Wednesday, May 13, 2015

Segunda expedición terrenal de JULIAN JULIEN



 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy estamos con el nuevo disco del francés JULIAN JULIEN “Terre II” en nuestras manos. JULIEN se hace cargo exclusivo de las composiciones que integran el repertorio del álbum, además de hacer las programaciones de ritmos y atmósferas de teclado, y tocar percusiones: deja de lado su pericia al saxo y asume fehacientemente la labor de “director de orquesta”. El ensamble instrumental que se une a JULIEN en la aventura de “Terre II” está compuesto por el guitarrista Guillaume Billaux, el flautista Siegfried Canto, el cornetista Médéric Collignon, el clarinetista Rémi Dumoulin, el saxofonista Michaël Havard y la violonchelista Adeline Lecce.

 

Durando poco menos de 3 minutos, ‘Prélude’ abre el repertorio con un aura de majestuosa solemnidad donde la guía de la flauta y la exótica prestancia de la estructura rítmica conforman el encuadre para el bloque sonoro. Una oportuna orientación musical para que emerja ‘Terre II’ y desarrolle una vitalidad melódica etérea, tremendamente rica en matices y convincentemente llamativa: esta vez son el clarinete y el saxo quienes se apoderan del rol protagónico. ‘Iris I’ es el primero de los seis temas que portan el concepto de ‘Iris’ dentro del repertorio del álbum: esta primera entrega se basa en atmósferas sintetizadas que tienen algo de misterioso y también algo de siniestro, aunque este último factor queda inmerso en una extraña incertidumbre. ‘Ailleurs’ surge para instaurar un notable contraste frente a la pieza precedente y ponerse a colorear todos los sitios y contornos del paisaje mental que el oyente proyecta dentro de sí: la cálida gracilidad con la que vientos, percusiones y teclados se engarzan para crear esta cautivadora musicalidad con una inconmensurable inteligencia musical hace que esta pieza se alce como un cénit fundamental del álbum. Luego sigue la dupla de ‘Iris II’ e ‘Iris III’, entregas que, al ser más extensas que la primera, gozan de la oportunidad de mostrar otras facetas del álbum con mayor meticulosidad: ‘Iris II’ toma la esencia misteriosa de ‘Iris I’ y la transforma en una demostración de pulsaciones cósmicas que orbitan dentro de un sistema solar hecho música; por su parte, ‘Iris III’ se mete de lleno en ejercicios de introspección electrónica, ahondando en lo cósmico de ‘Iris II’ y dándole un aire más luminoso merced a la presencia del saxo (filtrado abundantemente con efectos de computadora). La verdad que estas dos exploraciones sónicas juntas sirven como inspiración para el talante reflexivo, y es por eso que al darse el turno de ‘Une Attente’, el oyente está totalmente dispuesto a dejarse llevar por el lirismo imponente que se desborda por todos los poros del celestial esquema temático en curso. El canto de Hélène Argo se hace destacar en la apertura y el cierre de esta pieza, enfatizando en sus contadas intervenciones la aureola poética de la pieza.

‘Iris IV’ nos brinda un ejercicio de tensión bajo un ropaje etéreamente minimalista, con una corneta que exorciza los peores temores del ego: posiblemente se pueda advertir aquí ciertas huellas del paradigma del ART ZOYD post-1982. ‘Doudou’ explora la faceta cándida de la World Music mientras la reviste del misterio nebuloso que había marcado los pasajes más oscuros del repertorio precedente; este enfoque sónico es pertinente para preparar el ingreso de ‘Iris V’, cuyas abstracciones futuristas se sitúan a medio camino entre la tradición del krautrock sintetizado (TANGERINE DREAM, CLUSTER) y el jazz electrónico. Durando casi 8 minutos, ‘Non-sens’ se erige como la pieza más extensa del álbum. Sucediendo a una larga introducción minimalista de corte cósmico, el núcleo temático de la pieza consiste en un llamativo jam marcado por una cadencia elegante que nos remonta al paradigma histórico de WEATHER REPORT pero con aires modernistas a lo TORTOISE: volviendo a asumir un rol protagónico, la corneta se centra esta vez en elaborar líneas evocativas, no exentas de refulgente nostalgia. ‘Iris VI’ prosigue con el factor krautrock, esta vez con un férreo espíritu espacial, durante un minuto y segundos, antes de abrir la puerta a la última pieza del álbum, ‘Mr. John Barry’: su espíritu es marchoso, muy acorde con el estándar del nu-jazz además de ostentar esa amabilidad melódica que encontramos en el TANGERINE DREAM de inicios de los 80s.

 

JULIAN JULIEN y sus compañeros/as de viaje nos han regalado un muy placentero trayecto musical que, por tres cuartos de hora, reflejan un amplio espectro de imágenes y sensaciones del mundo que nos rodea. “Terre II” es una agradable sorpresa dentro del actual estado de la situación en el jazz-progresivo mundial, y no solo eso, sino también una obra de exquisita factura. Aún si en esta ocasión específica él ha decidido mantener un perfil un tanto bajo dentro del ensamble, JULIEN debe seguir siendo apreciado como un talento máximo de la vanguardia europea actual.


Muestra de “Terre II”.-

Monday, May 11, 2015

PEPERI PARTUM: un nuevo vigor en la escena progresiva argentina


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

PEPERI PARTUM es el grupo sobre el cual centramos nuestra atención hoy. Banda oriunda de la capital argentina de Buenos Aires y conformada por Luis Campodónico [guitarra y voz], Jean Paul Miquet [bajo y voz], Micaela Cabral [batería, percusión y voz] y Gonzalo Narpe [saxos alto y tenor]. Fundado en 2012, el grupo se dio la ocasión de grabar su disco debut homónimo en setiembre de 2013 en el Estudio A Cuenta Gotas, logrando publicarlo en enero del año siguiente: lo que encontramos allí es un muestrario de ingenioso y vitalista eclecticismo de psicodelia pesada, jazz-rock, rock duro y elementos fusionescos dentro de un esquema progresivo que ostenta equitativos niveles de sofisticación y vigor en esta catálogo de 7 piezas que la banda ha desarrollado para mostrarnos su visión del rock artístico. Vayamos a los detalles de “Peperi Partum” para aclarar nuestras ideas, ¿vale?


El disco empieza con ‘Funk People’, un título parcialmente engañador porque, aunque sin duda en sus pasajes explícitamente marchosos, el cuarteto juega con llamativas dinámicas funky, el tenor general de su desarrollo temático se define más bien por una refinada confluencia de jazz-rock y space-rock… ¡incluso con una coda en clave stoner que toma al oyente por sorpresa! Tras esta impresionante vía de entrada se da el turno de ‘Urano’, pieza que se caracteriza por un talante reflexivo que se explaya fehacientemente a través del compás relajado que sirve como sostén de su flotante musicalidad. Alternando tempos de 7/8 y 4/4, el grupo parece moverse cómodo en este clima de psicodelia etérea (no ajeno a la tradición de INVISIBLE), e incluso se atreve a incluir un breve pasaje cantado antes del final. Se engarza con ‘Urano’ el tercer tema del álbum, titulado ‘La Gota Pendulante’: aunque su compás básico y talante son inicialmente muy semejantes a los de ‘Urano’, se nota que aquí hay una disposición más clara hacia el potencial desborde de vigor rockero, y efectivamente, este potencial se empieza a cumplir a partir de la barrera del segundo minuto. A partir de allí, el grupo desarrolla una ascensión rockera deudora de las viejas tradiciones del stoner y la psicodelia progresiva, añadiéndole un punche moderno que casi parece post-metal. Cuando emerge ‘Mozambique’, pasamos al sendero del funky-jazz con una actitud sobriamente celebratoria: algunos grooves nos pueden hacer recordar al WEATHER REPORT de la segunda mitad de los 70s, pero el grupo no olvida su nervio rockero en el pasaje final. ‘Dingo’ parece hacerse eco justamente de este cierre del tema anterior y nos pinta un paisaje sónico jazz-rockero donde las manchas y retazos de colorido musical se dibujan con vigorosa elegancia. Aunque la mayor parte de su estructura se centra en pasajes de talante sutil, incluso en ellos se nota que el nervio expresivo está muy a flor de piel, y siempre tenemos la sensación de que alguna ebullición rockera va a tener lugar en el horizonte cercano... y de hecho, eso sucede por unos breves momentos antes de la sección final. Sentimos que esta triada de ‘La Gota Pendulante’, ‘Mozambique’ y ‘Dingo’ encarnan el cénit decisivo del íntegro repertorio del álbum.


‘Bondi’ alterna recursos de jazz-rock, psicodelia pesada y metal dentro de sus poco menos de 3 minutos de espacio: extravagancia arquitectónica y concisa. En fin, ‘Nada El Pez En El Bosque’ cierra el disco en clave de blues-rock pesado bajo la inspiración de ALMENDRA y PESCADO RABIOSO, con algunos matices Zeppelinianos por allí: los guitarristas Mano Acosta, Matías Monzón y Edu Mauro participan en esta sonoridad pletórica. La vitalidad permanente de una furiosa nostalgia es el truco para garantizar el poderoso impacto conclusivo que proporciona esta canción. Así terminan los casi 35 minutos que dura el repertorio de “Peperi Partum”, pero realmente ése es todo el tiempo que necesitan Campodónico, Miquet, Cabral y Narpe para dar cuenta de los niveles de vigor y maestría musical que son capaces de crear por vía de la conjunción de sus mentes. Designamos desde ya a PEPERI PARTUM como una figura fuerte dentro de la vanguardia progresiva argentina actual y consideramos a su disco homónimo como totalmente recomendable para cualquier buena fonoteca de rock artístico.


Muestras de “Peperi Partum”.-



[Reseña dedicada con extrema gratitud a Gustavo Bolasini por presentarme la música de este grupo y a Felipe Abel Surkan por recordármelo]

Saturday, May 09, 2015

Las grandes construcciones musicales de ENSAMBLE CHANCHO A CUERDA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar el disco “Deconstrucción” del grupo argentino ENSAMBLE CHANCHO A CUERDA La formación que gestó y grabó el catálogo de “Deconstrucción” está conformada por Nahuel Carfi [pianos acústico y eléctrico Rhodes, sintetizador, voz], Joaquín Chiban [violín, viola], Julián Galay [bajos eléctrico y acústico], Agustín Lumerman [batería, percusión], Lautaro Matute [guitarras acústica y eléctrica, bandurria, voz], Nicolás Ralis [guitarras acústica y eléctrica, ronroco, flauta de émbolo, kazoo, voz] y Manuel Rodríguez Riva [clarinete, clarón, armónica]. Este grupo nacido en el 2006 y madurado en el 2007 en Buenos Aires se dedica a cultivar un eclecticismo espléndido y refulgente, aunque con un manejo muy medido de la exuberancia inherente a las ideas musicales que brotan de sus composiciones e improvisaciones colectivas. Tras sus dos discos anteriores “Contrastes” (2010) y “Subversiones” (2012), se publicó “Deconstrucción” en octubre del 2014, siendo una de las obras más exquisitas dentro de la siempre prolífica escena vanguardista de su país en ese año; además ,este incansable septeto ha participado en música para obras cinematográficas, teatrales y producciones audiovisuales. La logística estética de “Deconstrucción” se sostiene sobre vaivenes donde se alternan concienzudas exploraciones en esquemas de avanzada folclórica con sólidas aventuras por áreas de diversas vanguardias progresivas y jazzeras, logrando casi mágicamente que el repertorio concrete en sí mismo una unidad muy particular.


De entrada nos lleva el grupo a despertar nuestras conciencias con un remezón ágil e inapelable: ‘Nuevas Canciones’ juega con gráciles cadencias del folklore criollo al modo de una cantata de protesta pero con una arquitectura orquestal solventemente sofisticada que permite al grupo desarrollar un colorido hipnótico. ‘Mar Negro’ es un viaje instrumental donde el grupo desarrolla climas sobriamente inquietantes a través de sus fascinantes variaciones temáticas, las mismas que crean un sano híbrido de chamber-rock y jazz vanguardista, no del todo ajeno al legado de UNIVERS ZERO en lo general, y relativamente emparentado con ALAMAAILMAN VASARAT en los pasajes más extrovertidos. ‘Sin Detenerse’ nos devuelve a los senderos de la fusión de raigambre jazzera, esta vez con una aureola más cálida en el bloque instrumental pero con la misma ansiedad expresiva en la letra. El empleo de cadencias propias de la bossa nova en algunos pasajes ayuda a que la pieza mantenga un buen punche de principio a fin. Con ‘Partida’, el grupo vuelve a trabajar con sus inclinaciones hacia el rock-in-opposition con fuertes bases en la vanguardia jazzera y el género progresivo, tendiendo así puentes con los modelos de los ensambles compatriotas ENSAMBLE AIRE LÍQUIDO, SALES DE BAÑO y EPN TRÍO. Con las presencias de los invitados Juan Cruz Urquiza y Manuel Calvo (a la trompeta y al trombón, respectivamente), el esquema sonoro planeado para el núcleo temático en curso concreta una majestuosidad especial, onírica y robusta a la vez. ‘Como Nombrando El Aire’ se hace eco de este aspecto onírico y lo transporta al formato de canción: si podemos imaginar una cruza entre el LITTO NEBBIA de la época 74-77 y M.I.A. con aires bien medidos del R.I.O. de nueva generación (a lo ARANIS o a lo GATTO MARTE), entonces podemos hacernos una buena idea sobre de qué va esta canción. ‘Criatura’ es una excursión meticulosa en la faceta oscura del ensamble, de la cual solo nos habían mostrado unos paisajes parciales en algunas piezas precedentes: ahora el grupo trabaja concienzudamente el poder mágicamente inquietante de las disonancias y el embrujo desconcertante de grooves complejos, algo no muy distante de lo que hacen sus compatriotas de ORQUESTA METAFÍSICA, y si vamos más allá, FRANK ZAPPA en su faceta de cámara. Es digno de mención especial el llamativo pasaje percusivo desde el que se elabora el clímax conclusivo de la pieza: en ese dinamismo de tambores y demás artilugios rítmicos se desnuda ante nuestros oídos la arquitectura básica de todo este despliegue sónico.


Tras el cénit decisivo que encarna ‘Criatura’, ‘Nocturna’ – a la sazón, el tema más extenso del álbum con sus 7 ½ minutos de duración – se alza como un momento de reflexión donde la música se torna envolvente a través de una exquisitez etérea. El canto es poético en un unísono perfecto con la impactante imaginería de la letra; dentro de la relativamente parca instrumentación que parece explayarse como el manto de la noche sobre la cabeza del cantante, la viola ocupa el lugar central. Tanto esta pieza como el instrumental que le sigue, ‘Candombe Be’, nos recuerdan a los mejores tiempos de experimentación progresiva de CONGRESO: en el caso de ‘Candombe Be’, disfrutamos de un ejercicio fusionesco con predominancia de sonoridades acústicas. Mientras el clarinete y la viola instauran el tema central con aportes adicionales de una guitarra eléctrica que se mantiene en un perfil parcialmente bajo, en el pasaje intermedio el piano nos regala unas florituras expresionistas muy bien ajustadas al groove de la pieza. Nos volvemos a acordar de la era sofisticada de LITTO NEBBIA, aunque también de su época 72-73 cuando la gente de ENSAMBLE CHANCHO A CUERDA nos regala la evocativa canción ‘Convenciones’, un canto al amor que se ubica dentro de una reflexión general sobre el insondable misterio que rodea a los confines de nuestra temporalidad. La canción inmediatamente posterior, ‘Muestra De Vida’, porta una candidez muy similar, pero esta vez el grupo trabaja un filo sonoro más sofisticado en la instrumentación global, y es aquí donde las referencias a CONGRESO (y de paso, también a ORQUESTA METAFÍSICA) entran a tallar de nuevo en nuestras mentes. Dicho sea de paso… ¡qué pedazo de solo de clarinete durante la sección final!


Ya nos vamos acercando al final del álbum cuando emerge el instrumental ‘Familia’, un hermoso ejercicio de jazz-fusión latinoamericano donde hacen notar esos viejos ecos de la tradición del avant-tango (PIAZZOLLA, MEDEROS) y, cómo no, los dos primeros discos de RETURN TO FOREVER. La dupla de guitarras acústicas se encarga de guiar el desarrollo temático. ‘Cuando’, por su parte, nos remite a la espiritualidad musical que ya disfrutamos en ‘Convenciones’ aunque con una dosis aumentada de vibraciones nostálgicas. Finalmente, ‘La Broma’ es el epílogo que recapitula los puntos álgidos los recursos de experimentación jazzera y experimentación progresiva que se mostraron a lo largo de los pasajes más alucinantes del repertorio. Por los aires de juerga que se destilan aquí, parece como una fiesta de despedida dentro de un carnaval surrealista. Todo esto fue “Deconstrucción”, un catálogo de diversas construcciones musicales donde lo cosmopolita y lo folclórico se conjugan sólidamente dentro de una propuesta musical que navega eclécticamente sobre las aguas de la fusión moderna, el jazz experimental, la tradición progresiva tan peculiarmente latinoamericana y el rock-in-opposition. Esta obra de ENSAMBLE CHANCHO A CUERDA merece una recomendación al 100%, si no al 200%, en cualquier buena colección de música contemporánea. 

Muestras de “Deconstrucción”.-
Sin Detenerse [en vivo en la Usina del Arte, 20 de noviembre de 2013]: https://www.youtube.com/watch?v=2uVa37uAz2g



[Reseña dedicada con inmensa gratitud a Felipe Abel Surkan por presentarme el segundo álbum de este grupo y a Gustavo Bolasini por presentarme el tercero]

Wednesday, May 06, 2015

STEVEN WILSON: manos a la obra en el 2015


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy volteamos nuestros ojos y oídos a STEVEN WILSON por motivo de su más reciente trabajo fonográfico “Hand. Cannot. Erase.”, el cual viene cosechando elogios impetuosos en todas las redes progresivas habidas y por haber, además de darle un nuevo vestigio de éxito comercial – algo inusual y a la vez muy de agradecer desde el área del rock progresivo y afines. Se trata de un disco conceptual cuya temática se centra en la vida de una mujer solitaria aunque muy comunicativa y con muchos/as amigos/as; un buen día, de buenas a primeras, desparece totalmente y nadie parece reaccionar ante una ausencia que se prolonga por tres años… hasta que finalmente la hallan muerta sentada en un sofá su casa. Los compañeros de viaje más recurrentes de WILSON son el fabuloso baterista Marco Minnemann, el fenomenal teclista Adam Holzman y el fantástico guitarrista Guthrie Govan, participando también en algunos temas Nick Beggs al bajo y al Chapman Stick. El buen STEVEN se hace cargo de un buen arsenal de guitarras eléctricas y acústicas, sintetizadores, piano, bajo, dulcémele, banjo, percusión y programación de ritmos. Por su parte, Holzman se hace cargo de casi todas las partes de piano acústico y todas las de piano eléctrico, órgano, sintetizador Moog y celesta. WILSON cuenta adicionalmente con la presencia del baterista Chad Wackerman en una canción, la del vientista Theo Travis en otra y la del guitarrista Dave Gregory (el mismo de XTC) añadiendo aportes en tres canciones. “Hand. Cannot. Erase.” fue grabado en setiembre del año pasado y fue publicado en febrero último a través del sello Kscope. Aparte de la edición en CD y en vinilo, también hay una edición deluxe de doble CD (uno con demos) y doble DVD.


El repertorio del disco comienza con el breve prólogo ‘First Regret’, el cual empieza con un breve soundscape de sintetizador para luego derivar en un ejercicio de lirismo electrónico que flota con una cálida lividez. Así se prepara el terreno para la épica emergencia de ‘3 Years Older’, la segunda canción más larga del disco con sus 10 ¼ minutos de duración. Comenzando con un pasaje introductorio ágil y electrizante en 7/8 que se articula en torno al robusto matrimonio de guitarra y batería, no tarda mucho en abrir campo al pasaje cantado, el cual se focaliza en un motivo lento y sereno; parece ser una balada acústica pero es en realidad el inicio de un camino ascendente hacia un explayamiento de contrastes entre ambientes contenidos que desarrollan una inspirada focalización melódica y otros donde el vigor rockero se explaya en generosas dosis de luminosidad típicamente progresiva. Esta luminosidad se vuelve particularmente intensa en la sección final. ¿No será que WILSON sentía nostalgia por aquellos tiempos del “In Absentia” y del “Deadwing” al componer esta canción en particular? ‘Hand Cannot Erase’ es una canción que podemos calificar como pop-rock complejo, al modo de un híbrido de KEANE y COLDPLAY en 9/4 con un aura de grácil existencialismo que nos remite a ciertos estándares del pop alternativo que se ha desarrollado en el mainstream británico desde la segunda mitad de los 90s. Incluye una de las líneas más bellas del álbum: “A love like this makes us strong. / We laugh it off when things go wrong.” También incluye algunas capas de mellotrón idóneas para añadir algo de magnificencia al simplista desarrollo instrumental. ‘Perfect Life’ nos remite ahora a aires de familia con estándares de BLACKFIELD: rock electrónico basado en atmósferas moderadamente densas de sintetizador y un gusto por sutilezas en el desarrollo temático, al modo de un PINK FLOYD “retorcido” por el paradigma de THIS MORTAL COIL. Katherine Jenkins se encarga de hacer las recitaciones en este tema. ¿Son ‘Hand Cannot Erase’ y ‘Perfect Life’ oportunos recursos de diversidad sónica dentro del repertorio del álbum o inoportunas excursiones poperas que contradicen la luminosidad musical que había empezado a instaurar ‘3 Years’? Que el lector de turno decida mientras nosotros nos inclinamos a la segunda alternativa hermenéutica. Como sea, con ‘Routine’, WILSON y sus compañeros de viaje nos devuelven a las gozadas sónicas de larga duración – esta vez, por un espacio de casi 9 minutos. Aunque su ambientación serena nos puede, en primera instancia, remitir a los momentos más introspectivos de la gran opus “The Raven Who Refused To Sing” de hace un par de años, en realidad ‘Routine’ es una canción más cercana a esas canciones donde PORCUPINE TREE exploraba cruzas de prog psicodélico y ambient en sus álbumes entre el 2001 y el 2009. La atmósfera torturadamente contemplativa de la canción es manejada con impoluta consistencia. Leo Blair se encarga de hacer el solo vocal aquí, mientras que Ninet Tayeb acompaña en los coros (cosa que repetirá más adelante en ‘Happy Returns’).


‘Home Invasion’ comienza con un extenso jam instrumental que se siente vibrante y vitalista, ostentando un poderoso groove general cuyas responsabilidades compartidas se focalizan en Minemann y Holzman. El solo de guitarra de Govan es, a la vez, filudo y elegante, al modo de una cruza de JEFF BECK y STEVE HACKETT. Ya para la parte cantada, el ensamble vira hacia un enfoque constreñido donde su languidez engañosa sirve como base expresiva del dramatismo existencialista expresado en la concisa letra. Así las cosas, el terreno está preparado para el engarce con el instrumental ‘Regret #9’, un fabuloso despliegue de arquitectura progresiva con talante psicodélico moderno y ciertos coqueteos leves con el prog-metal. Los sucesivos solos de Holzman al Moog y de Govan a su salvaje guitarra brillan con infinito ingenio a la hora de reflejar, sucesivamente, la calma tensa y la incandescencia mental. La coda de piano y banjo con que concluye ‘Regret #9’ abre la puerta a la balada ‘Trascience’, típica pintura de inspiración BEACH BOYS-CROSBY, STILLS & NASH donde la dejadez emocional del canto de WILSON se adorna con una parca instrumentación limitada a guitarra acústica y ornamentos de sintetizador y mellotrón. La novena canción es ‘Ancestral’, la más larga del álbum con sus 13 ½ minutos de duración. La sección cantada se articula en un medio tiempo patentemente robusto aunque con una administración sabiamente controlada de la energía que se va afirmando de forma consistente. La mayor parte de la estructura multi-temática de esta pieza está signada por una ampulosa proyección instrumental que nos remite, nuevamente, a esos tiempos de esplendor de los últimos álbumes de PORCUPINE TREE: riffs filudos de inspiración prog-metalera, secuencias armónicas ingeniosas, relevantemente expresivas capas de teclado, y cómo no, una dupla rítmica contundente que opera como intransigente ingeniera del despliegue sónico global que ostenta orgullosamente su ruda y contundente explosividad. Los aires de familia con el KING CRIMSON 90ero y RUSH son claros de notar, cómo no. Siendo por su solo esquema instrumental el cénit inapelable del álbum, también vale la pena señalar que otra vez encontramos en esta canción unas líneas inapelablemente estremecedoras como “When the world doesn’t want you / It will never tell you why. / You can shut the door but you can’t ignore / The crawl of your decline.”


Ya nos acercamos al final del disco cuando emerge ‘Happy Returns’, balada diseñada para asimilar la rutilante emotividad explosiva de la suite precedente en clave familiar con la faceta más intimista de “The Raven Who Refused To Sing” y, en general, el modelo de balada que explotó numerosas veces en varios discos de PORCUPINE TREE. ‘Ascendant Here On…’ es el breve epílogo del álbum: se trata de una etérea coda de la balada anterior, en base a un arreglo coral y una sobria secuencia armónica de piano. El sonido de niños jugando en la calle se refiere al fondo con que se llenaba los primeros segundos de ‘First Regret’, lo cual indica el cierre del círculo conceptual del disco. Tenemos, pues, en “Hand. Cannot. Erase.” un nuevo testimonio del versátil y meticuloso esquema artístico que maneja STEVEN WILSON en su mente musical, de hecho, una nueva obra importante para la actual vigencia de la provincia progresiva dentro del gran escenario rockero de nuestros tiempos. Aunque no nos ha impresionado tanto como “The Raven Who Refused To Sing” por eso de no explorar más a fondo la dimensionalidad más épica de su visión musical, “Hand. Cannot. Erase.” todavía merece ser calificado como un disco altamente recomendable dentro de una buena colección de rock artístico.



Monday, May 04, 2015

JIZUE: yendo a por más



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nos ha tomado un poco de tiempo ponernos al día con el grupo japonés JIZUE pero por fin lo hemos hecho: prestamos nuestra mente y nuestros oídos a su más reciente trabajo fonográfico, titulado “Shiori” y publicado por el sello Bud Music en agosto del 2014. El cuarteto conformado por Inoue Norimasa [teclados], Katagi Nozomi [guitarras], Yamada Tsuyoshi [bajo] y Kokawa Kokoro [batería] se complace en seguir explorando su propia concepción del jazz-rock empapado de elementos inspirados en lo progresivo y el post-rock: por ello, se puede afirmar que “Shiori” es una firme continuación de lo hecho en el disco precedente “Journal”.


‘Intro’ es una breve pieza introductoria en clave de nu-jazz electrónico que abre el camino para el pronto arribo de ‘Bullet Bull’, un tema que dura casi 6 minutos y que brinda un ambiente de extroversión y jolgorio. El piano es el instrumento que más se hace destacar dentro del entramado sonoro, tanto en la elaboración de bases armónicas como en los momentos marcados para sus solos; también cabe destacar la labor refinada de la guitarra. Su esquema de trabajo está ostentosamente asentado en el Latin-jazz. El siguiente tema dura casi lo mismo y se titula ‘Photograph’. Contando con la participación de la vocalista invitada Nakajima Ikkyu, el grupo elabora esta vez un clima romántico donde la extroversión y la serenidad van de la mano. Hay un pasaje en 5/4 cuya función de interludio ayuda crucialmente a armar el clímax conclusivo. El siguiente tema es justamente el homónimo, y su esquema es colorido, lleno de energía expresiva pero siendo la misma conservada dentro de un tenor relativamente constreñido: su bien hilado desarrollo temático irradia una majestuosidad palpable que nunca se hace absorbente. Más relax emocional hallamos en la pieza ‘Rainy Days And Mondays’, un tema que nos recuerda tremendamente al groove contemplativo de PAT METHENY y los momentos más tranquilos del CHICK COREA de los 80s y 90s. Es difícil no imaginar que los efluvios de las escalas del piano retratan el correr del agua de lluvia caída que se va deslizando a lo largo de las calles de la gran ciudad.

La segunda mitad del álbum se abre con ‘March Of Monkey’, pieza con un talante muy vitalista que luce un groove llamativo. Siendo el espíritu del esquema melódico nuclear amable y colorido, el grupo sabe sacarle el jugo a las cadencias funky que pone como centro logístico de la dupla rítmica. ‘Black’ juega más bien con el espíritu callejero del hip-hop en su armazón instrumental, y de hecho, resulta simpática la idea de contar con la presencia del rapero Shing02 para realzar el momentum particular del tema. De todas maneras, queda claro que el grupo no renuncia al factor jazz-rockero, tal como se nota en la actitud meticulosamente preciosista con la que asume esta misión. ‘Fauve’ regresa un poco al talante celebratorio de ‘Bullet Bull’, aunque matizado con el aura de distinción majestuosa que también apreciamos en ‘Shiori’: definitivamente, el talento agrupado de los integrantes de JIZUE brilla a sus anchas cuando aborda composiciones signadas por recursos de sofisticación, como es el caso de ‘Fauve’. Durando poco más de 6 minutos, ‘Wind’ es la pieza más larga del disco: su espiritualidad contemplativa es manejada con pulcra delicadeza, permitiendo sacar provecho a su recurrente compás en 3/4 con la utilización de algunos ornamentos inspirados en el manierismo académico a fin de engalanar el motivo central. ‘Blessing’ es un hermoso y breve solo de piano que cierra el álbum con un amable tono ceremonioso.


Todo esto fue “Shiori”, una nueva gozada de parte de la gente de JIZUE: totalmente recomendable para cualquier colección amigable con las vanguardias jazzera y rockera de nuestros días. Y la banda no se mantiene quieta en sus laureles dentro de la escena jazz-rockera de su país: hace muy poco realizó su primera gira china, y es seguro que nos esperan en el horizonte cercano más trabajos de gran factura de parte de esta gente.


Muestras de “Shiori”.-

Friday, May 01, 2015

SUPERTRAMP: autopsias de un crimen musical perfecto


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy volteamos nuestros oídos hacia el testimonio de un clásico indispensable del rock de los 70s: nos referimos al “Crime Of The Century” de SUPERTRAMP, tercer trabajo del grupo y el primero que le impulsó al gran éxito dentro de la industria fonográfica. Publicado por el sello A&M Records en setiembre del 1974, a fines del 2014, por motivo de su 40mo aniversario,  el sello le dio una edición deluxe de doble CD: un volumen contiene el disco mismo con una mezcla nueva, mientras que el otro recoge un concierto que tuvo lugar el 9 de marzo del 1975 en el Hammersmith Odeon, donde no solo el quinteto toca los ocho temas del “Crime Of The Century” sino que adelanta cuatro de los que habrán formar parte de su siguiente disco de estudio “Crisis? What Crisis?” Justamente en este segundo volumen se nota que la confluencia de las fuerzas expresivas de Roger Hodgson [guitarra, teclados y voz], Rick Davies [teclados, armónica y voz], John Anthony Helliwell [saxofones, clarinetes, coros y teclados adicionales], Dougie Thomson [bajo] y Bob C. Benberg [batería y percusión] gozaban de una unidad comunitaria perfecta, idónea para que el material brille con luz propia en el contexto de una presentación en vivo. Ya entraremos más adelante en los detalles sobre la revelación de este concierto, pero permítasenos adelantar que ese evento del Hammersmith Odeon resulta un fabuloso testimonio de la energía colectiva que surgió en la gestación y grabación del repertorio del “Crime Of The Century”. También está el librito con la copiosa información de rigor sobre los preámbulos, desarrollo y primeras huellas del disco. También está la opción de la edición deluxe de tres vinilos.


Pero bueno, este tercer y emblemático disco de SUPERTRAMP era también la cosecha ansiada de la gloria musical a la cual había aspirado infructuosamente la banda desde el año 1969, cuando el grupo constaba de Davies, Hodgson, Richard Palmer [guitarras, balalaika y voz] y Robert Millar [batería y percusión] y cultivaba un sonido progresivo inspirado en CRESSIDA, THE MOODY BLUES y RARE BIRD, con algo del groove de unos TRAFFIC. El disco homónimo, publicado en julio de 1970 y que ostentaba en su portada una flor con rostro humano, podía sonar a una firme promesa dentro del gran escenario de la avanzada progresiva británica pero no recibió mucha atención de la prensa ni del público potencial. El desánimo por esta inicial falta de crédito artístico y las desavenencias artísticas entre Hodgson y Palmer – pronto a convertirse en el letrista reemplazante de Peter Sinfield en KING CRIMSON – llevaron a la debacle de esta primera alineación. El segundo álbum de SUPERTRAMP, “Indelibly Stamped” (publicado en junio de 1971), fue el primero del grupo como quinteto: con Hodgson pasando exclusivamente al rol de guitarrista (en el primer disco tocaba el bajo y algo de guitarra acústica, cello y flageolet), ingresaron Frank Farrell [bajo, coros y acordeón], Dave Winthrop [saxofones, flauta y voz] y Kevin Currie [batería y percusión]. El grupo cambió de dirección en esta nueva intentona, tratando de hacer su propuesta más llevadera y dando vueltas a los clichés más llamativos del R’n’B, el blues-rock y el folk-rock. Aunque es de agradecer que hayan concebido canciones tan poderosamente expresivas como ‘Remember’ y ‘Times Have Changed’, así como otras canciones abundantes en envolvente lirismo pastoril como ‘Travelled’ y ‘Aries’, la verdad que se nota que la banda centrada en abandonar sus más grandes aspiraciones de rock artístico y no parecía tan interesada en explotar muy a fondo su propia efervescencia creativa. Tras otro fracaso de ventas y la permanencia de una presencia muy colateral en la escena rockera inglesa y europea, su mecenas, el millonario suizo Stanley ‘Sam’ Miesegaes, se decepcionó del grupo y dejó de darles su apoyo (el cual se remontaba a los tiempos en que Rick Davies tenía el grupo THE JOINT, inmediatamente anterior a SUPERTRAMP). Desde el año 1972, el grupo contaba con un nuevo bajista en sus filas, el escocés Dougie Thomson, pero con Winthrop y Currie abandonando el barco antes de mediados del 1973, la cosa pintaba muy fea para el grupo… de hecho, muy deprimente. ¿Cómo seguir adelante?, ¿Cómo hacerlo si es que en realidad tenía sentido pensar siquiera en hacerlo?


Tras pasar varias semanas de verano decidiendo si le daban al grupo una nueva y última oportunidad o no (“Yo estaba preparado para irme a la India”, confiesa Hodgson), Davies y Hodgson decidieron finalmente hacer audiciones para reinstaurar el quinteto mientras Thomson fungía como gerente financiero de facto del por ahora trío. El primero en unirse a ellos fue el baterista estadunidense Bob Siebenberg (quien dividía su apellido en C. Benberg para despistar a las autoridades británicas a fin de que no se dieran cuenta de que su visa de residencia había vencido), y el siguiente fue John Anthony Helliwell, quien hizo la audición por sugerencia del mismo Thomson. Es bien conocida la anécdota de que él se puso a contar chistes entre melodías de saxo y clarinete, lo cual, tras el confuso estupor de Davies y Hodgson, le reveló como el frontman perfecto para las presentaciones en vivo. En el librito de esta edición, tanto Benberg como Helliwell explican que ya conocían al grupo con anterioridad por haber compartido carteles con él mientras formaban parte de otros ensambles. Cuando todavía sobrevivían los restos de la segunda alineación del grupo, las canciones ‘School’ y ‘Bloody Well Right’ ya existían y causaban buena impresión a las audiencias presentes, y eso incluía a los futuros baterista y vientista de la banda.* Con todo, no fue por esas canciones solas que estos dos grandes músicos decidieron ingresar a la banda y ya; más bien, en el caso del baterista californiano, él quedó muy impresionado con canciones como ‘Asylum’ y ‘Just A Normal Day’, lo cual le motivó a aportar sus personales sentidos del groove y la energía percusiva. Benberg se sentía muy cómodo indagando cómo hacerse de un lugar dentro del underground británico y halló en SUPERTRAMP la respuesta definitiva a sus inquietudes de crecimiento musical. Por su parte, Helliwell, cuyo background en el jazz le volvía especialmente cercano al ideario artístico de Davies, se sintió impactado cuando conoció la canción ‘From Now On’ (a ser incluida en el disco del 1977 “Even In The Quietest Moments”).** Definitivamente, había una excelente química compartida entre los nuevos integrantes y la pareja fundadora del quinteto, lo cual garantizaba la concreción de una genuina energía para la inminente grabación del nuevo disco.   


Hay detalles muy entrañables sobre cómo la temporada de convivencia de los cinco músicos y su asistente de sonido Russel Pope, junto con sus esposas, novias, hijos y mascotas, en una cabaña de Southcombe en la campiña de Somerset, ayudó al grupo a forjar un sonido y un estilo tremendamente maduros, algo que les sirvió para tener las ideas totalmente claras cuando llegara el momento de concretar la grabación y producción del nuevo álbum. De todas maneras, el grupo se tomó su tiempo para perfeccionar los detalles de la grabación del nuevo material en los estudios Trident, Ramport y Scorpio Sound. Siempre bajo el patrocinio de la jefatura de A&M, el grupo tuvo luz verde para prolongar el periodo de grabación más allá de los plazos inicialmente acordados. Ken Scott fue el productor/ingeniero deseado por Pope y Dave Margereson (el manager de la banda): su currículum incluía el haber sido parte del staff de ingenieros de sonido para el “Álbum Blanco” de THE BEATLES y “A Saucerful Of Secrets” de PINK FLOYD, y más recientemente como productor de dos joyas de DAVID BOWIE: “The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders Of Mars” y “Aladdin Sane”. Aunque no estuvo especialmente impresionado por las maquetas que escuchó de ellos (sin conocerles personalmente todavía), al verlos actuar en vivo cambió su desinterés inicial por entusiasmo infinito. Hodgson y Siebenberg recuerdan cómo Scott les animaba a usar recursos experimentales para enriquecer los esquemas sonoros de varias canciones: una sierra frotada para los efectos de “falso sintetizador” en los estribillos de ‘Hide In Your Shell’, percusiones concretas junto a las convencionales para imitar la primera maqueta de ‘Dreamer’ que grabó Hodgson a sus tiernos 19 años, un gong golpeado bajo el agua al inicio del extenso clímax final de la canción homónima… todo eso y más. He aquí al director de logística para una gema que empezó a grabarse antes de que terminara el primer tercio del 1974, y que a pesar de pasarse del presupuesto y los plazos inicialmente acordados con la alta gerencia de A&M Records, tuvo el visto bueno para completar todo el proceso.


No siendo un álbum conceptual per se, “Crime Of The Century” contiene un repertorio que instaura, de facto, una ilación de ideas bastante concretas sobre el descentramiento del yo en medio de un mundo que siente ora hostil, ora ajeno, siendo así que incluso el yo mismo tiene que toparse con fantasmas antagonistas ante quienes no puede ignorar la lucha intrínseca. Ya con la dupla de ‘School’ y ‘Bloody Well Right’ – canciones bien curtidas sobre el escenario de la mano de la entonces última alineación de la banda – tenemos una mirada cínica ante el carácter arquitectónicamente enajenador del sistema escolar británico seguida de una mirada cínica ante esa primera mirada cínica, no para invalidarla sino para expresar un pesimismo casi apático. Curiosamente, en ‘School’ tenemos una expresión de sonoridades mini-épicas cuyo prólogo consiste en la que tal vez es la tocada de armónica más célebre de la historia del rock; también tenemos ese doble solo de pianos acústico y eléctrico de tenor cuasi-latino en el intermedio, el cual brinda un estupendo empuje para última parte de la canción. Por su parte, el meta-cinismo de ‘Bloody Well Right’ se revela sobre un ritmo R’n’B bastante llamativo. El solo final de saxo tenor es simplemente maravilloso. La dupla de ‘Hide In Your Shell’ y ‘Asylum’ mira de frente a la desazón del yo descentrado que no logra dar con el antídoto contra la locura que le va hundiendo: la composición de Hodgson relata la contradicción entre protegerse y abrirse que el yo no logra resolver a fin de sanar su cada vez más declinante salud emocional, mientras que la composición de Davies aborda la semejanza entre locura y senilidad. ‘Asylum’ sirve para darle una contraparte pertinentemente lúgubre a ‘Hide In Your Shell’, una canción cuyo mismo lirismo melódico, propio heredero de la fase de los tres últimos años de THE BEATLES con añadidos aires prog-sinfónicos, de por sí acoge una magnificencia conmovedora. ‘Asylum’, por su parte, nos conmueve también pero no sin dejarnos una estimulante huella de oscura ironía en nuestra mente... sobre todo con ese casi imperceptible sonido de cucú que emerge tras la última nota del piano. Abriendo la segunda mitad del álbum con la dupla de ‘Dreamer’ y ‘Rudy’, SUPERTRAMP nos muestra el contenido imaginario de la locura: los sueños y los ensueños. ‘Dreamer’ (el hit del álbum y un éxito decisivo en la historia del grupo) muestra la esencia inane de los sueños dentro de un clima juguetón dueño de infinito gancho, mientras que ‘Rudy’ muestra el carácter autodestructivo del ensueño, que a pesar de hacer más llevadero el flujo de la vida, termina abortándolo y destruyéndolo al pretender oponerse a él. Esta canción nos muestra la faceta épica de Davies con un esplendor nunca igualado en los posteriores álbumes de la banda. Dicho sea de paso, los hermosos arreglos de cuerda que suceden a las últimas palabras que canta Davies en el epílogo proceden de la pieza del gran MOZART Eine Kleine Nachtmusik. Un ingenioso contrapunto al swing marchoso y moderadamente neurótico que marcó el clímax de la canción, el mismo que incluye un fabuloso dueto vocal de Davies y Hodgson bajo un manto fastuoso. 

 

La última dupla de canciones está a cargo de revelar el momentum lamentablemente apocalíptico al cual lleva todo este proceso de descentramiento. ‘If Everyone Was Listening’ nos muestra el triste paisaje de un escenario que está a punto de cancelarse a sí mismo, y con ello, todas las ideas e imágenes a las que solía dar tribuna. Con un barroquismo latente en las bases de piano, el cual se realza muy bien con los masivos arreglos de cuerda y un hermoso solo de clarinete en el intermedio instrumental, la banda nos muestra un retrato musical de cómo la desazón puede también tener ropajes espléndidos. Las conmovedoras líneas “So what is your costume today? / Who are the props in your play? / You’re acting a part which you thought from the start was an honest one” reflejan el estupor que antecede al crepúsculo definitivo del Gran Teatro del Mundo, y las siguientes “Well, how do you plead? / An actor indeed! / Go re-learn your lines” anuncian el momento mismo del fin. Por su parte, la canción homónima establece una mirada ácida a la autodestrucción en dimensiones kafkianas que involucran a cada yo, o sea, al género humano entero: pocas veces se ha sentido tan atroz un veredicto de culpabilidad como en estas magníficas líneas de Davies: “Who are these men of lust, greed and glory? / Rip off the masks and let’s see. / But that’s not right, oh no, what’s the story? / Look, there’s you and there’s me.” Esta canción de cierre encarna la porción más ambiciosa dentro de este variopinto retrato de la decadencia espiritual, y resulta más que apropiado que en las instancias finales del fade-out, mientras el fantástico solo de saxofón alto de Helliwell llega a su fin, la armónica que había iniciado el álbum reaparezca al modo del cierre de un círculo. ¿Es el final del último día o el arribo de un nuevo día tras una noche que parecía amenazar con ser eterna? El hecho es que esa letanía de piano que marca el extenso epílogo resuena como un ritual de campanario funerario, ornamentando una elegía para la humanidad. La gran diferencia de personalidades y enfoques musicales entre Hodgson y Davies está bien documentada, pero en este tiempo en que el grupo estaba renaciendo a lo grande y con una nueva confianza en sí mismo, además de que reinaba un clima de gran camaradería y creativa comunicación, esa diferencia resultó crucial para que el quinteto diera lo mejor de sí en las ejecuciones y arreglos finales de estas ocho canciones. Ambas personalidades enfocaron de forma diferente el espíritu crepuscular en la secuencia de estas dos últimas canciones del álbum, pero ambas suenan muy bien al lado de la otra, perfectas. Como gesto de gratitud retrospectiva, el grupo dedicó el álbum a su ex-mecenas Sam.

 

Yendo al concierto del Hammersmith Odeon, pues hay que decir que es toda una delicia escuchar a John Anthony Helliwell saludar al público fingiendo que se trata de su grupo y presentar a Rick y Roger como si fueran sus cantantes… pero lo mejor es cuando se pone a tocar las notas iniciales de ‘Dreamer’ al piano acústico para luego ponerse a cantar la canción infantil ‘A – You’re Adorable’; se escucha claramente la reacción empática del respetable. Por supuesto, el concierto comienza con la dupla de ‘School’ y ‘Bloody Well Right’, canciones que marcan buena parte de la esencia más fundamental del legado de SUPERTRAMP. Cabe destacar cuánto vigor rockero destilaba la primera versión de ‘Sister Moonshine’ mientras que la versión de estudio en el “Crisis? What Crisis?” enfatiza un poco más el factor folk dentro del entramado sonoro tan nutrido que permite el estudio de grabación. Las composiciones de Davies ‘Just A Normal Day’ y ‘Another Man’s Woman’ y la de Hodgson ‘Lady’, por su parte, ya gozan de estructuras bien definidas en las formas finales que se habrán de plasmar definitivamente en el mencionado cuarto álbum de la banda. Además, los jams expansivos con que se enfatizan los pasajes finales de ‘Another Man’s Woman’ y ‘Lady’ ayudan enormemente a alimentar la polenta que se crea sobre el escenario y el estímulo sonoro al público. El hit ‘Dreamer’ es infaltable para los últimos 25 minutos del concierto, pero es en la triada de ‘Rudy’, ‘If Everyone Was Listening’ y ‘Crime Of The Century’ donde el impulso épico del sonido grupal llega a dimensiones estratosféricas; además, es una ocasión única para escuchar una versión en vivo de ‘If Everyone Was Listening’, la canción del “Crime Of The Century” que más pronto se abandonó en los repertorios de las giras siguientes.


  
Bueno, esto es todo lo que se nos ofrece en esta soberbia reedición del primer clásico de SUPERTRAMP: en palabras de Hodgson, “volcamos muchísimos de nosotros mismos en este álbum, es un álbum honesto, autobiográfico porque mostrábamos nuestros yoes interiores en él, y al final, pienso que es con eso que se identificó la gente”. Todas estas autopsias retrospectivas nos permiten apreciar con incrementada pasión el genio creativo invertido en “Crime Of The Century”, y solo nos queda testificar que se trata de una reedición recomendable al 100%.


Muestras de “Crime Of The Century”.-
Dreamer [actuación televisiva del año 1974]: https://www.youtube.com/watch?v=140DQ8F-AYo 


* Thomson tiene una versión muy peculiar de los hechos previos al rápido ascenso a la fama de SUPERTRAMP. Él dice que no notó al grupo en una debacle tan terrible como los propios Davies y Hodgson señalaban en varias entrevistas: según él, ellos tenía cierta buena reputación en el underground londinense, a despecho de su falta de celebridad.

** Benberg, antes de enterarse de que Thomson proponía a Helliwell hacer una audición para SUPERTRAMP, llamó a su entonces cuñado Scott Gorham, residente en California, para que viera si podía entrar en el grupo... pero Hodgson y Davies querían de todas formas otro vientista y no un segundo guitarrista. Al fin y al cabo, Gorham logró la gloria con su permanencia de larga data en la legendaria banda THIN LIZZY.