Tuesday, December 15, 2020

La perfectamente orquestada cofradía de DEWA BUDJANA y TOHPATI


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace enormemente presentar un hermoso y exquisito disco que emerge de la perfectamente orquestada cofradía de dos genios indonesios de la guitarra dentro del marco jazz-progresivo: DEWA BUDJANA y TOHPATI. Lo hacemos un poco tardíamente porque “Janapati”, el título del disco del cual estamos hablando, fue publicado por el sello indonesio POS Entertainment a inicios del pasado año 2019, tanto en CD como (un poco después) en vinilo. Para la ocasión, BUDJANA tocó las guitarras acústica, semiacústica y eléctrica, mientras que su colega TOHPATI se encargó de las guitarras clásica y eléctrica. Los aportes de la dupla rítmica del baterista Demas Narawangsa y el bajista Adhitya Pratama ayudan a focalizar los grooves y las dinámicas exigidas por algunas composiciones, especialmente las que despiertan un aura más extrovertida. Además, el dúo contó con los aportes orquestales de la Budapest Scoring Symphony Orchestra y de la Czech Symphony Orchestra, un factor fundamental para que este disco asuma una aureola señorial muy particular. El disco, desde su concepto central de exploraciones jazz-fusionescas con un trasfondo de música académica, fue producido y arreglado por ambos guitarristas; para las labores concretas de su grabación, se utilizaron cuatro estudios (Tohpati Studio, Temple Island Studio, Czech Radio Studio No. 1 y Studio 22). Bueno, veamos ahora los detalles específicos del repertorio de este disco.


La pieza que justamente se titula ‘Janapati’ ocupa los primeros 7 ¼ minutos del álbum, y desde ya se impone como un cenit fundamental del álbum. La edificación y el desarrollo del groove principal y la exquisitez tan cuidadosa con la que se enfila el desarrollo temático apuntala un sendero de vitalista colorido que debe mucho al paradigma de PAT METHENY. Los pasajes más sutiles donde se silencia la orquesta para que las dos guitarras se hagan sentir proceden a instaurar oportunos recursos de diversidad. Cerca del final, se da una gran oportunidad para un solo de batería mientras el esplendor se va reacomodando para la crucial coda. Luego sigue ‘Rainy Days’, una pieza inundada de un lirismo cálido y amable que se mete de lleno en lo introspectivo, pero con un inconfundible sello de alegre añoranza. Como la estructura rítmica está marcada por una calculada languidez, los dos guitarristas cuentan con espacios privilegiados para adornar el foco melódico con estilizadas florituras. Una pieza muy bella, y también muy entrañable. Con la dupla de ‘Ratu Kanya’ y ‘Samudera Pasai’, el enfoque estético del álbum se enriquece con más matices y colores. El primero de estos temas sigue con estricto rigor la senda de cálido lirismo que empapó a la pieza precedente, pero esta vez el ensamble orquestal impone un poco más su presencia, especialmente en aquellos parajes donde el asunto parece adquirir un cariz más dramático. Hay un tono cinematográfico en los arreglos de cuerdas y bronces, pero también hay algunos espacios donde éstos guardan un perfil más bajo para que se luzcan los gallardos duelos entre BUDJANA y TOHPATI. El momento final es épico porque el último medio minuto sirvió para crear un crescendo. El segundo de los temas mencionados ahonda en el recurso del clima cinematográfico, y lo hace con una intensidad preciosista signada por el estándar jazz-progresivo. ¡Qué tema tan estupendo! ‘D Romance’ es un dueto diseñado para que los dos protagonistas hagan uso de sus peculiares dominios virtuosos de sus instrumentos, comenzando en clave de cámara y luego transportándose a una vía jazz-fusionesca pletórica de extrovertido color. ‘Bermain’ cumple con la función de capitalizar el aura celebratoria del tema anterior hacia una fastuosidad más fulgurosa, y para eso hace falta que regrese la orquesta. También se siente aquí cierta conexión estilística con la pieza de apertura.


La sexta pieza del álbum se titula ‘Duology’ y es otro cénit del álbum, aunque por razones totalmente diferentes de las habituales hasta ahora. En esta ocasión, ambos maestros sacan sus guitarras eléctricas de sus respectivos estuches y se disponen a gestar un animado y ágil viaje jazz-rockero con sus generosas dosis de virtuosismo, eso sí, bien integradas dentro del vivaz esquema melódico en curso. El dúo decidió acercarse específicamente al cosmos de BUDJANA para crear algo ameno y llamativo. ‘Children Songs’ es un popurrí de tres canciones infantiles tradicionales indonesias, tal como indica su título: ‘Cicak Di Dinding’, ‘Burung Kakatua’ y ‘Kodok Ngorek’. La primera de ellas es saltarina y grácilmente vitalista, la segunda es más serena, acurrucada en torno a su propio signo sereno, y la tercera se sitúa en un terreno intermedio entre las dos anteriores. Todo concluye con un breve reprise de la primera canción. Cuando llega el turno de ‘Rahadi’s’, el dúo y la orquesta apuntan hacia un ejercicio de musicalidades sencillas donde lo sinfónico prevalece, lo cual se traduce en una labor focalizada en el realce de lo melódico por sí mismo. El repertorio del disco se cierra con una versión acústica y un poco más breve de ‘Duology’: el dúo aprovecha el momento para darle una frescura nueva al vigor extrovertido inherente a la composición. “Janapati” fue un experimento bastante exitoso como idea llevada a los estudios de grabación, y también se realizó un evento en vivo con orquesta para celebrar la existencia de esta obra.  A fin de cuentas, este disco encapsula un momento cumbre para las trayectorias de los maestros DEWA BUDJANA y TOHPATI, además de servir como el testimonio del tipo de genialidad renovada cuando dos mentes musicales  tan brillantes como estas dos se asocian para crear una espiritualidad común y una música afín a esa comunión. Por supuesto que sabremos de cada uno de ellos individualmente en el futuro muy próximo, pero, en sí mismo, este disco es totalmente recomendable para los amantes de cualquier modalidad del arte musical en su expresión más excelsa.


Muestras de “Janapati”.-
Janapati: https://www.youtube.com/watch?v=JWxCR3Z8HYc
Rainy Days: https://www.youtube.com/watch?v=NkvJw-73Auw
Samudera Pasai: https://www.youtube.com/watch?v=OspsJbVjt1g
Duology: https://www.youtube.com/watch?v=ZDtWqPOnXZ0

Saturday, December 12, 2020

TOM DONCOURT & MATTIAS OLSSON: una señorial catedral retro-progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy les presentamos un disco que integra y encarna un proyecto muy especial: el del dúo TOM DONCOURT & MATTIAS OLSSON, un veterano maestro de la vanguardia progresiva estadounidense de la segunda mitad de los 70s y un veterano sueco que a inicios de los 90s era un niño prodigio del revival progresivo sueco desde su rol de baterista-percusionista en ÄNGLAGÅRD. El disco que este dúo realizó – disco semipóstumo, cabe añadir – recibe el título de “Tom Doncourt & Mattias Olsson’s Cathedral”, el mismo que indica directamente la intención de ambos músicos de recrear una vía de comunión para los universos de CATHEDRAL (el grupo donde se inició Doncourt) y de ÄNGLAGÅRD. Habiendo sido amigo de DONCOURT por muchos años, lo cual incluía actuaciones como invitado en alguno de los últimos discos solistas de éste, OLSSON propuso a DONCOURT la idea de visitar y revisar juntos sus respectivos primeros mundos musicales, una idea con la cual concordaron instantáneamente. Como DONCOURT ya se encontraba muy avanzado en la enfermedad que lo llevaría a la muerte en marzo de 2019, la logística básica de este proyecto consistía en que ambos gestores de este proyecto se dedicaban a improvisar, componer melodías, atmósferas y bases armónicas cada vez que el maestro sueco se encontraba en los EE.UU. y podía visitar a su compañero de viaje. TOM se hizo cargo del Mellotrón 400, el Chamberlin M1, los sintetizadores Moog 15, Yamaha CS-30, Hammond Solovox y Clavioline, el órgano Hammond, el piano clásico, el piano eléctrico Wurlitzer y el Ondes Martinot. Por su parte, MATTIAS tocó la batería, las percusiones tonales y atonales, guitarras eléctricas y barítono, algo de piano eléctrico Wurlitzer, efectos de tocadiscos, máquina de Speak & Read, el Vako Orchestron, el Optigan, el Gizmotron (sí, esa guitarra sintetizada creada por el ex 10CC Lol Creme), y algo de Chamberlin. Todo muy retro, y, a la vez, destinado a crear nuevas escenas sonoras dentro del enclave retro-progresivo.
 
El dúo contó principalmente con el apoyo de Hampus Nordgren-Hemlin, compañero de OLSSSON en PIXIE NINJA (bajos, guitarras eléctricas, acústica y barítono, celesta eléctrica, Vako Orchestron, Guitaret y Omnichord), además de otras asistencias ocasionales de parte de Jerry Jones (sitar eléctrico), Akaba (voz adicional), Stina Hellberg Agback (arpa), Hanna Ekström (violín y viola) y Anna Dager (cello). Las letras del único ítem cantado fueron de autoría de Tom Doncourt, mientras que las sesiones de grabación rotaban entre las localidades de Long Island (Tower Mews) y Estocolmo (Roth Händle V). Los ulteriores procesos de mezcla (Stefan Fandén y Mattias Olsson) y masterización (Thomas “Plec” Johansson) tuvieron lugar en territorio escandinavo. “Tom Doncourt & Mattias Olsson’s Cathedral” se publicó el pasado 10 de diciembre por vía del sello de OLSSON Roth Händle Recordings, erigiéndose instantáneamente en una magna despedida a la producción progresiva del año 2020. Ese día es muy especial porque marca un aniversario más del nacimiento de DONCOURT. El hecho es que la muerte de TOM llegó cuando un par de temas aún no estaban al 100% completas: era de prever que él no llegaría a vivir tanto como para conocer el disco completo, pero ese fatal prospecto solo sirvió para que el maestro estadounidense aumentara su tiempo dedicado a la creatividad musical. Lo que comenzó como una labor de creación colectiva terminó casi como una labor solitaria, y eso podía tal vez llevar a la confusión o la pérdida del norte conceptual inicialmente motivador. De todas formas, en palabras de MATTIAS, “cada vez que me sentía perdido o requería de alguna guía, siempre volvía a la música que hicimos juntos… Todo lo que necesitaba saber ya estaba allí, y cuando uno escucha cantar a Tom, su voz suena tan fuerte y tan clara como siempre. Hay que dejar que suene rara, graciosa, alta y honesta. No hay que pulirla. Hay que dejar los errores, los mellotrones desafinados y los extraños sonidos de tom tal como están porque allí es donde residen las emociones reales… escondidas y temblando de emoción.” * Mejor dicho, imposible: la misión estaba allí para ser cumplida y la estrategia y estaba bie nenfilada hacia su recta compleción.
 
Bueno, yendo específicamente al repertorio del disco, éste empieza con la dupla de ‘Poppy Seeds Intro’ y ‘Poppy Seeds’. Comenzando con una solemnidad minimalista encuadrada dentro de un lirismo etéreo, el cuerpo central luego se adorna y arropa con arreglos un poco más densos, lo cual significa la adición de matices un tanto tenebrosos, casi al modo de un cruza imposible entre GOBLIN y JADE WARRIOR. Luego sigue ‘Chamber’, a la sazón, la última pieza que compuso y envió TOM en forma de maqueta un par de semanas antes de su fallecimiento. MATTIAS, junto a Hampus, se encargaron de remodelar la pieza respetando su espíritu originario y reemplazando algunos sonidos sampleados por sonidos reales de batería, guitarra y arpa. Tras un preludio muy entrañablemente pastoral a cargo de la guitarra acústica, el bloque instrumental emerge con una fluida alternancia de ágiles pasajes extrovertidos con otros más reservados donde predomina un preciosismo sereno y misterioso. Hay, de hecho, mucha afinidad entre el espíritu de esta composición con otra que aparecen en los últimos solistas de DONCOURT. ‘#1’, uno de los dos ítems largos del disco, dura poco más de 10 ½ minutos, comenzando con un groove robusto y ceremonioso que se deja arropar por capas gloriosamente densas de mellotrón y Chamberlin que van dirigiendo el camino de cimentación de la atmósfera central en curso. Hay algo de tétrico en todo esto, al menos, de forma comedida. Ya sobre la frontera del tercer minuto, las cosas se van calmando un poco hasta aterrizar en un ambiente más calmado y sereno, aunque sin dejar del todo atrás la aureola noctámbula. De hecho, pronto emerge un clima inquietante al estilo de GOBLIN con asentamientos de NECROMONKEY. Cuando el motif inicial regresa, lo hace con una expresividad incrementada que le permite explorar un lirismo renovador. También hay matices Crimsonianos en los guitarreos. La sección que ocupa los tres últimos minutos comienza con una atmósfera calmada bajo el signo de lo introspectivo, y tras un breve interludio marcado por un compás marcial, la introspección dominante gradualmente se torna más fastuosa. ‘Tower Mews’ y ‘Today’ se centran en breves desarrollos instrumentales: el primero de ellos tiene una base de evocadores escalas de piano sobre los que flotan capas de mellotrón y cósmicas líneas de sintetizador; el segundo vira hacia un juego impresionista de sutilmente densos teclados y armazones percusivos que ostentan ciertos matices de modernismo mecanicista.
 

‘Poppies In A Field’ es el otro tema largo del álbum, de hecho, la pieza más extensa del álbum con sus 12 ½ minutos de duración. Además, se trata del único tema cantado del repertorio. La canción está penetrada por una convincente mezcla de ceremoniosidad y gracilidad, dando amplios espacios a desarrollos temáticos propios de la faceta más cósmica de la tradición prog-sinfónica (al estilo de unos YES de la fase 73-74), lo cual también conduce al paradigma de CATHEDRAL, así como la inclusión de algunos tintes Oldfieldianos. Si la primera mitad sirve para instaurar y reforzar un cuerpo central a fin de asentarlo firmemente dentro de un determinado sendero sónico, la segunda ofrece una serie de motivos instrumentales que transitan de lo parsimonioso a lo intenso a través de un enclave sostenidos por la interacción entre los teclados y la batería. La sección elaborada entre la frontera del octavo minuto y medio y poco después de pasados los 10 minuto y medio es la más sofisticada de todo el disco, un culmen musical en sí mismo. El epílogo consiste en una despliegue de volátiles e ingrávidos ornamentos de múltiples sintetizadores con espartanos acordes de guitarra, una atmósfera que está entre lo lóbrego y lo relajado. Todo concluye con ‘The Last Bridge Organ’, breve pieza de poco más de 2 ½ minutos donde las serenas capas de órgano vibran para instalar una progresión introspectiva a la que se suman retazos de guitarra, percusión y mellotrón. Ésta es la calma exigida por la sutil ansiedad que se exhibió de forma tímida en la conclusión de la pieza precedente. En fin, todo esto es lo que se nos brindó para la posteridad en “Tom Doncourt & Mattias Olsson’s Cathedral”, la obra semipóstuma que exhibe algunas de las últimas ideas musicales que surgieron de la faceta más ambiciosa de TOM DONCOURT, así como uno de los más entrañables viajes de MATTIAS OLSSON a esas ya lejanas raíces estéticas de sus años pre-veinteañeros. Este disco es más que un disco, es un testimonio preclaro e inspirado de dos viajes espirituales que surcaron una misma barca progresiva en busca de una catedral donde realizar un ritual musical de gran alcurnia y refinada mística. Este disco es también un disco en sí mismo, uno muy hermoso que recomendamos al 500%: muchas gracias a estos dos maestros por haber tenido la garra y el empuje para crear este repertorio tan insigne, este master opus. Con dos piezas extensas y otras mucho mas breves, el repertorio total dura poco más de 35 minutos, pero es todo lo que necesitamos saber de esta excelsa asociación sueco-estadounidense. 



Muestras de “Tom Doncourt & Mattias Olsson’s Cathedral”.-
#1: https://roth-handle.bandcamp.com/track/1-2
Poppies In A Field: https://roth-handle.bandcamp.com/track/poppies-in-a-field


* Palabras extraídas de este reportaje publicado en la web de TheProgressive Aspect: https://theprogressiveaspect.net/blog/2020/12/06/tom-doncourt-mattias-olssons-cathedral/ 

Thursday, December 10, 2020

Desde Francia, PHOG expone su perspectiva prog-sinfónica sobre este mundo



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión, prestamos nuestra atención y nuestros oídos a PHOG, proyecto francés unipersonal de música progresiva por el compositor y multiinstrumentista Philippe Ogier. El susodicho Ogier se hace cargo de las guitarras eléctricas y acústicas, los teclados, el bajo, las percusiones y la programación de batería a lo largo de las siete piezas que conforman “This World...”, su tercer álbum. Éste fue publicado por vía digital (en su blog de Bandcamp) y en CD físico por vía independiente el pasado 11 de junio, más exactamente, por el sello H.Records, que es del propio Ogier. En algunas piezas del disco que ahora reseñamos, Ombeline aparece aportando voces. Este álbum sigue persistentemente por la senda de un sinfonismo amable, atravesado por una tersa transparencia melódica y un predominio de atmósferas cándidas, una senda explorada y forjada en los dos discos precedentes que se titulan “Communication” y “Evidence” (de los años 2018 y 2019, respectivamente). Ogier es un fanático del rock progresivo sinfónico desde sus años adolescentes, siendo un ávido fan de CAMEL y GENESIS, por lo que no nos debe extrañar que este proyecto tenga a las dos bandas mencionadas como sus principales referentes a la hora de la inspiración. A los 20 años de edad, él empezó a estudiar formalmente guitarra clásica, y unos años después (en 2012) empezó a componer material propio, lo cual llevó ulteriormente a la concreción del primer álbum mencionado más arriba. En su momento, el debut “Communication” causó una agradable sorpresa dentro de las redes progresivas; ahora llega el turno para que “This World...” exponga el modo en que el mundo musical de PHOG sigue refinando su arquitectura sonora. Repasemos ahora el repertorio contenido en él.

La pieza ‘Awakening’, que dura poco menos de 8 ¼ minutos, abre el repertorio del disco siguiendo un plan de trabajo muy a lo CAMEL con tintes de sinfonismo moderno que establecen cercanos parentescos con las líneas de trabajo de bandas como ECLAT y CAFEÏNE. Tras un primer pasaje instaurado sobre un groove moderadamente grácil que permite al esquema melódico en curso explotar cabalmente su dimensión etérea, emerge un segundo motif mucho más relajado que nos lleva al terreno de la introspección. La serenidad flotante inicial se traslada ahora hacia un clima de amable ensoñación. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto, una tercera sección entra a tallar con un despliegue de elegante vigor, preciosista y convincente a la vez. De esta manera, la pieza vira hacia un recurso expresionista que se mueve fluidamente a través de esquemas rítmicos que transitan de lo vivaz a lo ceremonioso. Sigue a continuación la dupla de ‘Winter Storm’ y ‘Satellite’, diseñada para explayarse en variantes sonoras dentro del bien definido esquema musical en curso. El primero de estos temas mencionados, el mismo que dura solamente poco más de 3 minutos, dice mucho con su extroversión señorial, la cual se preserva cálidamente sobre un híbrido de sinfonismo Genesiano y jazz-prog. Se trata de una composición muy bella que logra centralizar su gancho inherente en un armazón melódico cristalino donde la guitarra y los teclados intercambian posiciones protagónicas; al respecto, va una mención especial al solo de sintetizador, el cual aporta unas breves vibraciones cósmicas al festivo entramado sonoro. Por su parte, ‘Satellite’ se centra mayoritariamente en climas introspectivos a lo largo de su calmado esquema melódico, el cual hace destacar a una guitarra cuyos flemáticos y precisos fraseos se sitúan bajo el patrón de Andy Latimer, mientras que las labores amalgamadas de los múltiples teclados se sitúan en una cruza entre los paradigmas de CAMEL (etapa 78-81), GENESIS (etapa 76-78) y HAPPY THE MAN. Si la pieza anterior funcionaba como un retrato sonoro de un mediodía primaveral, ésta se enfila hacia la tibia viveza de inicios de otoño. Con el arribo de ‘Altiplano’, PHOG se pone a explorar una espiritualidad intimista y lánguida, al modo de una cruza entre los modelos de PINK FLOYD y CAMEL, gestando la perfecta síntesis entre las vibraciones evocadores de aquél y el candor melódico del segundo.

El quinto tema se titula ‘In The Distance’ y cumple con la función de delinear un nuevo giro de tuerca para el delicado lirismo que ya se ha expresado con cabal insistencia en la secuencia de las piezas #1 y #3 del repertorio, pero con una mayor cercanía al señorío versátil de la primera. Contando con secciones diversas, la primera es ceremoniosamente introvertida, mientras que la segunda despliega una agilidad convincente y una soltura fulgurosa, siempre bajo las pautas de sobriedad que gobiernan la visión musical de PHOG. El hálito más alegre que se expresa en la segunda sección revela una candidez encantadora. ‘No Gravity’ es la pieza más extensa del repertorio con sus 9 minutos y pico de duración. Claro está, el espacio está aprovechado para jugar con variantes de motivos y ambientes, comenzando con todo con un tenor parsimonioso y envolvente, para luego derivarse hacia algo un poco más dinámico, aunque contenido por un juego de síncopas que tienen algo de jazzero en su base. 
 La pieza en cuestión comienza con un tenor sereno, incluso grave, ostentando una parsimonia convenientemente estilizada; luego, las cosas se agilizan con una soltura bastante llamativa que parece inspirarse notoriamente en el estándar de CAMEL (incorporando también algunos elementos del MIKE OLDFIELD de los 80s). También hay algunas confluencias con STEAM THEORY. Como sea, esta agilización se sostiene sobre una algarabía moderada a fin de que las sucesivas irrupciones de nuevos pasajes lentos puedan insertar en un flujo meticulosamente organizado. Para el epílogo, el bloque instrumental hace un muy conciso retorno al motivo ágil que, al fin y al cabo, se erigió como núcleo central de la pieza. El final del álbum llega de la mano de ‘Summer 22’, un tema hermoso que persiste plenamente en la propuesta de sobria majestuosidad que ha venido marcando al repertorio del álbum. En todo caso, para esta ocasión, lo parsimonioso es lo prioritario y los recursos de vivacidad operan principalmente como ornamentos de variedad. Para el epílogo, el bloque instrumental instala un clima envolvente arropado por un delicado fulgor típicamente sinfónico: casi como si se trata de una idea perdida de Wakeman que Bardens retomó y arregló con miras a insertarla dentro del canon de CAMEL en la época 75-76. “This World...” es, en suma, un disco a ser valorado y apreciado por su claridad melódica y su manera tan ingeniosa de insuflar un eclecticismo ágil a la vertiente sinfónica dentro del amplio escenario progresivo de nuestros tiempos. Sin importar por cuál disco de PHOG uno entre, vale mucho la pena explorar en su discografía para constatar lo bien que funciona para la preservación del estándar sinfónico. 


Muestras de “This World…”.-
Awakening: https://phog.bandcamp.com/track/awakening
Winter Storm: https://phog.bandcamp.com/track/winter-storm
No Gravity: https://phog.bandcamp.com/track/no-gravity

Tuesday, December 08, 2020

El diario progresivo experimental de los costarricenses MIMAYATO

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Un poco tardíamente, pero con el entusiasmo de siempre presentamos aquí el disco del dúo costarricense MIMAYATO, el cual se titula “El Diario Del Dr. Chapuí” y fue publicado en la segunda mitad del pasado año 2019, tanto en el blog de Bandcamp del grupo como en formato de CD. Más recientemente, en este mismo mes de diciembre de 2020, el sello Unicornio De Origami realizó una edición limitada en casete. El personal de MIMAYATO está conformado por el dúo de Abel Guier [bajo] y Alberto Moreno [contrabajo]: el encuentro de dos mentes formadas escolásticamente en mundos tan diferentes entre sí como el del rock y el de la música académica, un encuentro diseñado para gestar una propuesta progresiva novedosa y sumamente interesante. El disco en cuestión fue producido, grabado, mezclado y masterizado por Federico Miranda en Baula Producciones; Miranda, además, se hizo cargo de las programaciones, los arreglos de cuerdas para un tema y la guitarra eléctrica en otro. Por su parte, Martha Palacio intervino al canto en el segundo tema del álbum. Lo que encontramos en “El Diario Del Dr. Chapuí” es una propuesta de rock progresivo experimental que equilibra desarrollos temáticos con atmósferas, siendo éstas predominantemente circunscritas a lo denso o a lo crepuscular, lo cual se siente muy natural debido al enfoque musical explícitamente asumido por un bajista y un contrabajista que se asocian. Todo el material del disco fue compuesto por Guier y Moreno, estando el primero de ellos a cargo de las letras en esos pocos momentos en los que aparecen. 
 


El disco se abre con ‘La Fuga Del Dr. Chapuí’, el cual conecta los mundos del KING CRIMSON de los 80s y de los AFTER CRYING de los cinco primeros álbumes a través de un muy ágil groove sostenido sobre un compás inusual. Los absorbentes colores que emanan del contrabajo con arco imponen un gancho llamativo y grácil mientras el bajo llena espacios con su sofisticada manera de abordar su rol dentro de la base rítmica. Gran inicio de álbum. Luego sigue ‘Happy King’ con la misión de desdecirse de lo anterior para elaborar un envolvente y cadencioso ejercicio de jazz introspectivo al modo de un PORTISHEAD contaminado por TORTOISE. No es tanto tristeza como exploración contemplativa desde los más recónditos rincones del yo lo que se exhibe en esta bella y misteriosa canción. A mitad de camino, el bajo asume un sonido y una cadencia más agresivas, como si la melancolía inicial hubiese sido reemplazada por un tipo de resolución. Para las instancias finales, la pieza regresa a su clima inicial. Con la dupla de ‘Retrospectiva’ y ‘Fuego De Mar’, el ensamble se dispone a seguir explorando recursos expresivos motivados por la idea de enriquecer la propuesta del álbum… Y la vedad que todo sale de las mil maravillas. El primero de estos temas mencionados refleja un vigor extrovertido que fluye naturalmente a través de las síncopas programadas, así como en esos otros momentos en los que se ausenta la batería programada. Hay un halo de exquisita exaltación que brilla de cabo a rabo durante el desarrollo temático de ‘Retrospectiva’. En cuanto a ‘Fuego De Mar’, a través de sus 3 ¾ minutos de duración se enfoca en una atmósfera solipsista e inescrutablemente minimalista sobre un swing en 3/4 que transita de lo étnico a lo académico con impoluta naturalidad. Noctámbulo y ensoñador, este tema evoca lo que parece ser una pesadumbre escondida. El quinto tema del álbum es bipartito y responde al título de ‘Fantasmas De Amón / Mrs. Flubber Y La Aplastante “Diminutez” Del Todo’. Comienza recogiendo los ecos de absorbente misterio de la pieza precedente, aunque con una dosis un poco mayor (solo un poco) de exuberancia, además de un notable aumento de la densidad. Para la segunda mitad, el ensamble vira hacia un clima más vibrante, exudando una soltura bastante ágil. Además, se añade trucos oníricos y surrealistas al susodicho nuevo clima a fin de darle un retorcimiento muy dinámico, lo cual termina siendo sugerentemente extravagante a fin de potenciar el resultado deseado. Otro momento culminante del álbum; cabe añadir que esta pieza fue compuesta para la banda sonora del cortometraje del director Jorge M. Rodrigo Por Delante

 


‘Solo Contra El Bajo Y Profundo Azul’ comienza con una proclama exultante del contrabajo con arco para luego instaurar un cuerpo central muy sobrio en base a las espartanas bases del bajo; sobre éstas, el contrabajo delinea nuevos paisajes sonoros centrados en lo contemplativo y lo melancólico, concluyendo esta última sección con un final abierto, un aire de expectativa. Es como si la atmósfera evocadora de la pieza aún estuviese proyectándose hacia un horizonte indefinido. Durando 12 minutos y pico, ‘Hotel Chapuí’ es la pieza más extensa del repertorio y también es la encargada de cerrarlo: para ello, se vale de una aureola de magnificencia terminal. Aquí, los dos instrumentos exploran a fondo los ribetes impresionistas que estuvieron presentes, en mayor o menor medida, en el repertorio precedente, pero esta vez se trata del núcleo central de la creatividad que sustenta a los diversos motivos y climas que se van sucediendo. Si bien todo comienza muy reservado y sigiloso (casi a lo UNIVERS ZERO), poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto nos damos cuenta de que se ha estado elaborando un crescendo muy sutil que ha arribado a un clímax de tensa furia. Tensa, pero no apabullante, siempre arropada por un manto de exquisita fineza. Cuando todo se silencia por un rato, el cántico desganado y un tanto desafiante de “Y así caí de mi viejo pedestal... / ¿A quién pondrás mientras yo vuelva arriba en el altar?” empuja a la pieza a edificar un nuevo motivo, esta vez con un enfoque ácido que facilita un nuevo giro de tuerca a la ya bien instalada furia. Hay unas vibraciones épicas que resuenan con una magnificencia mecánica por un rato antes de que todo se desintegre y se remodele para permitir un regreso a la solemnidad crepuscular, casi coqueteando con lo tenebroso. Los últimos segundos apuntan a un remanso, un solaz relajado. Todo esto fue “El Diario Del Dr. Chapuí”, un disco que pone sobre el tapete de la vanguardia costarricense a MIMAYATO, un dúo al que vale mucho la pena descubrir: este ensamble ha requerido de menos de 40 minutos para instaurar una propuesta muy valiosa para la apertura de nuevos horizontes en el gran escenario progresivo de Latinoamérica. Esperamos pronto nuevas noticias de este proyecto bicéfalo, pues la verdad es que este disco nos ha complacido una enormidad.

 
 
Muestras de “El Diario Del Dr. Chapuí”.-
La Fuga Del Dr. Chapuí: https://mimayato.bandcamp.com/track/la-fuga-del-dr-chapu
Retrospectiva: https://mimayato.bandcamp.com/track/retrospectiva
Hotel Chapuí: https://mimayato.bandcamp.com/track/hotel-chapu

Sunday, December 06, 2020

EKZILO: un nuevo nombre para el prog ecléctico español


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy tenemos el enorme gusto de presentar al cuarteto español EKZILO y su homónimo disco debut, el cual fue publicado en el pasado mes de setiembre. Los integrantes de EKZILO, grupo asentado en la localidad de Lorca, provincia de Murcia, son José Ruiz [guitarras], Pablo Rodríguez [piano, teclados y voz], Ángel Veas [bajo] y Joaquín Periago [batería]. Ruiz fue el iniciador de este proyecto; de hecho, él es un multiinstrumentista con su propia discografía solista (además de haber formado parte de varios otros proyectos como CRAZY HORSE), pero aquí le vemos moviéndose en un colectivo dedicado a la música progresiva con temple sereno y gentil. Sus compañeros de trayecto Ekziliano son veteranos de diversas edades que también cuentan con trayectorias diversas sobre sus espaldas. La personalidad integrada de esta banda es patentemente caleidoscópica, mientras preserva una ingeniería estética bastante sobria a través de la generosa variedad de atmósferas que maneja en su repertorio. El material que específicamente apreciamos en “Ekzilo” empezó a ser concebido en el año 2018, pero fue recién a fines del año 2019 que se iniciaron las correspondientes sesiones de grabación. Dada la situación mundial de distanciamiento social, el proceso de las grabaciones y ensayos finales tuvo altibajos y contratiempos, pero bueno, al final se logró concretar el disco. La Sala de Máquinas fue el lugar de grabación de este álbum bajo las labores de ingeniería a cargo de Manuel Torroglosa y la pproducción del propio Ruiz. En uno de los temas del álbum, Abélix tocó batería y percusiones, mientras que Miklós Nagy aportó labores de batería electrónica en un tema y de sintetizador en otro. Nagy también se hizo cargo de las fotos y el diseño gráfico del disco. La producción y la distribución de 150 ejemplares del disco corren a cuenta del grupo por vía independiente.

 
El preludio de “Ekzilo” es una pieza titulada ‘Stargazers’ que dura poco menos de 2 ½ minutos. El enfoque de esta vía de entrada se centra en una confluencia de ambientes cósmicos y fraseos destacados de la guitarra en clave psicodélica, logrando así asegurar un asentamiento potente para el ensamble íntegro cuando se instaura el ceremonioso motivo central. A partir de allí se abre la puerta para el arribo de ‘Diciembre (Partes 1-2-3-4)’, el tema más largo del disco con sus casi 9 minutos de duración. Todo empieza con un piano solitario que está absorto en retazos impresionistas con una añadida aura romántica: la atmósfera es por ahora contemplativa y solipsista mientras fluyen en el trasfondo sonidos de la marea del mar. Cuando entra en acción la guitarra acústica con su aplicación de colores aflamencados y entonación de aires mediterráneos (casi sonando como un oud), el asunto se torna más expresionista, anunciando algún tipo de vivacidad que amenaza con emerger en cualquier momento… Y dicho y hecho, poco antes de llegar a la frontera del tercer minuto, el grupo se embarca en un viaje grácilmente sostenido sobre grooves jazz-rockeros de talante fusionesco sobre una raíz flamenca. Eso sí, el espíritu evocador se mantiene intacto. La transparencia melódica en curso prosigue por el sendero de una gentileza cristalina, primero con un ímpetu parcialmente contenido, más adelante, con una jovialidad más explícita. Los guitarreos (tanto con la acústica como con la eléctrica) dirigen con firmeza la expansión del bloque grupal. El tercer tema del álbum se titula igual que la banda y el disco. La propuesta de ‘Ekzilo’ consiste en mezclar la estilización melódica del prog sinfónico, la elocuencia parsimoniosa del estándar Floydiano y los climas elegantes del jazz-rock. Todo ello se refleja en una atmósfera envolvente y meditabunda hasta que la pieza llega a su ecuador y el grupo decide darle un viraje ágil y extrovertido al asunto, y, de paso, también una dosis mayor de sofisticación. Nos topamos con excelentes juegos rítmicos en algunos pasajes, así como algunos de los mejores solos de sintetizador y de guitarra de todo el álbum. Aquí hallamos confluencias con otros grupos como IGNATIUS y BIJOU, también españoles; también tenemos aquí un cénit decisivo del álbum, un pasaje de inmenso esplendor sonoro bajo las pautas estilísticas esenciales del ensamble. Dicho sea de paso, se trata del único tema del álbum con letras.
 


‘Salary Man’ comienza con un melancólico prólogo de guitarra muy al estilo de los PINK FLOYD de “Wish You Were Here”, para luego abrir camino a un animado cuerpo central donde se desarrolla una cruza entre el jazz-rock melódico y el paradigma de CAMEL. Hay algo del vigor expuesto en la segunda mitad de la pieza homónima que ha dejado ecos musicales a ser plasmados y enfatizados en ‘Salary Man’. Otro momento particularmente destacado del disco. Los dos últimos temas del repertorio son ‘Cleavage’ y ‘La Buhonera’. El primero de ellos exhibe el trayecto musical más sosegado e introvertido del álbum, siendo así que la guitarra guía la concreción de este tipo de atmósfera para que se articule la etérea arquitectura grupal. Éste gana un nivel adecuado de sofisticación cuando se termina de afianzar un groove firme y bien definido. Por su parte, ‘La Buhonera’ se mete de lleno en el discurso sinfónico sobre la base de un enfoque de rock andaluz de vieja escuela. La anticipación que procede del reflexivo preludio de guitarra española se puntualiza con claridad y precisión cuando el cuarteto implanta y delinea el cuerpo central apelando a una exuberancia tan sobria y convincente, tanto en el desarrollo temático como en el manejo de las diversas atmósferas que se van sucediendo. Encontramos aquí un inaudito y bien delineado encuentro entre los mundos de OLDFIELD y METHENY dentro del mencionado estándar del rock progresivo de raíces andaluzas. Muy bien logrado este clímax conclusivo del álbum, especialmente en lo que se refiere a la actitud frontalmente épica del presuroso epílogo. Todo esto fue lo que se nos brindó en “Ekzilo” y nos ha parecido tremendamente bueno: en un espacio de 40 ½ minutos, la gente de EKZILO se ha revelado como una de las sorpresas más gratificantes de la escena progresiva española de los últimos años. Definitivamente, es recomendable al 100% esta gran muestra de rock progresivo amable, ágil y ecléctico.
 
 
Muestras de “Ekzilo”.-
Diciembre (Partes 1​-​2​-​3​-​4): https://ekzilomusic.bandcamp.com/track/diciembre-part-1-2-3-4
Ekzilo: https://ekzilomusic.bandcamp.com/track/ekzilo

Thursday, December 03, 2020

La quinta atomización sonora de los GOGO PENGUIN



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme placer de presentar el nuevo disco del trío británico GOGO PENGUIN, al cual el grupo ha decidido titularlo como sí mismo: “GoGo Penguin”, así de simple y directo. Este homónimo quinto disco presenta un enfoque renovador y experimentador para el trayecto que hasta ahora venía desarrollando el colectivo de Nick Blacka [contrabajo], Rob Turner [batería] y Chris Illingworth [piano]. El disco en cuestión fue publicado por el sello Blue Note, en cooperación con Decca Records el pasado mes de junio, tanto en CD como en doble vinilo. El formato de vinilo viene en color negro y en color transparente. Básicamente, lo que hace el trío en el disco que ahora comentamos es ahondar en su línea de trabajo de jazz vanguardista etéreo, contemplativo y plagado de sugerentes enfoques temáticos. Los estudios The Chairworks, 80 Hertz Studios y Calyx Matsering fueron utilizados sucesivamente para los procesos de grabación, mezcla y masterización del nuevo material que conforma “GoGo Penguin”.


Abre el disco ‘1_#’, pieza que dura apenas dos minutos y pico: su estructura consiste en una sutil expansión de un clima minimalista guiado por espartanas escalas de piano sobre un trasfondo de efectos de sonidos marinos. De este modo, se abre camino a ‘Atomised’, un tema excelso que exhibe una vivacidad contagiosa y llamativa, la misma que se nutre cabalmente de la combinación de las mágicas oleadas del piano y el colorido discreto del contrabajo que, de manera efectiva, llena espacios signados por los cimientos rítmicos de la batería. A mitad de camino, el desarrollo temático vira hacia una aureola contemplativa aunque sin perder el predominio de los extrovertido. La exuberancia inaugural ha sido reemplazada por una sobria campechanía. ‘Signal In The Noise’ – uno de los momentos culminantes del disco, y de paso, su pieza más extensa con sus 6 minutos de duración – ofrece una vibración un poco más sofisticada, con una batería dispuesta a ocupar una posición un poco más protagónica dentro del armazón grupal. La línea de trabajo del piano ejerce una soltura más contundente, logrando así marcar el esquema musical creado para la ocasión con un fulgor renovador. Poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto y medio, el tema asume un talante aún más señorial, siendo así que la complejidad propia del momento es manejada con ese gusto por las texturas tan propio de la banda. Suntuosidad al estilo de una cruza entre BLUE CRANES y JIZUE. ‘Open’ opera con la herencia inmediata de la pieza precedente y, usando un groove similar, le da una remodelación etérea tanto en la articulación del sofisticado entramado entre batería y contrabajo como en las florituras temáticas del piano. Parece ser que el cénit cálidamente luminoso del tercer tema del álbum se niega a desvanecerse todavía. Cuando llega el turno de ‘F Maj Pixie’, el trío se dispone a explorar un lirismo cristalino y acogedor, arropado por un aura romántica mientras elabora un esquema impresionista. Los aires del nu-jazz son predominantes en el arreglo general del swing sobre el que se articula el desarrollo temático, y dichos aires s intensifican en la coda signada por un clima grisáceamente lánguido que, en cierto modo, raya con lo cósmico. ‘Kora’, por su parte, tiende puentes entre las dos piezas precedentes, como haciendo gráciles malabares sobre la línea que separa al último resplandor del sol de atardecer de las primeras nubes oscuras que traen a la inminente noche. Otro cénit del álbum, un tema realmente hermoso y cautivador.


Cuando ya tenemos la certeza de que el grupo ha puesto todas sus cartas musicales sobre la mesa, la dupla de ‘Totem’ y ‘Embers’ sirve para que se siga explorando en atmósferas y grooves con la elegancia esencial que caracteriza al trío. El primero de estos temas mencionados construye de a pocos un ambiente ligero y jovial tras un prólogo minimalista y tentativo. Una vez instalado el cuerpo central, la incandescencia sonora brilla con altiva agilidad. En cuanto al segundo de ellos, sirve para que el trío dé una nueva vuelta de tuerca a su faceta más introspectiva. El tenor crepuscular del hilo temático es bastante sugerente para concretar la idea con total cabalidad. ‘To The Nth’ básicamente sigue la onda de ‘Kora’, pero con una actitud un poco más vivaz y una tonalidad más expresionista. Bajo el elocuente título de ‘Don’t Go’ aparece la pieza encargada de cerrar el álbum: su esquema sonoro se centra en una atmósfera cósmica bastante ensoñadora, dejando que los teclados se apoderen de todos los espacios (salvo algunas puntuaciones muy sutiles de contrabajo). Una manera muy cordial y discreta de cerrar el trayecto de este bellísimo álbum que es “GoGo Penguin”: la gente de GOGO PENGUIN se ha lucido a lo grande una vez más, y con ello, ha logrado reforzar aún más su posición elevada dentro de la élite del jazz vanguardista del momento. Muy recomendable este disco, claro que sí. 


Muestras de “GoGo Penguin”.-

Tuesday, December 01, 2020

Figuras y siluetas de la gloriosa resurrección avant-progresiva de AKSAK MABOUL



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace enormemente poder hablar en tiempo presente de esa entidad musical belga llamada AKSAK MABOUL, la cual, bajo el liderazgo del teclista-vientista-percusionista Marc Hollander, fue una de las figuras predominantes dentro de la persistencia del rock progresivo vanguardista (mal llamado rock-in-opposition) en la Europa Continental a fines de los 70s. Decíamos que hablamos de esta entidad en tiempo presente porque el grupo, ahora centrado en torno al dúo de Hollander y Véronique Vincent (otrora vocalista de THE HONEYMOON KILLERS), ha resucitado con fuerza hasta el punto de tener un disco nuevo en su currículum: “Figures”, publicado en doble CD y en el blog de Bandcamp de la banda el pasado 22 de mayo. Poco después se concretó la edición en doble vinilo por vía del sello de Hollander Crammed Discs, al igual que el doble CD. En total, el material ocupa un espacio de 75 ½ minutos. “Figures” contiene una copiosa cantidad de 22 piezas: hay figuras sónicas de todos los colores y expansiones en el repertorio de este disco, desde miniaturas de menos de medio minuto (hasta un cuarto de minuto) hasta otras piezas más desarrolladas que oscilan entre los espacios de 4 ¼ minutos y 8 ½ minutos. La principal conexión de este disco con la primera etapa de AKSAK MABOUL es con el primer disco “Onze Danses Pour Combattre La Migraine” (1977), aunque hay mucho más que un ejercicio de nostalgia calculada aquí. De hecho, estos resucitados AKSAK MABOUL adoptan modismos y trucos del jazz contemporáneo, el avant-prog de las dos últimas décadas (a veces hallamos confluencias con grandes nombres como RASCAL REPORTERS y THINKING PLAGUE), el jazz-prog, retorcimientos Zappianos y pop psicodélico a través del exhaustivo repertorio de este álbum. En concreto, los reformados AKSAK MABOUL conforman un quinteto nuclear que se completa con Faustine Hollander [bajo, guitarras acústica de 12 cuerdas y eléctrica, y voz], Lucien Fraipont [guitarras] y Erik Heestermans [batería y percusiones]. La lista de colaboradores es larga e incluye varios nombres insignes dentro de la amplia tradición del rock experimental: Michel Berckmans (fagot), Steven Brown (voz), Fred Frith (viola y guitarra), Julien Gasc (voz y sintetizador), Audrey Ginestet (coros y grabaciones de campo), Benjamin Glibert (guitarra y coros), Jordi Grognard (clarinete, clarinete bajo y flauta), Martin Méreau (batería, vibráfono y percusión), Jean-François Jones Jacob (tabla), Martin Méreau (batería, percusión y vibráfono) y Sebastiaan Van den Branden (guitarra y percusión). Sí, hemos detectado en esta nutrida lista a ilustres veteranos asociados a UNIVERS ZERO, HENRY COW y MACHINE MASS TRIO. El propio Marc Hollander, aparte de dedicarse a sus aportes habituales de teclados, clarinete, clarinete bajo y saxofón alto, también tocó ocasionalmente el bajo, la guitarra y algunas percusiones. La grabación de todo este material contenido en “Figures” tomó bastante tiempo, y además se extendió en varios estudios: Maboul Manor, Les Ateliers Claus, Pyranide y Mont De Piété. El ulterior proceso de masterización tuvo lugar en el estudio parisino de La Source Mastering. Bueno, vayamos ahora al repertorio mismo de este doble álbum, ¿vale? 


Hay figuras sónicas de todos los colores y expansiones en el repertorio de este disco, desde miniaturas de menos de medio minuto hasta otras piezas más desarrolladas que oscilan entre los espacios de 4 ¼ minutos y 8 ½ minutos. De hecho, la pieza de cierre es la más extensa. Todo comienza con la dupla de ‘Among The Naeporu’ y ‘C’est Charles’, la primera, una miniatura colorida y ágil donde se da un contrapunto entre el teclado y el clarinete, la segunda, una canción psicodélica que se sitúa a medio camino entre el nu-jazz y una modalidad sombría de Canterbury. La caja de ritmos aporta un aire mecanizado al asunto mientras que las florituras de piano eléctrico crean un recursos de exquisitez; el canto asume todo el tiempo un aura de majestuoso misterio. ‘Taciturne’ cumple con la función de hacer un viraje hacia un entramado y una atmósfera guiados hacia lo extrovertido y lo grácil, siendo así que el agradable desarrollo temático va transitando desde expresividades razonablemente contenidas hasta otras un poco más robustas. Cuando el canto entra a tallar, la trama musical se complica hasta abrirse a desafiantes juegos disonantes que tienen algo de Zappiano. Un temazo que se erige como el primer cénit del álbum. No fue nada taciturna esta canción a despecho de su título, pero sí lo es un poco ‘Silhouettes’, además de un poco distante y ceremoniosa. Tras el ímpetu fulguroso de ‘Taciturne’, el ensamble de AKSAK MABOUL nos regaló un retrato sonoro de climas noctámbulos que parecen esconder algo inescrutable tras su manto oscuro. ‘True, False, Fictive’ es básicamente una pieza solista de piano apoyada sobre un trasfondo de conversaciones en un bar, pero un extraño viraje sutilmente denso en el tramo final anuncia el arribo de ‘Histoires De Fous’, una canción alegre que de inmediato despeja toda niebla densa que amenazaba con inundar el ambiente para explayarse sobre un groove animado. A través de la pretendida apariencia de inocencia popera que parece imponerse a través del desarrollo temático se muestra un aura traviesa a través de la cual se entrevé una espiritualidad galantemente insolente. Al final, algo parece estar difuminándose cuando la coda proyecta un breve recurso de indescifrable languidez. Un dinamismo muy bien logrado el de esta canción. ‘Sophie La Bévue’ es una breve balada jazzera con piano, armonio y voz, muy ceremoniosa, muy encerrada en torno a su propia delicadeza expresiva.
 
‘Formerly Known As Défilé’ es un colorido viaje instrumental donde el sereno vitalismo generado por la deliciosa amalgama de teclados y vientos se alimenta adecuadamente del swing sintético de la caja de ritmos. Los ulteriores ornamentos de guitarra ayudan a acrecentar el vigor expresivo en curso. Tal vez es nuestro instrumental favorito de todo el álbum. ‘How Should One Read A Book?’, por otro lado, es un ejercicio de dadaísmo puro donde la táctica del caos destructivo es empleada efímeramente como un inteligente truco disruptivo. ‘Spleenétique’ sigue en buena medida la senda de intrigante y misteriosa vivacidad de ‘Histoires De Fous’, pero con una estructuración más ambiciosa respecto a las modalidades progresivas que se dan respecto a la ingeniería rítmica y las variantes de ambiente. Sin duda, aquí hallamos confluencias con la línea de trabajo de THINKING PLAGUE, y también percibimos algunas vibraciones cósmicas en ciertos fraseos de guitarra que dirigen lo pasajes más tensos de esta estupenda canción. Otro momento culminante del disco, no cabe duda. ‘Sgraffites’ es un collage futurista y arcano que tiene algo de Lynchiano (a lo Eraserhead), semejante a los artificios deconstructivos de HENRY COW durante su etapa 74-75. ‘The Untranslatable’ es la pieza de minuto y medio que se encarga de abrir el segundo volumen de “Figures”. En lo poco que dura ocurre mucho: primero hay un preludio sereno de carácter impresionista, y luego hay una proyección electrónica afín al patrón de HARMONIA… y el gancho de este último momento dura demasiado poco porque hay que abrir campo a la dupla de ‘Retour Chez A.’ y ‘Dramuscule’. El primero de estos temas mencionados sigue explorando el perfil más ligero del ensamble; el motif es amable y grácil, aunque no exento de algunos momentos un poco más grisáceos que aportan un interesante recurso de variedad al asunto. La adición del violín en los últimos momentos añade un color muy especial a la paleta sonora integral. Por su parte, ‘Dramuscule’ establece un extravagante ejercicio de tecno-pop discotequero donde el canto es reemplazado por un diálogo y los vientos ocupan el rol protagónico dentro del armazón instrumental. ¿Puede alguien imaginarse una canción del primer álbum de SOFT CELL que recibe un tratamiento deconstructivo de parte de una asociación de músicos de CLUSTER y ART BEARS? Pues así es la cosa. De paso, es muy simpática la inserción de la línea en español “Los sueños, sueños son” en medio del diálogo.



‘Excerpt From Uccellini’ exhibe un minúsculo ejercicio de tensiones enclavadas entre golpes percusivos asertivos y psicodélicos armazones de teclado. Por su parte, ‘Un Caïd’ es otro ejercicio de pop extrovertido e inteligentemente sofisticado. ‘Martial Arts For Boys’, ‘Un Certain M.’ e ‘Ins Bleistiftgebiet’ conforman una cadena de piezas breves que transitan de lo dadaísta a lo surrealista con matices sombríos, y de allí a lo celestial con afinidades krautrockeras. ‘Fatrasie Pulvérisée’ es una canción sobria y serena que ostenta algunos indicios de jovialidad en ciertos arreglos de clarinete y teclado. ‘Qu’est-ce Que C’est “Mot”?’ es otra pieza en clave de balada jazzera, con un matiz satírico bastante acentuado. Como dijimos en el primer párrafo de la presente reseña, ‘Tout A Une Fin’ es el tema más extenso del disco y también es el que le da cierre. El cariz recurrente de su núcleo temático es ostensiblemente grisáceo y el groove a medio tiempo permite que la patente espiritualidad inquietante inherente al mismo se explaye con señorial resolución. Los múltiples teclados utilizados aquí arman un colorido ambicioso que llega a un nivel de crescendo envolvente y contundente mientras la pieza se aproxima a su final. Un soliloquio acompaña a esta acción postrera a fin de darle un raíz solemne al epílogo. Todo esto fue el catálogo de “Figures”, el disco que magníficamente nos devuelve a AKSAK MABOUL a la línea de frente de la vanguardia musical del nuevo milenio. Este retorno a la escena fonográfica es muy aplaudido por nosotros, así como lo ha estado siendo desde hace varios meses en diversas redes dedicadas a la difusión del rock progresivo y experimental. ¡Miles de millones de gracias por resucitar este enclave de exquisita y atemporal vanguardia, gente de AKSAK MABOUL!
 
 
Muestras de “Figures”.-
Taciturne: https://aksakmaboul.bandcamp.com/track/taciturne
Histoires De Fous: https://aksakmaboul.bandcamp.com/track/histoires-de-fous
Formerly Known As Défilé: https://aksakmaboul.bandcamp.com/track/formerly-known-as-d-fil
Spleenétique: https://aksakmaboul.bandcamp.com/track/spleen-tique
Tout A Une Fin:
https://aksakmaboul.bandcamp.com/track/tout-a-une-fin-2


Saturday, November 28, 2020

KANSAS y la persistencia de su presencia dentro del escenario progresivo actual



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión tenemos el enorme gusto de presentar el nuevo trabajo de la veterana y robustamente vigente banda estadounidense KANSAS, el cual se titula “The Absence Of Presence”. El grupo sigue adelante con el empuje creativo conquistado en el disco precedente “The Prelude Implicit”, de hace 4 años atrás, pero esta vez con un vigor más pronunciado dentro del planteamiento sonoro general. La formación del ahora septeto es casi la misma que gestó el mencionado disco con la permanencia de Phil Ehart [batería y percusión], Rich Williams [guitarras eléctricas y acústica], Billy Greer [bajo y voz], Ronnie Platt [voz], David Ragsdale [violines y coros] y Zak Rizvi [guitarras eléctricas], pero ahora el teclista Tom Brislin reemplaza a David Manion. A él le conocemos como integrante ocasional de RENAISSANCE, YES y CAMEL, cofundador del proyecto THE SEA WITHIN, entre otras cosas. No solo trae Brislin su virtuosismo y visión sofisticada del rock a esta legendaria banda, sino que también compone él solo cuatro de los nueve temas incluidos en este disco, y por si esto fuera poco, hasta asume el rol de vocalista principal en uno de éstos (además de hacer coros en otras canciones). Con un repertorio que ocupa un espacio total de poco menos de 47 minutos y medio, “The Absence Of Presence” salió al mercado a mediados del pasado mes de julio por vía del sello alemán Inside Out Music en asociación con Sony Music, tanto en CD como en ediciones especiales de vinilo (azul, verde o lila), además de CD con Blu-ray y un formato que incluye entrevistas a los miembros de la banda. Al igual que con el disco precedente, Rizvi se hizo cargo de la producción principal de la banda junto con las adicionales labores de coproducción asumidas por los eternos Ehart y Williams. Veamos ahora los detalles específicamente musicales del disco. 


Durando poco más de 8 ¼ minutos, la pieza homónima abre el álbum con un despliegue de vitalismo expresionista que se mueve cómodamente en la senda del paradigma prog-sinfónico. En sí mismo, el groove de la canción es más solemne que intrépido, pero exhibe una convincente garra rockera a través de la conexión de diversos pasajes que transitan entre lo rápido y lo lento, utilizando a veces algunos tempos complejos, y también abriendo campo a un efectivo interludio en clave hard-rockera (casi a lo URIAH HEEP) con variantes Emersonianas. Con algunos ornamentos orquestales de teclado y las estratégicamente ubicadas intervenciones del violín, el esquema grupal se siente rico en matices a lo largo del camino con impecable consistencia, lo cual repercute muy positivamente en la elaboración de un hermoso clímax epilogar. Un gran inicio de álbum, sin duda, un clímax de entrada. ‘Throwing Mountains’ sigue a continuación con la misión de jugar con un medio tiempo mientras desarrolla un foco temático marcado por un gancho señorial y ceremonioso; de esta manera, el punche dominante de la canción asume una majestuosidad serena que ayuda al nervio sonoro a desarrollarse con claridad melódica. La pomposidad de talante orquestal que entra a tallar para abrir la puerta al intermedio instrumental es algo propio del paradigma de KANSAS, mientras que los dos solos sucesivos de guitarra arrastran ese empuje a la par que guían el camino de regreso al motif central. El gran impacto inicial sigue vigente en este momento. ‘Jets Overhead’ es una semi-balada penetrada por una calidez luminosa que, desde su propia aureola de constricción, permite que las oleadas de las guitarras se asienten con gracilidad mientras el violín asume un rol particularmente protagónico. Los teclados, desde un segundo plano, se encargan de armar un trasfondo orquestal oportunamente discreto. Con la dupla del instrumental ‘Propulsion’ y la balada ‘Memories Down The Line’, la banda nos brinda un espacio de casi 7 minutos para expansiones sonoras que apuntan hacia algo razonablemente bombástico dentro de la esencia más puramente histórica del sinfonismo propio de KANSAS. El primero de estos temas es vibrante, luciendo orgullosamente sus magníficos centelleos a lo YES-con-ELP, y es así como la última nota sostenida de órgano, mientras se va desvaneciendo, anuncia el arribo de la primera nota de piano con la que habrá de comenzar el siguiente tema. Como dijimos antes, se trata de una balada, siendo así que está signada por una aureola reflexiva que tiene algo de vulnerabilidad. Al principio, es el violín el instrumento protagónico dentro del armazón instrumental general, pero luego son las guitarras las que centralizan el acrecentamiento expresivo con el que termina la canción.   

  

‘Circus Of illusion’ nos muestra al septeto volviendo de lleno a la exploración de su faceta más propiamente extrovertida: un esquema rítmico marchoso, un desarrollo melódico amigable, un uso ingenioso de las diversas armonías y riffs de las dos guitarras, y, como no puede faltar, una irrupción estratégica del violín que aporta un magnetismo majestuoso al elegante nervio rockero en curso. Tampoco puede faltar un viraje de tonalidades en el intermedio que afiance la esencia progresiva de la ingeniería grupal. ‘Animals On The Roof’ instaura, a paso firme, una continuación de los aires extrovertidos y preciosistas que ya disfrutamos en la canción precedente (así como en las dos primeras del repertorio), aunque su peculiaridad está ahora en que el groove armado por la dupla rítmica .tiene una soltura más notoria y una agilidad más fresca. Esto es posible porque el motif principal es más vivaz que en ‘Circus Of illusion’. Eso sí, prestemos atención a un detalle genial que nos toma de sorpresa: alrededor de la frontera del segundo minuto y medio, el grupo apela a un recurso de espléndido colorido cuando arma un intermedio envolvente al estilo de una cruza entre YES y GENTLE GIANT, y aunque el grupo no tarda mucho en volver al cuerpo central, este interludio dejó una pista a seguir para los últimos segundos de la sección epilogar. La secuencia de estas dos canciones tan bombásticas ha significado una importante dosis de frescura para la espiritualidad que se exuda desde esta serie de nuevas ideas musicales creadas por la banda. ‘Never’ es la única composición del álbum donde Platt interviene en la letra. Es la otra balada del álbum, y al igual que ‘Memories Down The Line’, se explaya cabalmente a través de un ambiente de tersa vulnerabilidad. Se abren espacios para sendos solos de violín y de guitarra (uno de los más bellos solos de guitarra del álbum) a fin de que el desarrollo temático adquiera solventes dosis de esplendor y corpulencia dentro del garbo afectado que la ocasión impone. ‘The Song The River Sang’ – la canción donde Brislin hace la voz principal – cierra el álbum, y lo hace como lo que es, el cénit concluyente y apodíctico del mismo. La combinación de músculo, vitalidad y sofisticación influye positivamente en el modo en que el esquema melódico, sostenido por vivaces compases inusuales, va hilando todos sus componentes individuales. Las estrategias de articulación entre el violín y los teclados en el intermedio acogen grácilmente los ecos de todo lo que sucedió anteriormente, y el espíritu sentencioso que marca al epilogo es manejado con un brío rotundo y contundente. El final abrupto acentúa efectistamente la majestuosidad ínsita en este espléndido fin del camino.      

  

Todo esto fue lo que se nos brindó en “The Absence Of Presence” de parte de esta comunidad de KANSAS que da muchos indicios de buena salud creativa en esta nueva etapa de su longeva carrera, una carrera afortunadamente vigente dentro de la escena actual del rock artístico. Tal como señalamos en el primer párrafo de la presente reseña, este álbum nos muestra una garra nueva y acrecentada en los tiempos actuales de KANSAS, por lo que resulta ser, a fin de cuentas, un disco muy digno de la tradición que le precede desde aquella lejana década de los 70s. Toda esta nueva sangre que se ha metido impetuosamente en las venas del organismo de este grupo desde 2015 ha servido para darle un empuje de nueva cosecha a una campiña que preserva su esencia artística de manera coherente y perseverante. 


Muestras de “The Absence Of Presence”.-
The Absence Of Presence: https://www.youtube.com/watch?v=lAkBt5MEp6U
Jets Overhead: https://www.youtube.com/watch?v=uLY4KMirXKA
The Song The River Sang: https://www.youtube.com/watch?v=XaA6bjYI7EE


Thursday, November 26, 2020

La linterna que nos guía a través del río musical póstumo de TOM DONCOURT


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy tenemos el honor de presentar una obra fonográfica muy especial, el disco póstumo del músico estadounidense TOM DONCOURT titulado “Lantern”, el mismo que fue publicado a fines de febrero último. THOMAS CARLTON DONCOURT (su nombre completo) es principalmente conocido en las redes progresivas por haber sido teclista del grupo sinfónico CATHEDRAL, cuyo único álbum del 1978 “Stained Glass Stories” es considerado como un objeto de culto para los melómanos detallistas. Nacido el 10 de diciembre de 1955, dejó este mundo el 20 de marzo del año pasado 2019, pero desde antes de encontrar su fatal y universal destino, estaba trabajando incansablemente en el cultivo de diversas artes, como siempre hizo a lo largo de toda su vida adulta. Claro está, la música era uno de esos intereses, y ya tenía casi terminado el álbum “Lantern”, el cual sirve como testamento definitivo de las exploraciones musicales a las cuales dedicaba su espíritu de aventura. El mismo autor del disco dejó explicado el concepto del disco: “«Lantern» recibe su nombre a partir de una linterna que yo poseía de niño. Esa linterna creaba un mundo móvil y mágico. Yo imaginaba que algún día mi vida sería así, como las dos figuras en la linterna que están sentadas junto a una fogata que nunca se apaga, cerca de un río que fluye sin parar a lo largo de un hermoso lugar. De hecho, he tenido momentos así porque siempre los ando buscando, pero nunca duran, se desvanecen en un tumulto o una distracción, se alejan del fuego, del río y del sol en constante ocaso. Pero la imagen de esa linterna sigue fija en mi mente; pensaba que podría encontrar ese lugar, pero que no podía quedarme allí.” Una bella reflexión sobre el carácter efímero de los pasajes de la vida y la permanencia de nuestras inquietudes y añoranzas. “The Mortal Coil” fue el disco del año 2014 que reseñamos en su momento en este blog [enlace: https://autopoietican.blogspot.com/2015/03/tom-doncourt-en-busqueda-de-la.html], disco publicado de forma autogestionada al igual que otros que llegaron después como “The Moon Will Rise”, “House In The Woods”(2017), “Blacklight” (reedición del 2018 de este disco del 2009 que originalmente fue firmado con el seudónimo FAUVE MUSEUM), y por último, “Lantern”. Además de DONCOURT haciéndose cargo de los mellotrones, el Chamberlin, el órgano, los sintetizadores, algunas percusiones y efectos de sonidos, también aparecen recurrentemente en este álbum Eunice Wobble Wong (canto), Mattias Olsson (batería y percusiones) y Chuck Bernklau (bajo).
 


Revisando el material contenido de “Lantern”, lo primero con que nos topamos es ‘Treetops’, una canción ágil y ensoñadora que suena como un sortilegio festivo. Las texturas de lo teclados y el armazón rítmico siembran una floresta etérea y juguetona para que el canto femenino se pasee grácilmente por sus recovecos con un poético señorío. El intermedio instrumental pasa luego a un tenor ceremonioso antes de que el esquema musical regrese al ambiente inicial, esta vez con una dosis menor de sofisticación. Aquí ha operado una suerte de cruza entre DEAD CAN DANCE y la KATE BUSH de la segunda mitad de los 80s. Luego sigue la canción homónima, la cual comienza con un aura cósmica y misteriosa centrada en solipsistas capas de teclado, hasta que el dueto de voz y piano instaura el motif central. El aura introspectiva que se exuda aquí encuadra cabalmente una espiritualidad contemplativa que se sitúa a medio camino entre la añoranza y la serenidad. Las capas de mellotrón y efectos percusivos que entran a tallar un poco más tarde añaden una majestuosidad un tanto surrealista al asunto, y con ello se logra recuperar el camino de regreso hacia las atmósferas flotantes con las que se había iniciado el álbum. Con la dupla de ‘Invisible Fire’ y ‘Barrier’, DONCOURT y sus socios siguen explorando diversos caminos de refinada expresión musical. El primero de estos temas porta un talante jazz-progresivo con delicados ornamentos psicodélicos: se trata de una semi-balada que no hubiera estorbado para nada en un disco de THE OPIUM CARTEL o de WHITE WILLOW, y, de hecho, no nos hubiera molestado que hubiese durado más, pero es que llega el turno para la segunda de las canciones antes mencionadas. Ésta se centra en explorar la herencia recibida de la canción de apertura, aunque esta vez con una mayor presencia de recursos disonantes en el desarrollo temático y un nervio expresivo heredado de la tercera canción. Así las cosas, el esquema sonoro entra a coquetear seriamente con el avant-prog sin romper con el clima reflexivo que es indeclinablemente predominante en el álbum. Estos dos temas encarnan sendos momentos culminantes del álbum, y lo mismo ha de valer para la quinta canción del repertorio, titulada ‘Constellation Orpheus’. No llegando a completar los 3 minutos y tres cuartos de duración, esta pieza instrumental centrada en la asociación de escalas de piano y capas de mellotrón, con añadidas capas de sintetizador y campanas dentro del armazón sonoro, exhibe un manifiesto de majestuosidad serena y evocadora. Alguien como MIKE OLDFIELD o ANTHONY PHILLIPS hubiese estado orgulloso de componer esta pieza de raigambre pastoral y arquitectura prog-sinfónica... pero no, es del maestro TOM DONCOURT.


‘The Vine’ refleja un viaje por el área del art-pop con elementos tecno-pop, algo así como un híbrido entre el PETER GABRIEL de inicios de los 90s y los OMD clásicos, pero con una estructura melódica misteriosa y sugerente al estilo de KATE BUSH. Interesante idea que también daba para un mayor espacio en la expansión temática. Durando poco más de 6 ½ minutos, ‘Stone’ es la pieza más extensa del disco. Su misión consiste en reelaborar el espíritu general de la canción homónima y trasladarla a una dimensión de mayor fulgor y una más densa fastuosidad. La primera sección contiene un encuadre ingenieril sobre la base de la base rítmica programada, mientras que en una segunda sección, ya desembarazada de ésta, el asunto está ahora en centrarse en las atmósferas a través del uso de capas de teclado que parecen ir desvaneciéndose y reapareciendo. Los ornamentos percusivos que entran a tallar aleatoriamente añaden un aire de mágico ensueño mientras el canto se dedica a exponer una vibraciones inescrutables que parecen brotar de algún lugar recóndito del corazón. Así termina esta pieza, lo cual resulta muy idóneo para que el instrumental ‘Teotihuacan’ pueda iniciar sus exploraciones cósmicas a lo VANGELIS. Los suaves adornos percusivos aportan un delicado matiz tribal al asunto. Los últimos ocho minutos y pico del repertorio están ocupados por la dupla de ‘Lost On Long Island’ y ‘Plasma’, dos canciones muy diferentes entre sí: la primera de ellas es ágil y machacante, mayormente extrovertida y ocasionalmente ornamentada con ambientes sombríos e inquietantes; la segunda de ellas se orienta hacia una combinación de lo grácil y lo introspectivo bajo pautas muy semejantes a varias de las canciones que la precedieron (#1, #3 y #4). Así concluye todo lo que se nos ofrece en “Lantern”, la hermosa exposición de luminosidades musicales variopintas que se articuló como testamento final del maestro TOM DONCOURT. Alzamos una copa de vino al cielo y agradecemos a este señor por haberse despedido del mundo tan a lo grande.

  

Muestras de “Lantern”.-
Barrier: https://tomdoncourt.bandcamp.com/track/barrier
Constellation Orpheus: https://tomdoncourt.bandcamp.com/track/constellation-orpheus
Stone: https://tomdoncourt.bandcamp.com/track/stone