Wednesday, June 07, 2017

COLLAPSE: música progresiva para mentes bien despiertas


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy prestamos toda nuestra atención al grupo francés COLLAPSE, el cual se formó en la localidad de Grenoble a inicios del año 2011: su trabajo más reciente, publicado en la segunda mitad del pasado mes de enero por vía independiente, se titula “The Sleep In Me”. Este grupo comenzó como un trío conformado por el guitarrista Sebastien Pierron, el bajista Alexis Osseni y el baterista Anthony Barruel, mas actualmente su membrecía se amplía con el ingreso del teclista Vincent Coutellier. El ahora cuarteto ha venido cultivando de forma consistente una ingeniosa modalidad ecléctica de rock progresivo pesado que incluye largas dosis de prog-metal, post-metal y psicodelia de inspiración space-rockera en su robusta ecuación sonora. El grupo cita a PORCUPINE TREE y MOGWAI como algunas de sus principales referencias. Antes de “The Sleep In Me”, los COLLAPSE publicaron un álbum homónimo en el año 2011 y un segundo titulado “The Fall” dos años después. Este nuevo disco tiene tanto una edición digital como en vinilo. Repasemos ahora los detalles de “The Sleep In Me” para elaborar un balance de lo que aporta este grupo francés al gran escenario del rock experimental mundial, ¿vale?  


Durando poco menos de 6 ½ minutos, ‘Opening Wound’ abre el repertorio con un despliegue de ágil vitalidad donde la luminosidad se erige como la fuerza dominante a lo largo de la creación e instauración del ambiente general. En una primera instancia se encarga de dirigir el bloque instrumental la guitarra mientras elabora sus gráciles fraseos en estricta complicidad con la dupla rítmica, pero mientras los teclados van llenando espacios con razonable sutileza, ocupará el centro protagónico en una segunda instancia marcada por un lirismo lánguido no ajeno al paradigma Floydiano. Ya para la sección final, la banda regresa al fulgor inicial enriqueciéndolo con el impacto recibido del interludio. Un gran tema de inicio, sin duda. Dura más el segundo tema del disco, titulado ‘Breathing Holes’, el cual se prolonga por casi 9 ½ minutos. Este tema plantea un encuadre un poco más contenido en cuanto a la espiritualidad expresiva, siendo así que el grupo prefiere crear una atmósfera contemplativa desde el cual guiar el sofisticado desarrollo temático en curso. La alternancia entre momentos flotantes y aguerridos y el ocasional empleo de compases inusuales permiten a la banda mostrar su faz más convincentemente majestuosa, especialmente durante los últimos tres minutos. Sucediendo a este cénit, ‘The Mental Room’ emerge para reforzar los ecos de sus aspectos más vivaces aunque con una fastuosidad ligeramente menos pronunciada. Que no se entienda esto como que queda totalmente opacado por ‘Breathing Holes’ porque logra imponer su propia prestancia al modo de un microcosmos receptor de la ingeniería expansiva de su antecesor.

En el mismo ecuador del disco se sitúa ‘A Labyrinth In The Void’, pieza que solo aparece en la versión digital de “The Sleep In Me”. Cumple el rol de hacer un contrapunto a la rica extroversión de los tres primeros temas con la elaboración de una atmósfera de melancolía cobijada y solipsista, a veces rayana con lo minimalista. Los ornamentos de teclado y el compás inusual le dan al enclave sonoro una elegancia típicamente progresiva. Se hacen notar aires de familia con ISIS y DO MAKE SAY THINK, además de los ya mentados MOGWAI. Nos vamos acercando al final del disco cuando llegamos a una pieza que justamente se titula ‘Closer To The End’; antes de eso, ‘Horla’ nos había mostrado un monólogo cinematográfico que. Cuando se instaura el jam central de ‘Closer To The End’, el cuarteto se deja llevar por la faceta más ligera de su propuesta musical. ‘Sleep For Me’ no es solo el tema más extenso del repertorio con sus 11 ¼ minutos de duración sino que también se encarga de darle un magnífico broche final. Con esta pieza, el grupo se dispone a gestar otro momento cumbre que bajo estas específicas circunstancias habrá de concretarse en un broche esplendorosamente dorado. Dicho fulgor empieza con un talante ensoñador y etéreo bajo la guía de las sobrias bases del piano eléctrico, siendo así que a partir de allí se crea un crescendo envolvente que despliega una grácil mezcla de la garra neurótica del post-metal y el groove distinguido del jazz-rock. Tras un primer falso final, el piano eléctrico, pronto a ser acompañado por la guitarra, reinstaura un clima inicialmente sosegado desde una introspección flotante hasta explotar cálidamente en un ejercicio dinámico de híbrido de post-rock y prog sinfónico en 5/4. Una segunda andanada de explosividad rockera nos abre una vía de fragor rockero mágico e impetuoso, aterrizando finalmente en una tercera instancia de cósmica languidez desde la que se focaliza la estructura intimista del epílogo.


Todo esto fue “The Sleep In Me”, una excelente exhibición de inquietud creativa dentro del espíritu de la experimentación progresiva contemporánea en sus vertientes más pesadas. COLLAPSE es un grupo al cual vale la pena prestar cercana atención con la mente bien despierta. 


Muestras de “The Sleep In Me”.-
A Labyrinth In The Void: https://collapseband.bandcamp.com/track/a-labyrinth-in-the-void

Sunday, June 04, 2017

MÖBIUS STRIP: primeras impresiones de un nuevo prodigio del jazz-rock italiano


HOLA, AMIGO DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de MÖBIUS STRIP, cuarteto italiano conformado por Lorenzo Cellupica [piano, órgano y sintetizadores], Nico Fabrizi [saxos tenor y alto, y flauta], Eros Capoccitti [bajo] y Davide Rufo [batería]. El grupo en cuestión, asentado en la localidad de Sora, tiene su disco debut en el mercado por vía de Musea Paralèlle desde fines de marzo pasado, y desde ya nos aventuramos a decir que “Möbius Strip” – el disco se llama igual que el grupo – está destinado a erigirse como uno de los ítems progresivos más destacados del año que se han gestado en el país de Leonardo da Vinci y Francesco Petrarca. Tal como lo proclaman en su perfil de FB, la banda tomó su nombre del cinturón de Möbius, el cual conecta geométricamente los dos lados de la misma superficie al iniciar un recorrido desde uno de ellos: del mismo modo, el grupo se plantea el propósito de crear una música diversa donde se conecten las diversas influencias que han alimentado y formado a cada uno de sus integrantes individuales. El material de “Möbius Strip” dura poco más de 46 minutos, sirviendo como un adecuado muestrario de lo que se está aportando a la vanguardia jazz-rockera mundial desde Italia: estableciendo afinidades con bandas compatriotas como MAGNETIC SOUND MACHINE y ZAAL, la gente de MÖBIUS STRIP hace de la revitalización de los legados de la fusión norteamericana de los 70s y del Canterbury su enfoque creativo. Veamos cómo se ha traducido esto en el repertorio de “Möbius Strip”.


La pieza que abre el repertorio se titular ‘Bloo’: durando poco menos de 9 ¾ minutos, este tema comienza con un talante cauteloso en el que los teclados marcan la pauta con sus capas y parcas armonizaciones, pero ellos no tardan mucho en iniciar el sofisticado groove central donde todos los instrumentos se integran en una exquisita complejidad. El dinamismo exquisito de unos SOFT MACHINE de la época 72-74 y el vitalismo glorioso de los WEATHER REPORT de la etapa 73-75 se fusionan en una musicalidad rotundamente señorial. La ilación de los diversos ambientes en curso está elaborada de una forma impoluta. El segundo tema se titula ‘Déjà Vu’ y desde las vibrantes frases del piano que dan inicio al tema nos percatamos que aquí late una expresividad más alegre, aún señorial aunque no con la misma majestuosidad que tenía la excelente pieza inaugural. Lo que se destaca especialmente en ‘Déjà Vu’ es el énfasis en lo lírico que se ilustra genialmente en las continuas interacciones del saxo con los teclados (predominantemente, el piano). Notamos alguna nostalgia del modelo de PERIGEO así como algunas afinidades con estándares de la fusión de base latina. ‘First Impressions’ es otra pieza que ilustra de manera notable las modalidades de vitalidad y colorido que el ideario de MÖBIUS STRIP es capaz de brindar al actual escenario jazz-progresivo, no solo de Italia sino del mundo. El hecho de que se sitúe inmediatamente después de ‘Déjà Vu’ permite que ‘First Impressions’ se proponga como fuerza impulsora de matices renovados para la expresividad luminosa que parece haberse convertido en ley dentro del esquema de trabajo performativo del cuarteto. ‘Call It A Day’ es la miniatura del álbum con sus 2 ¾ minutos de duración: se trata de una bella sonata de piano que en algunos pasajes de su último tercio se beneficia de algunos ornamentos de bajo. Siempre viene bien un momento de calma melancólica tras los convincentes despliegues de extroversión multicolor que se nos brindó antes.  

Nos acercamos a la conclusión del disco cuando llega el turno de ‘Andalusia’, una pieza que hace honor a su título al trabajar con matices y retazos aflamencados en la elaboración y el desarrollo de su cuerpo central. Esto nos hace recordar al CHICK COREA de “My Spanish Heart” pero también a los WEATHER REPORT de fines de los 70s: esto último se debe a la soltura tan fluida que los músicos emplean a la hora de articular el engranaje de sus mutuos diálogos. En fin, las cosas llegan a su fin con el tema que se titula igual que el disco y la banda: ocupando un espacio de poco más de 8 ¾ minutos, ‘Möbius Strip’, esta tema establece la perfecta síntesis de los grooves, atmósferas y esplendores melódicos que habían caracterizado a los tres primeros temas del álbum. Con la permanente guía del ágil motif del piano y la calidez celebratoria de la dupla rítmica, el saxo da rienda suelta a sus elegantes dibujos sonoros (a veces acompañado del sintetizador). Cerca del final se crea una atmósfera serena que permite al bajo lucirse por un rato; es una especie de relax antes de que emerja el último momento de lucimiento para la brillantez melódica del saxo. Con el fade-out de esta pieza homónima concluye nuestro repaso del deleite musical que nos dejó la escucha de “Möbius Strip”, un disco bonito y razonablemente sofisticado que nunca llega a sentirse complejo, una versión eficazmente estilizada de jazz-rock progresivo que mantiene ciertas raíces con la avanzada fusionesca de doradas décadas pasadas. MÖBIUS STRIP es un ensamble al que vale la pena seguir la pista. En verdad que este joven prodigio colectivo del jazz-rock italiano nos ha causado una bárbara primera impresión.


Muestras de “Möbius Strip”.-
First Impressions: https://www.youtube.com/watch?v=gpJ2d1AhTvc

Thursday, June 01, 2017

BIG HOGG: música gentil para gárgolas y otras extrañas criaturas


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar a BIG HOGG, que es un grupo escocés formado en Glasgow y que cultiva una modalidad retro-progresiva donde confluyen los legados del Canterbury y la siempre añorada vanguardia psicodélica; también hay elementos de acid-folk y pop-rock en su propuesta, aunque éstos son minoritarios. El grupo debutó fonográficamente en el año 2015 con un disco homónimo, y ahora vuelve a la carga con “Gargoyles”, el cual fue publicado a fines de marzo pasado. El ensamble de BIG HOGG es bastante nutrido: está conformado por Justin Lumsden [guitarras, voz y bajo], Richard Merchant [trompeta, corneta y corno], Ross McCrae [trombón y piano eléctrico Wurlitzer], Sophie Sexon [flauta y voz], Nick Gaughan [batería, percusión, bajo y sintetizadores] y Tom Davis [bajo]. Además, para completar la amalgama sonora concebida para el repertorio de “Gargoyles”, la banda contó con los aportes ocasionales de la cantante Lavinia Blacwall y el saxofonista Sybren Renema. Las canciones de este disco no suelen ser muy largas: de hecho, solo hay una que supera la barrera de los 6 minutos mientras que las demás oscilan entre el medio minuto y los 4 ½ minutos de duración.


‘Solitary Way’ da inicio al disco con una exhibición de musicalidades alegres y festivas desde las cuales se conjura una inaudita confluencia entre el universo de CARAVAN (los dos primeros discos) y la faceta más relajada de unos XTC. Luego sigue ‘Vegan Mother's Day’, una canción que no llega a los tres minutos de duración pero que se da buen abasto para exponernos un sólido ejercicio de grooves enérgicos al modo de una remodelación progresiva del estándar de TRAFFIC. Con el arribo de ‘Augogo’, el grupo instaura los primeros recursos de patente sofisticación musical al elaborar variantes rítmicas y una generosa dosis de disonancias a lo largo de su amable desarrollo temático: esto nos suena un poco a CRUVED AIR mezclado simultáneamente con CARAVAN y el cariz más juguetón de los SOFT MACHINE del primer disco. Así las cosas, ‘Laudation’ exhibe un esquema instrumental señorial enraizado en un swing cauto, con lo cual el terreno está preparado para la subsiguiente emergencia de ‘Star Of The Show’: esta canción toma los resabios de talante señorial del instrumental precedente y los impulsa hacia una luminosidad ceremoniosa en la que confluyen la magia introspectiva de unos TORTOISE, el pathos grisáceo de unos PORTISHEAD y las policromías osadas del paradigma de FRANK ZAPPA. Durando un poco más de 4 ¼ minutos, nos parece una pena que esta canción no tenga un arreglo más expansivo mientras llega el fade-out, pero es que el grupo está ahora listo para brindarnos ‘Drunk On A Boat’, una canción que sigue profundizando en la aureola de melancolía que a estas alturas del partido empieza a revolverse sobre sí misma para reestructurarse con una frescura nueva. En este caso, la nueva frescura viene de la mano de un empleo de swing bluesero y el hermanamiento del canto femenino y los fraseos de la guitarra.

La pequeña pieza ‘Waiting For Luigi’ – dura menos de un minuto y medio – se construye en base al ensamble de vientos, un poco siguiendo la línea de ese inolvidable ensamble jazz-rockero británico que fue NUCLEUS. Con eso se abre la puerta al inminente ingreso de la canción más larga, la misma que se titula ‘The Beast’. Esta canción ostenta una espiritualidad alegre pero parece esconder (no muy bien) una actitud airada y oscura tanto en su poesía como en su intrigante estructura instrumental. El solo de guitarra que entra a tallar en algún lugar del medio es simplemente fabuloso y la armazón rítmica mantiene un pulso impoluto. Una vez más vuelven a nuestras mentes las referencias al paradigma de CURVED AIR, y en menor medida, se puede también evocar a CATAPILLA. Mientras llega el fade-out el canto se inmersa en un exorcismo cínico: ¿qué hubiéramos encontrado de no haber terminado aquí la canción? No lo sabremos nunca, pero lo cierto es que ahora es el turno de ‘Gold And Silver’, una canción que sigue en buena medida la huella de ‘Drunk On A Boat’ pero con una prestancia un poco más radiante. Las amalgamas de los vientos y el elegantísimo solo de guitarra gestan una efectiva cúspide para el desarrollo temático. La dupla del instrumental ‘Mercy’ y la canción ‘My Banana’ sirve para volver de lleno al contexto emocional de ‘Star Of The Show’: hay una suerte de premonición de los momentos más furiosos de la balada ‘My Banana’ en el arreglo de vientos con el que se armó ‘Mercy’. ‘Devil’s Egg’ encarna un nuevo viraje hacia la faceta más extrovertida de la propuesta grupal: se trata de un ejercicio de psicodelia punzante no ajena a la claridad melódica. El carácter machacante de las texturas de guitarra y el uso de un compás de 7/8 fundamentan el embrujo particular de esta canción. La miniatura ‘Little Bear’ dura poco más de un minuto y cuarto y se encarga de poner el broche final al repertorio del disco: es una balada acústica sombría basada en las espartanas escalas de la guitarra acústica.




Todo esto fue lo que nos brindó el repertorio de “Gargoyles”, un disco muy bello que sirve para mostrarnos sin lugar a dudad que los escoceses de BIG HOGG están asentados en un terreno muy firme para realizar su misión de insuflar aires nuevos a la escena mundial del variopinto rock progresivo con algunas oportunas estrategias de veneración y retoque de varios referentes de la primera escuela del género. Muy recomendable. 


Muestras de “Gargoyles”.-
Devil’s Egg: https://bighogg.bandcamp.com/track/devils-egg

Monday, May 29, 2017

Paseando por los surcos del rock retro-progresivo con MAGIC BUS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complacemos a lo grande al descubrir a esta banda británica llamada MAGIC BUS por motivo del reciente lanzamiento al mercado de su disco “Phillip The Egg”. Formado en una pequeña localidad de Devonshire llamada Totnes, este grupo crea una fresca mezcla de los legados inmortales de las figuras pioneras del Canterbury (SOFT MACHINE, CARAVAN, EGG), el space-rock de primera generación y el rock psicodélico de fines de los 60s. Entre sus integrantes hay un músico que alguna vez perteneció a KULA SHAKER y otro que alguna vez apoyó a las megaestrellas de OASIS a los teclados. Siendo más específicos, la lista de integrantes de MAGIC BUS está conformada por el guitarrista-vocalista Paul Evans, el teclista Jay Darlington, el guitarrista Terence Waldstradt, el bajista Wihll Mellorz, la flautista Viv Goodwin-Darke y el baterista Mitch Pike. “Phillip The Egg”, el disco que tenemos en nuestras manos, es el tercero de la discografía de MAGIC BUS tras su álbum homónimo del 2010 y “Transmission From Sogmore’s Garden” del 2014. “Phillip The Egg” salió al mercado en el primer día del presente mes de mayo por vía del propio sello discográfico del grupo Back To The Garden Records, tanto en CD como en vinilo. Pasamos ahora a revisar los detalles del disco en cuestión.


Abre el disco ‘Mystical Mountain (i) Twelve Kings’, canción que dura poco menos de 9 minutos. Su talante amable y cálido encuentra el encuadre perfecto en la relajada armazón rítmica y el cómplice ideal en los ornamentos y capas brindadas por los teclados. Estamos asistiendo al hermanamiento de los CARAVAN del primer álbum y los EGG del primer álbum con algunos resquicios de la fase primitiva de PETER GREEN’S FLEETWOOD MAC en su faceta más introspectiva. A poco de pasado el ecuador de la presente canción, el ensamble se dispone a virar hacia un recurso de acrecentada sofisticación cuya estructura de crescendo es manejada con un pulso sumamente elegante: de este modo, el renovado vigor rockero sabe hacer lucir su resplandor esencial sin desbordarse ni un ápice, y así se garantiza total fluidez para el asentamiento del envolvente epílogo. Tras este impactante punto de arranque llega el turno de ‘Fading Light’, una pieza lenta que nos remite a los PINK FLOYD de la fase 69-71 pero con el señorío propio de unos NEKTAR: su motif de tendencia minimalista cuenta con bastante atractivo como para extenderse un poco más de los 3 ½ minutos que la banda se ha concedido para la ocasión. Con ‘Trail To Canna’, el ensamble se dispone a explayarse con convincente consistencia en su paleta sonora. ‘Trail To Canna’ sintetiza los espíritus de las dos canciones precedentes fusionando a CARAVAN con NEKTAR a través del empleo de un agradable lirismo etéreo en la instalación del cuerpo central. En algún momento se desarrolla un breve interludio psicodélico en el que el grupo coquetea con el estándar del space-rock a lo STEVE HILLAGE (combinando los legados respectivos de KHAN y de su primer álbum solista). 

El cuarto tema del álbum se titula ‘Zeta’ y se hace cargo de exponer por primera vez las aristas extrovertidas del ideario grupal con particular entusiasmo. Los ornamentos de flauta y los sucesivos solos de teclado y guitarra se ajustan grácilmente dentro de la luminosa ingeniería diseñada para la ocasión. Aquí tenemos un momento cumbre del álbum y este esplendor musical en curso amenaza con perpetuarse un poco más cuando llega el turno de ‘Distant Future’. En efecto, la banda se siente segura para seguir ahondando en esta táctica de efectismos y refinamientos típicamente progresivos. Las variaciones de ambiente y ritmo están a la orden del día mientras los diversos motivos se van hilando en un espíritu de gloriosa musicalidad. Las referencias a CARAVAN permanecen firmes, aunque esta vez nos remiten a sus legendarios discos segundo y tercero. También hay algún matiz propio de los VAN DER GRAAF GENERATOR pre-“Pawn Hearts”. Estas dos canciones nos han brindado juntas 11 ¾ minutos de deleite melómano hasta el punto de instaurar un inapelable cénit dentro del repertorio. ‘Kepler 22b’ es un instrumental que recibe el impacto de la estupenda dupla precedente para traducir sus elementos básicos en un nuevo momentum de prestancia majestuosa: sus tres secciones se titula ‘The Root’, ‘Zapruder’ y ‘Myrrh And Honey’, respectivamente. He aquí una exaltación del art-rock en una dinámica donde confluyen el Canterbury, el space-rock y el jazz-rock a través de unos desarrollos multitemáticos donde la vitalidad expresada por cada instrumento individual se pasea naturalmente por lo primaveral y lo invernal de acuerdo al riguroso esquema general en curso. El cénit parece no acabar nunca.



Falta poco para que concluya el repertorio del álbum cuando llega el turno de ‘Kalamazoo’, una relajante pieza de talante bucólico que nos sirve de inspiración para un relax emocional tras las muestras de sofisticación expuestas por los tres temas precedentes. En fin, ‘Yantra Tunnels’ ofrece el broche de oro del disco con una remodelación de los legados del primer STEVE HILLAGE y ciertos guiños a los GONG de la etapa 71-73, aunque enfatizando lo atmosférico y bajando el aspecto neurótico. Eso sí, los ornamentos de sintetizador y el creciente frenesí de la batería durante el pasaje final que termina desvaneciéndose en un fade-out vehiculizan solventemente un momento de pura exaltación progresiva. De hecho, nos preguntamos si este fade-out no será realmente anticlimático… a lo mejor sí, pero eso no ha de quitar nada a la idea de que “Phillip The Egg” es un magnífico muestrario de música retro-progresiva. Hemos descubierto un poco tarde a MAGIC BUS pero nos alegramos mucho de haberlo hecho ahora, que es mejor que más tarde y también que nunca. Vale la pena explorar su discografía y esperamos que la banda siga dando de sí en próximos años. 


Muestras de “Phillip The Egg”.-

Friday, May 26, 2017

CHEER-ACCIDENT o la música progresiva como refuerzo de la vida


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Buenas noticias desde la zona estadounidense de las barricadas del rock progresivo de alta vanguardia: la gente de CHEER-ACCIDENT acaba de publicar su nuevo disco “Putting Off Death” por vía del sello Cuneiform Records: más exactamente, el 12 de mayo pasado. El núcleo performativo de CHEER-ACCIDENT se centra en la tríada conformada por Jeff Libersher [guitarra eléctrica, trompeta, teclados y canto], Dante Kester [bajo y teclados] y Thymme Jones [batería, piano, trompeta, teclados, guitarras acústica y eléctrica, sintetizador Moog, efectos de sonido y canto]. El repertorio creado por el grupo para esta ocasión se beneficia mucho con los aportes que añaden las cantantes Carmen Armillas, Teria Gartelos y Sacha Mullin, la violinista Julie Pomerleau, la flautista Beth Yates, así como un nutrido ensamble de metales (Mike Hagedorn al trombón, Cory Bengtsen al saxo barítono, Joan Morrone al corno francés, Ross Feller al saxo tenor, y el dúo de Rob Pleshar y Todd Fackler a las tubas). Ya habían pasado seis años desde su trabajo anterior “No Ifs, Ands Or Dogs”, y la verdad que estábamos extrañando mucho a esta banda que nos había complacido en épocas anteriores con discos tan estupendos como el que acabamos de mencionar, “Introducing Lemon” (2003), y “Fear Draws Misfortune” (2009). En lo referente a las actividades sobre los escenarios, el grupo acaba de iniciar una gira que intermitentemente se realizará entre mediados de mayo hasta el mes de setiembre, incluyendo países europeos como Alemania, Francia y Suiza en su periplo. Algunos conciertos incorporan como banda telonera a FREE SALAMANDER EXHIBIT. La alineación de CHEER-ACCIDENT para estos eventos está conformada por el cuarteto de Kester (bajo y teclados), Libersher (guitarra, voz, trompeta y teclados), Jones (batería, voz, piano, trompeta y efectos de sonido) y Amelie Morgan (teclados, voz y oboe). Todo esto promete mucho en cuanto a lo que es la disposición de solvente riqueza sonora para dinamizar el sentido del arte dentro del lenguaje del rock, algo fundamental para el ideal de la música progresiva de ayer y hoy. Por ahora, fijémonos en los detalles de este nuevo disco “Putting Off Death”, ¿vale?



La pieza que abre el disco es también la más extensa del mismo: dura casi 11 ½ minutos y se titula ‘Language Is’. Comenzando con una base voz y piano, la canción abre un amplio campo para una languidez densa que se refuerza al poco rato con el aumento del núcleo instrumental. El aire de dejadez emocional se sitúa a medio camino entre el misterio y la melancolía hasta que un rotundo viraje a un clima de tensión aguerrida y oscurantista entra a tallar con brillante insolencia a poco de superada la barrera del tercer minuto y medio. A partir de allí, el ensamble se dispone a navegar cómodamente a través de las oscurantistas aguas de los paradigmas de UNIVERS ZERO, GUAPO y sus propios compatriotas de THINKING PLAGUE. En ciertos pasajes, el ahora reinante oscurantismo se retuerce en su propia pesadez como si estuviese ocurriendo una guerra civil del sonido. Un segundo viraje temático que tiene lugar antes de llegar al séptimo minuto y medio nos lleva a un nuevo pasaje que suena a una irreverente traducción Zappiana del estándar de THE BEATLES ‘I Am The Walrus’: los arreglos de bronces ostentan una aureola traviesa mientras que el bloque instrumental está sujeto al arribo de cualquier interferencia radical que deconstruya todo sin una molécula de misericordia; es justamente la última interferencia la que se encarga de clausurar la pieza. Tras este grandilocuente ejercicio de variados dinamismos avant-progresivos debe aparecer un tema que pueda soportar la carga de esta herencia inmediata… y ese tema es ‘Immanence’. El caso de ‘Immanence’ es uno de lirismo grácil y etéreo, al modo de una canción serena gestada desde un amable juego de disonancias que se deja transportar sobre un llamativo groove pop-rockero. Si imaginamos una canción perdida de KATE BUSH de su etapa 82-85 que ha sido remodelada por unos COCTEAU TWINS movidos por su lado romántico, pues nos podemos hacer una buena idea de a qué suena ‘Immanence’. En la ilación de estos dos primeros temas de “Putting Off Death” hemos gozado de un cénit continuo que se ha extendido por más de 15 ½ minutos. 

Los siguientes 7 ½ minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘Wishful Breathing’ y ‘Falling World’: la verdad que los títulos de por sí son muy llamativos, testimonios de la faceta más angustiada del nihilismo. Básicamente, ‘Wishful Breathing’ se encarga de reiterar las acentuaciones etéreas esenciales de la canción precedente mientras emplea un incrementado vitalismo deconstructivo en su desarrollo temático. Elaborando inquietas atmósferas flotantes al modo de un híbrido entre los CAN del último disco y el modelo de los ART BEARS del periodo del “Winter Songs”, los CHEER-ACCIDENT logran crear algo muy raro: una semi balada para tiempos post apocalítpicos. Por su parte, ‘Falling World’ se enfila por un sendero más adusto donde los fieros guitarreos espartanos y las bizarramente cálidas vibraciones de la dupla rítmica gestan un puente entre la arrogante perspicacia de THIS HEAT y la oscura visceralidad de PRESENT. ‘More Or Less’ desarrolla una labor de amena corrosión de ritmos y ambientes tropicales bajo una premisa avant-progresiva dentro de una ingeniería sonora evocativa que nos hace recordar un poco a lo que hacían los KAYO DOT durante su fase 2010-2012. Con la dupla de ‘Lifetime Guarantee’ y ‘Hymn’ llegamos a las instancias finales del disco: doce minutos y pico de exquisita gloria musical que construyen otro clímax fundamental para el repertorio integral, esta vez afincado en las aristas más centradamente melódicas del versátil ideario grupal. Es hora de dejar que impere el lirismo expresionista. En efecto, ‘Lifetime Guarantee’ desarrolla un entusiasta viaje polícromo donde las musicalidades en curso exponen una fastuosidad relativamente contenida, muy al estilo sinfónico. La sección cantada inicial fluye con holgada soltura mientras que los complejos pasajes posteriores se van ajustando a través de una ingeniería juguetona que, no siendo ajena a cierta densidad extravagante, se siente mayormente jovial. Finalmente, ‘Hymn’ se explaya en un esquema jazz-rockero semilento para su cuerpo central: el canto emana una inocultable aura nostálgica mientras el bloque instrumental gesta un engarce sobrio y, en cierta forma, etéreo. Hay un breve pasaje en el que la orquestación amenaza con inundarnos con una terrorífica neblina, pero en realidad se trata solo un momento de nerviosa intensidad en medio del predominante relax contemplativo.

Todo esto fue “Putting Off Death”, una inspirada declaración de principios de parte del personal de CHEER-ACCIDENT sobre la urgencia que tiene reforzar la vida desde el posicionamiento estético de la música progresiva. Tal vez sea éste el mejor disco que este veterano grupo haya hecho hasta la fecha, pero por ahora nos conformamos con dictaminar que se trata de una de las obras más notables del rock artístico publicado en el año 2017: dura menos de 40 minutos pero se trata en verdad de un disco muy grande.


Muestras de “Putting Off Death”.-

Wednesday, May 24, 2017

YOWIE y el especial misticismo de las sincronías aguerridas del math-rock


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El trío estadounidense YOWIE vuelve a hacerse presente en el mercado fonográfico con “Synchromysticism”, un contundente (aunque breve) disco en el que el grupo explora con particular fruición las aristas math-rockeras y avant-progresivas de su propuesta musical, una propuesta potente y traviesa que ya tiene 16 años de duración en su misión de celebrar las dimensiones más airadas y surrealistas de la garra rockera dentro de un esquema experimental. Este power-trío conformado por los guitarristas Christopher Trull y Jeremiah Wonsewitz junto al baterista Defenestrator está asentado en la ciudad de St. Louis (Missouri): en base a esta inusual logística instrumental, las dos guitarras alternan momentos de nervioso diálogo y denso desafío mientras la batería se desdobla en las funciones de constructora de la ingeniería rítmica y proveedora de dirección para los desarrollos temáticos. Cabe señalar el detalle que éste es el primer disco de YOWIE donde participa Trull como parte de la tríada guitarrera. “Synchromysticism”, disco publicado en la segunda mitad del pasado mes de abril por el sello Skin Graft Records tanto en CD como en vinilo, es el tercero de su carrera después del debut “Cryptooology” (2004) y “Damning With Faint Praise” (2012): este último fue, de hecho, el testimonio de la decisiva madurez estilística del trío, y lo que encontramos en el repertorio de “Synchromysticism” es justamente una expansión de sus pautas para que el grupo siga sacando nuevos filos a sus instintos progresivos tan particularmente densos y tensos. Pasemos ahora a revisar los detalles de su repertorio, ¿vale?


‘Ineffable Dolphin Communion’ da inicio al disco con una efímera actitud de sigilo que bien pronto abre paso a un crescendo de frenesí rockero encapsulado en un complejo dinamismo. El swing en curso es rico en vibraciones traviesas y salvajes sin salirse ni un milímetro de sus barricadas meticulosamente arquitectónicas. Lo travieso también se luce enormemente en la espiritualidad satírica que exudan los guitarreos sin cesar. A continuación sigue ‘Mysterium Tremendum’ para trasladar la extroversión reinante en una combinación de neurosis explosiva y surrealismo aguerrido dentro de una atmósfera grisácea: las guitarras arman, desarman y rearman sus mutuos diálogos dentro de una ingeniería furiosa a través de las variantes rítmicas que van teniendo lugar. Eso sí, nada de languidez hay en esta pieza: lo grisáceo se dibuja sónicamente al modo de un combate simultáneo con los demonios internos y externos, no al modo de un paseo parsimonioso. El rol de ‘Absurdly Ineffective Barricade’, el tercer tema, consiste en revertir la situación emocional hacia aires festivos, llevando la vitalidad sofisticada esencial del grupo hacia una serie de grooves juguetones y la expansión de recursos luminosos para la ingeniería común de las dos guitarras. Recogiendo en parte el impacto de este tercer tema, acto seguido entra a tallar ‘The Fourth Wall Will Not Protect You’ para mostrarnos más recursos de jovialidad aunque esta vez se mete algo de neurosis en la ecuación sonora del trío. Hay aquí afinidades con las bandas compatriotas GIRAFFES? GIRAFFES! y PRIMUS, así como algunas alusiones relativamente cercanas al paradigma Crimsoniano de los 80s. Durando casi 8 ¼ minutos, ‘The Reason Your House Is Haunted Can Be Found On This Microfiche’ está a cargo de cerrar el repertorio del disco y lo hace centrándose en las aristas más explícitamente majestuosas del esquema grupal. Encontramos aquí una cruza interesante entre los pasajes más densos de ‘The Fourth Wall Will Not Protect You’ y la espiritualidad nuclear de ‘Mysterium Tremendum’. Eso sí, el amplio espacio que se otorga el trío para elaborar y completar el diagrama de esta pieza permite que algunos motifs se trabajen con sesuda obcecación: en ésta hallamos la clave para el esplendor esencial de este enorme broche del disco.


Todo esto fue “Synchromysticism”, un disco que solamente dura un poco más de 33 minutos pero que sabe motivar estímulos surrealistas y rotundos en la mente del oyente empático. Nos es muy grato constatar con cuánta solvencia la gente de YOWIE nos confirma que se halla bien asentada en la élite de la movida progresiva estadounidense: estos tipos son unos auténticos posgraduados en el arte de crear arquitectura musical en base a sincronías aguerridas e innovadoras. 


Muestras de “Synchromysticism”.-
The Reason Your House Is Haunted Can Be Found On This Microfiche: https://skingraftrecords.bandcamp.com/track/the-reason-your-house-is-haunted-can-be-found-on-this-microfiche

Monday, May 22, 2017

ANAÏD: unión de disciplina y libertad en la expresión de la vanguardia progresiva francesa


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIEITCAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy saldamos una gran deuda melómana pendiente que teníamos desde fines de julio del pasado año 2016: nos referimos a esta reseña sobre el disco del grupo francés ANAÏD que se titula “Libertad” y que en su momento fue publicado por el sello Musea Records. Pero antes de seguir adelante con esta novedad, hagamos un poco de historia. ANAÏD surgió en la segunda mitad de los 80s bajo la iniciativa conjunta de la cantante-teclista Emmanuelle Lionet y el vibrafonista-percusionista Jean-Max Delva con el norte estético de cultivar una enérgica y colorida mezcla de Zeuhl y jazz-rock dentro de un encuadre progresivo fusionesco. Así, el grupo gestó dos estupendo álbumes – “Vêtue De Noir” y “Belladonna” – donde los legados de COS, ZAO, POTEMKINE, SOFT MACHINE, RETURN TO FOREVER y el GONG de la época liderada por el inmortal Pierre Moerlen se combinaban en una ingeniería musical sólida y atrapante. En los primeros tiempos de ANAÏD, el encargado de las funciones de bajista era nada más ni nada menos que Hugh Hopper (el mismo pionero que pasó por las filas de SOFT MACHINE, ISOTOPE, GILGAMESH y SOFT HEAP, entre otros), mientras que el guitarrista era Patrice Meyer (colaborador del propio Hopper y de Pip Pyle, otra figura legendaria del Canterbury). A inicios de los 90s, el grupo se disolvió, pero justamente en este segundo decenio del nuevo milenio, Lionet y Delva volvieron a unir fuerzas, contando con dos nuevas presencias para completar el cuarteto: el joven talento de la guitarra Alexis Delva y el bajista Ludovic Métayer. Jean-Max ahora se concentra más en la batería sin abandonar el vibráfono, además de que él y Métayer aportan labores adicionales a los teclados junto a la labor permanente de Lionet en dicho rubro. Fue así que “Libertad” se hizo realidad y se erigió en uno de los ítems más importantes de la producción avant-progresiva del año 2016. Veamos ahora los detalles de su repertorio paso a paso.


‘Barcelona’ ocupa un espacio un poco mayor de 5 ¾ minutos y está a cargo de poner las cosas en marcha con una disposición ritualística cuya cadencia lánguida está diseñada para dejar que el motif central imponga y reitere consistentemente su señorial tenebrismo. El canto también muestra consistencia en su enérgica contundencia, siendo así que cerca del final apela a sus niveles más pronunciados de mágica intensidad. Luego sigue ‘La Louve’, pieza que se sitúa en una dimensión más etérea del espectro sonoro creado por el grupo aunque preservando la aureola de tenebrismo metafísico. El hecho de que no se emplee la batería en este bloque instrumental ayuda a concretar solventemente este factor. En todo caso, la estructura musical creada para esta ocasión pasa a niveles acrecentados de majestuosidad mientras el canto impone su nerviosa prestancia y el bloque instrumental trabaja un elegante juego de matices en su inquietante núcleo temático. ‘Kate’ abre más caminos claros y senderos definidos a la elaboración de tonalidades jazzeras, lo cual se hace notar especialmente en los fraseos de la guitarra y el meticulosamente sobrio groove de la batería. El piano ostenta un minimalismo flotante donde las parcas notas perecen emular el aleteo de campanas funerarias más que el empleo habitual del piano. La cuarta pieza de “Libertad” se titula ‘La Libanaise’ y también es la más extensa con sus 10 ½ minutos de duración. Con una actitud de convincente ahondamiento en la faceta reflexiva del grupo, en cierto modo la banda refuerza la espiritualidad mística de ‘Kate’, pero esta vez emplea un ropaje psicodélico para dar forma al centro temático. También notamos un lirismo luminoso acorde con los estándares más habituales de la escuela originaria del movimiento progresivo aunque sin renunciar del todo al vitalismo tortuoso tan propio del Zeuhl como del RIO. En la frontera de los seis minutos y cuarto suena un golpe de gong que anuncia el inminente arribo de una sección potente en la que el grupo elabora una estupenda cruza de COS, WEIDORJE y el GONG de la etapa 76-78. El canto de Lionet pasa de lo extrovertido a lo airado con toda la soltura del mundo.

  

El penúltimo tema del disco es el que justamente le da título, y su largo pasaje prologar reitera el aura majestuosa que ya disfrutamos antes en ‘La Louve’, pero sabemos que esta actitud sigilosa es algo que no habrá de durar mucho… o al menos, eso sospechamos. Nuestras sospechas se confirman a poco de pasada la frontera del tercer minuto y medio, pues es entonces que el canto se torna más agresivo en un anuncio del vigor gozoso que ha de instaurarse poco después. Realmente estamos asistiendo al momento auténticamente celebratorio del disco: la colorida musculatura del canto, la vivaz explosividad de la guitarra y el swing alegremente machacante provisto por la dupla rítmica gestan una sonoridad imperiosamente exuberante. Durando poco menos de 5 ¼ minutos, ‘Mister Hopper’ se encarga de cerrar el repertorio: por el título se puede adivinar fácilmente que se trata de una elegía en memoria del ya fallecido maestro histórico de la escena Canterbury Hugh Hopper (ya tiene casi 7 años de muerto, ¡cómo pasa el tiempo!). En todo caso, el tenor de esta pieza no es elegíaco sino melancólico con un talante relajado. Percibimos aquí algunas señas del clásico “Six” de SOFT MACHINE aunque también son inocultables las referencias a los paradigmas de POTEMKINE y ZAO. La expresividad del canto de Lionet llega en varios momentos a manifestar una agitación conmovedora en lo que más parece una exhortación a una visita fantasmal en vez de un lamento. Un comedido fade-out pone fin al asunto mientras el canto se va serenando en los instantes conclusivos: el disco conquista un estupendo broche de oro. 


  

Llega un poco tarde esta reseña pero es mejor tarde que nunca para ensalzar la intensa belleza que se genera desde el posicionamiento musical de ANAÏD, una de las bandas más importantes de las vertientes más osadas del ideal progresivo en Francia. Celebramos que su disco de retorno “Libertad” conjugue tan bien la liberalidad inherente a la ardiente acción inspirada por el corazón con la luminosa disciplina focalizada en la inspiración intelectual. ¡Un disco imperdible de verdad!


Muestras de “Libertad”.-
Barcelona + la Libanaise:  https://www.youtube.com/watch?v=H1hnoKgw3Zk

Thursday, May 18, 2017

MIRIODOR y su novena acción de combate


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

¡Albricias!, ¡albricias! ¡Tenemos la enorme noticia referente al nuevo disco de la genial banda avant-progresiva MIRIODOR! La novedad que nos tiene tan entusiasmados se titula “Signal 9”. Este grupo canadiense residente en Quebec ya tiene más de 3 décadas dignificando el ideal del rock-in-opposition dentro de las vertientes más osadas del escenario progresivo mundial, y sigue avanzando a paso firme en lo que vamos del nuevo milenio en la difícil misión de decir algo nuevo bajo el multívoco paradigma progresivo. Grabado en Montreal a lo largo de diversas sesiones que tuvieron lugar en los años 2015 y 2016, al fin se publica el repertorio de “Signal 9” por vía del sello Cuneiform Records en el día 12 de mayo del 2017. La actual alineación estable de MIRIODOR está integrada por Bernard Falaise [guitarras, teclados y efectos de tocadiscos], Pascal Globensky [teclados, sintetizadores y piano], Rémi Leclerc [batería, percusiones y efectos electrónicos] y Nicolas Lessard [bajo, contrabajo y teclados]. Un aspecto muy significativo y conmovedor de “Signal 9” es que está dedicado a la memoria de  François Émond (1964-2016), quien fue uno de los músicos fundadores de MIRIODOR: él tocó violín, sintetizador y vientos en los dos primero discos “Recontres” (1986) y “Miriodor” (1988). 


Mientras la dupla inicial de ‘Venin’ y ‘Peinturé Dans Le Coin’ impone su presencia, notamos en los desarrollos melódicos en curso que MIRIODOR sigue siendo lo que siempre ha sido: una fuerza musical dueña de un dinamismo muy propio a través de sus influencias rectamente asimiladas. Ambas piezas duran poco más 4 ½ minutos, otro punto de simetría entre ambos temas. ‘Venin’ pone marcha a las cosas con un cáustico despliegue de tensiones rockeras que nos remiten a una ágil encrucijada de MASSACRE, THIS HEAT y HENRY COW (en su faceta más áspera). Por su parte, ‘Peinturé Dans Le Coin’ explora matices más sutiles y un vigor más grácil en base a un delicioso dinamismo jazz-rockero que articula sabiamente los juegos de disonancias creados para el motif en curso. Si en el primer tema la guitarra era el líder del desarrollo temático, ahora ese rol lo ocupan conjuntamente la batería (con su bizarra arquitectura rítmica) y el teclado (con sus alucinadas capas armónicas). Tras este estupendo inicio sigue Transit De Nuit À Jakarta’, una breve demostración de climas humorísticamente siniestros sobre un medio tiempo marcado por u agradable groove funky: el patrón mecanicista empleado en la base rítmica es muy oportuno para reflejar la musicalidad propia de un tren em marcha. Sus escasos dos minutos de duración gestan un oportuno puente para la emergencia de la magnífica luminosidad sonora de ‘Portrait-Robot’, una de las piezas más extensas del álbumAquí tenemos la primera demostración abierta de intensa extroversión dentro de los cánones de MIRIODOR. La pieza comienza realzando la vitalidad vorazmente alegre de la dupla rítmica, la cual opera en estricta y extravagante consonancia con las acentuaciones densas y oscurantistas de los guitarreos y los solos y ornamentos de los sintetizadores. Pero poco antes de llegar a la frontera del tercer minuto, las cosas se detienen para refugiarse en un sigiloso tenebrismo, el cual solo oculta por un breve momento el ansioso teatro de tinieblas musicales que se va a explayar ante nuestros oídos y mentes, alternando pasajes explosivos e implosivos con inspirada fluidez. Otro pasaje ulterior se desvía hacia lo que parece ser una instancia de calidez, pero hay algo en los efectos atmosféricos que delata señales de peligro… Y en efecto, la última sección de ‘Portrait-Robot’ completa el círculo multitemático con un convincente retorno al oscurantismo inicial, pero esta vez bajo una modalidad estrictamente etérea. 

 

‘Déboires À Munich’ es un pequeño festín posmoderno donde las caóticas puntuaciones de los fraseos de la guitarra saben amalgamarse con el tribalismo neurótico de la batería y los efectos procesados de sintetizador y voz. Podemos interpretar el leitmotiv de esta miniatura como un desfogue inevitable tras el constreñido epílogo de la pieza precedente, pero también podemos apreciarlo como un travieso juego de contrastes frente la exquisita ingeniería progresiva que nos ha de brindar la pieza siguiente, la cual se titula ‘Chapelle Lunaire’, un tema cuya estrafalaria belleza se sostiene en el robusto equilibrio que se preserva entre los instrumentos activos a lo largo de las variaciones de motivo y ambiente. Aquí encontramos ecos del primer HENRY COW y HATFIELD AND THE NORTH, así como de la primera etapa de THE MUFFINS, con algún toque a lo PRESENT. ¿Será posible que el ideal del rock-in-opposition aún tenga algo que decir en el nuevo milenio y encima lo diga con un lenguaje tan vigoroso y juvenil? Esta pieza y ‘Portrait-Robot’ conforman la manera tan señorial que tienen los MIRIODOR de responder afirmativamente a esta doble pregunta.  ‘Cryogénie’ es la tercera miniatura del disco, siendo su enfoque nuclear el de desplegar una muestra de flotantes ruidos deconstructivos: es casi como el resultado final del delirio dadaísta que ya se había desvelado en ‘Déboires À Munich’. En todo caso, la función de ‘Cryogénie’ consiste principalmente en abrir las puertas para la emergencia de ‘Passage Secret’, tema que con sus casi 10 minutos de duración resulta el más extenso del álbum. Comienza con una aureola cósmica que se va asentando a ritmo sostenido hasta que un frenético recurso jazz-rockero intercepta y distorsiona la atmósfera elaborada hasta este punto en dos momentos distintos. En realidad, se trata de una pequeña travesura funcional a la gestación del glorioso crescendo en clave de híbrido de WEATHER REPORT y KING CRIMSON con el cual la pieza habrá de concretar su clímax. El epílogo está centrado en las cadencias misteriosas de la batería y efectos de sonido. Este disco no tiene cómo abandonar las cimas creativas.   



‘Gallinulle D’Amérique’ y ‘Douze Petites Asperges’ son dos pequeñas piezas que funcionan como subterfugios de libertad expresiva aparte de la dimensión más fastuosa de la banda. La primera de ellas tiene una aureola de circo surrealista mientras que la segunda es un cálido ejercicio de nostalgia Canterburyana al estilo de los paradigmas de GILGAMESH y HATFIELD AND THE NORTH. Los últimos 8 ¼ minutos de “Signal 9” están ocupados por ‘Le Ventriloque Et Le Perroquet’. Como ya ocurrió con otros ítems de extensión particularmente ambiciosa, el grupo desarrolla una amalgama de ideas musicales dentro de un puzle contundente sustentado a través de una ingeniería tan meticulosa como cautivante. El grupo desarrolla con resuelta agilidad una espléndida combinación de los legados de UNIVERS ZERO y FRANK ZAPPA a través del particular vitalismo siniestro que la banda tiene como marca de la casa. En los dos últimos minutos y medio, el grupo elabora un reggae psicodélico en cuyo seno confluyen los aleteos crepusculares de la guitarra y los delicados ornamentos jazzeros del piano eléctrico. Un final muy simpático para esta pieza, al modo del relax necesario tras la sofisticada tormenta sonora que antes había mostrado sus retorcidas tonalidades. También lo apreciamos como un final muy simpático para un disco tan enorme como es “Signal 9”, uno de los ítems progresivos más imponentes del presente año 2019.  MIRIODOR realiza en éste, su novena acción de combate contra los convencionalismos del rock, una nueva acta de innegable constancia de su grandeza única y peculiar dentro de la élite progresiva mundial de los últimos 4 decenios.    

  


Muestras de “Signal 9”.-