampiero Artegiani forjaron existosas carreras como cantautores y productores de otros artistas del pop; por fin les llegaron la fama y los galardones. Si bien parecía que todo esto era lo que el Dios Destino tenía reservado para la realidad de SEMIRAMIS, la cosa fue muy distinta desde hace algunos años. En efecto, en 2013, Faenza, Artegiani y Maurizio Zarrillo acordaron reformar la banda con músicos nuevos, cosa que se concretó efectivamente al año siguiente. Más aún, en el presente primer tercio del año 2024 ya hay un segundo disco de estudio de SEMIRAMIS en el mercado, pero dejamos esto aquí para hablar sobre ello en otra ocasión. Por ahora, nos limitamos a expresar nuestro agrado por que exista un disco tan excelso y lleno de creatividad como “Dedicato A Frazz”. Dedicamos esta retrospectiva in memoriam a Maurizio Zarrillo y Giampiero Artegiani, quienes nos dejaron el 11 de julio de 2017 y el 4 de febrero de 2019, respectivamente. Un agradecimiento eterno a ellos y a sus tres compañeros de primeras aventuras que aún están entre nosotros por habernos brindado una obra tan notable dentro del amplio panorama del rock progresivo italiano de primera generación. ¡Muy bien hecho, muchachos! ¡No es nada fácil hacer un disco destinado a ser legendario!... ¡¡Y encima, a la primera!!


Muestras de “Dedicato A Frazz”.-

Wednesday, February 28, 2024

Sombras y luces de la aventura vanguardista del dúo COLIN EDWIN & ROBERT JÜRJENDAL

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
En esta ocasión presentamos el disco “The Weight Of A Shadow”, de autoría compartida del australiano COLIN EDWIN y el estonio ROBERT JÜRJENDAL; el disco en cuestión fue publicado el 4 de noviembre del pasado año 2023 por el sello Hard World, estando sus coordenadas estilísticas situadas en una cruza entre el avant-prog, el ambient y el jazz experimental contemporáneo. EDWIN se hace cargo de los bajos con y sin trastes, el contrabajo, la guitarra e-bow y las programaciones sintetizadas, mientras que JÜRJENDAL realiza sus labores con la guitarra eléctrica, la U8 Touch Guitar y la guitarra de 12 cuerdas. El primero de ellos es particularmente popular por su larga estadía en PORCUPINE TREE, aunque también cuenta con membrecías en O.R.K., BURNT BELIEF, METALLIC TASTE OF BLOOD y otros proyectos ocasionales. Por su parte, JÜRJENDAL está o ha estado vinculado a UMA, SLOW ELECTRIC y JAN BANG, indicio claro de inquietudes eclécticas dentro del jazz, la electrónica y el art-rock. De hecho, fue colaborando en SLOW ELECTRIC, proyecto de Tim Bowness, en el año 2011, que estos dos maestros se conocieron. Éste es el segundo disco del dúo, siendo el primero 
“Another World” (2018). El material contenido en “The Weight Of A Shadow” fue grabado en el estudio NightSpace UK y en el Aaviku Farmstead Studio, los centros de grabación particulares de cada uno de estos maestros. La mezcla fue realizada por el propio EDWIN y el ulterior proceso de masterización estuvo en manos de Paul Mex en el estudio Mex One Recordings. Veamos ahora los detalles estrictamente musicales del repertorio de “The Weight Of A Shadow”.
 
La dupla inaugural de ‘Barely Visible’ y ‘Cyclic Drift’ pone muchas cartas de la baraja dual sobre la mesa. El primero de estos ítems mencionados se centra en un clima otoñal con tintes crepusculares, los mismos que asumen pronto unos recursos debidamente mesurados de fuerza expresiva, focalizándose en el estándar jazz-progresivo. En cuanto a 
‘Cyclic Drift’, se trata de algo un poco similar al tenor general de la pieza inaugural, pero esta vez hay un mayor énfasis en el potencial del groove basado en el jazz experimental que tanto le gusta al dúo emplear. De esta manera, se nota una mayor robustez en la persistente estrategia de hacer música progresiva etérea con un amplio realce de los paisajes sónicamente cinematográficos. El tercer tema es el que justamente da título al disco; el enfoque de trabajo expuesto en ‘The Weight Of A Shadow’ se apoya en un mayor grado de sutileza expresiva que el empleado en la secuencia de los dos temas iniciales. Eso implica que el motif central se delinea con un enfoque minimalista, siendo así que éste está alimentado por una gentil calidez situada entre lo ensoñador y lo nostálgico en medio de una sobria luminosidad. Justamente aquí está la clave a seguir explorando en otros temas posteriores del presente álbum. ‘Time To Find The Sun’ exhibe 5 minutos de señorío sónico signado por un lirismo imponente que sabe contener su patente majestuosidad dentro de un ambientación gentilmente crepuscular. La luz musical aquí presente goza de la dosis estrictamente necesaria, algo crucial para convertir a este tema en uno de los más hermosos del disco. ‘Soul Blizzard’, el tema que sigue a continuación, se encarga de expandir esa luz y darle al persistente espíritu contemplativo una fastuosidad más explícita. Cuando llega el turno de ‘Unknown Hands’, el dúo retoma la aureola cinematográfica que signó a la pieza homónima mientras le da un gentil cariz jazzero; mientras tanto, los ornamentos provistos por las percusiones programadas refuerzan el carácter etéreo de lo que suena. ‘The Grid’ trabaja con una cruza de post-rock y ambient sobre un groove lo suficientemente sofisticado como para que las predominantes vibraciones contemplativas se dejen arropar por un convincente preciosismo. He aquí un punto de encuentro entre el paradigma de los STICK MEN y el de TORTOISE, he aquí un cénit especial del álbum.
 
‘Springunal’ es algo que nos toma un poco por sorpresa pues es un campo de expresión para una tensión renovadora dentro del ideario de EDWIN & JÜRJENDAL. El vitalismo flotante de los desarrollos temáticos futuristas que se van hilando a lo largo del camino reflejan un cuadro sonoro de oscurantismo controlado, algo así como un armazón de 2 o 3 ideas perdidas de UNIVERS ZÉRO que fueron a parar a manos de los TANGERINE DREAM de la etapa 1977-80. Tras este peculiar viaje, emerge ‘Penumbra’,  y es justo eso lo que gestan los dos músicos, una penumbra densa donde la tensión de la pieza precedente es reemplazada por una inquietud misteriosa que prefiere explayarse de a pocos en vez de estallar en una fiesta macabra de angustias diversas. No es así la cosa, pues lo que aquí tenemos es un enfoque controlado de un nervioso desasosiego que el intelecto no llega a racionalizar del todo. ‘Shadow Ritual’ se sitúa en un espacio intermedio entre los dos temas precedentes: un trayecto cavernícola donde la exterioridad futurista y la introspección enigmática se intersectan bajo la guía de una serenidad reflexiva progresivamente estilizada. El guitarreo Frippiano ayuda mucho a reforzar el segundo de los factores mencionados. En comparación, ‘Sub Flow’ resulta más relajado, pues es un ejercicio de parsimonioso space-rock progresivo sobre unas cadencias exóticas y un sencillo motif de inspiración oriental. Una vez más, regresan al frente los resabios de la pieza homónima. El tema encargado de cerrar este repertorio es ‘Back To The Light’, y lo hace recurriendo a la faceta más lírica del dúo. El cautivador centro melódico es manejado con una sutileza bien perfilada (tal vez en coqueteo con el post-rock) mientras las florituras de la Touch Guitar procuran enriquecer el potencial de tonalidades progresivas que guarda dicho centro melódico. Todo esto fue “The Weight Of A Shadow”, una bitácora de excelsas sombras y luces reflejadas en las exquisitas travesías musicales que el colectivo de COLIN EDWIN y ROBERT JÜRJENDAL ha gestado en el susodicho trabajo fonográfico. Muchas gracias a ellos por este estupendo disco que recomendamos en cualquier buena fonoteca abierta a la música vanguardista. 
 
 
Muestras de “The Weight Of A Shadow”.-
Cyclic Drift: https://music.colinedwin.co.uk/track/cyclic-drift
Time To Find The Sun: https://music.colinedwin.co.uk/track/time-to-find-the-sun
The Grid: https://music.colinedwin.co.uk/track/the-grid
Penumbra: https://music.colinedwin.co.uk/track/penumbra

Sunday, February 25, 2024

RAFFO y su verídica cosecha de flores en el jardín de la fusión contemporánea

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme placer de hablar sobre el nuevo disco de JUAN “POLLO” RAFFO, o simplemente RAFFO: el disco en cuestión se titula “La Falacia Del Espantapájaros – Música De Flores Vol. 6” y fue publicado en noviembre del pasado año 2023. Además de los teclados de RAFFO, suenan a lo largo del repertorio el bajo de Tomás Pagano y la batería de Rodrigo Genni. El material aquí contenido fue grabado por César Silva en El Hornero, Pablo López Ruiz en Doctor F y Rodrigo Genni en Estudio Lerma; más adelante, los procesos de mezcla y masterización estuvieron a cargo de César Silva en El Hornero. El arte y y el diseño gráfico son de la autoría de Emmanuel Panza. El título del disco responde al tipo de falacia que se estudia en la lógica filosófica (en inglés es the strawman fallacy): se trata de la pretensión de haber refutado una posición al rebatir una versión exagerada o simplificada de una posición que, en realidad, es más sutil y rica que lo que pretende el (fracasado) refutador. Se trata del primer disco que RAFFO y sus colegas hacen tras el fallecimiento del saxofonista-clarinetista Martín Rur, quien se lució enormemente en esta serie de discos de Música De Flores. Con sólo apreciar sus sólidos aportes en los dos volúmenes anteriores (“Brindis” y “Llueve Sobre La Biblioteca Central”, de los años 2016 y 2019, respectivamente) advertimos que el cosmos de la fusión contemporánea argentina tenía en él a una estrella de gran calibre: la dedicatoria que se le hace en los créditos de este nuevo disco es muy merecida. En fin, el arte tiene su propia manera de dejar que la vida continúe sacando de sí nuevas cosas para iluminar al mundo, y ahora es el turno para brillar de “La Falacia Del Espantapájaros”: adelantamos que aquí opera un nivel más contenido de exuberancia estilística que la existente en los dos discos mencionados más arriba, pero que conste que el vigor expresivo del ensamble sigue siendo tan inspirado como siempre. Justifiquemos ahora, paso por paso, este diagnóstico previo de parte nuestra.

‘Siete De Cada Cinco’ da inicio al repertorio con un aura solemne que sabe conllevar muy solventemente la combinación de un groove moderadamente suelto con una prestancia señorial empapada de serenidad. La labor de los teclados alterna momentos de gracilidad fusionesca (un poco al estilo del legendario Joe Zawinul) con otros marcados por un estilizado barroquismo; mientras tanto, la dupla rítmica preserva un swing impoluto con algunos espacios abiertos para que el bajo elabore unas florituras pertinentes bajo el manto de los solos y bases armónicas creados por RAFFO, garantizándose así el manejo de algunos quiebres folklóricos en pasajes estratégicos. Luego sigue ‘Pretexto’, tema que se extiende por un espacio de 6 ¾ minutos para llegar a ser ítem individual más extenso del repertorio. Todo comienza muy sigilosamente, como saliendo de a pocos de un escondrijo mientras se impone un ambiente misterioso, pero ya pasada la frontera del segundo minuto, el motif central aclara su presencia a la hora de instaurar un clima contemplativo. Las orquestaciones de teclado que emergen durante el último minuto añaden una elegante fastuosidad al asunto, un suave resplandor en medio de la neblina introspectiva. Cuando llega el turno de ‘Persecución’, el ensamble se dispone a virar radicalmente hacia lo extrovertido en clave jazz-progresiva, siendo así que el bajo asume un rol co-protagónico junto a los teclados. Lo que suena aquí parece un híbrido de GENTLE GIANT y JAN HAMMER con algunos aditivos extra de fusión tanguera que ayudan a incrementar el potencial vitalista diseñado para la ocasión. La dupla de ‘Preludio Al Rulo’ y ‘El Rulo’ abre campo a otra exhibición de señorial lirismo de parte del colectivo triádico. El primero de estos temas mencionados recoge parte del fulgor sónico de la pieza precedente y lo remodela con unas vibraciones conmovedoras que parecen tomar algunos trucos de la cámara impresionista mientras instaura su cálido motif fusionesco. En cuanto a ‘El Rulo’, se trata de un inspirado ejercicio de jazz de salón donde se mezclan la alegría serena y la calma entusiasta, siendo así que la labor de la batería permite al trío conectarse con algunos ambientes folklóricos. Los parajes más exultantes del piano motivan al ensamble íntegro crear un clímax refinado y contundente.
 
Con el simpático título de ‘Cuidado Con Las Imitaciones’ emerge una pieza bastante ágil donde los músicos actuantes trabajan con el júbilo y la sensualidad que emanan al unísono de los esquemas rítmicos, grooves y desarrollos temáticos planteados. Los tres últimos ítems del repertorio son las tres partes de la ambiciosa idea musical que da título al álbum. ‘La Falacia del Espantapájaros, Pt. 1’ dura 7 ½ minutos y su misión consiste en recoger las sucesivas siembras de la pieza precedente y de la que abrió el álbum para gestar un enérgico viaje a través de las áreas del rock progresivo y el jazz-rock sobre un sólido enclave fusionesco. Se dejan sentir aquí las influencias de los WEATHER REPORT de 1974 y los RETURN TO FOREVER de 1973 con algunos guiños extra a la escuela del Canterbury (especialmente, los SOFT MACHINE de los discos tercero y cuarto). La inclusión de un interludio experimental de tenor deconstructivo es un inteligente recurso de variedad expresiva en medio del esplendor reinante. ‘La Falacia Del Espantapájaros, Pt. 2’ comienza con una serena figura de piano, la misma que termina expandiéndose por varios meandros expresivos bajo una ingeniería ensoñadora con ribetes contemplativos. La serenidad persiste de manera consistente mientras se deja ornamentar por algunos arrebatos comedidos del piano. Finalmente, ‘La Falacia del Espantapájaros, Pt. 3’ retoma lo más extrovertido y juguetón del jolgorio fusionesco que ya signó a varias piezas precedentes, haciendo que los 4 minutos de su duración pasen volando. Todo esto fue lo que se nos ofreció desde el cuartel del maestro RAFFO y sus secuaces con “La Falacia Del Espantapájaros – Música De Flores Vol. 6”. Con una carrera, tanto solista como en grupos, que va más allá de las cuatro décadas, RAFFO nos demuestra que su frescura creativa, su iniciativa para explorar mil mundos sonoros y su virtuosismo siguen intactos. Es por eso que este disco es todo lo contrario de una falacia: es una verídica cosecha de hermosas ideas musicales dentro del jardín de perpetua belleza musical que está bajo el mando del maestro RAFFO. En resumen... ¡¡un disco totalmente recomendable!!


Muestras de “La Falacia Del Espantapájaros – Música De Flores Vol. 6”.-
Siete De Cada Cinco: https://www.youtube.com/watch?v=QgggkkI6Mic
Pretexto: https://www.youtube.com/watch?v=YBBzUpJ_0tA
La Falacia Del Espantapájaros, Pt. 1: https://www.youtube.com/watch?v=OU8caGaNJFQ

Friday, February 23, 2024

Un paso adelante en el monumental trayecto Zeuhl del colectivo francés RHÙN



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
El trayecto de música progresiva Zeuhl para el nuevo milenio sigue vigente gracias a la iniciativa y la creatividad de ensambles como el conjunto francés RHÙN, el cual ya se lució a mediados del pasado año 2023 con el disco “Tozïh” y ahora lo sigue haciendo con “Tozzos”, cuyo lanzamiento oficial está programado para el próximo 8 de marzo (dentro de muy pocos días). Al igual que ese disco que mencionamos antes, la publicación de “Tozzos” está en manos de Baboon Fish Label; de hecho, es una continuación conceptual de “Tozïh” en relación con una contemplación crítica del mundo que nos rodea donde la pobreza, el conflicto y la crueldad predominan hasta el punto de llevar a la especie humana a sus carencias vitales y morales más extremas. La alineación de RHÙN está conformada por Captain Flapattak [batería y canto], Retsim Käh [bajo y canto], Charlotte Pace [violín], Chfab Kaouenn [teclados y canto], Jean Bonëth [saxofones alto y barítono] y Ludal Le Chacal [voz principal y teclados]. Captain Flapattak compuso todos los temas salvo el penúltimo, cuya autoría corresponde a Raphaël Martin. El material contenido en “Tozzos” fue grabado en la École Paul Le Flem, en Servon-sur-Vilaine; los ulteriores procesos de mezcla y masterización estuvieron a cargo de Kevin Brosse y Christophne Menanteau, respectivamente. Adelantamos que este disco contiene un drenaje de mayor robustez sonora que su predecesor, preservando el gusto por la tensión rotunda y las texturas grandilocuentes que consignan la marca de la casa. Bueno, repasemos ahora los detalles del repertorio de “Tozzos”.

 
El repertorio de “Tozzos” comienza con ‘Xïem (Où Les Troubadours Nus Mitraillent Les Babouins Morveux)’, tema que dura 13 minutos y pico, siendo, de hecho, el más extenso de los cuatro que se contienen aquí. El pasaje inicial es ceremonioso, basándose en una confluencia entre el carácter envolvente de las sofisticadas líneas melódicas trazadas por la comunicón de violín y vientos y la exuberancia explícita de la batería. De esta manera, el motif central dispone de un espacio generoso para poder instalarse presurosamente, lo cual, a su vez, lleva a una presta disposición para la emergencia de recovecos temáticos que, mayormente, son guiados por los teclados; todavía no se llega a la frontera del tercer minuto y nos hallamos caminando sobre un puente de armazón gótico que, a su vez, nos transporta hacia una aureola misteriosa que no esconde los ribetes de siniestra inquietud que laten a flor de piel. Una vez que el ensamble entero retorna a la senda de la extroversión, el asunto se torna más denso que antes, siendo así que el fulgor multicolor que atraviesa a las interacciones instrumentales ostentan aires de suntuosa neurosis. Los ulteriores cánticos añaden matices fantasmagóricos a esa neurosis con el fin de gestar un proceso de festejos oscurantistas que se sitúan en un terreno intermedio entre los MAGMA de 1974-76 y los SHUB-NIGGURATH de 1986. Los aspectos belicosos son los que más se destacan dentro de la ingeniería musical diseñada para la segunda mitad de esta pieza: el festejo quiere ahora llegar a una cúspide climática amenazadora sin renunciar siquiera a un ápice de elegancia estructural. Se engarza a los últimos cánticos de este cénit de entrada el cántico que inicia el segundo tema del álbum: éste goza de un generoso espacio de expansión expresiva (dura 10 minutos) y responde al título de ‘Henc (J’aurai Voulu Tuer Le Vendeur De Jasmin)’. Llega pronto el momento de la focalización crucial del entramado de vientos, teclados y violín, el cual se entraga a la elaboración de una foresta sónica bastante solemne. ¿Se metió SUN RA en una misión de remodelación del paradigma Zeuhl heredado directamente de MAGMA y la gente de RHÙN se convirtió en el colectivo exorcista de tal remodelación? Podría decirse que sí, al menos hasta poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto, pues es entonces que el grupo se arroja a un ejercicio de vitalismo extravagante en clave jazz-rockera dentro de un esquema avant-progresivo marcado por una jovialidad urgente. El epílogo en clave de jazz suave es un interesante recurso de variedad. 

‘Theusz Amstrad’ tiene una metralla inicial donde se combinan aires de batalla y subterfugios de danza ceremonial: aquí opera una vivacidad esplendorosa, una explosión de fulgor espiritual que se trasluce inequívocamente a través de las orquestaciones y el robusto encuadre de bajo, batería y teclados. Pero dicho fulgor está orientado hacia la exaltación de un fuego cósmico que no existe para calmar a las almas, sino para invitarles a ahogarse en su propia catarsis en busca de una posible reconstrucción impredecible. Algo inherentemente perturbador hay en los abstractos solos del sintetizador, mientras los ornamentos de saxofón apuntalan inmisercordemente a la absorbente musculatura donde se emplazan las delirantes intervenciones insteumentales. Se notan las conexiones con las líneas de trabajo de NEOM y LE GRAND SBAM. ‘Zöfm’ dura cerca de 8 ½ minutos y es el último tema del repertorio: su estrategia básica se enfoca en retomar varias de las pautas predominantes de los dos primeros temas del álbum, dándoles un vigor renovador. De hecho, se nota que hay una incandescencia incrementada en los pasajes neuróticos, lo cual obliga al bloque de instrumentistas a dialogar dentro de un encuadre más electrizante. Es como si se quisiera terminar el disco con la danza definitiva, la exaltación tras la cual no debe quedar nada... Pero llegamos a la frontera del quinto minuto con un inesperado viraje hacia una caverna lúgubre donde hay que moverse con una parsimonia crepuscular. La densidad de lo noctámbulo se materializa en una masa imponente que se va expandiendo con maciza altivez, motivando uan mezcla de pavor y exaltación con inescrutable elegancia. Y así termina todo. Como balance final, nos queda claro que la gente de RHÙN se ha vuelto a lucir con éste, su nuevo disco, lo cual hasta resulta natural al saber que se trata del fruto del mismo aluvión de inspiración musical que permitió la gestación de su brillante disco de laño pasado. El grupo ha necesitado menos de 40 minutos para dar rienda suelta a su gloria musical en este momento de su trayecto vigente: “Tozzos” es un monumental deleite que sirve de indicio muy claro de que la escena francesa sigue siendo una intensiva fuerza generadora de las propuestas más osadas dentro del polivalente discurso progresivo. ¡¡¡Totalmente recomendable este nuevo trabajo de RHÙN!!!
 
 
Muestras de “Tozzos”.-
Xïem (Où Les Troubadours Nus Mitraillent Les Babouins Morveux): https://rhunmusic.bandcamp.com/track/x-em-o-les-troubadours-nus-mitraillent-les-babouins-morveux
Theusz Amstrad: https://rhunmusic.bandcamp.com/track/theusz-amstrad

Tuesday, February 20, 2024

El cuarto vuelo del proyecto italiano ELLESMERE a través de los cielos progresivos



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy tenemos el gusto de presentar el nuevo disco de ELLESMERE, el proyecto progresivo del músico y compositor italiano Roberto Vitelli; el disco en cuestión se titula “Stranger Skies” y fue publicado el pasado 12 de enero (hace muy poco) en CD y vinilo por vía del sello EMS Records. Vitelli toca los bajos Rickenbacker y Fender y los teclados (incluyendo sintetizadortes Moog y Yamaha), siendo así que el cuarteto central de ELLESMERE se completa con Giacomo Anselmi [guitarras], Mattias Olsson [batería y percusión] y John Wilkinson [voz]. Sí, aquí está el mismo Olsson que hallamos en varios grupos y proyectos dentro y fuera de su Escandinavia natal desde los inicios de los 90. También hay otros invitados ilustres de diversas generaciones y nichos progresivos en la lista de colaboradores ocasionales: los teclistas Tomas Bodin, Clive Nolan, Bob Hodges y Stefano Vicarelli, el flautista John Hackett, el maestro David Jackson al saxofón y la flauta, y Riccardo Romano a las guitarras acústicas de 6 y 12 cuerdas, además de los coros. “Stranger Skies” sucede a su muy celebrado antecesor “Wyrd”, disco del año 2020 que recibió mucha atención de parte del público adepto al prog de todo el mundo y que, al igual que éste, contaba con una pléyade de veteranos del género en sus diversas áreas: VAN DER GRAAF GENERATOR, THE FLOWER KINGS, ARENA, STEVE HACKETT BAND, FONDERIA, LA BATTERIA, RANESTRANE, etc.  Las sesiones de grabación del nuevo material aquí contenido se realizaron entre los años 2022 y 2023 en varios estudios, estando los ulteriores procesos de mezcla y masterización a cargo de Riccardo Romano. Rodney Matthews es el autor del arte gráfica. Bueno, veamos los detalles del repertorio contenido en “Stranger Skies”.


Todo comienza con ‘Northwards’, una pieza típicamente encuadrada bajo los coordenadas del paradigma prog-sinfónico con sus estereotipos de preciosismo fastuoso. La parte introductoria se deja llevar por una magnificencia cinematográfica que nos puede hacer recordar tanto a UK como a los IQ de los dos últimos discos. El cuerpo central, movido sobre un agitado compás de 7/8, sigue una senda híbrida de los ARENA del nuevo milenio y los PALLAS de la fase 1998-2005, añadiendo a la receta varios tintes de los GENESIS de 1978. En este momento, la pieza es un sólido ejemplo de vitalismo suntuoso dentro de un bien delineado esquema progresivo cuya patente ortodoxia no es ajena al ingenio desarrollado en la interacción entre los instrumentos. La batería se luce en varios momentos, logrando que las orquestaciones armadas por los teclados hagan sentir su propia fuerza expresiva. La sección epilogar redondea inspiradamente la faena con sus oscilaciones reflexivas, siendo así que las vibraciones palaciegas que han sido dominantes a lo largo de la pieza llegan a concretar una eficaz efusividad. Sigue ‘Tundra’ a continuación para explorar más a fondo la faceta neo-progresiva del proyecto, tendiendo puentes con GALAHAD y con los antes mencionados PALLAS con unas nociones más sofisticadas del groove y de los desarrollos melódicos. Hay una contundencia rotunda en la amalgama instrumental que subyace al canto, pero dicha amalgama que tanto coqueta con el prog-metal melódico sabe ceñirse muy rígidamente a la esencia de lo sinfónico en clave modernizada. Hay que hacer una mención especial al excelente solo de guitarra que emerge en la sección final, llenando espacios con una inteligente combinación de sentido melódico y llamativo virtuosismo. ‘Crystallized’ es un fabuloso instrumental cuya primera parte se concentra en climas bucólicos muy a lo GENESIS para luego ceder el paso a un dinámico ejercicio de preciosismo melódico donde los teclados, el saxofón y la guirarra organizan un armazón magnético. Con la soltura exhibida por la dupla rítmica, se garantiza la fluidez en la ilación entre los pasajes más aguerridos y los más serenos. Cuando llega el turno de ‘Artica’, el ensamble se dispone a gestar una cruza entre los espíritus de los dos primeros temas del álbum, reforzando de manera muy convincente el colorido sónico que es tan predominante en el ideario de Vitelli.
 
La segunda mitad del repertorio está ocupada por las dos piezas más extensa del mismo: ‘Stranger Skies’, que dura 12 ¼ minutos, y ‘Another World’, que ocupa un espacio de casi 11 ¾ minutos. La pieza homónima comienza con una solemnidad contemplativa ornamentada con unos ribetes cuasi-góticos que se emparentan con el PÄR LINDH PROJECT. No tarda mucho el ensamble en hacer valer su vigor colectivo mientras transporta a la solemnidad inicial a un nivel más elevado de señorío. La sofisticación melódica y el carácter razonablemente intrincado de la ingeniería rítmica son concretados con refinada precisión en medio de la sucesión de los diversos motivos. De hecho, a poco de pasada la frontera del tercer minuto, el ensamble se pone a jugar con una alternancia entre estándares Tullianos y Emersonianos a fin de darle un giro definitorio a los versátiles climas que van apareciendo a lo largo del tema. Todos los esquemas de trabajo predominantes en los dos primeros temas del álbum vuelven a activarse, esta vez, con un manejo más sosegado de las manifestaciones y eclosiones de fastuosidad. Los ornamentos de los vientos ayudan mucho a fomentar la magnificencia deseada para el ambicioso paisaje a ser plasmado en el corazón de la segunda mitad. El epílogo es meditabundo, a medio camino entre lo romántico y lo pastoral, al modo de un filtro Yessiano del paradigma de LE ORME. En cuanto a 
‘Another World’, comienza con el pasaje más aguerrido de todo el disco sobre un compás inusual que sabe alternar grooves orgánicos con otros más mecánicos. Comenzando todo con un momentum tan asertivo, éste se mantiene e incluso se va enriqueciendo continuamente con sucesivos solos de sintetizador, saxofón y guitarra. Aquellos momentos en los que el frenesí estructural se deja contener un poco abren paso a la inserción de matices melódicos envolventes: no son recursos de contrapeso sino de complemento a la ambientación predominante. Eso sí, a poco de pasada la barrera del noveno minuto, surge un calmado intermedio de piano y orquestaciones sintetizadas donde parece que nos adentramos en el terreno de THE ENID con añadidas tonalidades surrealistas. Casi sin darnos cuenta, hemos llegado al aterrizaje final de esta última excursión grupal. De esta manera termina “Stranger Skies”, el cuarto vuelo del colectivo de ELLESMERE a través de los cielos progresivos de nuestos tiempos, aterrizando como lo hace en un terreno de grandiosidad musical. El Sr. Vitelli y sus ilustres secuaces se han vuelto a lucir con esta nueva obra fonográfica: ya mencionamos que “Wyrd” había recibido bastantes elogios en las comunidades de apreciación  de rock progresivo y nos parece que Stranger Skies” merece una recepción similar, especialmente si la incrementada fuerza expresiva dentro de la línea de trabajo de ELLESMERE es considerada como un punto a favor.

Saturday, February 17, 2024

THE TRACKERS y un poderoso vodevil jazz-rockero



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hace poco hemos descubierto este proyecto jazz-rockero multinacional conformado por el baterista-teclista británico Gary Husband y el guitarrista-sintetista noruego Alf Terje Hana: el proyecto común de estos dos maestros de llama THE TRACKERS y el disco que se gestó a partir de allí se llama “Vaudeville 8:45”. En este disco publicado durante la primera mitad de marzo del año 2022 por el sello Abstract Logix, Husband toca, además de la batería, el piano eléctrico, el órgano y sintetizador; por su parte, Hana se hace cargo de un arsenal de guitarras eléctricas, acústica de 12 cuerdas, la guitarra de octavas, la guitarra barítono, el sitar eléctrico y los sintetizadores, además de hacer algunas programaciones y efectos de sonido con el modulador de anillo. El dúo contó con una buena cantidad de luminarias para hacer sus respectivos aportes al bajo: Jimmy Johnson, Etienne Mbappé, Jimmy Haslip, Øyvind Grong, Mark King, Kevin Scott y Guy Pratt. “Vaudeville 8:45” contiene 9 temas en la edición física con un décimo tema asequible solamente en los blogs de Bandcamp de los propios protagonistas de este proyecto. ¿Y cómo se conocieron ellos? Resulta que el Sr. Hana, fan de Allan Holdsworth desde que escuchó los discos donde aparecía Husband tocando batería y teclados, invitó a éste a grabar un solo de sintetizador en uno de los temas de su álbum de 2016 “Invisible Colours”. La idea de ir más allá y formar un proyecto concreto juntos fue motivada originalmente por la sensación de soledad que experimentó Husband tras el fallecimiento del genio Allan Holdsworth, lo cual le hizo buscar una asociación con Hana: de hecho, el buen Gary estaba seguro de querer trabajar en un power-trío con guitarra, y hasta ya se le había ocurrido el nombre para este proyecto. THE TRACKERS, por supuesto. El proceso de grabación se llevó a cabo principalmente en el Alstone Studio de la localidad noruega de Stavanger, y dos lugares de Londres: los Eastcote Studios y el Studio 154. Ya cada bajista invitado registró su aporte en su respectivo estudio doméstico. Ulteriormente, Hans Ole Kristiansen se hizo cargo de la mezcla mientras que Björn Engelmann hizo lo propio con la masterización. Bueno, veamos ahora los detalles estrictamente musicales de este disco que nos convoca ahora. 


‘Two Foxes’ abre el álbum con un inconfundible e inapelable despliegue de vigor rockero sobre un tempo parsimonioso que permite al trío actuante jugar con ornamentos psicodélicamente progresivos para que se engalane señorialmente el sencillo motif principal. De paso, también se engalana el llamativo groove en curso para que aumente su magnetismo. Un inicio de álbum genuinamente impactante al que sigue a continuación ‘The Drowning’, una pieza cuyo centro temático y swing son un poco más complejos que los del tema de apertura, lo cual se hace notar más precisamente porque el vigor expresivo está más comedido. De esta manera, se nos brinda un ejercicio de majestuosiad jazz-rockera que se focaliza en un punto intermedio entre los paradigmas respectivos del Terje Rypdal de inicios de los 80 y el Allan Holdsworth de la etapa 1989-93. Ojalá tuviera una duración mayor que los casi 3 ½ minutos que le concedió el dúo, pero es que ya llega el turno del tercer tema, que es ‘Nisco’. Cercano en groove al tema de apertura, tiene su propia esencia particular al desplegar un vitalismo aristocrático con una imponente exquisitez. Básicamente, se trata de un despliegue de funk filtrado por una sonoridad hard-rockera que mantiene la suficiente gracilidad como para abrirse a exploraciones jazzeras y progresivas al unísono. Todo un cénit del repertorio. ‘The Middle Distance’ es el tema más extenso del repertorio oficial con sus 7 minutos y pico de duración. En lo central, sigue la senda de la pieza precedente con un esquema rítmico más solemne y una suntuosidad más discretamente repartida; esto último permite al dúo y a su invitado de turno (Haslip) encontrar espacios de lucimiento aquí y allá, siempre para el beneficio mayor de la pieza presente. Hay pasajes donde la guitarra parece ser ejecutada por un Rypdal poseído por el fantasma de Hendrix bajo la guía de John Scofield. El primero de estos temas mencionados‘Wolf Moon’ es el primer tema del álbum donde realmente se explora terrenos introspectivos, pero que conste que todavía queda nervio expresivo por salir a flote. En este escenario, la sutileza de tenor impresionista es la que inicialmente impone la lógica musical mientras la batería añade musculatura a la sutileza reinante, Este detalle resulta crucial para que, más adelante, el asunto vire hacia una inspección de cromatismos y vibraciones densas que coquetean con el paradigma Crimsoniano desde el terreno del jazz-prog donde se fusionan el avant con el Canterbury. La sección final es el hogar del reprise del ambiente inicial. Otro cénit decisivo del álbum.  

Con la dupla de ‘Wide Awake Running’ y ‘Deep Stepping’, el dúo y sus colaboradores de turno (los bajistas Mark King y Jimmy Johnson, respectivamente) siguen expandiendo su paleta sonora. El primero de estos temas mencionados, tras un prólogo lírico de tenor cinematográfico, asienta firmemente un cuerpo central de corte jazz-funky que abre campo a un fulgor extrovertido y alborozado que se condice mucho con el paradigma de David Torn y el vitalismo peculiar de los STICK MEN. El segundo de ellos, por su parte, despliega una robustez extravagante inversamente proporcional a su duración (ocupa un espacio de menos de 3 minutos). Alternando pasajes rudos y otros cadenciosos en base a un desarrollo temáticoc gentilmente disonante, el ensamble logra crear una gallarda travesura jazz-rockera. ‘Garden Of Bliss’ comienza insertándose en el terreno de BRUFORD LEVIN UPPER EXTREMITIES con añadidos toques ambient que ponen al dúo en sintonía con lo que hacen maestros como COLIN EDWIN y CÉDRIC THEYS. Un enérgico interludio establece conexiones con recursos sónicos que ya hemos apreciado en piezas precedentes. ‘Living Time’ trae el cierre del repertorio oficial con un nuevo ejercicio de vitalista jazz-rock con estilizados resabios progresivos que, en esta ocasión, hacen gala de su magnificencia estructural para afilar el fulgor reinante. Tal como dijimos al inicio de la presente reseña, hay un bonus track sólo disponible en los blogs de Bandcamp de Husband y Hana, el cual se titula ‘All I Need’. Este tema que dura poco menos de 8 ½ minutos canaliza elegantemente una serie de vicistudes sonoras que van desde el jazz-rock de tenor Zappiano hasta la fusión con elementos reggae, pasando por deconstrucciones osadamente vanguardistas que se enraízan simultáneamente en las tradiciones del free jazz y de la psicodelia de formas aleatorias. De hecho, una vez que estas deconstrucciones entran a tallar, se disponen a ocupar inmisericordemente todos los espacios que se expanden desde la sinergia de los instrumentistas actuantes; los incendescentes efluvios abstractos crean una aureola de perturbaciones solipsistas cuya fiereza parece emerger de un augjero negro para crear una agitada e inaudita materia en forma de sonido.  

Todo esto fue “Vaudeville 8:45”, uan experiencia única de música jazz-progresiva que el talentoso colectivo de THE TRACKERS tuvo a bien gestar para beneplácito del público melómano capaz de apreciar lo bizarro y lo ecléctico bajo un ropaje distinguido y majestuoso. Aunque llegue un poco tarde esta rseña, nunca es demasiado tarde para destacarlo como un ítem totalmente recomendable para cualquier fonoteca de rock progresivo y jazz-rock que presuma de ser buena. 


Muestras de “Vaudeville 8:45”.-

Friday, February 16, 2024

SCHIZOFRANTIK: una verdadera ilusión progresiva desde Alemania

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar “Truth Is An Illusion”, el más reciente trabajo fonográfico del grupo alemán SCHIZOFRANTIK, el mismo que fue publicado el 15 de julio del pasado año 2023 por el sello RecordJet. Este grupo formado en el año 1998 comenzó sus días como trío, pero desde hace un tiempo opera como un dúo, siendo cuarteto en los conciertos: sus integrantes actuales son Martin Mayrhofer [guitarras, teclados, bajo y voz] y Christian Schichtl [batería]. Peter Brown aporta el contrabajo al segundo tema de este disco. Mayrhofer no es solamente el autor del material de la banda, sino que también se hizo cargo de la ingeniería de sonido en las sesiones de grabación, la mezcla y la masterización. “Artoutrage”, que data del año 1998, fue lo primero que publicó este grupo asentado en la localidad de Munich, el cual fue desarrollando una línea de trabajo ecléctica donde confluyen el prog-metal, el neo-prog, el rock psicodélico contemporáneo y el retro-prog enraizado en los 90. Fue a partir del tiempo de los dos discos siguientes,“Access Permitted” y “Oddities” (de los años 2005 y 2011, respectivamente), que SCHIZOFRANTIK hizo sentir su presencia dentro de la escena progresiva europea. De hecho, ya desde el año 2011, el grupo ha podido mantener cierta regularidad en su producción musical. Vayamos ahora a los detalles del repertorio de “Truth Is An Illusion”.


Durando cerca de 7 ½ minutos, la pieza homónima da el puntapié inicial con un despliegue de genuino vigor rockero que se enrumba por un preciosismo consistente sobre un medio tiempo ajustado a una métrica poco común. Lo que suena en la sección prologar de ‘Truth Is An Illusion’ es como un híbrido de los ANEKDOTEN de fines de los 90s con los PORCUPINE TREE del nuevo milenio más algunos matices del patrón neo-progresivo de unos APOGEE; las capas de teclado se ajustan a la perfección a las agitaciones emanadas de los contenidos riffs de la guitarra. Ya para la sección cantada, el groove se agiliza notoriamente y la banda se alista a exhibir un colorido un poco más suelto. Con estas dos palestras que se van alternando a lo largo del camino se edifica el llamativo discurso de esta estupenda canción de apertura. ‘Black Coats’ sigue a continuación con una actitud un poco más serena, incluso contemplativa, moviéndose sobre una cadencia de vals con algunos quiebres rítmicos ocasionales que añaden una oportuna dosis de sofisticación al swing. En cuanto a la logística instrumental, hay unos ciertos aires prog-pastorales a lo GENESIS que empapan el bien perfilado núcleo melódico que, en este contexto, sirve como una parada de relativo descanso. ‘Singularity’ sirve para que el grupo regresa a su faceta más enérgica con una explicitación firme mientras se vale de esquemas rítmicos razonablemente complejos a fin de realzar el señorío en curso. Proyectándose a un groove afín al paradigma de PORCUPINE TREE y sumándose algunas coincidencias con lo que hacía ARENA en su etapa 2000-03. Cuando llega el turno de ‘Princess And Dinosaur’, el ensamble se dispone añadir musculatura y nervio a su logística sónica, coqueteando seriamente con el prog-metal aunque sin dejar de asentarse en el terreno familiar del prog moderno. El solo de sintetizador que entra a tallar a mitad de camino, siendo como es de sencillo en cuanto a su estructura compositiva, aporta un recurso de señorío al bloque sonoro integral. 

El terreno está preparado para que ‘Closed Session’, la siguiente pieza, se meta de lleno en el área del prog-metal y perpetre un mecanismo ácidamente potente para asentar la ingeniería que ha de orientar el desarrollo temático. El contundente gancho de la pieza se sustenta mayormente en la eficiente fluidez con la que se concretan las interacciones entre los músicos. Cabe destacar cuánto se ha lucido la batería en la secuencia de estos tres temas. La dupla de ‘Glashouse’ y ‘Salvatore’ pone el broche final al repertorio con una solvente grandilocuencia. El primero de estos temas mencionados sirve para que la banda regrese a esa grácil mezcla de PORCUPINE TREE y neo-prog que tan bien le resultó en la canción #3, aunque recibe todavía algunos resabios de las vibraciones fastuosas que signaron a las dos piezas precedentes. Lo que queda claro es que aquí sí se trabajó a conciencia un gancho directo para el desarrollo melódico, el cual cuenta también con varios aspectos sofisticados en su groove. En el caso de ‘Salvatore’, se da en él una especie de renovación del enfoque sonoro de la banda al insertar ambientes nebulosos de tenor jazz-rockero (un poco al estilo de PLANET X) en medio de la vorágine prog-metalera con la que se concreta la espiritualidad preciosistamente vibrante del cuerpo central. Hay algo peculiarmente refrescante en lo que expresa esta pieza, lo cual redunda en una gran cierre para el repertorio. Todo esto es lo que el enérgico ensamble alemán SCHIZOFRANTIK nos han brindado con “Truth Is An Illusion”, un disco poderoso y colorido que funciona como una brisa de aire fresco dentro de la variada avanzada rockera alemana de nuestros tiempos y, particularmente, del año 2023 que se nos acaba de ir. En líneas generales, muy interesante y muy recomendable.
 
 
Muestras de “Truth Is An Illusion”.-
Truth Is An Illusion: https://schizofrantik.bandcamp.com/track/truth-is-an-illusion
Closed Session: https://schizofrantik.bandcamp.com/track/closed-session