Saturday, December 21, 2019

EIEMEL: vuelos, arrullos y temblores nuevos dentro del paisaje progresivo argentino



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el deleite de presentar a EIEMEL, el proyecto del músico y compositor argentino Ariel Martín Loza: de hecho, no solo nos referimos al proyecto en sí sino a su homónimo disco de debut. Le conocemos de sus días como bajista del grupo LÁQUESIS, al cual ya no pertenece desde hace varios años. El nombre de este proyecto proviene de la transcripción onomatopéyica de las iniciales del propio Ariel Martin Loza en inglés. Siendo compositor de todo el material, Loza también realiza la muy exhaustiva labor de hacerse cargo de los bajos, teclados, algunas guitarras, percusión, programación, arreglos orquestales, voz y coros. Pero también ha contado con las colaboraciones de mucha gente: los guitarristas Federico Silva, Daniel Mistretta y Rodrigo San Martín, los bateristas Iván Louro, Damián Luscher, Álvaro Manzanero y Martín Blengino, además de Yamil Mohadile (trombón y arreglos de bronces), Bruno Lazzarini (trompeta), el ensamble de Las Gaitas Asesinas San Virulais (gaitas), las flautistas Luisina Pérez e Inés Garrocq, y el bandoneísta Ariel Aguilar. Todo lo que aparece aquí, en el repertorio “Eiemel”, es el resultado de la acumulación de inquietudes creativas de Loza, quien tras 25 años de ser integrante de esta y otra banda, halló en sí mismo el empuje para iniciar este proyecto solista a inicios del año 2017, llevando consigo una alforja de canciones marcadas por sus diversas matrices estilísticas. La serie de 14 piezas que forman parte de “Eiemel” fue grabada en los Estudios Penny Lane y SMN Records, pasando luego a los sucesivos procesos de mezcla en los Estudios Orión y de masterización en Astor Mastering Studio. Hay una vasta selección de dibujos que llena las páginas del librito de este disco, siendo casi todas de autoría de Mauro Mussi con la excepción de un dibujo de María Candelaria Loza. El disco tiene una presentación en un empaque normal y otra, de edición limitada, en una caja de madera tallada. Bueno, veamos ahora los detalles del extenso y variopinto repertorio contenido en “Eiemel”, ¿vale?



Loza decidió repartir los 14 temas equitativamente entre dos Capítulos de 7 cada uno. El Capítulo 1 comienza con la dupla de ‘M.o.r.’ y ‘Cénit’, la cual pone bien en claro el tipo de fastuosidad melódica que será predominante en el repertorio. El prólogo ‘M.o.r.’ nos brinda un minuto y tres cuartos de envolventes orquestaciones de teclados y evocadores fraseos de guitarra (algo muy Floydiano) antes de que ‘Cénit’ se explaye en un llamativo ejercicio de estilizados esplendores prog-sinfónicos sobre un esquema rítmico muy ágil. La llamativa luminosidad de la pieza y la vitalidad señorial que signan al bien delineado núcleo temático nos remiten a una cruza entre los paradigmas de YES y de PABLO EL ENTERRADOR. Luego sigue ‘Plan B’, canción marcada por una combinación de gracilidad, elegancia y vibraciones melancólicas: éstas se imponen desde la primera estrofa de la letra – “No recuerdo cuándo fue la última vez / que te vi desde el andén. / Siempre igual, tan fugaz, / No creo que haya ciencia que te pueda descifrar.” Si la pieza anterior brillaba como una mañana de mitad del verano, ésta combina brillo y frescura al modo de las primeras horas de una tarde primaveral. Dentro de una sofisticada ingeniería rítmica que tiene mucho de jazz-rockero, su desarrollo melódico se abre de flor en flor, intensificando su swing básico mientras va progresando la canción. El asunto suena a un híbrido entre las bandas compatriotas JINETES NEGROS y la ya mencionada PABLO EL ENTERRADOR. Cuando llega el turno de ‘Ave De Paso’, Loza y su compañero de turno Álvaro Manzanero gestan una pieza contundente y rotunda que nlos hace recordar esos tiempos en los que el colectivo de LÁQUESIS creaba una propuesta prog-sinfónica plagada de un refinado nervio rockero donde se hacía un leve coqueteo con la faceta melódica del estándar del prog-metal. La claridad de los suntuosos armazones donde se conjugan los aportes de las guitarras y los teclados se mueven orgánicamente sobre la intrincadamente ágil labor de la batería y los bajos. Muy bien aprovechados sus casi 8 ¾ minutos de espacio; se trata de un punto culminante del disco, no nos cabe duda. 


‘Aqueronte’ se adhiere a una robustez sonora muy similar, pero esta vez con una arquitectura musical más concisa. Con letra en inglés, esta canción exhibe un paisaje melódico de talante ensoñador – un poco a lo CAMEL – mientras los arreglos instrumentales en curso hacen un uso mesurado de su musculatura. Los últimos 10 ½ minutos del primer Capítulo están ocupados por ‘Ojalá La Lluvia Te Acercara Hasta Mí’ y ‘Homeless’. La primera de estas piezas, fiel a su nostálgico título, desarrolla un cálido ejercicio de candidez emocional sobre un tempo lento. La guitarra acústica, el piano y las capas orquestales de sintetizador asientan los fundamentos del sendero melódico. Solo en las instancias finales, poco antes del fade-out, el swing se agiliza: algo así como que la mirada del compositor de liberó de la nostalgia inicial y empieza a observar todo con un nuevo talante. Por su parte, ‘Homeless’, lleva más a fondo la espiritualidad serena que ya había signado a la pieza precedente. algo que viene bien con la letra, explícitamente descriptora de las circunstancias de un vagabundo. Una figura que se muestra ante nosotros y que muchas veces optamos por no prestarle atención, pero que guarda dentro de sí un misterio que arropa a su miserable y desvalida coyuntura personal. La pieza encargada de inaugurar el Capítulo 2 se titula ‘Chaotic Laws’, y se caracteriza por establecer una atractiva cruza entre un prog-metal melódico y un jazz-rock grácil con ribetes funky. Este ítem nos recuerda un poco al estándar del maestro JEFF BECK reciclado a través de los filtros de LIQUID TENSION EXPERIMENT y PLANET X... y una vez más, percibimos que no hubiese estado fuera de lugar dentro de un repertorio de LÁQUESIS. El matiz diferenciador, en todo caso, está en que los teclados ocupan un rol prioritario sobre la guitarra en la instauración y el desarrollo de la mayor parte del bloque melódico; una vez dicho eso, que conste que el solo de guitarra final es fenomenal. ‘Mala Sangre’ sigue exacta,mente esta misma línea de trabajo, siendo sí que la abierta focalización predominante en el factor jazz-rockero es facilitado por el papel protagónico que a veces ocupa el bajo. La letra (mayormente hablada) hace un retrato apocalíptico de los niveles de saturación y confusión que abruman al hombre moderno, con unos estribillos que hacen un llamado a la conciencia. 


Con el efusivo título de ‘In Full Swing’, Loza y sus compañeros de viaje (en esta ocasión, Manzanero, Mohadile y Lazzarini) elaboran un hermoso ejercicio de jazz-fusión al estilo de los WEATHER REPORT de la fase 1975-8. Este radical viraje estilístico genera muy buenos resultados, pues la atmósfera creada por los músicos y la organización de los enclaves establecidos por cada instrumento exhiben una fluidez perfecta. Hay un momento en que la interacción entre la guitarra y los bronces produce un efecto entrañable dentro del centro temático. También se lucen bastante esos solos de sintetizador en los que las notas parecen volar etéreamente mientras absorben algo del vigor reinante en la instrumentación global. ‘Parece Que Fue Ayer’ ofrece otro drástivo cambio estilístico, esta vez bajo la forma de una danza céltica. Este ejercicio de rock-fusión (muy a la medida del particular paradigma de MIKE OLDFIELD) cuenta con importantes aportes de flauta y de gaitas mientras que uno de los teclados emula al acordeón; mientras tanto, la combinación de percusiones reales y programadas garantizan que el aire de algarabía de la pieza se sostenga con un esplendor consistente. ‘I’ll Do It All The Same’ es una balada ensoñador que viene muy bien tras todos estos diversos despliegues de extroversión que se articularon en la ilación de las cuatro piezas precedentes. El penúltimo tema del Capítulo y del disco se titula ‘Temblor’ y en su enfoque sinfónico implanta el clímax decisivo dentro del repertorio: dura poco menos de 9 minutos y consta de dos secciones, respectivamente tituladas ‘Hipocentro’ y ‘Epicentro’. Desde el mismo punto de partida, esta pieza impone su robusta pomposidad y su suntuoso dinamismo de variantes de ritmos y atmósferas. Las herencias de los paradigmas de YES y GENESIS son tan vitales como los aires de familia con LÁQUESIS, ÜNDER LINDEN y KARMACANIC a la hora de cuadrar las variadas raíces melódicas que van emergiendo a lo largo de lcamino. ‘Arrullo’ pone el punto final al disco en clave de afectuoso candor: bajo el manto de los arreglos orquestales, la articulación de las escalas de la guitarra acústica y las líneas de flauta encauza el intimista desarrollo temático (muy a lo ANTHONY PHILLIPS). Un final dulcemente emotivo tras la fastuosidad explícita y persistente de ‘Temblor’.


Todo esto es lo que se nos ha ofrecido en “Eiemel”, que, en tanto disco orgánicamente emplazado en su propia unidad heterogénea, exhibe un catálogo de vuelos, arrullos y temblores nuevos dentro del paisaje progresivo argentino. EIEMEL ha gestado uno de los más vibrantes y creativamente eclécticos trabajos del año dentro del contexto del art-rock latinoamericano. 


Thursday, December 19, 2019

El grandioso presagio musical para una nueva etapa de OCTOBER EQUUS



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el infinito placer de presentar el nuevo trabajo discográfico del espléndido ensamble español OCTOBER EQUUS, el cual se titula “Presagios” y fue publicado a mediados de octubre pasado por el sello OctoberXart Records. Como es habitual, este veterano grupo líder de la vanguardia progresiva española se afianza en su muy alta posición dentro de la escena internacional del rock de avanzada; lo ha hecho con cada disco y este caso de “Presagios” no supone una excepción para nada. Eso sí, hay una evolución estilística notoria en el encuadre sonoro creado por la alineación de Ángel Ontalva [guitarra], Víctor Rodríguez [teclados], Amanda Pazos Cosse [bajo], Yolanda Alba Rodríguez [flauta], John Falcone [fagot], Pablo Ortega [cello] y Piotr Talalay [batería]. Se ha introducido un elemento estadounidense y otro ruso dentro de esta etapa del grupo. La cosa es que ahora el grupo explora ambientes, atmósferas y colores musicales más estilizados y majestuosos dentro de su permanente inquietud por explorar y fusionar elementos de los discursos del avant-prog, el chamber-rock y el avant-jazz. La sensibilidad afín a la cámara posmoderna siempre ha sido parte del enfoque estilístico de los OCTOBER EQUUS, pero en esta ocasión, la nueva vitalidad que el ensamble ha acogido para fortalecerse en esta nueva etapa de su carrera fonográfica le ha llevado a trabajar más meticulosamente con esta esfera específica dentro de su caleidoscópica versatilidad sonora. En cuanto a la autoría de los 11 temas que conforman el disco, 6 de ellos fueron compuestos por Ontalva y los 5 restantes, por Rodríguez. El material aquí contenido fue grabado por Pazos y Ontalva en diversas sesiones que tuvieron lugar en el largo lapso entre los años 2012 y 2019; los procesos definitivos de mezcla y masterización fueron realizados por este último en el año 2019. Las pistas de fagot fueron grabadas en los Estudios La Kouadra de Otur, Asturias, bajo el cuidado de Pablo Canalís (bajista y percusionista de SENOGUL); por su parte, las de batería se realizaron en los VSM Studios de Astrakhan, Rusia, en el pasado año 2018. La producción ejecutiva corrió a cargo de Francisco Macías e Ignacio Garcés. Como siempre, el guitarrista Ángel Ontalva se hace cargo de las ilustraciones (siempre impresionantes) y el diseño gráfico que completan el concepto visual del disco. Bueno, repasemos ahora los detalles específicos de su repertorio.



La dupla de ‘Pneuma’ e ‘Intermitencias’ ocupa los 8 primeros minutos del repertorio y ya desde su exposición ante nuestros oídos nos indica los términos bajo los cuales la nueva cruzada musical de OCTOBER EQUUS perfila su curso de acción. ‘Pneuma’ se enfila hacia climas sombríos que se mueven entre lo otoñal y lo brumoso, no persistiendo en algo tétrico ni nada por el estilo, sino más bien apuntando al oscuro misterio de una realidad mística que nos trasciende. Las maderas ocupan un rol prominente en la elaboración del cuerpo central mientras los demás instrumentos se mueven a través de un diálogo cristalinamente refinado. En el caso de ‘Intermitencias’, el asunto comienza con un preludio sobrio y contenido, siendo así que el cuerpo central que ha de emerger poco después se impulsa hacia un sofisticado y ágil ejercicio jazz-progresivo que nos remite a los HENRY COW del primer disco así como a la faceta jazzera del avant-prog contemporáneo (hay hermanamientos con los FIVE-STOREY ENSEMBLE y YUGEN). Las cosas se agitan notoriamente bajo un manto de caleidoscópica tensión cuyo bravo talante se reviste de extravagante señorío. La breve pieza ‘Singular’ – dura poco más de 2 minutos – exhibe un momento de disonante reposo desde el cual el grupo explora las aristas más cálidas de su visión musical, siguiendo muy de cerca el patrón del chamber-rock a lo HENRY COW. A partir de allí emerge ‘Estelas’ con la misión de seguir explotando la veta de sofisticada agilidad iniciada por ‘Intermitencias’ para llevarla hacia una arquitectura más puntualizada. Son ahora las cuerdas quienes ocupan un rol protagónico durante buena parte del desarrollo temático; mientras tanto, la dupla rítmica sostiene con impoluta precisión matemática el desarrollo de todos los matices del desarrollo temático: éste despliega una ingeniosa mezcla de lo grisáceo y lo relajado. 

La dupla de ‘Ceniza’ e ‘Ígneo’ sirve para que el ensamble siga explorando nuevos recursos de agilidad, espesor y exquisita tensión dentro de su ideario musical. En el caso de ‘Ceniza’ tenemos una pieza que dice muchísimas cosas a lo largo de su espacio de menos de 3 minutos. Los alternados roles protagónicos de las maderas, la guitarra y el teclado tienen lugar dentro de un juguetón ajetreo de oleajes trajinados y sacudidas gráciles que nos dan la impresión de estar presenciando un rompecabezas volteándose sobre su propio eje mientras se transforma en una surrealista ingeniería sónica. Un incuestionable cénit del álbum. Por su parte, ‘Ígneo’ comienza con un aura de solemne lobreguez para luego abrir paso a un motif central tan ágil como circunspecto. Con la opulenta labor de la batería y las sobrias bases de los teclados, el ensamble encuentra el foco perfecto para concretar el desarrollo temático. Algunos fraseos de la guitarra nos recuerdan a Fred Frith y a Ray Russell: se dejan sentir a pesar de no salir al frente con aspavientos. Otro cénit del disco. ‘Oculto’, en su espacio de poco menos de dos minutos, proyecta una envolvente y amenazante nebulosidad con ribetes tristes, al modo de un despliegue tormentoso de otoñales nostalgias. Los flotantes enclaves del teclado, el cello y el fagot adquieren vida propia mientras se convierten en algo casi palpable en el aire, y los ornamentos percusivos finales ayudan a reforzar esta sensación. Tras eso, ‘Presagio’ abre una pauta de sigilosas inquietudes introspectivas donde la nostalgia anterior deja el campo abierto para una aureola reflexiva. El swing jazzero armado por la dupla rítmica y el piano permite a los demás instrumentos plasmar sus misteriosas y urgentes impresiones sonoras. A mitad de camino, esta espiritualidad adquiere un ropaje más muscular mientras los guitarreos se vuelven más ásperos y el swing agiliza sus siempre sofisticadas vibraciones. El seco golpe final crea un buen efecto de contundencia al modo de una defensa solipsista del propio fuero interior. ‘Secrag’ es otro mágico rompecabezas orquestado bajo la lógica de lo inescrutable con proyecciones dadaístas: algo así como ZAPPA reorganizando una pequeña partitura perdida de los UNIVERS ZERO de los dos primeros álbumes. 



Los dos últimos temas del repertorio de “Presagios” coinciden en durar poco menos de 5 ¾ minutos: uno se titula ‘Céfiro’, el otro, ‘Sombra’. Conjuntamente, ambas piezas encarnan el epílogo altivo y majestuoso que el álbum merece. ‘Céfiro’ bien puede describirse como la pieza más alegre del álbum en tanto que retoma las aureolas nucleares de los temas #2 y #5 para llevar más lejos la prestancia extrovertida de aquél y darle un enfoque más variado a las suntuosas expresividades que la gente de OCTOBER EQUUS sabe exhibir en sus momentos más centelleantes. Por su parte, ‘Sombra’ despliega un dinamismo sublime donde se cruzan fluidamente los senderos del jazz contemporáneo y del chamber-rock, siendo así que el desarrollo temático oscila naturalmente entre lo sutil y lo expresionista. Cabe destacar la labor mesurada de la dupla rítmica a la hora de sustentar el patentemente sinuoso cuerpo central; de rebote, tenemos aquí el solo de guitarra más excelso del disco, así como el solo de órgano más suntuoso. Todo esto fue lo que se nos brindó en “Presagios”, un disco grandioso y excelso que nos muestra a unos OCTOBER EQUUS muy inspirados a la hora de darle un giro de espléndida renovación a su bien instalado enclave avant-progresivo. No es novedad que el grupo (con sus parciales cambios de alineación) se luzca con cada disco nuevo, pero siempre es agradable que se haga presente continuamente con cada nuevo disco. De lo mejor del año a nivel español, europeo y mundial.


Muestras de “Presagios”.-
Pneuma: https://octoberxart.bandcamp.com/track/pneuma


Monday, December 16, 2019

Segundo viaje de LA BATTERIA



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar el disco “II” de LA BATTERIA, el cual, como lo indica explícitamente el título, es el segundo trabajo fonográfico de la susodicha banda italiana. Este disco fue publicado tanto en CD como en doble vinilo (de color blanco) por el sello Penny Records a inicios de abril último. El cuarteto nuclear de LA BATTERIA está integrado por Emanuele Bultrini [guitarras eléctricas, acústica y clásica, voz], David Nerattini [batería], Paolo Pecorelli [bajos] y Stefano Vicarelli [piano, órganos Hammond C3 y Hammond L100, piano eléctrico Fender Rhodes, Clavinet D6, Mellotron M400, sintetizadores Minimoog Model D, Minimoog Voyager, Polymoog, Modular Synthesizer Dot Com System 66, Prophet 5, Prophet 12, Yamaha DX7, Yamaha CP30, Logan String Melody II, y Korg MS-20, Emulator II, EMS 3000 Vocoder]. El arsenal del teclista tiene suficiente abundancia como para asentar recursos de exuberancia al sonido grupal, mas el grupo decidió contar además con diversos invitados en varios temas de este segundo disco: Mario Caporilli (trompeta), Evandro Dos Reis (voz y cavaquinho), Bruno Paolo Lombardi (flauta), Ernesto Lopez Maturell (congas, bongós y voz), Davide Savarese (voz), Raul Cuervo Scebba (vibráfono, glockenspiel y percusión) y el coro With Us, bajo la dirección de Camilla Di Lorenzo. Como recordamos, LA BATTERIA debutó con su disco homónimo del 2015, exhibiendo una muy atractiva propuesta híbrida de jazz-rock, rock sinfónico y funky con una predominancia de atmósferas y engalanamientos melódicos propios de bandas sonoras de películas y series televisivas de los 60s y los 70s. “II” explota esta misma veta y explora matices más suntuosos y diversos dentro de la misma, lo cual repercute en una creciente intensificación del factor progresivo que late en el seno mismo de esta propuesta ecléctica y explícitamente estilizada. Con esta asociación de integrantes de FONDERIA, I.H.C. y OTTO OHM (un espectro heterogéneo que cubre el prog, el jazz experimental y el art-pop), el bloque humano de LA BATTERIA ha gestado un disco bellísimo y sumamente ameno. Aunque oficialmente se trata de su segundo trabajo de larga duración de estudio, el grupo tiene en su haber un EP titulado “Tossico Amore” y que es la banda sonora de una película, publicado al año siguiente de su disco debut. Bueno, veamos ahora los detalles específicos de “II”.


El primero de ellos se titula idóneamente ‘Prologo’ y dura 4 ¼ minutos, caracterizándose por plasmar un sencillo viaje melódico en clave de sinfonismo moderno donde las bases armónicas y las capas de teclado llevan la batuta dentro del entramado instrumental. Este punto de partida para “II” suena como una cruza entre la faceta más atmosférica de GOBLIN y los CAMEL de fines de los 70s. Con la dupla de ‘Largo’ y ‘Fuga’, el grupo se pone a explorar más a fondo su dinamismo recurrente de jazz-prog melódico, siendo así que el primero de estos temas se mete de lleno en un terreno fusionesco donde las guitarras eléctricas y acústica salen más al frente para el desarrollo temático. Si bien los sintetizadores siguen ocupando buena parte del centro neurálgico (sobre todo, en la muy intensa parte final), el hecho es que el groove armado por el bloque percusivo (real y computarizado) permite al ensamble mostrar una musculatura aumentada. Por su parte, ‘Fuga’ utiliza un estándar barroco como punto de partida para el asentamiento de los cimientos para lo que será un cuerpo central marcado por el jazz-rock con enclave electrónico, algo muy a lo nu-jazz. El uso de arreglos corales falsamente solemnes añade algo de cáustico humor al asunto: es humorístico pero realizado con mucha clase. Con el peculiar título de ‘Monica Vitti’ – tremenda diosa del celuloide italiano – emerge una bella pieza centrada en las pulcras escalas de guitarra acústica que entran en acción tras cuatro golpes parcos de percusión tonal. De todos los instrumentos acompañantes, la flauta y el glockenspiel son los más relevantes a la hora de acentuar el envolvente aroma etéreo que empapa a esta bellísima pieza. Cambiando radicalmente de registro, ‘Dogma’ se caracteriza por desarrollar una polenta rockera convincente, aunque convenientemente estilizada dentro de los patrones jazz-progresivos del ensamble. Los riffs y solos de la guitarra eléctrica hacen sentir su nervio mientras los armazones barrocos de los teclados y el exquisito punche de la dupla rítmica se encargan de completar este efectivo cuadro de sinfonismo sobriamente empapado de vibraciones jazz-rockeras. Acto seguido, ‘Moviola’ se encarga de devolvernos a la alegre gracilidad ya vertida en el segundo tema del álbum, esta vez con un protagonismo más compartido entre la guitarra y el teclado, así como un swing más ágil. Cada pieza es encantadora y mágica en sus propios términos, y esta situación seguirá firme hasta el final del álbum.  

‘Antenna’ sigue una línea de trabajo semejante a la de la pieza precedente pero con un groove más notoriamente sosegado, lo cual permite a los músicos explorar con especial sigilo el gancho propio del motif central. Algunos aires a los WEATHER REPORT de fines de los 70s se notan aquí, así como al legado de FONDERIA (estamos pensando en su álbum “My Grandmother’s Space Suit” del año 2014). ‘Stiletto’, por su parte, inicia otra estrategia de regreso, esta vez al nu-jazz, con el añadido de ciertos climas misteriosos al estilo de los temas de fondo para un thriller, especialmente en los diversos ornamentos de los teclados. Mientras tanto, los fraseos de la guitarra mantienen una aureola sobria, y la dupla rítmica sostiene con firme pulso un groove bastante atractivo. En algún momento, la guitarra se pone a crear unos efectos psicodélicos que anticipan un quiebre deconstructivo... y todo vira hacia un momento de flotante incertidumbre. Tras este momento de misteriosa inquietud, el motif central vuelve para remodelar el colorido con el cual había comenzado la pieza, pero esos trucos psicodélicos entraron para no salir más. Estas dos piezas han instaurado un cénit del álbum. El breve ‘Intermezzo’ – dura poco más de un minuto y cuarto – establece un momento de solaz bajo la guía del piano, siendo así que los suaves aportes de la guitarra, el bajo y el vibráfono acentúan el talante melancólico de la composición. ‘Diva’ es la pieza más extensa del repertorio con sus casi 5 ¾ minutos de duración. Se trata básicamente de un jam centrado en sonoridades space-rockeras bajo un patrón razonablemente emparentado con los de QUANTUM FANTAY e HIDRIA SPACEFOLK, pero con un vitalismo jazz-funky que permite al persistente groove revestirse de un aire distinguido. Con la dupla de ‘Affresco’ y ‘Spirale’, el grupo procura ahondar más y más en su diversidad de recursos sonoros. El primero de estos temas tiene una primera mitad de carácter prog-sinfónico con una espiritualidad nostálgica, derivando en su segunda mitad hacia un dinamismo jazz-progresivo que le permite al motif central adquirir una coloratura nueva. Por su parte, ‘Spirale’ recibe el impacto de ‘Diva’ mientras registra la impugnación de parte de un mayor peso para el nervio jazz-rockero, especialmente en lo referente a la participación de la guitarra eléctrica. 


‘Furfante Amedeo’ reincide en una alegre exhibición de jazz-funk con ribetes fusionescos mientras que ‘Intervallo’ hace una nueva excursión en lo pastoril (parece algo de ANTHONY PHILLIPS o CELESTE). Cuando llega el turno de ‘Romanzo’ tras el relejante intervalo precedente, el grupo arma una matriz musical que mezcla lo caviloso con lo enigmático bajo un embrujo melódico de tenor sinfónico. Una pieza muy bella de la cual hubieran estado muy orgullosos CAMEL o PREMIATA FORNERIA MARCONI de componer, pero el Dios Destino quiso que esta pieza fuese creada por LA BATTERIA. Algunos aires de banda sonora del maestro SERGIO LEONE hay en ciertos arreglos de la guitarra, mientras que los diversos ornamentos de los teclados nos remiten a las líneas de trabajo de LA MASCHERA DI CERA y FINISTERRE. Es tal vez la pieza más grandilocuente del álbum. Con la tríada final de ‘Megalopoli’, ‘Eldorado’ y ‘2170 Ultima Speranza’, el ensamble elabora una clausura decisivamente climática para el disco. ‘Megalopoli’ retoma la dimensión más aguerrida del caleidoscopio sónico del grupo con una sólida confluencia de hard rock y jazz-rock envuelta bajo un ropaje progresivo. En el caso de ‘Eldorado’ tenemos un marchoso ejercicio de jazz-fusion con un realce de las percusiones latinas y una vitalidad comedida en los dibujos melódicos delineados por la guitarra y el teclado. Algo muy al estilo del segundo disco de IL BARICENTRO con algunos toques al estilo de GINO VANELLI, la verdad que sí. El punto final llega con ‘2170 Ultima Speranza’, algo que parece un partitura perdida de las sesiones del disco segundo o tercero de JEAN-MICHEL JARRE y que fue remodelado para hacer un híbrido entre TORTOISE y los TANGERINE DREAM de inicios de los 80s. Claro está, tanto en este tema de cierre como en todos los que hemos escuchado aquí, el estilo de LA BATTERIA se impone por sí mismo en medio de todas las influencias e inspiraciones con las que forja su ideario musical. Lo que hemos disfrutado a lo largo y ancho del repertorio de “II” habla por sí solo como la revelación de uno de los discos más bonitos y refinados dentro de la vanguardia italiana en el año 2019. No nos podemos quejar: han sido casi 68 minutos de música bella desenvuelta en una solvente variedad de esquemas creativos. Un disco muy recomendable, no dudamos lo más mínimo de ello.



Muestras de “II”.-

Saturday, December 14, 2019

Una nueva visita al santuario avant-progresivo de UNIT WAIL



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nos complace hoy presentar el nuevo disco del grupo francés de música avant-progresiva UNIT WAIL, el cual se titula “Égarés” y fue publicado el pasado 12 de noviembre por vía del sello Soleil Mutant: se trata del cuarto álbum de la banda, para ser más precisos. La alineación vigente de UNIT WAIL está conformada por el armazón pentalógico de Philippe Haxaire [batería], Adrian Luna [bajo], Emmanuel Pothier [sintetizadores], Jean-Pierre Soarez [trompeta] y Vincent Sicot-Vantalon [teclados y guitarras]. El guitarrista Frank Fromy, miembro fundador y, en su momento, figura líder de los legendarios SHUB-NIGGURATH, ya ha dejado de ser integrante constante y ahora solamente aparece en un par de temas, el tercero y el noveno. Por su parte, si el nombre del trompetista Jean-Pierre Soarez nos suena de algo es porque él fue uno de los iniciadores de ese gran paradigma del RIO que fue ART ZOYD... y bueno, ahora le tenemos como integrante de una de las más notables bandas avant-progresivas francesas del nuevo milenio. Su presencia es relevante en varios temas de este nuevo álbum, el cual indica una vía de focalizada renovación de las pautas esenciales de la banda a través de la estrategia de acercamientos ocasionales a los discursos del punk-jazz y de la vieja tradición del jazz-fusion de los 70s. De este modo, el apego sistemático del ideario grupal por los climas densos y oscuros asume un aura más grácil, a la par que preserva su obstinada exuberancia repleta de intensidad expresiva y garra electrizante. Ha corrido mucha agua bajo el puente de la vanguardia rockera francesa desde aquel año 2012 en el que los UNIT WAIL publicaron su disco debut “Pangaea Proxima”, y ahora este disco “Égarés” emerge como una confirmación persistente de nuestra sospecha de que este grupo es incapaz de hacer un disco malo. Bueno, vamos más allá del elogio general inicial y nos concentramos en los detalles específicos del disco, ¿vale?

Ocupando un espacio de poco menos de un minuto y tres cuartos, ‘Volte Face’ abre el álbum exponiendo un clima flotante dentro de una atmósfera sigilosamente oscura. Los grooves jazzeros de la batería y las puntualizaciones del bajo y el piano eléctrico asientan un aire de inquieta expectativa, pero al ser tan breve, pasa como si hubiese sido tan solo una pequeña pesadilla. Cuando se abren las puertas para el arribo de ‘Décalage’, el grupo se dispone a establecer un ejercicio de rotundas musculaturas sónicas dentro de las pautas confluyentes de PRESENT, AQSAK MABOUL y los inolvidables NEBELNEST, incluso coqueteando con el punk-jazz en algunas instancias. Ahora tenemos al bajo desplegando variados recursos de vibrante exuberancia mientras los diversos cambios de ambiente y de ritmo se van sucediendo. Hay un gancho raro y, a la vez, efectivo, por lo que nos da la sensación de que tal vez la pieza concluye demasiado pronto, pero bueno, es el turno para la tercera pieza del álbum, que es la que justamente le da título. ‘Égarés’ lleva algunas de las pautas estilísticas de la pieza precedente consigo y las equipa con una consistencia más afilada y un señorío más cimbreante. Comienza ostentando una gracilidad en clave jazz-rockera que apela a una luminosidad misteriosa, para luego enfilarse hacia un territorio más neurótico bajo la guía inicial de una base cósmica de sintetizador. En esta nueva situación,  los aires graves y turbadores del desarrollo temático se encuadran en una ingeniería genuinamente recia mientras la base rítmica y los diversos solos de teclado y de guitarra añaden una sórdida sofisticación al asunto. ‘Vers L’inconnu’ es otra pieza breve que dura poco más de un minuto y medio: las alusiones amenazantes de las bases de teclado son más urgentes que las que signaron a la primera pieza. ‘Les Portes Du Sanctuaire’ se caracteriza por establecer una especie de síntesis entre los temas #2 y #3, aportando una renovadora frescura al bloque instrumental por vía del énfasis de los riffs de la guitarra. Algunos parentescos hay con lo que hicieron los españoles OCTOBER EQUUS en sus discos segundo al cuarto. La densidad sonora se mueve con contagiosa agilidad a lo largo del desarrollo temático, e incluso hay algunas secciones muy orientadas hacia el estándar del jazz-rock de los 70s (aunque siempre con su obligatorio filtro de corte RIO, por supuesto).

‘Dédale’ es una pieza que destila tristeza y amargura dentro de una espiritualidad sombría y tensa. El pasaje prologar dura casi dos minutos y se cetra en sombríos fraseos de teclado ornamentados con retazos perturbadores de guitarra. Una vez instalado el ensamble completo, el  modo en el que el complejo desarrollo temático refleja todos los recovecos de la oscuridad del alma se va modelando a lo largo del camino con diferentes niveles de vibración aguerrida; de hecho, poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto, el grupo desarrolla un pasaje particularmente intenso, impulsado por saltarinas incandescencias. Los aportes de la trompeta son cruciales debido al fulgor chocante que impregnan a sus fraseos agudos. Todo un cénit del álbum... ¡O tal vez su cénit decisivo! Sigue a continuación ‘Rituel’, tema que comienza con una actitud lánguida semejante a la de ‘Dédale’, pero esta vez se trata de algo solemne enmarcado en una solemnidad oscurantista. A medida que avanza el cuerpo temático, la atmósfera general y los ornamentos van adquiriendo crecientes grados de suntuosidad, dándose algunos acercamientos al discurso del avant-jazz en aquellos pasajes con un swing más intenso. Los últimos 16 minutos del repertorio están ocupados por la dupla de ‘Le Sas’ y ‘Le Monde D’en Dessous’. El primero de estos temas mencionados tiene una primera sección articulada en torno a la improbable cruza entre DR. NERVE, WEATHER REPORT y LED BIB: una inaudita y efectiva mezcla de agilidad, neurosis y extroversión. Una segunda sección se enfila hacia una atmósfera más reposada, la cual brinda un paisaje sonoro un tanto ensoñador, aunque no faltan las irrupciones de breves interludios pesados. Ya para el último minuto y cuarto, la garra rockera impone su autoridad por un rato más largo antes de volver al predominante groove ensoñador para el pasaje epilogar. Este último detalle es importante para realzar la dualidad inquietud-introversión que ha signado esencialmente al cuerpo temático. En cuanto a ‘Le Monde D’en Dessous’ (que es el tema más extenso del disco), éste sigue el molde de la segunda y más larga sección de la pieza precedente, pero dándole una sacudida más majestuosa a fin de que la densidad reinante asuma un encanto muy especial. Parece que la idea es que el repertorio concluya de manera explícitamente impactante, sacando provecho del dinamismo sofisticado y distinguido propio del factor jazz-rockero para que la refinada tirantez de la pieza se impulse de una manera sutil y comedido. Algo así como una noche que no quiera mostrar la totalidad íntegra de su manto negro una vez que su halo de misterio ha borrado las últimas huellas del atardecer. Los aportes de la trompeta son cruciales para el apuntalamiento de unas secciones ceremoniosas del cuerpo temático, mientras que el solo de guitarra conduce el denso espesor de la sección final. 

“Égarés” es, tal como reiteramos en referencia al primer párrafo de la presente reseña, un disco pletórico de creatividad donde el personal de UNIT WAIL demuestra la enormidad de su inteligencia artística para darle aires nuevos a los coherentes patrones de su propuesta avant-progresiva. Su discurso adquiere un nuevo brío con este disco que recomendamos al 200%. 


Muestras de “Égarés”.-

Thursday, December 12, 2019

Nueva escalada cósmica de THE MESSTHETICS



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión nos deleitamos en la presentación del más reciente trabajo fonográfico de THE MESSTHETICS, el trío estadounidense de jazz-rock progresivo conformado por el bajista Joe Lally, el baterista Brendan Canty y el guitarrista Anthony Pirog. Este segundo disco se titula “Anthropocosmic Nest” y fue publicado a inicios del pasado mes de setiembre por el sello Dischord Records. Según palabras del propio Pirog, este nuevo disco muestra un carácter más variado y mayor soltura que el primero (disco homónimo del pasado año 2018) pues éste había sido grabado muy poco tiempo después de formado el proyecto, mientras que el nuevo disco recibe el impacto de la energía y el crecimiento desarrollados tras realizar alrededor de 200 conciertos y poner a prueba cada uno de los nuevos temas que lo integran en el motivador contexto de un escenario en vivo. Este disco está diseñado, de por sí, para reflejar el vigor del grupo en el vivaz ambiente de los conciertos pues fue grabado en el lugar de ensayos y con pocas sobremezclas. Es verdad que este disco que tenemos hoy en nuestras manos resulta más versátil que su estupendo primer trabajo, pero ya es hora de ir a los detalles de cada tema que lo integra.



Los 5 primeros minutos del disco están ocupados por ‘Better Wings’ con mucho fuelle, haciendo que la metralla rockera en curso se oriente sólidamente sobre un ritmo machacante. A medio camino entre el vigor del rock duro clásico y la urgencia del no-wave, el asunto se condimenta majestuosamente con un excelso y furioso solo de guitarra a medio camino. Luego sigue la dupla de ‘Drop Foot’ y ‘Section 9’ con la meta de seguir expandiendo los recursos sonoros y la expresividad energética del trío. El primero de estos temas mencionados juega con un frenesí señorial que se despliega a través de una ingeniería rítmica tan ágil como sofisticada. Ahora hay grandes coqueteos con los discursos del prog-metal y del jazz-rock, en no poca medida emparentado con la línea de trabajo de unos MÖRGLBL. En cuanto a ‘Section 9’, el trío se mete más de lleno en el elemento jazz-progresivo con algunos ribetes añadidos de la faceta más serena del math-rock. No es que el trío se haya puesto en plan introspectivo ahora, sino que más bien le ha dado un aire más otoñal a su incesante garra sonora, la cual tiene mucho de expresionista. Esta dupla encarna un primer momentum de “Anthropocosmic Nest”. En poco más de 2 ½ minutos, ‘Scrawler’ el trío hace una recapitulación del aguerrido nervio que signó antes a la pieza de apertura, pero esta vez recogiendo recursos de sofisticación jazz-rockera heredados del tema inmediatamente anterior. La miniatura de menos de ¾ de minuto ‘The Assignment’ opera como un epílogo de radiante caos para ‘Scrawler’, haciendo de la lógica de la deconstrucción algo surrealistamente ameno. De este modo, se abre campo a la emergencia de ‘Pay Dust’, una pieza que se expande aún más hacia las áreas jazz-progresivas y lo hace con la mirada bien abierta hacia dos bandas: la neurosis sistemática del paradigma Crimsoniano y el espíritu bizarro del avant-jazz. Ocurren bastantes cosas en este tema (otro momento climático del álbum), y eso que dura poco menos de 2 ½ minutos.: hubiésemos deseado que durara un poco más, pero es que llega el turno de ‘Pacifica’, una pieza ágil y amable que incorpora recursos del space-rock para darle una vitalidad más fresca a este nuevo ejercicio de expansiones rockeras. Algunas florituras de bajo que emergen a lo largo del camino resultan muy eficaces a la hora de realzar e impulsar ciertos fraseos de la guitarra; resulta algo muy útil para mantener fuertes las vibraciones del sencillo motif central.

‘Because The Mountain Says So’ es la pieza diseñada para explorar la dimensión más reflexiva e introspectiva del versátil ideario musical de la banda. El flujo temático de la pieza va discurriendo con un señorío relajado, siendo así que la dupla rítmica mantiene un pulso y un grabo muy serenos mientras el tema explora diversos niveles de intensidad y elocuencia a lo largo de los 4 ¾ minutos que dura la pieza en cuestión. Esta variante gesta un nuevo cénit del álbum. Con la dupla de ‘Insect Conference’ y ‘La Lontra’, el trio se dispone a volver de lleno a sus tácticas de experimentación y soltura. El primero de estos ítems es una miniatura surrealista y tenebrosa que nos remite al lado más inquieto del avant-prog, pero justamente en las últimas líneas de bajo se dibuja el inicio de ‘La Lontra’, tema que se mueve sobre un compás de 7/8 para elaborar un nuevo ejercicio hibridizador de jazz-rock y prog-metal. Siendo un tema no demasiado largo (no llega a los 3 minutos de duración), deja un impacto de largo plazo en el oyente empático. En sí misma, esta pieza encarna un rotundo contraste frente al clima otoñal de ‘Because The Mountain Says So’, así como un interesante complemento al donaire de los temas #2 y #3. Durando poco más de 6 ½ minutos, ‘Touch Earth Touch Sky’ es el ítem más extenso del repertorio y también el encargado de darle punto final, y lo hace dándole una nueva vuelta de tuerca a la faceta introspectiva de la banda, esta vez con una densidad mucho más pronunciada. Si ‘Because The Mountain Says So’ nos mostraba un esquema sonoro que se hacía eco del hermanamiento entre la mente del contemplador y su entorno, ahora, en ‘Touch Earth Touch Sky’, no se da tanto un hermanamiento como un distanciamiento metafísico; así las cosas, el desarrollo temático parece más inundado de una inescrutable e indescifrable melancolía. Con esta mezcla de punk-jazz y post-rock, THE MESSTHETICS le dan un giro inesperado al final del disco, pero no por ello equivocado: este disco merecía un cierre así de aristocrático. “Anthropocosmic Nest” es un disco repleto de suficientes dosis de versatilidad, vigor y belleza como para mantener en alto el nombre de THE MESSTHETICS dentro de la vanguardia jazz-progresiva del momento a nivel mundial. ¡Recomendado al 100%!


Muestras de “Anthropocosmic Nest”.-


Tuesday, December 10, 2019

MONO: la orgullosa celebración del pasado



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy volvemos nuestra mirada a un grupo al cual hemos dado tribuna varias veces en este blog en ocasiones pasadas: nos referimos a MONO, el veterano y aún vigoroso cuarteto instrumental japonés que desde hace mucho tiempo tiene una posición muy elevada dentro del parnaso internacional vigente del post-rock. El grupo en cuestión publicó a inicios de este año 2019 su álbum “Nowhere Now Here” para iniciar la celebración del vigésimo aniversario de su existencia, y así, con el doble pretexto del nuevo disco y de este aniversario tan especial, el grupo se embarcó en una gira mundial en la que quería demostrar que gozaba de una nueva vitalidad tras la ligera modificación de su formación original. Bueno, ahora que el año está a punto de acabar, culmina este periodo de celebración con la grabación y publicación del EP “Before The Past • Live From Electrical Audio”. Dicho EP contiene grabaciones en directo, desde el estudio Electrical Audio en la gran ciudad estadounidense de Chicago, de dos temas procedentes de su segundo disco “One Step More And You Die” (del año 2002) y uno de su primer álbum “Under The Pipal Tree” (del año 2001). La alineación aquí operante es, por supuesto, la misma de “Nowhere Now Here”: los guitarrista de siempre Takaakira “Taka” Goto y Yoda, la bajista de siempre Tamaki y el baterista Dahm, quien ingresó a la banda el año pasado.


Este breve disco comienza con la pieza más extensa, ‘Com(¿)’, la misma que dura poco más de 16 minutos. Su primera sección se extiende ampliamente sobre un adustamente lánguido tempo en 6/8, el cual aprovecha muy bien la flotante aspereza sónica que tiene lugar cuando los guitarreos empiezan a exponer su vigor expresivo. Así las cosas, se producen interesantes variantes en las bases armónicas, las cuales dejan entrever algo de fulgor en medio de la predominante densidad oscura: es aquí donde la batería intensifica apropiadamente su groove, permitiendo que la llama recién encendida se atice con señorial pulso. Poco antes de cruzar la frontera del séptimo minuto, todo se hunde con escarpada gradualidad en un vacío ensoñador, el cual es solamente el puente hacia otro momento de languidez reflexiva. Finalmente, todo explota con una garra contundente y el nuevo brote de fuego se convierte en un sol atormentador y catártico. Mezclando lo furioso y lo celebratorio, los cuatro músicos se hermanan en un ritual exultante alimentado por una visceralidad surrealista. El ocaso final mantiene esa visceralidad con efusividad climática. ‘L’America’ es un ejercicio de serenidad melancólica sustentada sobre un sencillo motif armado por las gentilmente parcas escalas armónicas de las dos guitarras. Todo concluye con ‘Halo’, que bien puede definirse como la primera expresión madura del esplendor envolvente y etéreo que MONO convirtió pronto en marca de la casa. Esta pieza penúltima del disco “One Step More And You Die” recibe en esta nueva versión un tratamiento muy respetuoso del arreglo original pero con un poco más de punche. La vitalidad conmovedora motivada por los flotantes y neuróticos rasgueos de una de las guitarras halla un fuerte mástil donde atarse en el barco de los otros tres instrumentos, quienes se encargan de dirigir la navegación sonora a paso firme. El compás es lento pero su pulso es lo suficientemente enérgico como para permitir a la pieza exhibir toda su fuerza de carácter esencial. El último minuto y medio está focalizado en el retorno a la calma inicial para dejarse abrazar por el oscuro manto del crepúsculo: el halo desapareció pero dejó una huella a ser repetida en el sueño nocturno.

“Before The Past • Live From Electrical Audio” es la prueba indudable de que MONO sigue siendo una fuerza incombustible dentro del gran escenario universal del post-rock. En todo caso, aquí ha habido un ejercicio de vuelta a las raíces con el impulso del nuevo vigor que el grupo ha adquirido a lo largo del año 2019 y desde fines del año anterior. Un disco que suena así de consistente dentro de un contexto en directo nos inspira mucha fe en que todavía quedan bastantes bosques por sembrar en el cosmos musical de MONO. De hecho, a mediados de este mismo mes de diciembre (o sea, en pocos días), MONO publicará un EP en colaboración con la guitarrista inglesa A.A. WILLIAMS, el cual se titulará “Exit In Darkness”, por lo que la celebración de porcelana de MONO siguen siendo objeto de celebración. Eso ya lo veremos en otro momento; por ahora, disfrutemos de la novedad de este EP como lo que es, una ofrenda melómana de exquisita factura basada en una no menos exquisita musculatura.


Muestra de “Before The Past • Live From Electrical Audio”.-

Sunday, December 08, 2019

Un nuevo paso adelante para EVELINE’S DUST



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar el tercer trabajo fonográfico del grupo italiano EVELINE’S DUST, el cual tiene el lacónico título de “K.”: su portada también es parca, un gran fondo negro para la letra en color rojo. El disco en cuestión fue publicado en CD por el sello inglés Giant Electric Pea (sí, el mismo sello de los legendarios IQ) a inicios del pasado mes de abril. También hubo una edición independiente y limitada en vinilo. El cuarteto de Nicola Pedreschi [teclados y voz], Lorenzo Gherarducci [guitarras], Marco Carloni [bajo] y Angelo Carmignani [batería] recibe las asistencias ocasionales de Lorenza Catricalà a la voz, de Nicolo Zappavigna al violoncello, y de Federico Avella a la flauta y el saxo. Este disco es una obra conceptual que gira en torno a la dramática historia de una joven mujer que está inevitablemente condenada por una terrible enfermedad, siendo así que la secuencia de las canciones que integran el repertorio se corresponden con las diferentes personas que la visitan: familiares, amistades, exparejas sentimentales, y alguna que otra persona a la que conoció brevemente. En cuanto a lo estrictamente musical, “K” sigue hasta cierto punto los pasos del álbum predecesor “The Painkeeper” pero con un enfoque más compacto en lo concerniente a la expresividad de los aspectos más robustos de la visión prog-sinfónica de la banda. La gente de  EVELINE’S DUST realmente se ha lucido en la creación y subsiguientes arreglos de este nuevo material: el cuarteto ha dado un gran paso nuevo hacia adelante en el camino evolutivo de su sinfonismo moderno y versátil. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio mismo, ¿vale?  


Con la dupla inicial de ‘A New Beginning’ y ‘Fierce Fear Family’, tenemos 10 ½ minutos de estupenda plenitud progresiva en los que el grupo nos muestra claramente cuáles son sus coordenadas de creatividad musical. ‘A New Beginning’ comienza con un prólogo de talante sigiloso marcado por la combinación de síncopas de teclado marcadamente cibernéticas y un canto suave... hasta que irrumpe con toda su fuerza el bloque instrumentista y nos topamos con un fabuloso ejercicio de vitalismo prog-sinfónico con matices jazz-rockeros. El complejo compás y el sofisticado entramado melódico se enriquecen notablemente con sendos solos brillantes de sintetizador y de guitarra. Mientras tanto, dentro del esquema general de la pieza, se van alternando pasajes extrovertidos con otros constreñidos. ‘Fierce Fear Family’, por su parte, decide preservar el flujo de grooves sofisticados que se sostiene sobre la confluencia de sinfonismo y jazz-prog, incluso dinamizarla con una intensidad más notoria al poner más énfasis en el segundo de estos elementos. Siendo la energía expresiva más suntuosa a nivel general, los pasajes más rockeros nos remiten a una encrucijada entre KARMACANIC y PORCUPINE TREE. Como la canción tiene un gancho patente en medio de su razonable fastuosidad progresiva, sus poco más de 4 ½ minutos se sienten demasiado veloces de pasar. ‘Hope’, pieza que dura 9 minutos, se explaya a través de una variedad de recursos estilísticos que justifica muy bien la expansión de su estructura multitemática. Todo empieza con un tenor reflexivo que coquetea con lo pastoril, un poco al modo de los GENESIS y los PFM de los viejos tiempos, aunque con un enfoque más moderno al estilo de unos FINISTERRE. Más adelante, las cosas drásticamente a un encuadre ágil y vivaz que nos remite a parentescos con ACCORDO DEI CONTRARI, THE FLOWER KINGS y ECHOLYN: el armazón de los tránsitos continuos de lo sinfónico a lo jazz-progresivo y viceversa está muy bien delineado a partir de la ingeniería melódica en curso. El epílogo repite el clima y la base melódica del prólogo tras un parón dramático de las largas secciones extrovertidas. Si las dos primeras canciones instalaron un culmen de expresividad versátil dentro del patrón progresivo, la tercera instaura un clímax decisivo. El cuarto tema del disco se titula igual que el mismo: ‘K.’ se caracteriza por darle un giro modernista (al modo de unos RADIOHEAD empapados por los PORCUPINE TREE de los dos últimos discos y por LEPROUS) al sonido grupal. Tenemos aquí una canción más asequible que cualquiera de las tres anteriores, incluso portando algo del encanto del pop-rock emo, pero en el neurótico solo de guitarra del intermedio y los coqueteos con el prog-metal que se dan durante su clímax final se siente lo netamente progresivo que hay en su estructura compositiva. 

   

El cuarto tema del disco se titula igual que el mismo: ‘K.’ se caracteriza por darle un giro modernista (al modo de unos RADIOHEAD empapados por los PORCUPINE TREE de los dos últimos discos y por LEPROUS) al sonido grupal. Tenemos aquí una canción más asequible que cualquiera de las tres anteriores, incluso portando algo del encanto del pop-rock emo, pero en el neurótico solo de guitarra del intermedio y los coqueteos con el prog-metal que se dan durante su clímax final se siente lo netamente progresivo que hay en su estructura compositiva. ‘Lost In A Lullaby’ es básicamente una semibalada durante la mayor parte de su estructura temática, creando un interesante puente entre los GENESIS de fines de los 70s y los PORCUPINE TREE del nuevo milenio. Para la parte final, el motif central se enriquece mediante el empuje dado por una intensificación del swing: termina a lo grande sin perder su fulgor emocional. ‘Faintly Falling’ ahonda sesudamente en el esquema de balada, creando una contraparte de intimismo frente a la luminosidad de la canción precedente. El turno de la primera voz recae exclusivamente en Lorenza Catricalà, y justamente las intervenciones del cello en el trasfondo de las bases de teclado operan como un eficaz contrapunto de grácil gravedad para la urgente agudeza del canto, logrando así ahondar en la esencia introspectiva del esquema melódico en curso. ‘Rain Over Gentle Travellers’, que dura poco más de 9 ½ minutos, resulta ser el ítem más extenso del disco, y también es el que la da broche final. Haciéndose eco del dramatismo explícito que se ha venido marcando desde el arribo de ‘K.’, la canción comienza con la dirección de la dupla de voz y piano a través de un ambiente triste y reflexivo. Poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto, el esquema sonoro se intensifica hasta llegar a un punto de etérea luminosidad cuya potencial garra rockera es explotada por el grupo con la debida mesura. Ahora la canción ha pasado al lado extrovertido pero su vigor se mantiene controlado: hay una soltura más explícita en la labor de la dupla rítmica que en los recovecos melódicos de los que se hacen cargo las guitarras y los teclados. Más adelante, este espacio abierto al fulgor progresivo se diversifica sobre un swing más sutil, lo cual ayuda mucho a expandir el factor jazz-rockero. Dentro de este nuevo encuadre sonoro, se abre espacio para un evocador solo de guitarra que se enfila a mitad de camino entre lo Hackettiano y el paradigma del maestro Steve Morse; las alternancias de matices y florituras están genialmente estructuradas. De este modo, se nos introduce al último minuto de la pieza, la cual se enfila hacia una ceremoniosidad amable, no ajena al paradigma Genesiano-Marillionesco.   



En poco menos de tres cuartos de hora, el personal de EVELINE’S DUST nos ha brindado un consistente y emotivo catálogo de canciones. “K.” es un testimonio claro y rotundo del estado de gracia creativa en que estaban absortos los Sres. Pedreschi, Gherarducci, Carloni y Carmignani mientras diseñaban y delineaban el concepto y la música de este disco. Un trabajo muy prolijo que mantiene a EVELINE’S DUST como figura primordial dentro de la más joven generación del rock progresivo italiano.


Muestras de “K.”.-
K.: https://www.youtube.com/watch?v=Bon-_bo3X04
Rain Over Gentle Travellers: https://www.youtube.com/watch?v=1lF9niK3oRI
Hope [en vivo en La Casa di Alex, 13 de abril de 2019]: https://www.youtube.com/watch?v=n1x3JzpWolI