Friday, December 13, 2024

FRACTAL SEXTET: segundo vuelo de esperanza progresiva



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy estamos de plácemes porque presentamos el nuevo trabajo fonográfico del ensamble multinacional FRACTAL SEXTET, el cual está conformado por Stephan Thelen [guitarras, guitarra e-bow, teclados, efectos fractales y programaciones]. Jon Durant [guitarras con y sin trastes, guitarra acústica y cloud guitar], Fabio Anile [pianos acústica y eléctrico, Mini Moog y otros sintetizadores], Colin Edwin [bajos con y sin trastes], Andi Pupato [percusión] y Yogev Gabai [batería]. “Sky Full Of Hope” es el título del disco al cual nos referimos y fue publicado el pasado 22 de noviembre. El material recogido en “Sky Full Of Hope” fue areglado, grabado y producido en Roma, Londres, Zurich y Portland en varias sesiones que tuvieron lugar entre julio del 2022 y junio del 2023 en sesiones colectivamente creativas del FRACTAL SEXTET. En el caso específico de las partes de batería, éstas fueron registradas en el Powerplay Studio A de Zurich, en los días 16 y 17 de febrero del 2023. El bonus track al cual nos referiremos más adelante fue grabado por Fabio Anile y Stephan Thelen en Roma en julio de este año 2024, usando solamente sonidos artilugios electrónicos. Thelen se hizo cargo de los procesos de edición y mezcla. Bueno, ya es hora de revisar los detalles del disco del que nos ocupamos ahora.

Ocupando los primeros 8 ½ minutos del repertorio, ‘Uneven’ instaura un dinamismo efectivo y contundente donde todas las partes involucradas se permiten lucir sus particulares recursos de fulgor sónico dentro de un entramado compactamente integrado. Hay pasajes donde los guitarreos agitan el vivaz fuego colectivo en medio del consistente refuerzo del motif centeal. También hay un momento en el que la dupla percusiva, al empoderarse en el núcleo central, activa un clímax decisivo tras el cual sólo queda un relax epilogar por completar. El segundo tema del disco es precisamente el homónimo; ‘Sky Full Of Hope’ trae algo nuevo a la ecuación musical que recién se ha iniciado. En efecto, aquí late una espiritualidad más señorial dentro de un marco space-rockero que asimila algunos factores semejantes a los de los OZRIC TENTACLES y de GORDIAN KNOT. De esta manera, se explota cabalmente el lirismo ínsito al esquema melódico mientras los aportes de los teclados llenan espacios con sobria majestuosidad. Los fraseos de la guitarra concretan unas vibraciones evocadoras repletas de embrujo. Una belleza de composición, realmente. Si este segundo tema era como una invitación a inspeccionar matices introspectivos, el tercero, que se titula ‘Flight Of The Phoenix’, realiza justamente esa labor con solvencia fáctica, al menos, en una primera instancia. Estando el armazón rítmico basado en delicados juegos de síncopas, el foco central del jam y sus envolventes ornamentos elaboran un paisaje sutilmente misterioso donde conviven el destello otoñal y la magnificencia crepuscular. Poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto, el swing se torna más intenso a fin de abrir paso a una serie de preciosistas mecanismos prog-psicodélicos. Comienza el vuelo y no se detendrá hasta que el tema llegue a su cierre. En la estructura básica de esta pieza, el ensamble establece nexos estilísticos con DJAM KARET y HERD OF INSTINCT a la hora de gestionar la configuración del armazón sonoro donde el desarrollo temático puede respirar fluidamente a lo largo de su camino. 

Todo va muy bien hasta ahora y seguirá así con el arribo de ‘Ladder To The Stars’, el tema más extenso del álbum con su espacio de 12 ½ minutos. Comienza con un clima etéreo tan envolvente como misterioso, apelando a ambientes nocturnos sobre un delicado swing de tenor fusionesco. Los ornamentos sintetizados y las capas de efectos de la guitarra actúan en una comunión ensoñadora. En una segunda instancia, el groove se agiliza dentro de una eficaz combinación de jazz-prog y space-rock que se deja engalanar por ciertos resabios del Crimsonismo de los 80. De esta manera, el desarrollo temático conquista una sobria majestuosidad que la erige como otro culmen del disco. ‘My Secret Place’ sigue la senda del tema precedente en muchos aspectos, aunque cabe acotar que los aspectos suaves son llevados con una dosis mayor de sutileza, mientras que los más enérgicos ostentan un mayor punche. Cuando llega el turno de ‘Four Hands’, se da un realce de los elementos cibernéticos que forman parte de la logística grupal. Una vez establecida la estrategia, el colectivo articula un muy refinado trayecto progresivo donde se acogian el ambient y la psicodelia. Se notan los correlatos con DJAM KARET y PINK FLOYD, además de SONAR. Hasta aquí llega el repertorio oficial del disco que hoy nos ocupa, pero todavía queda la versión electrónica de ‘Ladder To The Sky’, bonus track que dura 5 minutos y pico más que el original. Anile y Thelen perpetraron esta labor de replanteamiento del tema #4 en julio de este año 2024, en Roma y Bucarest, empleando solamente artefactos electrónicos. Todo esto fue lo que se nos brindó en “Sky Full Of Hope” desde los cuarteles cosmopolitas de FRACTAL SEXTET: el conjunto de estas nuevas composiciones concreta un excelso vuelo de esperanza progresiva, haciendo de este disco uno de los más notables que se han gestado dentro de la vanguardia rockera internacional en los últimos meses del año 2024. ¡¡Totalmente recomendable!!


Muestras de “Sky Full Of Hope”.-

Tuesday, December 10, 2024

COMPASSIONIZER: el persistente misterio de la música avant-progresiva

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy nos complace enormemente presentar y comentar “The Fellowship Of The Mystery”, la nueva obra fonográfica del ensamble ruso de chamber-rock progresivo COMPASSIONIZER. El sello ArtBeat se hizo cargo de la publicación de este ítem el pasado 27 de setiembre, erigiéndose como uno de los lanzamientos más notables de música progresiva experimental de Europa del Este en lo que va de este año 2024 que ya está en sus instancias finales. Operando bajo el comando del compositor Ivan Rozmainsky [sintetizadores, espineta y kalimba], el colectivo de COMPASSIONIZER se completa con Serghei Liubcenco [guitarras, bajo, rubab, drums, doira y otras percusiones], Andrey Stefinoff [clarinete] y Leonid Perevalov [clarinete bajo]. Los cuatro integrantes se encargaron de delinear los procesos de grabación del material contenido en este álbum. También intervinieron algunos invitados ocasionales: Vitaly Borodin (violín), Ksenia Vaganova (violín), Oleg Prilutsky (trompeta) y Sabina Vostner (canto y ukulele). Anatoly Nikulin se hizo cargo de los procesos de mezcla y masterización, mientras que el genial Vyacheslav Potapov, como es habitual, realizó el arte gráfica. Adelantamos que aquí se encapsula lo más atmosférico del catálogo de COMPASSIONIZER, pero es mejor que vayamos a los detalles mismos del disco que hoy nos ocupa.
 
Los primeros 5 ¼ minutos del repertorio de “The Fellowship Of The Mystery ” están ocupados por ‘To Abound And To Suffer Need’, una pieza misteriosa y envolvente que se guía equitativamente por las influencias de los UNIVERS ZERO de la fase 1984-86 y los HENRY COW del último disco. Lo que resulta de ello es un laxo despliegue de dinamismos gráciles donde la densidad inherente a la composición es manejada con consistente refinamiento. A continuación, llega el turno de ‘Avenge Not Yourselves’, tema que cumple con la función de llevar la ceremoniosidad solipsista del tema de apertura hacia una dimensión más reflexiva. Los recursos jazzeros del esquema rítmico y los arreglos de teclado son muy aptos para sustentar este momento de cristalino lirismo posmodernista. ‘To Direct Your Hearts Into The Love’ encauza este tipo de atmósferas por una senda más cinematográfica, incluso gentil, creando un efectivo fulgor desde su propio seno a fin de concretar un sereno magnetismo melódico. Los arreglos vocales se insertan fluidamente entre las capas orquestadas de sintetizador mientras el bloque sonoro íntegro se deja llevar por una confluencia de flotante solemnidad y extraña calidez. Cuando llega el turno de ‘I Feel Shine Of The Day’, el ensamble se dispone a remodelar la línea de trabajo expuesta en los dos temas precedentes para enfilarse por una estrategia sinfónica con claros ribetes étnicos. Algo etéreo y ensoñador, la línea de trabajo expuesta en esta ocasión se centra en reforzar a cada paso la claridad melódica en curso. ‘For Them Who Shall Be Heirs Of Salvation’ se impulsa hacia una refrescante exuberancia donde su fusionan instancias de impoluto señorío y vibraciones inquietantes. Las intervenciones del violín parecen poseídas por un hechizo demoníaco mientras las maderas y la trompeta portan un carisma casi celestial; con sus aristocrática vivacidad, el paisaje musical donde se origina la arquitectura grupal incorpora más ítems en su paleta constructiva. Un cénit muy importante dentro del disco.
 
Conectándose con la pieza precedente, ‘For The Invisible Things’ instaura un regreso a los ambientes predominantes en los temas #2 y #3, manteniendo la fastuosidad mientras se añaden renovadores cromatismos sonoros al asunto. La combinación de vigor contenido y orfebrería fulgurosa sentencia el esquema perfecto para el desarrollo temático. Hay en estos dos temas una especie de hermanamiento entre los ISILDURS BANE de los 90 y los AFTER CRYING de fines de los 80 más el añadido de colores avant-folk al estilo de JADE WARRIOR
. La suite de 21 ¾ minutos que cierra el álbum se titula justamente ‘The Fellowship Of The Mystery’, desarrollando una conclusión a lo grande para el repertorio. Aquí se concreta en una excursión a paso firme a través de diversos parajes progresivos al modo de una pinacoteca donde los cuadros expuestos siguen una ilación en base a unos cimientos estructurales comunes. La doble figura de guitarra y bajo que se enlaza con la última nota del tema anterior establece una dinámica suficientemente serena como para solventar los delicados efluvios de evocaciones cinematográficas. Poco a poco, todo aterriza en un lirismo intimista que mucho tiene de bucólico, pero alrededor de la frontera del séptimo minuto, el ensamble diseña un breve aunque pero efectivo ejercicio rockero. Con esto, la sección serena que le sigue opera como un complemento a la emergencia sónica anterior. No tarda mucho la suite en explorar masivos matices etéreos, los cuales van alternado un tenor contemplativo y otro misterioso; los recursos de versatilidad estética que se despliegan dibujan un trayecto compacto. Para la última sección, el esquema sónico se enrumba por una senda expresionista salpicada de elementos románticos, estando éstos encaminados bajo la guía de las florituras dibujadas por los clarinetes: esto indica una sensación celebratoria que se siente como la luz de un nuevo amanecer mientras los últimos pasajes del teclado gestan una concisa resolución de serenidad introspectiva.
 
Todo esto fue lo que se nos brindó desde los cuarteles de COMPASSIONIZER con “The Fellowship Of The Mystery”, un disco hermoso y cautivador que nos muestra cabalmente que la escena rusa tiene mucho que aportar a la gloria del rock progresivo contemporáneo en sus vertientes más aventureramente vanguardistas. ¡¡Totalmente recomendable!!
 
 
Muestras de “The Fellowship Of The Mystery”.
Avenge Not Yourselves: https://compassionizer.bandcamp.com/track/avenge-not-yourselves
For Them Who Shall Be Heirs Of Salvation: https://compassionizer.bandcamp.com/track/for-them-who-shall-be-heirs-of-salvation
The Fellowship Of The Mystery: https://compassionizer.bandcamp.com/track/the-fellowship-of-the-mystery
 

Saturday, December 07, 2024

Segundo viaje musical de los noruegos ACTIONFREDAG



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy tenemos el enorme placer de presentar lo nuevo del grupo noruego ACTIONFREDAG, titulado 
“Lys Fremtid I Mørke” y publicado por el sello español áMARXE en la primera semana del pasado mes de noviembre en CD, mientras que la edición en vinilo fue publicada por el sello connacional Diger. La misión principal de “Lys Fremtid I Mørke” es la de reforzar las muy afirmativas huellas que dejó tras de sí el álbum debut “Turist I Eget Liv”, original del 2022: este disco tomó por sorpresa a buena parte de la comunidad amante del rock progresivo y similares de todo el mundo por sus rutilantes muestras de creatividad musical, y ahora es el turno para que 
“Lys Fremtid I Mørke” reciba los mismos halagos... si no más. La alineación de ACTIONDEFRAG está conformada por Martin Hella Thørnquist [voz y guitarra], Aksel Valheim Lem [guitarra], Ivar Haugaløkken Stangeby [teclados], Espen Fladmoe Wolmer [batería], Ola Mile Bruland [bajo] y Katrina Lenore Sjøberg [voz]. Además, aparecen varios invitados ocasionales a lo largo del disco: Maya Storvik (oboe), Anders Kristian Krabberød (guitarra e-bow), Martin Nordrum Kneppen (flautas dulces), Åsa Ree (violín), Mari Mile Bruland (clarinetes), Håkon Oftung (flauta), Trond Gjellum (platillos), Kristian Frøland (guitarra slide y glockenspiel), Liv Santos Holm (sintetizador bajo) y Nikolai Haugseth (corno francés). Las sesiones de grabación para el disco que hoy comentamos tuvieron lugar en varios momentos entre setiembre del 2023 y marzo del 2024, en los estudios Björneröd, Metronomicon Audio, Kalbakken y Badminton Bay. Los ulteriores procesos de mezcla y masterización estuvieron a cargo de Jonas Raabe y Kjetil Bergseth, respectivamente. Veamos ahora los detalles del repertorio de este disco.
 
Durando poco más de 3 ½ minutos, ‘Angst Oppå Bordet’ da la patada inicial a las cosas y lo hace de una manera muy proactiva: en base a una inaudita confluencia entre los paradigmas de VAN DER GRAAF GENERATOR, los KING CRIMSON de 1972-74 y los ANEKDOTEN de los dos primeros discos, el ensamble gesta una dinámica arquitectónica suficientemente incendiaria como para brindar un fulgor imponente. Las confluencias estilísticas con RED KITE son claras mientras el grupo mantiene un pulso firme a la hora de concretar esta refinada musculatura. Acto seguido, llega el turno de ‘Dalai Lama’s Five Dollar Mamas I’, un viaje más centrado en la línea del (así llamado) Canterbury donde la virtuosa gracilidad de HATFIELD AND THE NORTH y la gracilidad rocambolesca de CARAVAN se fusionan en una única fuerza expresiva. Muy bien comienzan las cosas con estos dos temas, y con la subsiguiente dupla de ‘Karesuando Camping’ y ‘Planet Bygningsetaten’, la gente de ACTIOFREDAG seguirá explorando vías de expresión sónica a paso firme. El primero de estos temas mencionados vira hacia un talante sereno donde la calma estructural del groove bluesero usado para la ocasión abre camino a la elaboración de un clima introspectivo cuyo colorido se sumerge en suaves vibraciones otoñales. Con las eficaces líneas del bajo y las relajadas florituras alternadas del piano eléctrico y la guitarra, las columnas del andamiaje sonoro brindan a éste suficiente firmeza. En cuanto a ‘Planet Bygningsetaten’, se trata de una sólida remodelación de los recursos esenciales de la canción precedente, siendo así que la comedida soltura del swing permite a la banda asentar lazos con bandas coetáneas como HOMUNCULUS RES y ZOPP. Aunque está un tanto constreñida por la mayormente apacible atmósfera bajo la que se deja arropar, la vitalidad inherente al centro melódico se manifiesta con abierta candidez. ‘Cloudboy Blidbop’ comienza en clave melancólica con un esquema de placidez que refleja la gentil soledad del alma enfocada en sus propias meditaciones. Los comedidos efluvios del piano eléctrico ayudan a evocar esa noción inequívocamente hasta que emerge una segunda sección donde las cosas se agilizan un poco para exhibir un colorido nuevo, al modo de una luz que surge a través de una dispersa nebulosidad. El fulgor de esa luz se sustenta sobre un hermanamiento de HATFIELD AND THE NORTH y HAPPY THE MAN. 
 
Cuando llega el turno de ‘Dalai Lama’s Five Dollar Mamas II’, las cosas regresan al majestuoso dinamismo que imperó en la ilación de los dos primeros temas del álbum, siendo así que el ensamble desarrolla una exquisita vitalidad en clave jazz-progresiva. La interconexión de los pasajes más aguerridos y los más sutiles se nutre de la integralidad irreductible que se gesta desde la confraternidad de los instrumentos actuantes. Con el fabuloso apoyo de la dupla rítmica y los oportunos ornamentos de la flauta, el esquema melódico creado para la ocasión realza su inherente gancho. El epílogo de órgano y flautas dulces aporta un recurso de solemne misterio al asunto. Un cénit al igual que lo fueron los dos primeros temas del álbum. Tras un prólogo aleatoriamente aguerrido, ‘Ja Noir’ se explaya en aires contemplativos que, una vez más, cuentan con el piano eléctrico como voz cantante para la elaboración de las bases armónicas y el continuo refuerzo del núcleo melódico. El canto femenino funge como emotiva caja de resonancia para el mágico hermanamiento de guitarra y teclados sobre el que se sostiene el desarrollo temático. Se dio aquí una peculiar juntura entre los patrones del segundo disco de CARAVAN y el primero de RAGNARÖK. ‘Slipp Ivar Fri’ vuelve de lleno a las vertientes más ágiles y sofisticadas del discurso esencialmente jazz-progresivo del colectivo, siendo así que su entramado sonoro puede definirse como una síntesis de los índices centrales de los temas #4 y #5, con algunos matices añadidos del tema #1 referidos a los momentos más inquietantes y densos. Éstos agregan un eficaz contrapeso de tensión al predominante lirismo de la pieza. En suma, he aquí otro cénit decisivo del álbum. La miniatura de poco más de minuto y medio ‘Litt Mye’ consiste en una balada pastoral envuelta en una entrañable atmósfera de playa con niños jugando despreocupados mientras atestiguan las dimensión más pura del ansia de vivir. De esta manera, se prepara el terreno para ‘Thank You Kleveland’, la pieza encargada de cerrar el repertorio. Apoyándose sobre un groove ceremonioso a medio tiempo, la banda crea aquí un suntuoso viaje crepuscular que se explaya en vibraciones señoriales a todo dar. Es como si todo lo Canterburyano a lo que ha recurrido la banda a lo largo del álbum se condensase bajo pautas Genesianas a las que se ha añadido algún fulgor de los KAIPA de los 70. Un final de álbum bastante efectivo, aunque todavía hay que mencionar un breve tema titulado 
‘Ping Pong Lovesong’ que aparece como bonus track del CD.

“Lys Fremtid I M​ø​rke” es, a fin de cuentas, un disco hermoso y sofisticado que da cuenta de la excelsa energía creativa que bendice las mentes de los integrantes de ACTIONFREDAG en éste, su segundo viaje musical. Definitivamente, este disco se sitúa firmemente en la cima de la producción progresiva escandinava del presente año 2024, no sólo en la realizada a lo largo de estos últimos meses, confirmando a la banda autora como una referencia importante para el rock artístico de nuestros días. ¡¡Es que este ensamble se ha lucido un montón!!
 
 
Muestras de “Lys Fremtid I M​ø​rke”.-
Angst Oppå Bordet: https://amarxe.bandcamp.com/track/angst-opp-bordet
Planet Bygningsetaten: https://amarxe.bandcamp.com/track/planet-bygningsetaten
Dalai Lama’s Five Dollar Mamas II: https://amarxe.bandcamp.com/track/dalai-lama-s-five-dollar-mamas-ii
Slipp Ivar Fri: https://amarxe.bandcamp.com/track/slipp-ivar-fri

Wednesday, December 04, 2024

JASON BLAKE y su nuevo vestigio de claridad progresiva

 


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Estamos de plácemes hoy con el nuevo disco del Warr guitarrista estadounidense JASON BLAKE: el disco en cuestión se titula “A Confusion Sequence” y fue publicado el pasado 15 de noviembre (no hace mucho). En muchos sentidos, este disco es una continuación de aquel que fue fue publicado en marzo del 2023 bajo el título de 
“Subsequent Ruins”, pues también hay en el repertorio de “A Confusion Sequence” una recurrente estrategia de elaboraciones de suntuosos y eclécticos viajes progresivos con el invaluable apoyo del genial baterista Marco Minnemann. En comparación con el otro disco mencionado, lo que encontramos en el más reciente es una mayor presencia de pasajes serenos en medio de las exigentes y rutilantes proyecciones arquitectónicas que contiene cada pieza individual. Este enfoque creativo obligó al buen Marco a agilizar aún más sus versátiles recursos de rock progresivo. jazz-rock y prog-metal que él ha convertido en marca particular, lo cual repercute necesariamente en la concreción de intensidad expresiva para las seis nuevas composiciones que se nos brinda aquí. Las intervenciones de BLAKE fueron registradas en el estudio Gravel Road Recording de Chicago, mientras que las de Minnemann lo fueron en los Lakeshore Studios. Amery Schmeisser se encargó de la ingeniería de sonido de las primeras grabaciones, así como de la mezcla del disco completo; la ulterior labor de masterización fue realizada por Andy VanDette. Hajo Mueller es el autor del arte gráfica. Bueno, vayamos ahora a los detalles estrictamente musicales del álbum que ahora nos ocupa.  

El repertorio de “A Confusion Sequence” comienza con ‘Awakening To Question’, una pieza que, tras un prólogo sobrio y misterioso, se deja llevar por un dinamismo fulguroso y extrovertido que, merced a la propia complejidad de su ingeniería rítmica, se explaya liberalmente sobre juegos de síncopas que oscilan entre lo vivaz y lo constreñido. El despliegue de vigor rockero es comedido y los recursos de señorío progresivo son manejados con una adecuada gracilidad. A continuación, llega el turno de ‘Memory Variations’, una pieza más explícitamente vivaz que la de apertura donde ambos músicos conjugan sus fantasmas Crimsonianos mientras organizan el esquema sonoro de la composición en una cruza entre los paradigmas de GORDIAN KNOT y BOZZIO LEVIN STEVENS, o sea, una fusión entre la contemplación arquitectónica y los grooves versátiles. Esto no quiere decir que no existan espacios para el generoso explayamiento de un swing relativamente sosegado, que los hay, ciertamente, pero, de todas maneras, el momento final es bastante ágil, un cierre que tiene mucho sentido. Todo un cénit del repertorio. Cuando llega el turno de ‘Pretending To Breathe, un tema un poco más extenso que el precedente, el dúo se dispone inicialmente a explorar fehacientemente la senda jazz-progresiva sobre la base de un esquema melódico sencillo que, precisamente por su falta de suntuosidad, brinda mucha potencialidad a la elaboración de sutilezas armónicas que van enriqueciendo al encuadre sónico mientras van pasando los segundos. A poco de pasada la frontera del tercer minuto, las cosas se intensifican un poco hasta el punto de crear un nexo directo con la dimensión más exultante de los dos temas precedentes. Más adelante, alrededor de la frontera del sexto minuto, el ensamble organiza una festividad aguerrida con una oportuna dosis de neurosis roclera que casi coquetea con el estándar del prog-metal, una exaltación que se cierra con una breve coda tenue. Otro culmen del disco. Cuando llega el turno de ‘Dormant Visions’, la banda gesta un viaje musical frontalmente jubiloso, arropándose por una luminosidad constante con talante celebratorio.
 
‘Lucent Eyes’ comienza exhibiendo el impacto de bastantes dosis del impacto aguerridamente vitalista del tema precedente, para luego bajar un poco la agilidad a fin de asumir un aura más ceremoniosa en medio de una persistente fuerza rockera. El peso de este interludio se mide muy bien como un espacio para el impulso y la ulterior remodelación de la garra del motif inicial. Durando 9 ¾ minutos, ‘A Prophecy Of Recollections’ se erige como la pieza más extensa del álbum, siendo también la encargada de cerrarlo. Su foco estilístico se enfila esencialmente en la cruza entre los elegantes enmarañamientos temáticos desarrollados en los temas #2 y #3, añadiéndose una acentuación de las vibraciones grisáceas a la ecuación. El equilibrio entre la patente exuberancia de la batería y los estratégicos vaivenes expresionistas de la Warr Guitar se preserva muy solvente a través de la variedad de ambientes y grooves que sustenta a los bien perfilados recovecos de la composición. La relajada solemnidad del epílogo cierra con cristalina elegancia este trayecto musical que ha revisado exitosamente las más notables instancias del repertorio como un todo. Un nuevo cénit para el final. Todo esto fue lo que nos brindó con “A Confusion Sequence”, un nuevo catálogo de excelentes piezas progresivas emergidas de la siempre resuelta mente del maestro JASON BLAKE. Este álbum es todo un vestigio de la perpetua claridad estética que funciona en la mente de este amo de la Warr Guitar y, claro está, es totalmente recomendable para cualquier buena fonoteca de art-rock. 
 
 
Muestras de “A Confusion Sequence”.-
Memory Variations: https://jasonblake7d.bandcamp.com/track/memory-variations
A Prophecy Of Recollections: https://jasonblake7d.bandcamp.com/track/a-prophecy-of-recollections


Sunday, December 01, 2024

IGOR YAKOVENKO / PETR IVSHIN: una interesante asociación para el ensalzamiento de la música jazz-progresiva RUSA


 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
En esta ocasión presentamos “Pantheon”, disco del dúo ruso conformado por IGOR YAKOVENKO [sintetizadores Prophet REV2, Moog Subsequent 37, Moog Model D, Moog Matriarch, Oberheim OB-8, Prophet-5, Roland Jupiter-6, ARP Odyssey MK1, ARP Omni-2, y Yamaha DX5, pianos eléctricos Fender Rhodes y Wurlitzer, y piano de cola eléctrico Yamaha CP-70] y PETR IVSHIN [batería]. El disco en cuestión fue publicado por el sello moscovita FancyMusic el pasado 9 de agosto y nos parece una de las obras más inspiradas dentro de la vertiente jazz-progresiva en el presente año 2024; por eso llamamos hoy la atención sobre el mismo. El material contenido en “Pantheon” fue grabado en octubre del pasado año 2023 estando Lev Trofimov a cargo de la ingeniería de sonido. Los ulteriores procesos de mezcla y masterización tuvieron lugar en los meses de enero y de marzo de este año 2024, respectivamente, el propio Tromifov para lo primero, Alexander Perfiliev para lo segundo. YAKOVEKO es el autor de todas las piezas aquí contenidas. Nestor Engelke es el autor de la portada. Bueno, repasemos ahora los detalles estrictamente musicales de “Pantheon”.
 
Los siete primeros minutos y pico del álbum están ocupados ‘Idol De Zbrucza’, el cual se mueve mayormente bajo las pautas del nu-jazz con un amplio componente cibernético tanto en las bases armónicas como en el esquema rítmico. Ya cuando entra en acción la batería, el dinamismo crece y poco después se intensifica con la elaboración de un quiebre temático muy envolvente que se sitúa a medio camino entre el jazz-rock contemporáneo y la tradición de eso que se suele denominar como Canterbury. El epílogo centrado en un retorno al motif inicial porta un aura calma. Comienza muy bien el repertorio, y encima, con su tema más extenso, siendo la misión de ‘Weles’ la de reforzar esta estrategia en lo que se refiere al esquema sónico así como al groove general. Eso sí, se nota que hay una mayor sofisticación estructural en la gestación y el desarrollo de la atmósfera central, lo cual repercute en que el desarrollo melódico goce de más fuerza de carácter. Con la dupla de ‘Tryzna’ y ‘Czorneboh’, el dúo sigue explorando su propuesta estética con fehaciente entusiasmo. El primero de estos temas mencionados arma un viraje notable hacia la dimensión más introspectiva del posicionamiento musical del grupo. Las serenas cadencias de la batería y el talante patentemente melancólico del centro temático armado por el piano eléctrico nos remiten tanto a la faceta intimista de un Chick Corea como a las exploraciones conmovedoramente introspectivas de un Keith Jarrett. Una pieza bastante bella, cómo negarlo. En cuanto a 
‘Czorneboh’, se trata de una aventura psicodélica con matices space-rockeros donde la batería parece tener la voz cantante dentro del bloque sonoro. El swing que arma con la lógica de alternar lo cuasi-tribal con lo jazz-rockero no sólo sostiene a las capas y armonías de los teclados, sino que también marca la pauta para el señorial vigor expresivo diseñado para la ocasión. Algún incremento de la fastuosidad sónica se da en varias instancias del último tercio. La miniatura ‘Znicz’ se centra en un despliegue electrónico cuyo gancho se centra en el explícito fulgor del loop armónico del sintetizador. Así las cosas, ‘Mokosz’ emerge para devolvernos a la zona de lo introspectivo tal como ya se hizo en el tema #3, y ahora se nota que el piano eléctrico está dispuesto a adoptar una actitud más saltarina en medio de la aureola contemplativa que signa consistentemente a la pieza en sí misma. De esta manera, el efecto cautivador de esta faceta serena del dúo se incrementa notablemente.
 
‘Nawie’ se encarga de remodelar los aspectos más evocadores de los dos primeros temas del álbum mientras aborda un enfoque prog-psicodélico que permite al esquema temático asumir un cierto porte misterioso a la par de una prestancia señorial. Hay varios recursos sonoros que se enfilan parcialmente a lo que usualmente se asocia al krautrock electrónico, pero, por lo demás, la vitalidad y los quiebres rítmicos están claramente centrados en el jazz-prog con tintes modernistas bien definidos. En este sentido, lo que hace este dúo se emparente cercanamente con el patrón de los japoneses JIZUE. Cuando llega el turno de ‘Prizor’, que es el segundo ítem más extenso del repertorio con sus cerca de 6 minutos de duración, el señorío jazz-progresivo vuelve al frente para explayarse a sus anchas y tender puentes entre el nu-jazz y la tradición del jazz-fusion de los 70 (más cerca de los WEATHER REPORT de la segunda mitad de esa década que de los RETURN TO FOREVER eléctricos). ‘Waligora’ se orienta hacia un nuevo terreno expresivo que se siente bastante denso, coqueteando abiertamente con lo oscurantista al estilo del Zeuhl fusionesco que surgió en la escena vanguardista francófona de la segunda mitad de los 70 y que, hoy por hoy, sigue siendo fuente de inspiración primigenia para el avant-prog de nuestros tiempos. El intensivo refuerzo del cuerpo central se sitúa dentro de una cruza entre ZAO y PRESENT con algunos matices incorporados de bandas más próximas como RATIONAL DIET y GUAPO. Una agradable sorpresa esta incursión en la niebla de lo siniestro antes que los últimos 3 ¾ minutos del repertorio nos brinden ‘Znicz (Full Version)’. He aquí una instancia muy oportuna para dejar que el piano traduzca a un dialecto sónico más cálido esos efluvios cibernéticos sobre los que se centró el 
‘Znicz’ original. Lo que antes fue una serie de destellos sistemáticos se transforma ahora en un cauce de efluvios armónicos arropado por una amable atmósfera otoñal, logrando asentar un ambiente ensoñador en el tiempo extra que tiene. Tras este gentil cierre podemos hacer ahora el diagnóstico general de que “Pantheon” es una obra fonográfica muy inspirada que dignifica a lo grande el ideal de la música jazz-progresiva para este año 2024. Lo retro y lo contemporáneo de los mundos paralelos del rock progresivo y el jazz se compenetran con toda naturalidad en este hermoso álbum que recomendamos al 200% (un ciento por cada músico).
 
 
Muestras de “Pantheon”.-
Czorneboh: 
https://fancymusic.bandcamp.com/track/czorneboh 

Friday, November 29, 2024

Comienza el florecer del trío avant-jazz-rockero noruego LOTUS


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hay una nueva banda de música avant-jazz-rockera en la escena noruega de nuestros días y se llama LOTUS; su disco de debut “Synthbuljong” fue publicado por El Paraiso Records a fines de agosto pasado. LOTUS es un proyecto iniciado por al baterista-percusionista Olaf Olsen tras salir de las filas de NEEDLEPOINT. El ensamble se completa con Chris Holm [bajo], Signe Emmeluth [saxofón alto] y Karl Bjorå [guitarra y efectos]. El penúltimo de estos integrantes mencionados es de nacionalidad danesa, pero con una larga residencia en Noruega. “Synthbuljong” fue publicado en vinilo verde, de hecho, el color verde invade casi todos los espacios del arte gráfica. Hay partes de estudio y otras en vivo dentro del repertorio del disco que hoy comentamos: aquellas se registraron en el Juke Joint Studio de Notodden, mientras que éstas proceden de una edición reciente del festival Nattjazz que tiene lugar en la localidad de Bergen. Los ulteriores procesos de mezcla y masterización tuvieron lugar en el Monkeybar Studio de Skarnes. Veamos ahora los detalles estrictamente musicales del disco. 
 

La pieza homónima ocupa los primeros 8 ½ minutos (y un poco más) del disco. Lo que principalmente caracteriza a '
Synthbuljong' es su eficaz manera de conjurar la idea de aventura sónica con bizarro vigor, siendo así que a poco de instaurar la batería el ágil groove general, el saxo y la guitarra se disponen a dialogar desafiantemente en un tumulto aguerrido y muy abierto a las disonancias arcanas dentro de una cruza entre el punk-jazz y el SUN RA más tribal; mientras todo esto tiene lugar, el bajo realiza unas líneas ingeniosas que enriquecen el panorama con total eficacia. Los ornamentos percusivos añaden una extraña exuberancia al asunto, el cual tiene una sección final donde la creciente sofisticación del groove permite a la banda aliviar relativamente las predominantes vibraciones incendiarias. ‘Ballade’ sigue a continuación para invitarnos a entrar en la dimensión más introspectiva del cosmos musical del cuarteto. Se trata de un ejercicio de suprema solemnidad enmarcada en una atmósfera meditabunda que nos remite a los legados de Keith Jarrett y del Miles Davis de fines de los 60. Sólo en las últimas instancias de esta pieza se propone el ensamble poner sobre la mesa sus recursos más intensamente expresionistas bajo la firme guía del saxofón. Toda la segunda mitad del repertorio está ocupada por el maratónico tema ‘Synthguitar’, que dura 17 minutos y pico. Su primera sección se arma sobre un medio tiempo para organizar un elegante jam que suena a un viaje a esa época 1964-66 de Coltrane, pero a través de un filtro ligeramente enfocado en el estándar de Coryell. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto, la banda vira hacia una suerte de deconstruccionismo en clave de free jazz para impulsarse hacia una vivacidad tan tormentosa como inescrutable; es en este momento que la guitarra, con la ayuda de la calculadamente anárquica proyección de la batería, pasa al frente del ensamble. Durante toda esta pugna por encontrar un ansiado momento de descanso, el saxo aprovecha una vía de inserción para compartir el núcleo central con la guitarra. Poco antes del minuto 11 llega ese breve lapso de remanso que permite a la banda estructurar un nuevo jam en clave de free jazz, pero esta vez, con una vitalidad más guarnecida sobre el armazón dual de líneas de bajo y efectos cibernéticos de la guitarra; es aquí que el saxofón acoge de buena gana su nuevo rol protagónico mientras la batería se resuelve a articular un swing hiperbólicamente sofisticado. El fragor precedente recibe, en cierta medida, una renovación sustentada sobre un esquematismo ingenieril que se emparente fácilmente con lo que hacen colectivos como FIRE! y LED BIB. Ya todo está bien focalizado como para que las llamas sigan alimentando el surrealista y combativo entramado sonoro que tiene a cargo la misión de concluir las cosas con un clímax contundente.

Todo esto fue “Synthbuljong”, una estupenda carta de presentación de LOTUS para el escenario del jazz-rock experimental de nuestros días. Las generosas dosis de vigor y espíritu aventurero que hay en los temas contenidos en este disco lo convierten en un ítem totalmente recomendable para cualquier buena fonoteca actualizada de jazz y rock. 
 
 
Muestra de “Synthbuljong”.-
Synthguitar:  https://www.youtube.com/watch?v=YVZQVi3CUZY


[Dedicamos esta reseña a Santiago Tuesta como agradecimiento por habernos mostrado este grupo.]

Wednesday, November 27, 2024

Riesgo y triunfo de la asociación de BEAT LOVE ORACLE con LIANG-YU WANG

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy damos una visita al mundo musical del infatigable cuarteto jazz-progresivo belga BEAT LOVE ORACLE y nos topamos con que su último trabajo es fruto de la colaboración con la pianista taiwanesa LIANG WU-YANG. En efecto, el cuarteto conformado por Frank Nuyts [marimba y sintetizadores], Frank Debruyne [saxofones], Stijn Deldaele [bajo] y Ronald Dhaene [batería y multipad] se asoció con la mencionada pianista taiwanesa para gestar “Radical Risk”, un disco publicado por el sello español áMARXE Records el pasado 4 de octubre. Con una constante y persistente carrera fonográfica tras de sí como un ensamble líder dentro de la avanzada jazz-progresiva belga en estos último años, ahora los BEAT LOVE ORACLE se asocian con la virtuosa dama LIANG WU-YANG para darle un giro renovado a su discurso. Siendo Nuyts, como suele ser la norma, el autor de todo el material aquí contenido, ahora debe repartir los espacios de lucimiento de su arsenal de percusiones tonales con las enérgicas expresiones del piano de la nueva compañera de viaje, lo cual ya invita a gestar una fastuosidad flamante y lozana para el sonido colectivo. Adelantamos que esta meta trazada para “Radical Risk” se cumple con eficiente cabalidad, pero más adelante hablaremos sobre los detalles de este triunfo fonográfico. El disco que hoy reseñamos fue grabado en GC De Kriekelaar, Bruselas, fungiendo Jeff Nuyttens como ingeniero de sonido; también él se hizo cargo de la producción y la masterización. La imagen de la portada es de la autoría de Buyts, mientras que el diseño gráfico fue realizado por Iago Méndez Suazo. Ahora veamos lo que nos depara el repaso de “Radical Risk”.


Durando casi 5 minutos, ‘Bar Foot’ abre el repertorio con una prestancia imponente que se se basa mayormente en la refinada habilidad de ir surcando los parajes enrevesados del bosque melódico desarrollado para la ocasión con impoluta fluidez. Los muy ocupados fraseos del piano encuentran su socio perfecto en el dúo rítmico mientras el saxo y la percusión tonal, manteniendo cada uno su posicionamiento individual en simultáneo con su conexión con la labor grupal, van llenando espacios dentro de la arquitectura temática. Hay un talante patentemente ingenieril en esta composición, y aún así, aunque parezca contradecir estereotipos hermenéuticos, también hay una abundante frescura expresiva que hace que todos los recovecos sonoros ostenten una irresistible calidez. Tras este excelente punto de arranque llega el turno de la pieza individual más extensa del disco, ‘Hammer Abandon’, la cual dura poco menos de 9 minutos. Todo empieza con un groove más relajado bajo la dirección del piano, siendo así que varios de sus fraseos nos remiten al legendario paradigma de un Keith Jarrett. Eso sí, no tardan mucho en emerger las variantes jazz-progresivas con las que el ensamble quiere articular una aureola de sofisticada algarabía. El tenor fulguroso de las interacciones instrumentales se apoya en la polivalente ingeniería rítmica; de paso, tenemos un hermoso solo de saxofón que ostenta un riguroso señorío en alguna parte del último tercio, lo cual obliga a los demás instrumentos a aumentar su nervio. El calmo epílogo es el cierre perfecto para este cénit del álbum. Los tres siguientes temas conforman sendas partes de la suite homónima. ‘Radical Risk Part 1’ dura poco más de 9 ½ minutos y es la parte más larga. Desde el primer instante se nota que recibe abiertamente los ecos gozosos del cuerpo central del tema #2, a la par que le añade su propio enfoque sofisticado a la prestancia extrovertida que guía consistentemente al desarrollo temático. He aquí el eslabón perdido entre Zappa y Corea con detalles adicionales del patrón del segundo álbum de NATIONAL HEALTH. El piano de LIANG-YU WANG y el saxo alternan momentos de protagonismo mientras la percusión tonal se encarga de las tonalidades precisas para ornamentar varios pasajes del enfoque melódico así como del swing. Una mención especial va para el flotante solo de piano que precede a la sección epilogar: ¡es simplemente genial!

‘Radical Risk Part 2’ se inicia con una exhibición ingenieril de síncopas y fraseos de piano cuyos devaneos disonantes exorcizan lo misterioso y evocan lo inquietante, siendo así que con el ingreso del saxofón se introduce un moderado colorido. Ya se anuncia que el piano será el ítem motivador de la expresividad grupal. Estando lo extrovertido ahora atenuado, lo solemne pasa a ser el aspecto predominante de la arquitectura melódica. ‘Radical Risk Part 3’ se centra mayormente en la remodelación de las vibraciones palaciegas de la Parte 1 mientras acoge algún impacto de los vértices solemnes que marcaron primordialmente a la Parte 2: es por este último detalle que nos toma por sorpresa la prolongación de la sombría nota inicial, pero muy pronto se agitan las cosas para demostrar que la lógica del expresionismo es la que va a diseñar la mayor parte de los trazos de la senda musical planificada para la ocasión. Las vibraciones jazz-progresivas de esta composición tienen un proceso de intensivas variaciones; la pieza ostenta un dinamismo bien esquematizado y sirve para poner a prueba a la dupla rítmica a lo largo de los recovecos temáticos que se van armando e hilando a lo largo del camino. Posiblemente sea el cénit de la suite, al menos, eso nos parece. ‘19th Sonate Part 4’ es la pieza encargada de cerrar el repertorio y se basa exclusivamente en un despliegue expresionista del piano a través del cual se conjura, por partes iguales, a la exaltación y a el nerviosismo a fin de que se fusionen en una única fuente de energía musical. Toda esta belleza fue la que se nos brindó en “Radical Risk”, un disco de riesgo y triunfo para la asociación de los belgas BEAT LOVE ORACLE con la virtuosa taiwanesa LIANG-YU WANG.
 
 
Muestras de “Radical Risk”.-
Bar Foot: 
https://amarxe.bandcamp.com/track/bar-foot

Monday, November 25, 2024

RAGNARÖK de 1976 a 1981: una peculiar trayectoria dentro de la primera generación progresiva sueca



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión echamos un vistazo a la lejana década de los 70 para revisar los tres primeros discos de RAGNARÖK, uno de los grupos más versátiles y creativos dentro de la primera generación progresiva de Suecia, una banda que fue tan inestable en sus alineaciones como ingeniosa a la hora de reinventar sus pautas estilísticas con cada nuevo disco. Los orígenes de RAGNARÖK se remontan al año 1972 cuando el guitarrista Peter Bryngelsson, el bajista Staffan Strindberg y el guitarrista-flautista-saxofonista Henrik Strindberg decidieron fundar este colectivo en la localidad de Kalmar. La propuesta musical de RAGNARÖK siempre ha dado prevalencia a lo evocativo dentro de un discurso musical que se inició como una convivencia lírica y contemplativa entre los encauzamientos folclórico y jazz-rockero del estándar progresivo, siendo así que a partir del tiempo de su tercer disco, el aspecto de músculo rockero fue ganando presencia. Comenzamos con nuestra revisión del álbum homónimo de debut “Ragnarök”, que fue publicado en febrero de 1976 por el sello Silence Records (el mismo para todos los discos que hizo el grupo en su primera fase). La alineación responsable de la gestación de este álbum constó de Peter Bryngelsson [guitarras acústica y eléctrica], Henrik Strindberg [guitarra eléctrica, flauta, flauta dulce y saxofón soprano], Peder Nabo [flauta, pianos acústico y eléctrico, y guitarra acústica], Staffan Strindberg [bajo], Lars Peter Sörensson [batería] y Stefan Ohlsson [batería y guitarra acústica]. El hecho de que RAGNARÖK se haya convertido en sexteto a la hora de hacer realidad su primera presencia en el menrcado fonográfico se debe a los constantes diálogos y acercamientos con otros músicos de las áreas culturales de su país. Tras pasar varios años tocando en escuelas, centros universitarios y hasta prisiones, además de formar parte de eventos teatrales infantiles y vanguardistas, la efervescencia grupal se mantenía constantemente viva. Eso sí, esta facilidad para encontrar lugares donde tocar y crear música no fue equivalente a una facilidad para encontrar un accesible contrato de grabación... pero al final se logró. El disco fue grabado en los Decibel Studios, ubicado a las afueras de Slussen, importante centro ferroviario y portuario de Estocolmo, siendo el ingeniero Anders Lind. La evocadora portada pue hecha por Annika Liepa.  


El disco comienza con un candor embrujador: es prácticamente ineludible la magia bucólica que emite la pieza de apertura ‘Farvel Köpenhamn’ a través de sus pulcros arpegios de guitarras acústicas y los calculadamente tenues retazos de guitarra eléctrica que emulan un híbrido de flauta rústica y viola. Una epifanía que destila una sensación de esperanzada alegría bajo un manto de melancolía meditabunda, el sonido de la emancipación personal que echa una última mirada agradecida a los momentos más alegres del ayer. ‘Promenader’ permanece en este lindero evocativo, pero esta vez con un talante más urbano; de hecho, su esquema está más tirado hacia un jazz-prog suave, abiertamente melódico, con ciertas cadencias blueseras sostenidas por los flotantes diálogos entre las guitarras eléctricas y el piano eléctrico. El último solo de guitarra está elaborado en base a fraseos ensoñadores. Se aprovecha muy bien el espacio de más de 4 
½ minutos que se da a este tema. El factor pastoral regresa a la escena con el tema ‘Nybakat Bröd’, ejecutado a partir del delicado y envolvente entramado de guitarras acústicas y flauta. A mitad de camino surge una breve irrupción de acordes disonantes de guitarra eléctrica y susurros medio dadaístas, un truco raro pero efectivo a la hora de instalar algo de misterio en medio de la general sencillez bucólica. ‘Dagarnas Skum’ prosigue con este zigzag de lo pastoral y el jazz-prog al centrarse en una priorización de este segundo factor por vía de un enfoque ensoñador. Si el lector se imagina una cruza entre la faceta más lánguida del BO HANSSON de “Lord Of The Rings”, el aspecto intimista de los PINK FLOYD de 1970-71 y el FOCUS más romántico, podrá hacerse una idea muy aproximada de la esencia nuclear de esta pieza. Tratándose del tema más largo del disco (dura 8 minutos y pico), provee al personal de RAGNARÖK de un amplio espacio para dar rienda suelta a su habilidad para crear ambientes reflexivos y, hasta cierto punto, jugar con lo épico. Casi parece como si el grupo estuviera estableciendo algunos nexos estilísticos con sus vecinos finlandeses de FINNFOREST.
 
 

‘Polska Fran Kalmar’ es una miniatura de flauta que opera como un preludio a ‘Fabriksfunky’, un guiño que hace el grupo a la faceta más relajada de BRAND X y a la dimensión más estilizada de los WEATHER REPORT de 1974, aunque adecuando este esquema de trabajo a su propia esencia ensoñadora e introspectiva. En general, si bien los temas pastorales cuentan con expansiones adecuadas para reflejar cautivadoras ideas melódicas, la visión musical de RAGNARÖK halla en sus momentos más jazzeros el área de expresividad mejor cohesionada. De hecho, da la sensación de que tanto ‘Promenader’ como ‘Fabriksfunky’ daban para absorber y asimilar arreglos más expansivos para acentuar más fehacientemente el gancho inherente a ciertos índices melódicos usados allí. En fin, tras esta esta apreciación contrafáctica, seguimos con el disco y nos topamos con ‘Tatanga Mani’, una pieza cuya primera mitad se centra en un hermoso pasaje de guitarra acústica donde se fusionan lo pastoral y lo impresionista, para luego virar hacia un nuevo ejercicio de jazz-prog melancólico, esta vez con tonalidades directamente vinculadas a la faceta introvertida de FOCUS (una vez más). ‘Fjottot’ es la pieza más frívola del disco, estando basada en un breve juego de acordes de piano eléctrico al compás estandarizado del Charleston. Nunca osaríamos usar esta descripción con una intención peyorativa: esta pieza es necesaria para añadir un color novedoso al paisaje general del álbum. Le sigue la solemne ‘Stiltje – Uppbrott’, la cual comienza con una breve introducción romántica de piano y prosigue con un motivo bucólico marcado por un diálogo entre guitarra acústica y flauta. La coda nos lleva a un inesperado pero bien inspirado motif de inspiración renacentista. ‘Vattenpussar’ ocupa los últimos 4 minutos del disco: el etéreo casamiento de guitarra y piano eléctricos emula sonidos de gotas de agua cayendo sobre una superficie acuosa (el título significa Piletas de agua). Una vez que el ensamble se une en bloque, el asunto se pone en clave de jazz melódico, dando pie en cierto momento al lucimiento del saxo soprano en un cuidadosamente controlado despliegue de vivacidad emocional. Un hermoso final para un hermoso disco. En ediciones posteriores de CD, aparece el bonus track 
‘Du Och Jag’, que es un breve y atractivo ejercicio jazz-progresivo con presencia preferencial de las guitarras eléctricas.


No fue hasta el año 1979 que se concretó el segundo disco de RAGNARÖK: “Fjärilar I Magen”. Para entonces, el grupo operaba como el quinteto de Dan Söderqvist [guitarras], Peder Nabo [flauta, pianos y percusión], Kjell Karlgren [saxofones, piano y sintetizador], Peter Bryngelsson [bajo y guitarras] y Thomas Wiegert [batería, glockenspiel y otras percusiones]: esta formación se inició en 1978 y durará hasta 1980. El material aquí contenido fue grabado también en los Decibel Studios, estando Bent Göran Staaf a cargo de la ingeniería de sonido. La muy teatral portada es de la autoría de Ann Granhammer; el propio Nabo se hizo cargo del arte gráfica. El repertorio de este segundo disco del remodelado grupo comienza con ‘Adrenalin’, una miniatura de poco más de minuto y medio consistente en un jam de rock pesado a medio tiempo con un gancho sencillo y un filo bien definido; con otro arreglo, hubiese funcionado muy bien en algún disco de BLACK SABBATH de la fase 1972-75. De esta manera, se abre camino ‘Första Ön’, una pieza totalmente distinta que comienza con un sección de piano de talante impresionista con alusiones jazzeras, siendo así que los retazos flotantes de guitarra y los sutiles redobles de batería que pronto emergen logran sembrar el terreno para la emergencia de un inspirado despliegue de fastuosidad jazz-progresiva. Una vez bien centralizada en la actividad del ensamble íntegro, el motif central se sitúa cómodamente en un punto intermedio entre el patrón de FINNFOREST y el paradigma de RETURN TO FOREVER. Cuando emergen el piano eléctrico y ciertos ornamentos percusivos, la pieza adquiere una renovada agilidad sin modificar su swing. ‘Östen Är Röd’ sigue a continuación para meterse más a fondo en la faceta introspectiva de la banda, recuperando parcialmente el talante bucólico que fue tan prevalente en el primer álbum, pero se impone una mezcla de jazz-prog y psicodelia en los arreglos con los que se organiza el gentil desarrollo melódico creado para la ocasión. El hecho de que las dos guitarras eléctricas vayan hilando los sucesivos motivos y calculen los momentos en los que guardan y manifiestan sus variables expresivas muestra claramente que estamos ante un nuevo RAGNARÖK. La sorpresa que causó la breve pieza de entrada es reemplazada por una actitud de redescubrimiento en la mente del oyente empático.
 
 

‘Var Glad Var Dag!’ aprovecha su espacio de poco más de 4 minutos para dejar una fuerte huella de colorido sonoro con sus rotundas vibraciones melódicas que se sitúan en una pulcrísima ingeniería prog-sinfónica donde el delineamiento temático se asienta rápidamente. El groove jazz-rockero de la batería y el vigor de la guitarra aseguran la concreción de los recursos de vitalidad y dinamismo que el potencial vivaz de la composición exige desde sus entrañas. La segunda mitad del álbum se inicia con su segunda pieza más larga, ‘Blåmolnfolket’, la cual dura alrededor de 8 ¼ minutos. Aquí sí se da un reencuentro directo con las exploraciones bucólicas del primer álbum, dándoles una ambición expresiva nueva que se basa en lo introspectivo. El desarrollo temático de la primera sección es calmo y se deja arropar por una atmósfera mística, siendo ésta capaz de abrir espacio a la claridad de expresión para todos los instrumentos actuantes. Se notan las confluencias con JADE WARRIOR. La segunda sección emerge a poco de pasada la frontera del quinto minuto, siendo así que el ensamble vira hacia un encuadre progresivo sobre el groove marcial de la batería. El solo de guitarra es tortuoso y misterioso, elaborando fraseos intrigantes que se sitúan en un punto intermedio entre los patrones de Hackett y Oldfield. Las cadencias exóticas que emanan de la flauta en un momento ulterior guían a la pieza hacia su desvanecimiento en el éter nocturno con un talante sereno. ‘Brushanespel’ es un breve ejercicio reconstructivo de los ambientes antes predominantes en ‘Östen Är Röd’, con la salvedad de que aquí hay un poco más de musculatura. Los últimos 9 minutos de “Fjärilar I Magen” están ocupados por ‘Vattenytor’, un tema que nos devuelve a la faceta introvertida del ideario grupal. La pieza se detiene bastante en sutiles retazos de calor hasta que la batería emite unos golpes efectistas para imponer efímeras inflexiones de urgencia a la instrumentación, como algo que se agita en momentos estratégicos para soltar un poco de fulgor que ya no quería permanecer totalmente oculto; no se cambia de dirección, pues el espíritu de la pieza permanece enraizado en lo introspectivo. El flujo de la corriente de un riachuelo nos acompaña por un largo rato para el epílogo.


“Fata Morgana” es el tercer ítem que repasamos en esta retrospectiva. Publicado en febrero de 1981 por el sello Silence Records (como siempre), fue grabado y mezclado en el Silence Studio entre noviembre de 1980 y enero de 1981, estando Anders Lind a cargo de los aspectos técnicos de estos procesos. El personal de RAGNARÖK consta ahora de Peter Bryngelsson [guitarras, teclados, xilofón, buzuki, glockenspiel y tambor africano], Magnus Jarlbo [trompeta, fliscorno y teclados], Kjell Karlgren [saxofones, flauta, teclados y pandereta], Per F. Andersson [bajo, xilofón, glockenspiel y kalimba] y Thomas Wiegert [batería, xilofón y cabasa]. Adicionalmente, participa a veces el invitado Peder Nabo a las percusiones y la flauta dulce. Con sólo leer los ítems de esta nuevamente renovada logística instrumental del grupo se puede adivinar que se está gestando una senda importante de evolución estilística. Karlgren es el autor de la foto de la portada donde aparece un mimo aristocrático. La dupla de ‘Midvinterblot I’ y la pieza titular pone rumbo a las cosas. El primero de estos temas mencionados muestra una exuberante arquitectura donde la amalgama de instrumentos actuantes encuentra una base en las vibraciones de las percusiones tonales mientras la guitarra, los vientos y el sintetizador van elaborando intrigantes ornamentos que nos remiten, en cierta medida, a los SAMLA MAMMAS MANNA de fines de los 70 (rebautizados como ZAMLA MAMMAZ MANNA). De este modo, ‘Fata Morgana’ se instala cómodamente sobre los cimientos musicales que le permiten expresar un nuevo tipo de energía desde el que se renueva notoriamente el paradigma de la banda. El jam inicial en clave de blues es manejado con un aura sofisticada que se deja empapar por matices progresivos de talante Crimsoniano, mientras que el motif intermedio se enfila por un esquema jazz-fusionesco al modo de lo que venían haciendo los GONG dirigidos por el maestro Pierre Moerlen. El vigor del saxofón a través de su largo espacio de lucimiento le permite hablar de tú a tú con la guitarra que se había situado en el centro protagónico en la primera instancia y que también habrá de marcar el camino hacia el epílogo. Realmente la gente de RAGNARÖK se sentía cómoda en esta nueva instalación situada a años luz de su álbum de debut. ‘Jatora Em Bak’ sigue a continuación para seguir ahondando en ese factor fusionesco con una musculatura muy llamativa, haciendo que el estándar del jazz-rock asuma un ropaje convincentemente aguerrido. Los arreglos de metales conforman el pilar de prestancia para el realce del gancho ínsito en la pieza.

 

‘Jatora Em Bak’ sigue a continuación para seguir ahondando en ese factor fusionesco con una musculatura muy llamativa, haciendo que el estándar del jazz-rock asuma un ropaje convincentemente aguerrido. Los arreglos de metales conforman el pilar de prestancia para el realce del gancho ínsito en la pieza. ‘Vild Av Friden’ vira hacia una espiritualidad serena y contemplativa mientras mantiene el vigor jazz-progresivo heredado de la pieza precedente; también se nota una sutil adición de texturas pastorales en el hermanamiento de las escalas de las guitarras eléctrica y acústica. Mientras tanto, el saxo se sitúa al frente del entramado musical con una muy señorial expresividad. ‘Leningrad I & II’ dura alrededor de 9 ¼ minutos y es el tema más extenso del disco. En efecto, tal como lo indica su título, se trata de un viaje musical de dos paradas. La primera está ambientada en una amable atmósfera bucólica que nos remite a ese factor evocador del primer álbum, aunque con una suntuosidad más barroca en el arreglo global. La segunda cambia notoriamente de registro para gestar un híbrido de sinfonismo y space-rock cuya estructura se basa en un crescendo donde el sustento rítmico se hace cada vez más robusto. El inicial gobierno de la percusión tonal en el armado del groove cede pronto el mando a una enérgica batería que sabe que tiene que mantener a un enclave sonoro portador de una majestuosa y vehemente vitalidad. Imaginemos una cruza entre los YES de 1974 y el STEVE HILLAGE de 1976 y nos podremos hacer una idea de lo que sucede aquí. Es todo un clímax del álbum y tras él llega el turno de ‘Midvinterblot II’, tema que transita por una senda afín a la de PASSPORT: jazz-fusion barnizado con un gentil preciosismo melódico. Una brisa primaveral tras la nevada aguerrida de la segunda sección de la pieza anterior. ‘Elefanten På Tåget’ tiene un prólogo sigiloso que muy pronto abre campo a otra exhibición de vivaz dinamismo donde lo sinfónico y lo jazz-rockero se congregan bajo una ingeniería sonora potente y lozana. 


El final del repertorio llega de la mano de ‘Eskapage’, un tema marcado por una espiritualidad contemplativa donde las líneas de la trompeta y el enclave percusivo fungen como las columnas del bloque sonoro. Las elegantes florituras del bajo aportan un interesante contrapeso al hidalgo fulgor de la trompeta, siendo así que la ulterior irrupción de la guitarra insufla una peculiar tensión al asunto. Es como si una composición perdida de los JADE WARRIOR de la fase 1971-72 hubiese llegado a las manos de este ensamble y la hubiesen remodelado con su nueva reciedumbre sónica, a la cual le añadieron un cierto matiz Crimsoniano. Qué nos queda sino admitir, en esta sección de la presente retrospectiva, que éste es nuestro disco preferido de RAGNARÖK. Aquí concluye nuestro repaso de los años iniciales de la trayectoria fonográfica de este legendario ensamble sueco que, a pesar de la inestabilidad de sus fuerzas constitutivas, se erigió como una voz muy particular con una muy propia visión ecléctica dentro de la tradición del rock progresivo de su país. El grupo siguió adelante en los 80 con el disco de 1983 “3 Signs”, y ya más adelante, volvió a los estudios en dos ocasiones a través de las dos décadas siguientes: “Well” (1991) y “Path” (2008). En el primero de estos últimos discos no contaba el grupo con ninguno de sus integrantes originarios, pero hay algunos de los que entraron al grupo desde los tiempos de Fjärilar I Magen”, así que las (siempre volátiles) cuestiones de la legitimidad moral cuentan con la debida aprobación. Sea lo que sea que eso signifique. Volviendo nuestra atención al foco de la presente retrospectiva, “Ragnarök”,  Fjärilar I Magen “Fata Morgana son exquisitas obras musicales que sitúan a RAGNARÖK en el panteón de las bandas emergidas en los 70 que merecen una memoria perpetua junto a un lugar en cualquier fonoteca progresiva que se precie de ser buena. 


Muestras de RAGNARÖK (1976-81).-


[Parte de esta retrospectiva está basada en la reseña originalmente publicada en La Caja De Música, enlace: https://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/ragnarok_ragnarok.html]
 

Saturday, November 23, 2024

NUBDUG ENSEMBLE: tercer acto de una exquisita propuesta avant-progresiva estadounidense

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos al proyecto avant-progresivo estadounidense NUBDUG ENSEMBLE y su tercera obra fonográfica, la cual se titula precisamente “Third”. Este colectivo fue fundado por el músico y compositor Jason Berry. Se trata de un álbum conceptual inspirado en la tragedia Julio César del maestro WILLIAM SHAKESPEARE. Además de ser Berry el compositor de todo el material aquí contenidos, se encarga de varios teclados, programaciones, efectos electrónicos e instrumentos adicionales. El resto del personal instrumental consta de: Steve Adams [saxofones sopranino, soprano, alto, tenor y barítono], Jason Bellenkes [clarinete y saxofón alto], Myles Boisen [piano e-bow, guitarra eléctrica, sitar eléctrico y percusión], Sheldon Brown [clarinete bajo y flauta alto], Dan Cantrell [clavicordio], Amanda Chaudhary [teclados, sintetizadores y efectos electrónicos], Mark Clifford [glockenspiel, vibráfono y crótalos], John Ettinger [violín], Chris Grady [trompeta y fliscorno], John Hanes [batería y percusión], Scott Larson [trombón], Crystal Pascucci [cello], Brett Warren [bajo y contrabajo eléctricos] y G. Calvin Weston [batería y percusión]. Además, están las cantantes Jill Rogers y Sami Stevens. Un arsenal suficientemente nutrido para el híbrido de avant-prog y avant-jazz que practica el NUBDUG ENSEMBLE. Ha sido muy recientemente que hemos conocido a este grupo afincado en San Francisco, California, pero este disco publicado el pasado 5 de noviembre es, tal como su propio título lo indica, el tercero de su discografía. Los dos discos anteriores“Volume One: The Machines Of Zero” y “Volume 2: Blame”, los mismos que datan de diciembre del 2020 y diciembre del año siguiente, respectivamente.
 

Tal como se dijo más arriba, “Third” es un álbum conceptual centrado en la trama dramaturgia de la obra Julio César de SHAKESPEARE: de hecho, en el puñado de temas cantados que hay en el repertorio de este disco, se usan pasajes de la obra mencionado para sus letras. La grabación del material aquí contenido tuvo lugar en varias sesiones entre los años 2022 y 2024 en los siguientes estudios: Catsynth HQ (San Francisco), Soundscape Recording Lab (Filadelfia). Guerrilla Recording (Oakland), Bellowhead Music (Los Ángeles) y el propio estudio doméstico de la cantante Sami Stevens. Ella hizo las labores de ingeniería en el registro de sus aportes; en los demás estudios estuvieron a cargo de ello Amanda Chaudhary, G. Calvin Weston, Myles Boisen y Dan Cantrell. Boisen realizó las ulteriores labores de mezcla y masterización. Berry, como líder del ensamble, dirigió todo el proceso musical y, de paso, también se hizo cargo de la nutrida arte gráfica (que incluye un pequeño póster). Ya es hora de repasar los detalles del repertorio. La dupla de ‘Third Overture’ y ‘But In Ourselves’ abre el álbum con un encanto muy particular. La pieza inicial ostenta una espiritualidad solemne donde se plasma un sombrío ejercicio de sutilezas que rayan con el minimalismo. De este modo, ‘But In Ourselves’ establece un groove ágil cuyo potencial extrovertido es eficazmente concretado por las intervenciones vocales y los arreglos de viento. La dupla rítmica opera dentro de un exquisito cruce entre lo vigoroso y lo refinado, resultando todo en un híbrido entre los HENRY COW de 1978 y el ZAPPA de 1972. ‘Put It By Thrice’ consiste en un viaje instrumental sumamente sofisticado donde el colorido sónico de la pieza precedente se proyecta hacia una dosis mayor de intensidad, algo que se refuerza con el solo de guitarra que guía a la sección epilogar. ‘The Ladder’ se enfila hacia nebulosos climas otoñales para armar un cuerpo central grácilmente instalado sobre un esquema rítmico inusual. El vitalismo contenido se moviliza muy bien a través de las cuidadas variantes de ambiente. Todo suena como una composición perdida de PORTISHEAD que fue remodelada por THINKING PLAGUE.


Cuando llega el turno de ‘Count the Clock’, nos topamos con que el grupo ha decidido explorar el área del jazz-fusion con un talante juguetón que se sitúa a medio camino entre los paradigmas de HAPPY THE MAN y FROGG CAFÉ. Un excelente instrumental que se erige como uno de los cénit decisivos del repertorio, que de por sí, como un todo, se ha mantenido en un nivel intensivamente grandilocuente de genuina creatividad con pulso firme y sólida consistencia. ‘Portia And The Soothsayer’ sigue trabajando en áreas Zappianas con la adición de elementos  sonoros propios del así llamado nu-jazz; mientras tanto, el desarrollo temático exhibe una llamativa exuberancia melódica cuya luminosidad es instantáneamente palpable. Una pena que el tema no sea más extenso, pues tiene bastante gancho para seguir aprovechando su magnetismo particular, pero es que llega el turno de ‘Midmarch’, otro poderoso instrumental que, en esta ocasión, apuesta por una suntuosidad explícita marcada por una agilidad refinadamente ígnea. El hermanamiento entre los guitarreos y los encuadres de vientos activan el groove del bloque general. ‘This Little Measure’ tiene una vivacidad neurótica que, en varias instancias de su espacio de 3 minutos, estalla en recursos de expresionismo tenso. La elocuencia es abundante, la incandescencia destila osada elegancia por todos los poros sónicos de esta pieza en cuestión. ‘Triumvirate’ ostenta un vitalismo muy distinto de aquel que signó al tema precedente, porta un talante lúdico: de hecho, su liviandad expresiva da indicios de señorial plenitud. Una buena rememoración del ZAPPA de la segunda mitad de los 70 filtrada a través  de un meticoloso acoplamiento al jazz-prog contemporáneo. Algunos ornamentos cibernéticos revelan índices posmodernos propios de los primeros discos de THE RESIDENTS. ‘The Tide’ vira totalmente de registro para enrumbarse por climas solemnemente sombríos donde se coquetea abiertamente con los fantasmas de ART ZOYD y UNIVERS ZERO. Ominoso y vibrante a la vez, este tema no dura mucho, pero deja una fuerte huella en la mente del oyente. El final del repertorio llega de la mano de ‘The Ghost At Philippi’, pieza que regresa a la senda de arquitecturas complejas y grooves ágilmente sofisticados. Un cierre a lo grande al modo del culmen definitivo para un disco cuya excelencia está en su muy bien integrada totalidad.


Así fue la experiencia total de “Third”, también la experiencia de descubrir al NUBDUG ENSEMBLE. Este tercer acto de la exquisita propuesta avant-progresiva estadounidense que nos brindan el maestro Jason Berry y sus numerosos camaradas de viaje revela una cima artística dentro de la producción progresiva del presente año 2024 que ya se nos está yendo. Los recovecos de una tragedia política de ayer y hoy han sido remodelados dentro de un discurso musical majestuosamente versátil y rotundamente brillante que dice mucho en un espacio de poco más de 37 minutos. ¡¡Un disco totalmente recomendable!!