Tuesday, June 14, 2022

El primer viaje de los noruegos KOSMODOME a través de la galaxia progresiva

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos una novedad que emergió desde la escena prog-psicodélica noruega a fines del pasado año 2021: nos referimos al grupo KOSMODOME y su disco homónimo de debut, el cual fue publicado por el sello Karisma Records el 10 de diciembre de 2021, tanto en CD como en vinilo (edición limitada de color marmoleado en negro y verde). El origen del grupo se debe a la iniciativa de los hermanos Sturle y Severin Sandvik (guitarrista-bajista-vocalista y baterista-percusionista-corista, respectivamente) para gestar una propuesta musical donde se combinen lo fuerte y lo delicado dentro de unas coordenadas prog-psicodélicas que saben asimilar otros recursos sonoros con una bien enfilada versatilidad. “Kosmodome” se tuvo que concretar con la asistencia de músicos adicionales, como son Ole-Andreas Jensen (bajo en un tema), Jonas Særsten (órgano, mellotrón, pianos acústico y eléctrico Fender Rhodes) y Morten E. Olsen (primera guitarra en un par de temas). El resultado final de este disco que contiene ocho temas es bastante loable, pletórico de fulgor expresivo, pero, más bien, ¿qué tal si pasamos a los detalles específicos del repertorio de este disco que hoy reseñamos? 


La miniatura introductoria ‘Enter The Dome’ instaura unos traqueteos misteriosos que pronto dan paso a un groove reconocible bien matizado por los flotantes diálogos entre la guitarra y el teclado, y todo ello sirve para abrir paso al hálito ácido y rotundo de ‘Retrograde’, una pieza grácil y sofisticada que alterna pasajes aguerridos con otros un poco más tirados hacia lo etéreo. Su esquema sonoro establece un vitalismo mesurado que porta un cierto fulgor; sin duda, se trata de un inspirado ejercicio de psicodelia progresiva que incluye elementos comedidos de jazz-rock dentro de su entramado sonoro. Aires de familia con MOTORPSYCHO y con SUPERFJORD hay, sin duda (especialmente con el primer grupo mencionado), pero también se respira una calidez que es aportada desde el enfoque original de este ensamble. El siguiente tema es ‘Hypersonic’ y su función es la de establecer una atmósfera más urgentemente extrovertida que la que marcó a la pieza precedente, logrando así establecer algunos nexos con el paradigma stoner mientras sigue prevaleciendo una aureola fulgurosa a lo largo y ancho del esquema sonoro. ‘Deadbeat’, a pesar de su título, es un tema muy alegre que elabora un muy inspirado enfoque progresivo en su cruza space-rock, hard rock clásico y retro-psicodelia. El bajo suena particularmente agresivo mientras tiende puentes entre la versátil ingeniería rítmica y las siempre ágiles marañas de guitarreos. La sección final es un ejercicio de vibraciones fusionescas donde se destaca el encuadre entre las guitarras acústicas y la percusión latina. La convicción con la que el ensamble maneja las variantes de swing y el talante cautivadoramente intenso del intermedio instrumental hacen de este tema un cénit muy especial dentro del repertorio. Con la dupla de ‘Waver I’ y ‘Waver II’, el grupo expresa su intención de elaborar nuevos recursos de fastuosidad bajo sus bien definidas coordenadas. El primero de estos temas refleja unos índices de psicodelia pesada que se siente muy afín a la línea de trabajo de unos CAUSA SUI; el grupo se aventura ahora a sonar un poco más agresivo que antes. En cuanto al segundo, éste lleva la agresividad sistemática a un terreno más controlado, tomando varios recursos del hard rock clásico y del heavy prog para hilar rectamente los diversos motifs y grooves que se van sucediendo. Aquí se da una interesante síntesis entre los espíritus generales de las dos piezas precedentes, y, de paso, otro cénit del disco.


El arribo de ‘The 1%’ permite la mostración de una refinada ceremoniosidad que explora algunos ribetes dramáticos dentro del enfoque estilístico de KOSMODOME. El swing es relativamente parsimonioso, lo cual se presta mucho para que el grupo explore texturas renovadoras, especialmente en lo referente a la labor de la batería. También hay algunos ornamentos ocasionales de teclado que, desde su estratégica ubicación en algunos pasajes, logra llenar espacios dentro del bloque grupal. Todo concluye con la pieza más extensa del disco, la cual dura poco más de 8 ¾ minutos y responde al título de ‘Orbit’. Siendo casi enteramente instrumental, su espíritu general es extrovertido y señorial, bien apoyado en una confluencia de prog psicodélico y jazz-rock. Sus índices temáticos y cadencias se van diversificando a lo largo del camino con solvente fluidez, dando prioridad a lo dinámico aunque también gestando algunos pasajes más constreñidos. De hecho, esto es lo que se prioriza en el armado de la sección epilogar, la cual explora climas un tanto introvertidos arropados por una meticulosa elegancia sónica. KOSMODOME y “Kosmodome” son, a fin de cuentas, dos nombres que deben ser anotados en nuestras agendas de exploración de propuestas musicales dentro de la escena progresiva actual: su galaxia es muy variada y da todavía grandes señales de vida y de vivacidad, algo de lo cual da fe este dúo noruego con éste, su primer viaje fonográfico. 
 


Saturday, June 11, 2022

Visiones ultraplanetarias de los maestros J. PETER SCHWALM y STEPHAN THELEN

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos hoy la muy especial ocasión de presentar este trabajo fonográfico de J. PETER SCHWALM & STEPHAN THELEN: este genial dúo de un maestro alemán y otro suizo publicó el álbum “Transneptunian Planets” el día 3 del presente mes de junio por vía del sello RareNoiseRecords, un álbum que es un prodigio de rock experimental para nuestro milenio. En esta obra conceptual sobre los planetas enanos, SCHWALM se hizo cargo de los sintetizadores, la percusión electrónica, las programaciones, los tratamientos sónicos y la voz, mientras que THELEN hizo lo propio con las guitarras, los teclados, el sintetizador granular y otras programaciones. El dúo contó con el apoyo de Tim Harries al bajo, Manuel Pasquinelli a la batería y la percusión, y Eivin Aarset a la guitarra, la guitarra e-bow y los efectos, además de un ocasional aporte de Neil Catchpole con los sampleos vocales. Bueno, vayamos ahora a los detalles concretos de este catálogo de visiones musicales interplanetarias de los maestros J. PETER SCHWALM y STEPHAN THELEN. La mitad del material contenido en “Transneptunian Planets” fue compuesta por el dúo, mientras que dos temas son de autoría de SCHWALM y los otros dos fueron compuestos por SHWALM, THELEN y el antes mencionado Aarset (veterano noruego cultor del avant-jazz y la electrónica). El material contenido en “Transneptunian Planets” fue grabado entre mayo de 2020 y agosto de 2021 en estudios de Frankfurt, Zurich, Londres y Oslo; los archivos de todas estas aventuras sónicas han estado viajando de Alemania a Suiza, y de ahí a Gran Bretaña y Noruega. Uno de los aportes de Zurich proceden de las partes de batería de Pasquinelli (colega de THELEN en SONAR y líder del AKKU QUINTET). En su propio estudio francfortés, SHWALM realizó el proceso de mezcla del álbum, mientras que el dúo se encargó de la producción general a través de la distancia geográfica; no hubo problema, sus genios individuales y su coordinación artística eran suficientes para completar el álbum con gran solvencia. Adelantamos que lo que se nos brinda en este disco es una experiencia melómana signada por un modernismo combativo y sustancial, pero bueno, vayamos ahora a los detalles mismos de su repertorio, ¿vale?


‘Pluto’ da inicio a las cosas y ocupa un espacio de poco más de 8 minutos y cuarto. Su mecánica musical se centra desde el mismo punto de partida en atmósferas cruzadas entre lo cósmico y lo futurista, siendo así que sus cadencias a medio tiempo permiten que el desarrollo temático realce sus inherentemente misteriosas vibraciones. El swing se sustenta sobre un tempo inusual, pero éste no es nada suntuoso en su tratamiento, sino que deja ciertos espacios vacíos a fin de que todo transcurra consistentemente bajo un velo espacial. Cerca del final, los guitarreos arquitectónicos y el solo de sintetizador se encargan de brindar una intensidad razonable añadida al bloque sonoro antes del eclipse conclusivo. La siguiente dupla de ‘MakeMake’ y ‘Quaoar’ sirve para que el dúo de los maestros SCHWALM y THELEN, junto a sus colaboradores, siga explorando detalles esenciales de su propuesta. El primero de estos temas mencionados establece una luminosidad particularmente grácil, siendo así que los diversos grooves gestados sucesivamente por la batería y la percusión electrónica instauran las bases para un expresionismo sofisticado dentro del encuadre sonoro. Es muy efectiva la mezcla de minimalismo al estilo ambient y boato electrónico-progresivo que se plasma aquí, en este primer cénit decisivo del álbum. En lo referente a ‘Quaoar’, el ensamble se dispone a desarrollar un ambicioso peregrinaje de 11 minutos y pico donde se cruzan los paradigmas de los KING CRIMSON de inicios del milenio y los TANGERINE DREAM de la primera mitad de los 80s, agregándose grooves enigmáticos y estilizados que son propios del patrón de SONAR y, en cierta medida, también del de STICK MEN. Si bien hay un predominio abrumador del enfoque cibernético dentro del diseño sonoro de esta pieza, a poco de pasada la frontera del séptimo minuto surgen algunos recursos de magnificencia que impulsan el armazón de un clímax expresivo convincente. El breve epílogo retoma el aura cósmica distante con que se inició el tema. Cuando llega el turno de ‘Haumea’, el ensamble regresa a varios de los modismos que signaron el esquema de trabajo plasmado en la pieza de apertura, aunque su ambientación se siente, en comparación, menos densa. La combinación de ingravidez celestial y poderoso colorido nos invita a hacer ciertos paralelos con el estándar del space-rock.

‘Orcus’, el quinto tema del álbum, exhibe una interesante mezcla de ceremoniosos grooves jazz-rockeros y atmósferas psicodélicas que se sitúan a medio camino entre lo crepuscular y lo melancólico. A contrapelo de los extravagantes ornamentos que continuamente van emergiendo a lo largo de la pieza, se nota claramente que opera un lirismo sereno y cálido en un nivel relativamente discreto. Poco antes de llegar al segundo tercio, el motif básico es interrumpido por una eclosión abstractamente sombría, pero una vez de regreso, dicho motif se asienta con total firmeza mientras se deja ornamentar por nuevos recursos sonoros. Con el arribo de ‘GongGong’, el ensamble procede con un ahondamiento en la faceta más ágil y fulgurosa de su ideario estético, asentándose sobre un groove extrovertido cuya agilidad permite a los musculares aportes de las guitarras y los sintetizadores exhibir su predominante acidez industrial con imponente garbo. Esto es como un híbrido de TUNER y SONAR bajo la guía de TANGERINE DREAM. ‘Sedna’ ostenta un esquema sonoro grácil que se asienta cómodamente sobre un compás inusual; dentro de este esquema de trabajo, los ornamentos de guitarra y sintetizador, así como las bases armónicas, juegan con matices etéreos que, ora se adentran en una ingeniería bien encorsetada, ora se explayan en mantos sonoros arropados bajo una aureola sutil. El diagrama sonoro diseñado para esta pieza es nebuloso con algunos atisbos de una extraña luz. Con ‘Eris’ llega el final del repertorio, trayendo consigo una atmósfera relativamente sombría que nos remite al sosiego arcano de una entidad enigmática que se siente bien pertrechada en su distante soledad cósmica. Algunos efímeros ornamentos percusivos entran a tallar para designar un recurso de desestructuración, pero eso es todo. Derivando su nombre del planeta enano conocido más masivo, este enfoque artístico puede estar inspirado en la idea de reflejar una especie de señorío. En conclusión, “Transneptunian Planets” es una obra maestra de la vanguardia contemporánea donde se cruzan la electrónica, el avant-prog, el space-rock y el ambient de talante denso; un ejercicio perfectamente focalizado de versátil creatividad que nos muestra a unos J. PETER SCHWALM y STEPHAN THELEN muy inspirados, tanto en lo individual como en lo colectivo. La combinación de vitalidad y aspectos atmosféricos que se refleja a lo largo de todo este álbum lo convierte en un ítem totalmente recomendable para cualquier buena fonoteca de música vidente y experimental. Lo repetimos: ¡totalmente recomendable!


Wednesday, June 08, 2022

El nuevo vuelo progresivo de DAAL

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme placer de presentar “Daedalus”, el nuevo trabajo del excelente grupo italiano DAAL. Este ensamble que comenzó como el dúo de Alfio Costa [teclados y efectos] y Davide Guidone [batería y percusiones acústicas y electrónicas, teclados adicionales y efectos] en el año 2009, en la localidad de Bergamo, opera actualmente como un cuarteto que se completa con Ettore Salati [guitarras] y Bobo Aiolfi [bajos sin trastes]. El nombre de Salatti nos suena de varios lugares: SOULENGINE, la ALEX CARPANI BAND, THE WATCH, e incluso ya ha colaborado en algunos discos anteriores de DAAL. “Daedalus” fue publicado el pasado 13 de mayo por el sello Ma.Ra.Cash Records, siendo su séptimo trabajo de estudio: el título mismo indica que se trata de un álbum conceptual sobre la épica tragedia de Dédalo y su hijo Ícaro en su escape del laberinto de Creta con el uso de alas artificiales. Además de intervenir como músico en las sesiones de grabación, Guidone se hizo cargo de arte gráfica del disco, mientras que Costa realizó las labores de productor, ingeniero de sonido y mezclador del material contenido en este álbum. Bueno, vayamos ahora a los detalles del repertorio de este disco.

Todo comienza con ‘Journey Through The Spiral Mind Part 1’, tema que resulta ser el más largo del repertorio con sus poco más de 14 minutos de duración. Su sección prologar se centra en capas minimalistas de sintetizadores que se sitúan entre lo cósmico y lo abstracto, lo cual incuba el clima idóneo para las ceremoniosas escalas de piano y guitarra con las que se impulsa el primer cuerpo melódico. Todo se mantiene arropado bajo una atmósfera etérea por un buen rato, una atmósfera que acoge ciertos matices grisáceos al modo de una cruza entre GOBLIN y PINK FLOYD. Recién a poco de pasada la frontera del cuarto minuto emergen los primeros golpes de parte del ensamble íntegro que sirven para instaurar un referente de musculatura para la ingeniería expresiva de la pieza; aunque todavía ocupa un rol prioritario la aureola etérea por un rato más, los cimientos para aumentar las vibraciones aguerridas ya están bien instalados. La sección epilogar se asienta en una combinación de cimas fastuosos y un esquema rítmico lánguido, terminando todo con las escalas de piano que habían sido protagónicas en la primera mitad de la pieza. Sigue a continuación ‘Icarus Dream’, un tema que inicialmente se centra particularmente en grooves extrovertidos y potentes dinamismos rockeros que casi coquetean con el prog-metal, aunque se nota a leguas que el esquema melódico y el desarrollo temático se enraízan en el estándar clásico del prog sinfónico. La presencia de un interludio donde el esquema rítmico se atenúa un poco permite a los instrumentos jugar más fehacientemente con las texturas inherentes al motif central. El breve epílogo se enfoca en atmósferas relativamente tenebrosas, tras lo cual llega el turno de ‘Painting Wings’. Esta pieza recoge el relevo de la precedente y trabaja inicialmente con una ambientación serena que se sitúa a medio camino entre lo melancólico y lo crepuscular, lo cual también la hace un poco tenebrosa de alguna manera. También opera un enfoque preciosista que se hace patente por las intervenciones de la guitarra y el bajo aportando ornamentos, y es así que se va sembrando el terreno para la emergencia de un medio tiempo sobre el que el ensamble elabora y gestiona un espíritu ceremonioso y moderadamente denso. La sección epilogar regresa al clima etéreo inicial, esta vez con un cariz onírico. Dos cénit seguidos que plasman momentos particularmente intensos dentro del repertorio.

La segunda pieza más extensa del álbum es ‘Labyrinth 66’, ocupando un espacio de 13 minutos y pico. Toda la primera mitad de la pieza está atravesada por un ejercicio híbrido de space-rock y ambient electrónico donde funciona un arrollador predominio de climas futuristas. Las vibraciones mecanicistas se van reforzando sutilmente a lo largo del camino merced a un direccionamiento creciente de las texturas cibernéticas que van llenando espacios con calculada fruición. La segunda mitad es totalmente diferente: se trata de un ejercicio de sinfonismo donde las variaciones de groove y el uso de compases inusuales en varios pasajes se traducen en una grácil exhibición de estilizaciones melódicas. La segunda mitad de esta pieza lleva la suntuosidad aludida en el tema de apertura hacia un momentum contundente y rotundo, haciendo que el ensamble se luzca placer dentro de la estricta ingeniería musical en curso. En general, notamos conexiones estilísticas con sus compatriotas de IL GIARDINO ONIRICO, así como con los legendarios PORCUPINE TREE y los escandinavos NECROMONKEY. ‘In My Time Of Shadow’ es, básicamente, una gentil balada progresiva donde impera un espíritu contemplativo que no es del todo ajeno a un aura triste. De todas maneras, se nota que late una espiritualidad dramática en el trasfondo del calmado desarrollo temático donde la guitarra y el sintetizador alternan lugares para destacarse en sus respectivos solos. El fin del repertorio llega de la mano de ‘Journey Through The Spiral Mind Part 2’, que dura poco menos de 8 minutos y ostenta unas vibraciones impulsadas bajo coordenadas Genesiano-Floydianas. Su misión principal es la de prolongar los estremecimientos tristes y dramáticos que signaron al tema precedente para catapultarlos hacia una dimensión más pomposa. La inserción de unos breves interludios ágiles en 14/8 y el enclave destacado de la orquestación de teclados hacen que el disco concluya con una aureola opulenta. Cada uno de los muchos parajes ceremoniosos que han hecho acto de presencia en las piezas precedentes nos guiaba hasta este cénit conclusivo del álbum. Los elegantes solos de guitarra que emergen aquí y allá expresan una soltura elegante y cuando llega el momento en que el ensamble detenga su operativo sónico, el epílogo de sintetizador (emulando un mellotrón) completa la faena con un talante palaciego que respeta oportunamente la secuencia expresiva de los dos últimos temas. 

Existen dos ediciones especiales y limitadas de este disco con tres bonus tracks, los cuales se titulan respectivamente ‘Minotaur’, ‘Sunrise’ y ‘Moonrise’, una de ellas en formato de box set de madera que incluye un póster. Pero, por ahora, nos limitamos a comentar la edición normal, y por lo que hemos escuchado en los seis temas que comentamos, lo que nos brindó el personal de DAAL con “Daedalus” es una obra fonográfica que refuerza convincentemente el status privilegiado que este ensamble ha ganado dentro de la escena contemporánea del rock progresivo italiano. Este disco es una manifestación de diversos vuelos musicales de elevada inspiración que nos muestran a unos DAAL tan enérgicos y tan creativos como siempre. Totalmente recomendable. 



Sunday, June 05, 2022

MAHOGANY FROG y el retorno de Fausto

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos una ocasión muy especial para celebrar la existencia y la persistencia del rock experimental en nuestro actual milenio: se trata de la nueva obra fonográfica del bien curtido cuarteto canadiense MAHOGANY FROG, el cual está conformado por Graham Epp [guitarras y teclados], Jesse Warkentin [guitarras y teclados], Scott Ellenberger [bajo y sintetizadores] y Andy Rudolph [batería, sintetizadores y sampleos]. Este nuevo disco recibe el bastante explícito título de “Faust By Mahogany Frog”, pues eso es lo que es, una banda sonora ideada por el grupo para Faust, la película muda del año 1926 que es uno de los clásicos absolutos de ese gran cinesta alemán F.W. MORNAU. Este disco que dura casi 75 minutos y cuarto ha sido publicado en doble vinilo (inicios de marzo) y en CD (fines de marzo). El sello MoonJune Records apoyó en esta última modalidad. En un par de temas, el grupo recibe el apoyo adicional de Dan Moroz al clarinete bajo. El material de esta banda sonora fue compuesto hace algunos años en un periodo de tres meses, siendo así que el debut público de esta obra tuvo lugar en el histórico Roxy Theatre de Saskatoon el 27 de octubre de 2017; después de eso, siguieron otras presentaciones en las localidades de Edmonton, Calgary y Winnipeg, respectivamente, entre el 29 de octubre y el 2 de noviembre. Grant Tippel estuvo a cargo de grabar estos eventos, siendo así que varios pasajes de los mismos se recogen en el presente repertorio, pero también hay otras secciones grabadas en los Exchange District Studios, el Video Pool Media Arts Centre y The ADDA Radiophonic Research Facility a lo largo de los años 2020 y 2021. Tippel estuvo a cargo de las sesiones realizadas en el primer lugar mencionado, mientras que los que tuvieron lugar en los otros dos fueron manejados por Andy Rudolph. En medio de esta extensa temporada de producción de “Faust By Mahogany Frog”, la cual fue asumida por el propio grupo, se gestó el disco “Mahogany Frog In The Electric Universe” (publicado en marzo de 2021). Bueno, vayamos ahora a los detalles de este profuso repertorio que contiene un total de 18 piezas cuyas duraciones oscilan entre el minuto y cuarto y un poco más de 9 minutos y medio. 


Los parcos y ceremoniosos campaneos de ‘Introduction’ marcan el inicio de este gran viaje musical donde la dupla de ‘Faust I (Including: Alchemy)’ y ‘Plague I’ prosigue por una peculiar senda de ambientaciones mutuamente contrastadas. Específicamente, el primero de estos temas se orienta hacia una combinación de tensión al estilo noise-rock y densidad al estilo de la psicodelia progresiva pesada. En cuanto al segundo de ellos, éste se sitúa bajo las coordenadas de un grácil ejercicio de elasticidad electrónica de tendencia krautrockera que expresa un cierto fulgor en algunos pasajes, aunque siempre bajo el manto de una aureola surrealista. El paradigma de CLUSTER regresa a través de un filtro surrealista. Así las cosas, ‘Dirge I’ emerge como un remanso introspectivo envuelto en una neblina gótica; lo misterioso y lo solitario se enredan en una maraña sónica que se siente muy cercana al estándar del post-rock con matices añadidos de space-rock en clave minimalista, todo ello con una orientación progresiva. Un primer cénit del álbum que viene seguido de otro que dura más de 9 minutos y medio y se titula ‘Crossroads’, siendo la sección más extensa de este soundtrack. Lo que se desarrolla aquí es una atmósfera patentemente siniestra al modo del RIO francófono, pero ella solo se muestra relativamente opresiva, imponiéndose más bien un talante. ‘Stoned I’ se encarga de impulsar la oscuridad reinante hacia una dimensión más expresionista, apelando nuevamente a recursos del noise-rock combinados con vibraciones prog-psicodélicas que se sienten muy musculares a pesar del carácter parsimonioso del groove elaborado por la dupla rítmica. ‘Flying Carpet I’ gesta una cruza entre ambient electrónico y avant-jazz con inclinaciones Zeuhl, un recurso que viene muy bien a la hora de establecer una contraposición etérea y onírica frente a las variadas neblinas inquietantes que trazaron las sendas respectivas de las tres piezas precedentes. Opera aquí una gracilidad muy especial donde se da la ocasión para que la batería se luzca dentro del bloque sonoro global, el mismo que plasma uno de sus esquemas más estilizados dentro del presente repertorio. 

Con la secuencia de ‘Faust II’, ‘Introduction I: Smokey Reflections’ y ‘The Mando Glass’, el colectivo de MAHOGANY FROG sigue explorando diversos recursos dentro de esta peculiar aventura musical. ‘Faust II’ se centra en remodelar la expresividad precedente con un enfoque bastante filudo, mientras que ‘Introduction I: Smokey Reflections’ establece un ejercicio de minimalismo abstracto con tintes krautrockeros (al modo de los TANGERINE DREAM de la fase 73-74). ‘The Mando Glass’, por su parte, exhibe una mezcla de retazos de electrónica y psicodelia de formas libres. La gente de MAHOGANY FROG se guarnece con suficiente inspiración para seguir adelante con esta misión; así, ‘Muhme Marthe’ se encarga de retomar una síntesis de las dos secciones precedentes bajo una atmósfera ensoñadora que, de manera sutil, deja asomar algo de desasosiego. ‘We Encircle Within This Ring’ es otro cénit particular del álbum. Desarrollando un enfoque de space-rock electrónico con domesticados matices tomados de la vanguardia jazzera, el grupo crea un espacio fulguroso signado por una inconfundible calidez en varios pasajes de una ingeniería musical que, en lo esencial, apuesta por una tracción futurista donde lo cibernético es lo prioritario dentro de la logística instrumental. Cuando llega el turno de ‘A Decision Of The Flower’, el grupo plantea una nueva orientación para la gloriosa propulsión sonora exhibida en el tema anterior, haciendo que el cálido fulgor asuma inicialmente un talante contemplativo y sereno. Ya a mitad de camino, la logística cibernética vuelve a apoderarse del terreno y a llenar espacios dentro de un crescendo bien encauzado. En medio de los recursos futuristas que se van abriendo camino mientras la pieza se va acercando a su fin, opera una vitalidad melódica envolvente y resolutiva. El pasaje prologar de ‘Flying Carpet II: Sword Fight’ ostenta un dinamismo controladamente agresivo donde el vigor tribal de la batería impone condiciones a la aguerrida adustez de los misteriosos guitarreos, lo cual finalmente se resuelve en un cuerpo central típicamente prog-psicodélico donde reina una densidad fastuosa y señorial. En cuanto a ‘Dirge II’, éste se orienta hacia un regreso de lo cósmico en clave post-rockera, pero, esta vez, con un trazo más envolvente que el del primer ‘Dirge’: los guitarreos, patentemente torturados, se mantienen con un perfil medianamente discreto dentro del entramado sonoro.  

La triada final de ‘Plague II: Insanity’, ‘Stoned II: Funeral Pyre’ y ‘Faust III: Ascension’ ocupa un espacio de casi 9 minutos y cuarto. El inicio de este bloque conclusivo se da en clave electrónica con una actitud de celebración luminosa que sirve nuevamente de impulso para la proyección de vibraciones surrealistas; acto seguido, el esquema sonoro vira hacia un ejercicio de RIO a lo PRESENT con instanciaciones góticas y un posterior clímax progresivo, el mismo que se prolonga en la última pieza con un contundente pulso rockero. Todo esto es lo que se nos brindó en esta monumental obra que es “Faust By Mahogany Frog”, una manifestación clara e inapelable del ingenio versátil de MAHOGANY FROG. Este ensamble, uno de los más notables de la escena progresiva canadiense del nuevo milenio, ha sabido dejar una nueva constancia de su grandeza creativa dentro de la experimentación musical contemporánea. Toda esta estrategia mayormente atmosférica que ha sido utilizada en diversas modalidades a lo largo del disco se ha acomodado perfectamente a la idea de darle un matiz modernista a una nueva banda sonora para un clásico decisivo del cine mudo europeo. Recomendable al 400% (un 100% por cada integrante de MAHOGANY FROG).



Thursday, June 02, 2022

GLASWEGIANS: música progresiva cuaternaria desde Canadá

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos al proyecto progresivo canadiense GLASWEGIANS y su disco “Quaternary”, el cual fue publicado el pasado 11 de marzo. Michael Elder, residente en Vancouver, es el compositor y multiinstrumentista a cargo de este proyecto; él sigue los pasos de MIKE OLDFIELD en cuanto a la manera de organizar su trayectoria solista, pero prefiere firmar sus trabajos con un nombre distinto del suyo (como es el caso del sintetista estadounidense Larry Fast y SYNERGY). El material contenido en “Quaternary” – cuatro suites que duran entre casi 12 minutos y 19 ½ minutos – fue compuesto esporádicamente entre los años 2017 y 2020; así las cosas, debido a las exigencias del distanciamiento social sistemático obligado por la pandemia, las sesiones de grabación tuvieron lugar casi íntegramente en el estudio hogareño de Elder en 2020 y 2021. Las partes de piano, clavicordio y bongós fueron grabadas en un estudio ubicado en la localidad de Prince George (ubicada, como Vancouver, en Columbia Británica). La amplitud del arsenal instrumental aquí empleado es impresionante: guitarras eléctrica, acústicas de 6 y 12 cuerdas, clásica y lap steel, bajo; piano, sintetizadores Kawai, Yamaha, Omnichord, Akai y Suzuki Andes, melódica, clavicordio; mandolina, ukelele eléctrico, ukelele bajo; violín, cello; flauta, clarinete, saxofón alto, trompeta, eufonio, trombón, flauta dulce, flautín; xilófono, glockenspiel, kalimba; batería y percusiones surtidas (triángulo, pandereta, bongós, agogô, castañuelas, cabasa, bloques de madera, etc.). Jordan Elder colabora tocando la batería en algunos pasajes del álbum. Al igual que los tres discos anteriores realizados por Michael Elder (el debut fonográfico homónimo de GLASWEGIANS tuvo lugar en 2014), este nuevo trabajo fue publicado por vía independiente, y no solo como descarga independiente a través del blog de Bandcamp de GLASWEGIANS, sino también formatos físicos de CD y casete. Bueno, pasamos ahora a revisar los detalles de “Quaternary”. 

El inicio del álbum viene de la mano de ‘Pavilion’, una suite que comienza con cálidamente tribales golpes percusivos que pronto abren camino a un despliegue de motivos sinfónicos de diversa raigambre: encontramos influencias de y referencias a los paradigmas de GENESIS, YES, MIKE OLDFIELD (etapa 78-82) y THE ENID en los diversos motivos que, ora tienen a los teclados como base del entramado, ora tienen a las guitarras cumpliendo con ese rol. El motif que emerge a poco de pasada la frontera del quinto minuto se destaca particularmente por su tremendamente bien delineada fastuosidad, la cual resulta tan señorial como conmovedora: los guitarreos se sitúan a medio camino entre lo Oldfieldiano y lo Hackettiano mientras el entorno global de los teclados, en conjunción con el groove armado por la dupla rítmica, crean un oportuno crescendo. Tras todo esto esto emerge un breve puente calmo que parece tener algo de sombrío en medio de su remanso, pero, es principalmente la vía hacia un pasaje nuevo iniciado por una solitaria guitarra para gestar una ambientación pastoral bajo un refinado ropaje progresivo. El swing en 7/8 es manejado con una delicadeza propia de los GENESIS de 1970 y los dos primeros álbumes solistas de ANTHONY PHILLIPS. Otra siguiente sección anima un poco las cosas mientras permite que persista la presencia del factor pastoral, aunque esta vez es el fulgor sinfónico el elemento predominante dentro de la arquitectura expresionista diseñada para esta instancia; de esta manera, se arma un luminoso clímax conclusivo para esta suite. Luego llega el turno de ‘Motavia’, pieza que comienza con un groove jazz-progresivo y un enfoque notoriamente modernista en el tratamiento de la maraña de guitarreos y armonías de teclados, logrando abrir algunos espacios de lucimiento particular para el piano. En general, las diversas estructuras temáticas están armadas en base a ágiles y mágicamente extrañas secuencias de escalas, y allí donde aparece la batería, las síncopas arman la mayor parte de la arquitectura rítmica. Hay un entusiasta clímax creciente que se proyecta entre los minutos 8 y 9, tras el cual la pieza elabora hasta su final un clima vivaz y celebratorio. Lo que ha sonado aquí es un inusitado e ingenioso híbrido de GENTLE GIANT, JAGA JAZZIST y MIKE OLDFIELD.

‘Handedness’ sigue el patrón de la suite inaugural hasta cierto punto, siendo así que toda la secuencia de motivos que se extiende por un espacio de 14 minutos y medio se concreta en una estrategia de alternancias entre lo sinfónico, el jazz-fusion y el avant-prog, siendo así que estos dos últimos dos factores son los más destacados a lo largo de la segunda mitad. El elemento avant-prog es varias veces manejado con unas vibraciones sombrías y relativamente amenazantes que coquetean abiertamente con la tradición del RIO francófono: algo así como unos patrones sónicos propios del paradigma de UNIVERS ZERO filtrado a través de la idiosincrasia de ISILDURS BANE. En otras ocasiones, el elemento fusionesco es utilizado para insuflar tonos alegres o para instaurar impresiones cálidas: un ejemplo de lo último está en el pasaje final, donde se despliega una ambientación contundentemente celebratoria a fin de que los últimos refuerzos del bordado musical se centren en traqueteos mesuradamente siniestros. En líneas generales, esta tercera suite ha plasmado los más aventurados juegos de contrastes de todo el álbum. Cierra el repertorio ‘Zugzwang’, una pieza que recoge parte de los estimulantes y perturbadores ecos avant-progresivos de la pieza precedente, aunque el foco de sus principales centros temáticos esté más emparentado con el OLDFIELD de la fase 78-80, el paradigma clásico de YES (etapa 73-74) y algo del dadaísmo lúdico de unos RASCAL REPORTERS. Esto último entra a tallar, por ejemplo, alrededor de la frontera del quinto minuto y medio, con un motif apoyado sobre una comunión de ritmo computarizado y percusiones étnicas que comienza con un delicado talante disonante, luego se torna festivo en base a una emulación de la fusión con base latina, para finalmente combinar ambos factores expresivos. La siguiente sección se enmarca dentro de una extroversión más comedida, ceremoniosa dentro de un encuadre típicamente prog-sinfónico que comienza con unas bases de piano para luego enriquecerse con los aportes graduales de otros teclados, guitarras, melódica y diversos vientos. La dupla rítmica se mueva con la agilidad que exige la nueva situación mientras las bases de piano y los ornamentos de los teclados siguen llenando espacios con solvente fluidez. El solemne epílogo asume un aire más sutil a la hora de encapsular parte del fulgor melódico que se fue reforzando continuamente desde los cuatro minutos previos.

Todo esto es lo que se nos ofreció desde el taller de música progresiva de GLASWEGIANS para el presente año 2022: “Quaternary” es un disco particularmente rebosante de ingenio que nos parece totalmente recomendable para cualquier fonoteca de rock artístico actualizada y que se precie de ser buena para arriba. Para quienes recién hemos descubierto a esta entidad musical gestada por el talentoso Michael Elder, esta obra resultó ser una sorpresa motivadora de gran deleite melómano; es prácticamente obligatorio investigar en los discos precedentes de GLASWEGIANS.



Monday, May 30, 2022

El viaje musical y espacial del trío indonesio ATTILION

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos el nuevo disco del ensamble indonesio ATTILION, cultor de un híbrido de jazz-rock, post-rock y prog; el disco se titula “It’s So Wonderful” y es el cuarto dentro de su repertorio. Fue publicado el pasado 14 de abril en formato exclusivo de descarga digital desde el blog de Bandcamp de la banda. El guitarrista y líder de la banda Bowo C estuvo acompañado constantemente por el bajista Nanta mientras dos bateristas, llamados Shandy y Oka, respectivamente, se fueron alternando en esa posición a lo largo del álbum: éste tocó en los temas 3 y 6-9, mientras que aquél hizo lo propio en los temas restantes. El total de 10 temas contenidos en el disco que aquí comentamos fue grabado en el G Studio Pondok Inda de Yakarta a lo largo de diversas sesiones que tuvieron lugar en estos tiempos de pandemia. También hubo variedad en los momentos de mezcla y masterización de este nuevo repertorio: Roy Chandra se hizo cargo de estos procedimientos en los temas 1 y 7-10, mientras que Ikul Sarden hizo lo propio copn los temas 2-6. Por los títulos que tienen los seis nuevos temas y la imagen de la portada, podemos suponer que hay una temática conceptual centrada en el utópico desplazamiento de la especie humana hacia otro planeta en medio del desastre en que se ha ido convirtiendo nuestra Madre Tierra. Bueno, ahora los detalles estrictamente musicales de “It’s So Wonderful” serán nuestro centro de atención. 

La secuencia de los cinco temas nuevos primeros comienza con ‘Space Competition’, una pieza enérgica que se centra mayormente en jugar con improvisaciones jazz-rockeras sobre un groove progresivamente sofisticado. Las síncopas elaboradas por la dupla rítmica se van explayando de una forma elegantemente tortuosa mientras los guitarreos exhiben una soltura virtuosa tremendamente vivaz. Eso sí, el vigor en curso tiene un cierto porcentaje de autoconstricción debido a que el trío opta por priorizar la sofisticación musical por sí misma encima de la demostración de garra. Antes del pasaje final, el trío gesta un interludio grácil que permite al esquema sonoro proyectar una cierta aura jovial. El segundo tema es ‘New Life On New Land’ y su misión es la de trabajar con esa misma jovialidad para convertirla en el centro temático, así como en el groove principal. Lo que suena es casi como una versión más parca del paradigma de sus connacionales de TOHPATI BERTIGA. Con la dupla de ‘Planet Overload’ y ‘Preparing For Mars’, el trío apuesta por el planteamiento de nuevas exploraciones sonoras. El primero de estos temas mencionados incursiona en nebulosos y misteriosos ambientes de tenor post-rockero donde la reinante parsimonia es utilizada para crear una cruza sonora de impresionismo y minimalismo. Parece que es el bajo quien dirige el armazón general al marcar la pauta para las vibraciones sigilosamente etéreas de la guitarra. A mitad de camino, se perfila una intensidad un poco más densa para llevar el sencillo motif central hacia un viraje relativamente extrovertido. En cuanto a ‘Preparing For Mars’, éste desarrolla una instanciación jazz-rockera que ostenta traqueteos señoriales; en medio de la estructura sónica que se deja arropar convincentemente por una atmósfera cálida, la guitarra, el bajo y la batería alternan momentos de virtuosismo que nos remiten irremediablemente a la escena del jazz-fusion de los 70s. Eso sí, el grupo prefiere mantener una cualidad adusta para el encuadre sonoro en vez de exorcizar algún tipo de nostalgia de la fastuosidad contundente de aquellos tiempos. Uno de los momentos cumbre del álbum junto a la pieza de apertura. ‘Space Act’ sigue parcialmente por la senda del tema precedente, aunque con una dosis mayor de nervio, debido a la musculatura extrovertida emanada de la mezcla de jazz-prog y psicodelia (con algunas confluencias vinculantes a la histórica MAHAVISHNU ORCHESTRA) que el grupo maneja para el arreglo global de esta quinta pieza del álbum. De paso, se nos brinda otro fantástico solo de bajo.

El último de los temas nuevos es el que justamente cierra el repertorio y se titula ‘Setan  Korona’, un manifiesto de la faceta más experimental de la banda. Durando poco más de 5 minutos y medio, este tema comienza con un prólogo manejado por una solitaria guitarra absorta en sus propios fraseos sobrios, pero este clima es pronto fracturado  por un ejercicio de free jazz focalizado en juegos progresivamente deconstructivos. La combinación de agilidad y anarquía que tiene lugar inspira imágenes de incertidumbre déspota e imponente en la mente del oyente. Finalmente, la guitarra regresa a su soledad inicial para plasmar acordes sueltos que exhiben una concisión espartana. Pero antes de llegar aquí, el colectivo de ATTILION se puso a revisar cuatro temas procedentes de sus álbumes anteriores, los cuales son ‘Rotten Melon Blues’, ‘Noon’, ‘Traveling’ y ‘Rex’. De este modo, la banda reformula algunos matices y atmósferas de las versiones originales bajo las coordenadas de su renovado esquema sonoro. Las dos últimas versiones son nuestras favoritas porque en ‘Traveling’ se nota un afinamiento del relajado espíritu señorial y en ‘Rex’ se realza la sofisticación mesurada y envolvente del desarrollo temático original (el primer tema mencionado pertenece a “Early Dawn”, mientras que el segundo apareció en el álbum debut  “It Must Be”). Así pues, “It’s So Wonderful” encarna el testimonio de la persistente naturaleza extrovertida y ágil de la propuesta musical de ATTILION, un grupo que sigue manejando con solvencia su propia visión del rock artístico y ecléctico, apostando por darle un poco más de vigor expresivo en el momento actual. Un disco que recomendamos bastante para cualquier fonoteca dedicada al rock experimental de estos tiempos. 



Friday, May 27, 2022

FRANÇOIS THOLLOT y su laberinto de alternativas

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Todavía no termina el mes de mayo de 2022 y ya tiene un nuevo disco completado y publicado el maestro francés FRANÇOIS THOLLOT. Este prolífico compositor y multiinstrumentista especializado en crear un híbrido de avant-prog, Canterbury, prog sinfónico, jazz-rock y Zeuhl ha publicado otro disco solista para el presente año 2022, el cual se titula “Alternatives” y está asequible a través del blog de Bandcamp del susodicho THOLLOT. El disco del que hoy hablamos es su octavo trabajo solista desde inicios de 2021, siendo así que él hizo un disco de piezas de piano y formó parte del quinto álbum de su proyecto SCHERZOO antes de la pandemia (publicado éste en octubre del año 2020). Como ha sido siempre la norma con sus anteriores discos solistas, THOLLOT se hizo cargo de los teclados, el bajo, la batería, la guitarra y las programaciones, y también realizó las labores de mezcla y masterización del material aquí contenido en su estudio de Lyon. La línea de trabajo aquí plasmada está emparentada con las expuestas en los dos discos precedentes (“Separate Strings” e “Infinite”, de noviembre de 2021 y enero de 2022, respectivamente). Bueno, ya es hora de ver los detalles de “Alternatives”.

Durando casi 6 minutos, ‘The Fall’ abre el repertorio con una agilidad frontal que no tiene reparos en hacer gala de su jovialidad esencial desde el mismo punto de partida. Lo que suena es como un celebratorio híbrido de HATFIELD AND THE NORTH y HAPPY THE MAN con elementos de Zeuhl que han sido retorcidos de tal manera que solo pueden expresar un fulgor optimista. La amalgama de los teclados que hacen las bases armónicas con los que elaboran infatigables fraseos solistas conforma el núcleo central de la instrumentación integral, siendo ésta bien sostenida por un esquema rítmico razonablemente complejo. Luego de esta exhibición de colorido sonoro sigue la pieza homónima, la cual, en líneas generales, establece una grácil combinación de prestancia luminosa y vibraciones ceremoniosas. ‘Alternatives’ intercala pasajes donde dominan las síncopas aguerridas con otros donde predomina un candor sereno, siendo así que siempre está latente una suerte de enhebrado entre el paradigma de los primeros FRENCH TV y el dinamismo solipsista de los dos primeros discos de HENRY COW, aunque con una soltura que nunca llega a hacerse tensa o surrealista. Se nota el espíritu aventurero, sí, pero éste ni siquiera roza la senda de lo abstruso: el truco para concretar esta estrategia consiste en asentar todo el desarrollo temático sobre grooves jazz-rockeros. Cuando llega el turno de ‘Look Up’, nos topamos con un ejercicio de atmósferas contemplativas y serenas, aún dueña de grooves gráciles y esquemas melódicos cordiales, pero también se hace sentir una estilizada densidad en el trasfondo, así como en los recovecos de su sobrio desarrollo temático. Es como si una idea perdida del MIKE OLDFIELD de la etapa 1978-80 haya sido descubierta y remodelada bajo coordenadas jazz-progresivas tras unos arreglos nuevos hechos por la gente de HAPPY THE MAN. Los concisos acordes de la guitarra en el inicio abren con total naturalidad la organicidad del entramado sonoro que ha de explayarse por un espacio de 6 minutos. ‘Questioning’ se puede clasificar como una pieza situada en una posición intermedia entre el sobrio señorío de la pieza precedente y la misteriosa serenidad de la pieza inmediatamente precedente. La balanza se inclina un poco más hacia el primero de estos factores señalados. 

‘Stunt’ regresa de lleno al talante festivo del tema inaugural, realzando a lo largo del camino los recursos de sofisticación progresiva que se van insinuando en diversos pasajes estratégicos. De hecho, el elemento Canterbury está particularmente enfatizado, y posiblemente también se puede hablar de algunos matices Crimsonianos que emergen en una sección especialmente intrépida. El sexto tema del álbum se titula ‘Labyrinth’ y su función es la de volver a la senda del jazz-prog informado por sazones de herencia Zeuhl y RIO. Aprovechando exhaustivamente el entusiasta groove sobre el que se sostiene la ingeniería instrumental, el vitalismo extravagante que marca al desarrollo temático asume una espiritualidad grácil y vivaz, lo cual atenúa un poco el empuje tenso propio de la composición. Ocupando un espacio de poco más de 8 minutos y medio, ‘Travel’ es el tema más extenso del repertorio y también es el encargado de cerrarlo, cumpliendo con ello de una manera inapelablemente climática. En muchos aspectos, esta pieza delinea y define una síntesis de las atmósferas y estrategias musicales del tema precedente y los dos primeros. El señorío ágil (muchas veces juguetón) y el dinamismo abastecido de vibraciones densas se conjugan creativamente para facilitar la organización de las diversas bases armónicas del tema, así como la capitalización de los numerosos solos de teclado y de guitarra. La batería también sabe moverse con impecable fluidez a través de las exigentes variaciones de compás y groove que van surgiendo a lo largo del camino. Todo se detiene antes de acabarse: un epílogo dirigido por un piano eléctrico que va desde lo reposado a lo saltarín sostiene un efluvio general que resulta inquietante y esplendoroso a la vez. Como balance final, “Alternatives” nos muestra que el paradigma progresivo, desde hace muchos años bien perfilado, de FRANÇOIS THOLLOT todavía tiene muchas composiciones interesantes que ofrecer desde su seno vital para el ideario actual del rock artístico, tanto en Francia como en el mundo entero. Estos 47 minutos y algunos segundos que dura el disco valen realmente la pena: ¡¡totalmente recomendable!!



Wednesday, May 25, 2022

El castillo progresivo del cuarteto noruego TENDERTON

 


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión se da el turno para el nuevo disco del ensamble progresivo noruego TENDERTON, el cual se titula “The Chateau” y fue publicado el pasado 29 de abril de forma independiente. La alineación de TENDERTON conformada por Arild Hammerø [guitarras eléctrica y acústica], Marius Simonsen [batería, campanas tubulares, marimba, vibráfono y otras percusiones], Haakon-Marius Pettersen [órgano, clavinet, piano eléctrico Fender Rhodes y mellotrón] y Morten Kvam [bajo] se ha lucido a lo grande con este disco que sucede por seis años a su homónimo disco de debut, el cual había causado cierto furor en las redes progresivas. En los dos primeros temas de este álbum entra en acción el guitarrista Ronni Le Tekrø como invitado especial. El material contenido en “The Chateau” fue casi totalmente grabado en el Studio Nyhagen, ubicado en la localidad de Boverbru, en octubre de 2020, añadiéndose más sesiones en los Brageveien Studios de Oslo poco tiempo después. Los ingenieros de sonido que apoyaron este proceso son Kjartan Hesthagen y Øyvind Røsrud Gundersen, siendo este último también el encargado de la mezcla, así como de compartir el rol de productor junto a los cuatro integrantes de la banda. La masterización posterior a la mezcla fue realizada por Christian Obermeyer en el Strype Audio. Bueno, pasemos ahora a los detalles estrictamente musicales del disco que estamos reseñando ahora.

Las cosas se ponen en marcha con ‘Cat’, un tema de poco más de 7 minutos de duración que comienza estableciendo simultáneamente una serie de atmósferas bucólicas y un despliegue muscular de psicodelia progresiva cuya pesadez se hace sentir genuinamente. Ciertamente, la presencia de este segundo factor se va acentuando mientras avanza el desarrollo temático hasta llegar al punto de llenar todos los espacios con meticulosa exuberancia, eso sí, sin desatarse. Encontramos aquí una hibridación entre ANEKDOTEN, TAAL y MOTORPSYCHO, con algunos matices añadidos del legado de aquellos inolvidables primeros años de NEKTAR. Durando casi un minuto más que el tema inaugural, ‘A Night At The Chateau’ emerge con la misión de jugar con atmósferas más reposadas para arroparlas bajo un manto de crepuscular misterio, siendo así que éste se intensifica notablemente al apoyarse en el evidente talante contemplativo que inunda al esquema melódico y al groove. Que quede claro que no hay atisbo o marca alguna de languidez en este tema, pero sí se advierte que la nocturnidad explícita del entramado sonoro articula y moldea una espiritualidad inquieta. Ya cerca del final, el groove de la batería y los fraseos de la guitarra aumentan sus respectivas dosis de intensidad, con lo cual, la persistente nocturnidad asume algunos matices aguerridos, incluso amenazantes. Siguen adelante los guiños al paradigma de los MOTORPSYCHO, pero en este explosivo clímax concluyente, el grupo va por la senda del heavy prog. El tercer tema del álbum es la miniatura ‘Garden Miracle’, una pieza alegre que ostenta grácilmente su aureola retro-progresiva, brindando un recurso de luminosidad a través de su sencillo esbozo melódico. Lo que percibimos aquí es como si se tratase de una idea perdida de BEGGAR’S OPERA que fue remodelada por los NEKTAR del año 1973 bajo la guía de los TRETTIOÅRIGA KRIGET de los dos primeros álbumes. ‘The Sun’ elabora un cálido y grácil ejercicio de space-rock con fuertes trazos melódicos y un estilizado manejo de las florituras del bajo; nos toma por sorpresa el swing machacón empleado por la batería en las primeras instancias. Los ornamentos y capas de los teclados ayudan a sustentar la fastuosidad de la instrumentación global, haciéndose ello particularmente evidente en los últimos momentos de la primera sección, así como en el carácter urgente y exultante de la sección epilogar.

El final del repertorio viene de la mano del tema más largo contenido en el mismo: ‘Mirror’ dura alrededor de 12 minutos y tres cuartos, siendo ostensiblemente diseñado para finiquitar el álbum con vibraciones épicas. Su cuerpo central sigue por un camino de continuas intersecciones entre el señorío evocador de la pieza inaugural y el vigor eclécticamente estilizado de ‘The Sun’. Hay unos ribetes añadidos de carácter jazz-progresivo que se acercan un poco al paradigma de SARCOPHAGUS NOW y, tal vez también, al de AGUSA. El swing sabe asumir cierta aureola sofisticada a través de su perfilada ingeniería rítmica. En la mayor parte del tiempo, son la guitarra y el bajo quienes aportan los ornamentos más efectivos y reveladores de la estructura compositiva que se va reforzando mientras el jam avanza. Poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto, el espíritu de la instrumentación y el esquema rítmico se asocian en un viraje hacia un ejercicio de heavy prog con tintes space-rockeros. Aprovechando la situación, la guitarra ocupa el centro protagónico y nos obsequia su mejor solo en todo el álbum. Lo que suena aquí es ya como una cruza de AGITATION FREE y RED KITE en clave más melódica, lo cual finalmente aterriza en un terreno sereno e introspectivo que algo tiene de Floydiano (del año 71) sin dejar de lado la influencia de AGITATION FREE: es en este momento que las últimas manifestaciones de luz se proyectan sobre el sonido grupal, el cual se deja llevar de la mano por las primeras brumas de la noche. Es particularmente notable el solo de piano eléctrico que se va luciendo mientras progresa el fade-out... Y nos hace desear que éste no se haya armado más tarde. En menos de 40 minutos, la gente de TENDERTON nos ha brindado un gran ejemplo de la vivacidad perpetua que existe en el escenario progresivo escandinavo de nuestros tiempos. “The Chateau” es un disco que vale la pena conocer y adquirir para disfrutar de lo que tiene que dar esta generación del rock progresivo escandinavo y también mundial.


Sunday, May 22, 2022

Los KUNGENS MÄN celebran su aniversario #10 con un disco nuevo



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos lo nuevo del ensamble sueco KUNGENS MÄN, publicado el 6 de mayo último (hace muy poco) bajo el título de “Kungens Ljud & Bild”, tanto en formato digital como en vinilo (en sendas ediciones limitadas de blanco y de azul). Ya siendo el año 2022, KUNGENS MÄN tiene 10 años de edad, habiendo comenzado como una congregación de amigos dispuestos a hacer algo de música por entretenimiento mientras cada uno de ellos se dedicaba principalmente a otros grupos donde eran integrantes vigentes, pero luego pasó a tener una entidad propia como grupo oficial. Una vez más, Peter Erikson [sintetizador], Hans Hjelm [guitarra], Gustav Nygren [guitarra], Mattias Indy Pettersson [batería], Mikael Tuominen [guitarra, bajo de 6 cuerdas y voz] y Magnus Öhrn [bajo] nos brinda una serie de ejercicios musicales donde conviven el space-rock, la psicodelia progresiva, el stoner, el krautrock guitarra-céntrico y el post-rock dentro de un dinamismo recurrente y bien afiatado. El material contenido en “Kungens Ljud & Bild” fue grabado en el estudio Moderskeppet, ubicado en la localidad de Aspudden, bajo la dirección de Tuominen, quien también se hizo cargo de la mezcla; posteriormente, la labor de masterización fue realizada por John McBain, veterano músico e ingeniero de sonido estadounidense, en su estudio JPM Mastering. Como es muy habitual dentro de la trayectoria fonográfica del grupo, la portada estuvo a cargo de Öhrn. Este disco marca un hito muy especial de por sí, pues se trata de la primera publicación producida por el sello independiente del los mismos KUNGENS MÄN, el cual se llama precisamente Kungens Ljud & Bild: el grupo quiso dar simplicidad a estas cosas. Este primer emprendimiento editor por cuenta de la banda contó con la colaboración del sello estadounidense Centripetal Force para una edición especial en los EE.UU. Bueno, vamos ahora a los detalles del repertorio contenido en este disco, ¿vale?

El potente y machacón tema ‘När Pisken Vinar’ pone en marcha las cosas. Filtrando las herencias de BLACK SABBATH y DEEP PURPLE a través de la faceta más ácidamente aguerrida del paradigma de HAWKWIND, el grupo se pone a delinear una electrizante dinámica donde el impactante esquema rítmico y las metrallas sonoras de los riffs guitarreros se fusionan en una mecánica incandescente. Son los solos que emergen sucesivamente a lo largo del camino los que aportan retazos ágiles al punzante esquema sonoro en curso: el último de ellos, en especial, ostenta unas trazas Gilmourianas. Durando poco más de 15 minutos y medio, ‘Stora Rummet’ emerge con la misión de establecer unas atmósferas más reposadas y proyectarlas hacia dimensiones cósmicas que ostentan sutil señorío que se siente tan circunspecto como ceremonioso. Elaborando una estrategia centrada en una cruza entre el space-rock y el post-rock (en afinidad con bandas como AUTOMATISM y PAPIR), el ensamble va hilando fibras e hilachas cada vez más envolventes mientras algunas de las guitarras van enriqueciendo melódicamente el contorno concreto que rodea al sencillo esqueleto armónico operante desde el primer instante de este vuelo sonoro. A poco de pasada la frontera del octavo minuto, el groove, a la vez que preserva el swing, asume una aureola más ceremoniosa que antes, lo cual permite al jam arroparse bajo una neblina crepuscular que se sitúa a medio camino entre lo onírico y lo introspectivo. Hay un solo de bajo de 6 cuerdas que refuerza esta renovada ambientación general del tema. Siendo la pieza más extensa del álbum, también es, de hecho, un cénit decisivo del mismo. ‘I Hjalles Kök’ comienza con un fade-in y a partir de allí exhibe un esquema de cadencias rítmicas que nos recuerda a CAN y a NEU!, añadiéndose algunos elementos de stoner que operan como impulsores de un creciente vigor expresivo. Tuominen improvisa una letra que es recitada con un talante solemne propio de las recitaciones que encontramos en discos clásicos de ASH RA TEMPEL y THE COSMIC JOKERS. Nygren no toca aquí, pero para eso está la voz cada vez más neurótica de Tuominen, para fungir como núcleo central de la ingeniería expresiva grupal. 

El final del repertorio viene de la mano de ‘Vaska Lyckokaka’, otro momento culminante del disco donde el grupo desarrolla un ágil y luminoso híbrido de CAN, ASH RA TEMPEL y HAWKWIND que inserta una oportuna dosis de fulgor y soltura al esquema musical de la banda. El compás que elabora la dupla rítmica es vivaz aunque no contundente, pero su diligente energía es suficiente para impulsar una conexión celebratoria entre todas las capas, riffs y fraseos aportadas por las guitarras. Aires de familia hay con lo que hacen bancas como AUTOMATISM y SPACE DEBRIS. Ya en las instancias finales, algunos ornamentos de bajo se suman al fulgor reinante mientras las cosas se van calmando de a pocos; el sobrio epílogo marcado por efectos de sintetizador es el perfecto cierre para esta pieza en especial y el álbum en general. En fin, todo esto es lo que el colectivo de KUNGENS MÄN nos ha brindado con “Kungens Ljud & Bild”, un espectro de sonidos y ritmos que exponen diversas variantes de su fuerza de carácter esencial. Este nuevo álbum simboliza una estupenda celebración de su aniversario #10 y, de paso, también una excelente ocasión para seguir disfrutando de su oferta estética, una de las más notables y robustas del space-rock progresivo actual.


Muestras de “Kungens Ljud & Bild”.-
Stora Rummet: https://kungensman.bandcamp.com/track/stora-rummet
Vaska Lyckokaka: https://kungensman.bandcamp.com/track/vaska-lyckokaka


Thursday, May 19, 2022

FAUST: radiografía de la reactivación de una veteranía vanguardista en el año 2022

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el honor y el placer de presentar el nuevo trabajo fonográfico de una de las leyendas vivientes del así llamado (mal llamado) krautrock: FAUST. Este nuevo disco de la banda surgida en el año 1971 en la localidad de Wümme se llama „Daumenbruch” y fue publicado el pasado 21 de enero por el sello Eroto Tox Decodings. El título y la portada de este disco hacen alusión a la portada del primer álbum, publicado en el ya lejanísimo año 1971 con la radiografía de un puño cerrado: el título se traduce como fractura del pulgar, pero la radiografía de este nuevo disco también muestra un dedo medio alzado, un signo internacional de desprecio ante alguna fuerza opositora. Ni más ni menos que 8 integrantes tiene la alineación de FAUST que realizó este nuevo álbum: además de los integrantes originales Gunther Wüsthof [caja musical] y Zappi Werner Diermaier [batería], también están Dirk Dresselhaus [bajo y guitarra], Uwe Bastiansen [guitarra y samples], Jochen Arbeit [guitarra y loops], Elke Drapatz [batería y efectos] y Sonja Kosche [instrumentos hechos a mano*, arpa y ventilador]. Pero, primero, un poco de historia de esta entidad llamada FAUST tras su disolución a mediados de los 70s. La misión musical del grupo se rehízo a inicios de los 90s bajo la iniciativa de tres de sus integrantes originales, el organista-sintetista Joachim Irmler, el bajista-trompetista-guitarrista Jean-Hervé Peron y el baterista-percusionista Werner Diermeier con estupendos discos como “Rien” (1994) y “You Know Faust” (1996), ejemplos de un nuevo empuje para su siempre arriesgada propuesta musical. Incluso el renovado ensamble, que incluía a nuevos y más jóvenes integrantes, hizo un disco minimalistamente oscurantista para acompañar a la clásica película Nosferatu de F.W. MORNAU, pero cuando llegó el año 1999 y la gente de FAUST publicó “Ravvivando” (una de sus obras más redondas en las últimas décadas), se empezó a advertir que no todo iba de manera armónica con los tres veteranos reactivadores de esta entidad. En el año 2004 empezaron a operar dos versiones rivales (no necesariamente antagónicas) de FAUST, una coliderada por Peron y Diermaier, la otra, por Irmler. Hasta hubo un disco donde solo tocaban Peron y Diermaier: “Just Us”, del año 2014. Bueno, este nuevo trabajo de FAUST nos muestra a unos Sres. Diermaier e Irmler volviendo a trabajar juntos en esta alineación octagonal que incluye a dos integrantes de EINSTÜRZENDE NEUBAUTEN y uno de SCHENIDER TM, lo cual conlleva de por sí la apertura y la expansión de aires nuevos. De hecho, hay un aura épicamente industrial en este nuevo repertorio que contiene tres piezas de larga extensión. El modus operandi comenzaba con pistas básicas grabadas por los dos bateristas y por Dresselhaus en el estudio de este último, las cuales eran posteriormente enviadas a los demás músicos para que añadieran sus propios aportes sin conocer los de otros. Las grabaciones resultantes fueron mezcladas por Dresselhaus y Diermaier en el estudio ZONE de Berlín. Veamos ahora los detalles de „Daumenbruch”.


La maratónica pieza de casi 23 minutos ‘Weisse Schockolade’ abre el álbum y las parcas notas de piano que signan su prólogo anuncian frontalmente que nos hemos de encarar con un ejercicio de vibraciones y traqueteos ceremoniosos.... Y en efecto, eso es lo que se nos brinda desde la ingeniería sonora armada por dos frentes que operan como dos columnas expansivas y mutuamente dialogantes: el dirigido por las múltiples fuentes percusivas y el centrado en las diversas atmósferas y capas de guitarra y efectos virtuales. A poco de pasada la frontera del quinto minuto, el ensamble conquista un culmen de densidad sónica, pero ésta no tarda en desvanecerse para centrarse en algo más mecanicista. De esta manera, el vigor expresivo se vuelve mucho más sutil para permitir el lucimiento de ornamentos abstractos diversos, todo ello mientras el groove sigue obedientemente afianzando el señorío misteriosamente ceremonioso que se marcó desde el mismo punto de partida. Eso sí, poco antes de la frontera del décimo minuto se gesta un recurso de tensión que ya se estaba mascullando desde antes; una vez perfilada esa tensión, el factor percusivo empieza a adquirir un mayor protagonismo dentro del entramado sonoro. Tras un breve momento de estilizada fastuosidad que enriquece y, a la vez, desintegra la tensión reinante, el ensamble se proyecta hacia un renovado impulso psicodélico que se sustenta grácilmente sobre la intensificada ingeniería rítmica. Los instrumentos que no forman parte del armazón percusivo incrementan la cualidad ígnea de sus texturas en una última fase del vuelo instrumental, el cual termina aterrizando en una dimensión onírica muy sólidamente penetrada por un dinamismo inquietante, casi tirando al RIO. Un impresionante inicio de álbum, no nos cabe duda alguna al respecto. ‘Default Mode’ sigue a continuación para establecer un ahondamiento más sistemático en la solemnidad abstracta mientras le da un giro crepuscular y, en varios momentos, oscurantista, al asunto. A través de la sucesión de golpes de batería, ornamentos percusivos, efectos de guitarra y recursos cibernéticos, presenciamos algo que comienza como una especie de juego deconstructivo y termina virando hacia un ritual punzante de talante industrial. Una vez instaurada esta vía para la presente sección epilogar, el ensamble organiza un enclave fastuoso que incorpora algunos tintes celebratorios mientras se va acercando a su definitiva conclusión.

‘Border River’ ocupa un espacio de poco menos de 19 minutos y cierra el álbum. El dinamismo del entramado percusivo ostenta unas cadencias vitalistas muy estilizadas, a medio camino entre el avant-prog y el jazz experimental contemporáneo; por su parte, los guitarreos se orientan por una línea intermedia entre lo Frippiano y lo gótico. La atmósfera es, en líneas generales, oscurantista, mas ella se desarrolla con un realce en lo misterioso y no tanto en lo tétrico. A poco de pasada la frontera del quinto minuto, se empieza a armar un pasaje climático estructurado en una cruza entre sacudidas modernitas y matices exóticos de raigambre asiática. Un poco más adelante, un interludio relativamente apagado acoge un breve momento de relax antes de volver a las cadencias vitalistas con las que empezó la pieza, retomando directamente las herramientas del clímax antes mencionado. Esto tampoco dura mucho, pues una nueva sección emerge con una intencionalidad deconstructiva que va armando y desarmando instantáneamente posibles pistas temáticas a desarrollar. Mientras esto sucede, la batería mantiene un perfil bajo para que todo lo demás salga al frente, pero en una instancia siguiente, mientras se va trazando el camino de la sección epilogar, la batería regresa a un plano notorio mientras los ornamentos percusivos y los artilugios abstractos aportados por las guitarras y los efectos electrónicos nos brindan un paisaje surrealista. Cuando menos lo esperamos, la tensión vigente empieza a organizar un plan de destrucción donde se impone un aire de acabamiento y pulverización; esto se confirma con el golpe final asestado por el ensamble en pleno. Todo esto fue lo que esta renovada y nutrida alineación de FAUST nos ha brindado con „Daumenbruch”, un disco muy importante en dos sentidos: la evocación de los viejos tiempos de la exploración progresiva radical y la celebración de que ese paradigma aventurero sigue vigente en este tercer decenio del nuevo milenio. Resurrección a lo grande y reactivación impresionante de FAUST.


Muestra de „Daumenbruch”.-


* Esos instrumentos hechos a mano fueron diseñados y fabricados por el renombrado luthier neerlandés Yuri Landman.