Wednesday, July 06, 2022

El legado perpetuamente abierto de ETERNIDAD

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy exponemos la retrospectiva de un tesoro otrora perdido y ya recuperado del rock sinfónico argentino de los 70s: nos referimos a “Apertura” de ETERNIDAD, grupo de efímera existencia que recibió muy poca atención en su momento, pero que ahora tiene una nueva oportunidad en manos del destino, o más concretamente, en manos del incansable sello connacional Viajero Inmóvil, el cual desarrolló una labor de rescate y reedición física del susodicho disco a mediados de marzo del presente año 2022. La alineación de ETERNIDAD estaba conformada por Daniel Méndez [guitarras acústica y eléctrica, armónica y voz], Roberto Méndez [guitarras eléctrica y acústica, laúd y voz], Claudio Pedra [pianos acústico y eléctrico Fender Rhodes, órgano Hammond, sintetizadores MiniMoog y Roland String, saxo y flauta], Roberto Massarotto [bajo y voz] y Luis Yanes [batería y percusión]. En un par de temas de “Apertura”, el quinteto recibió la asistencia de músicos invitados al bandoneón y a las cuerdas. El disco fue grabado en diversas sesiones que tuvieron lugar en los meses de octubre y noviembre de 1977 en los Estudios Audion, siendo el técnico de grabación Alejandro Franco. El sello Cabal se encargó de la edición original de vinilo en algún momento de las últimas instancias del mismo año 1977. De esta manera, se concretaba el sueño del primer disco para esta banda formada por los hermanos Daniel y Roberto Méndez a mediados de los 70s con el propósito de gestar una propuesta prog-sinfónica abierta a la recepción de varios elementos propios del folk-rock y de la música de cantautor. A pesar de obtener un público de culto y recibir algunas reseñas positivas en la prensa musical de entonces, la gente de ETERNIDAD tuvo que seguir batallando contra viento y marea por hacerse de un lugar destacado dentro de la escena musical. El grupo terminó disolviéndose en el primer tercio de 1979; ya desde poco después de publicado su único álbum, el grupo contaba con el baterista  Daniel Torriggiane en reemplazo de Yanes (quien cambió su vida para meterse de lleno en el ámbito académico de la filosofía y las letras). Bueno, repasemos ahora los detalles del repertorio contenido en “Apertura”.


Abre el álbum el tema titulado ‘Suite: Pensamiento Y Vida’, el cual dura 7 ¾ minutos; esto le convierte precisamente en el más extenso del repertorio. Comenzando con un preludio de piano y sintetizador que sustenta una sobria suntuosidad, luego emerge un cuerpo central de talante reflexivo donde se da una cruza entre los paradigmas de YES, los GENESIS de la etapa 70-71, ESPÍRITU y los SUI GÉNERIS de los dos primeros álbumes. Este despliegue de sinfonismo grácil fuertemente alimentado por una variante sofisticada de folk-rock de cantautor es manejado con buen pulso, dándose un buen equilibrio de las presencias respectivas de los arreglos vocales y el entramado instrumental de fondo. El ágil interludio instrumental que emerge alrededor de la frontera del tercer minuto y medio genera un señorío extra para el cálido fulgor esencial del esquema melódico creado para la ocasión; esto influye decisivamente en el caleidoscopio sonoro que se arma para el resto de la canción. ‘Javier Dejó De Ser Niño’ sigue a continuación para abrir espacios a la exhibición de climas pastorales propios de la tradición de cantautor: con el protagonismo de la dupla de guitarras acústicas y el canto, el apoyo de los teclados se centra principalmente en atmósferas mientras que la dupla rítmica luce algunos trucos efectivos durante su calculadamente constreñida intervención. ‘Cuento De Una Niña’ surge para explorar a conciencia el potencial de vivacidad que el grupo se permite dentro de la ingeniería sónica que ha diseñado para sí. El prólogo signado por el matrimonio de guitarra eléctrica y sintetizador ostenta unas vibraciones festivas muy llamativas que determinan tanto el tenor dinámico del factor pastoral como el despliegue de luminosas tonalidades prog-sinfónicas. Todas las variantes temáticas se van hilando con una cohesión muy bien trabajada, una compacidad rotunda.  Tal vez tenemos aquí el cénit del álbum. ‘Más Cerca Del Horizonte Eterno’ comienza con unos efectos de viento y unas texturas sutiles de sintetizador acompañadas por concisos rasgueos de laúd, siendo así que el cuerpo central irrumpe poco después en un fade-in donde los arreglos corales nos remiten a los dos primeros discos de los legendarios ARCO IRIS. Volviendo de lleno a la esencia del folk-rock de línea pastoral, la banda elabora una palaciega y bucólica balada cuya bien articulada candidez no hubiese estado fuera de lugar en un disco de YES o de LE ORME: los ornamentos de sintetizador y de órgano ayudan a la canción a concretar su proyección más allá del típico estándar del folk-rock... y ojalá hubiese durado un poco más.  


Hay un ahondamiento reflexivo bastante serio en la canción ‘Empezando Por Uno Mismo’ a través del groove ágil que ostenta su estructura musical: su espiritualidad existencialista se hace eco del patrón de la música de cantautor (con armónica incluida), situándose no muy lejos de los años iniciales de SUI GÉNERIS. El clímax rockero conclusivo, guiado por la guitarra eléctrica, eleva el talante reflexivo a una expresividad exultante. ‘Ciudad, Mírame’ es, en buena medida, la última manifestación de fastuosidad sonora planteada por el colectivo. Sin duda, recoge huellas y trazos de las canciones primera y tercera, pero los combina más profundamente con cadencias meditabundas propias del folk-rock. A mitad de camino, primero, bajo la guía del piano y el sintetizador, y luego, con el soporte de un complejo mecanismo armado por la dupla rítmica, el grupo desarrolla un muy vibrante interludio sinfónico que inserta una estampa sonora bastante refinada antes de volver al sendero de interioridad trazado por el motivo central. Para esta ocasión, el bandoneón añade unas texturas muy atractivas. La dupla de las breves canciones ‘Ahora Que Estamos Solos’ y ‘Pausa Para Una Ciudad Que Espía’ se encarga de cerrar el álbum: la primera de ellas sigue, en general, la pauta de la canción #2, mientras que la segunda exhibe un breve bosquejo crepuscular donde se suceden los protagonismos del bandoneón, el violín y el piano. El epílogo idóneo para este disco. En fin, todo esto fue “Apertura”, el manifiesto concreto del legado perpetuamente abierto de ETERNIDAD. Totalmente recomendable esta pieza de colección que nos reabre las puertas a un mundo oculto dentro del gran cosmos progresivo sudamericano de la década de los 70s.




[Un agradecimiento especial a los colaboradores del blog La Nave del Rock Argento por la información adicional sobre la historia del grupo ETERNIDAD. El enlace es éste: https://naveargenta.blogspot.com/2020/10/eternidad-apertura-1977.html]


Monday, July 04, 2022

Leyenda invernal en el ideario progresivo de los noruegos KORNMO


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
En esta ocasión presentamos uno de los discos que más se lucieron dentro de la amplia producción progresiva del pasado año 2021 procedente de Escandinavia. Nos estamos refiriendo a “Fimbulvinter”, tercer álbum del grupo noruego KORNMO, el mismo que fue publicado el 5 de noviembre del susodicho año 2021 por el sello Apollon Records; sabemos que esta reseña es tardía, pero cualesquiera palabras de elogio aquí vertidas son sinceras. Este trío conformado por Odd-Roar Bakken [teclados y guitarras], Nils Larsen [bajo] y Anton J.R. Larsen [batería y percusión] cultiva un prog sinfónico patentemente marcado por añoranzas retro y una espiritualidad contemplativa desde su fundación en la localidad de Trondheim en el año 2015. Nils Larsen es el compositor de la banda y es también su fundador tras haber formado parte del grupo MORILD; el baterista Anton J.R. es su hijo. El año 2017 se publicó el álbum de debut del grupo, el cual se titula “Svartisen”, siendo su sucesor “Vandring” publicado dos años después. En el caso de “Fimbulvinter”, nosotros consideramos que se trata de la obra cumbre de KORNMO hasta el momento. Es un álbum conceptual centrado en el mito del Fimbulvetr o Fimbulvinter, una serie continua y creciente de tres inviernos sin estaciones intermedias que, a su vez, instauran el preámbulo al Ragnarök, que es como se designa al fin del mundo en las diversas mitologías nórdicas. Anton J.R. se hizo cargo de la mezcla y la producción del material grabado para la ocasión, mientras que el mismísimo Jacob Holm-Lupo (WHITE WILLOW, THE OPIUM CARTEL) realizó el ulterior proceso de masterización. Bueno, vayamos ahora a los detalles del repertorio contenido en este disco. 
 

Durando casi 8 ¼ minutos, la pieza homónima indica varios de los esquemas de trabajo a ser plasmados en el álbum como un todo. En efecto, ‘Fimbulvinter’ comienza con una sencilla y relajada secuencia de arpegios de guitarra sobre las cuales se va acomodando un arsenal de sintetizadores y órgano, para que a fin de cuentas, una vez instalado el trío en completa acción, se geste una atmósfera envolvente y dócilmente melancólica. El foco melódico y los arreglos armados por el bloque instrumental se sitúan en la encrucijada perfecta entre el lánguido señorío de los PINK FY de la fase 71-75, la faceta más introvertida del esquema sonoro de los CAMEL de la fase 76-79 y el refinamiento distinguido de los GENESIS de la fase 70-73. Acto seguido, engarzado con el momento final de la pieza inaugural, llega el turno de ‘Jutulhogget’, un tema que comienza desplegando unas vibraciones más primorosas y gráciles. Las bases de los teclados aprovechan el refrescante groove impuesto por la batería en clave de 6/8 para crear una orquestación pomposa a fin de que la guitarra se prepare para explayarse pronto en un solo bastante vitalista. No tardan mucho las cosas en virar hacia una instancia introvertida muy similar a la que marcó a la pieza homónima, pero se trata de un puente hacia una sección fulgurosa en clave folk-progresiva (afín a la línea de trabajo de AGUSA). Esta sección no dura mucho, pero deja un impacto decisivo dentro del esquema general de la pieza, pues, tras otro puente sereno, el grupo refuerza el vitalismo nuevo que ha puesto sobre el tapete. En esta segunda ocasión, el trío se nota aún más vigoroso en su expresividad, aterrizando finalmente en un epílogo tan cautivador como macizo. Un primer cénit del álbum. La primera suite del repertorio se titula ‘Dovre Faller’ y sura 19 minutos y pico; sus secciones se llaman ‘Skandes’, ‘Snohettas Siste Dans’ y ‘Stadial’, respectivamente. Todo comienza con una etérea y solemne espiritualidad solemne para luego girar hacia un ágil dinamismo que permite al trío dar rienda suelta a su particular musculatura. A poco de pasada la frontera del séptimo minuto, unas capas de teclados arman un despliegue de barroquismo que pronto se traduce en una sonata rockera, la misma que dejará una huella para ulteriores proyecciones suntuosas de trío. Los 7 últimos minutos se enfocan en una cruza entre PÄR LINDH PROJECT (etapa 1994-97) y los ÄNGLAGÅRD del segundo álbum para crear un ambiente densamente crepuscular y mágicamente ensoñador. Confesamos que es nuestra suite favorita de las dos.
 
La segunda suite se extiende por un espacio de 26 ¼ minutos y ostenta el título de ‘Kjempene Våkner’; sus secciones son ‘Interstadial’, ‘Kjempenes Vals’, ‘Landheving’ y ‘Baltikas Reise’. La misión de esta suite es la de perpetuar la fastuosidad versátil de la anterior y, en varios pasajes estratégicos, retomar los recursos folk-progresivos que fueron tan importantes en el tema #2, y, en otros, capitalizar el aspecto delicadamente melancólico de sus estructuras melódicas. De hecho, en los primeros minutos el asunto suena como si algunos retazos perdidos de piezas incompletas de MIKE OLDFIELD y de GENESIS estuviesen remodeladas por CAMEL a través del filtro de los legendarios escandinavos de RAGNARÖK. Siendo así que el ensimismamiento es el talante predominante en el armazón sonoro establecido por el trío, parece que hay un ímpetu latente que permite a los respectivos aportes de la primera guitarra y del sintetizador hacer gala de una rotunda fuerza de carácter. También hay un hermoso pasaje bucólico que emerge a mitad de camino bajo la guía de la guitarra acústica, muy al estilo de ANTHONY PHILLIPS, un pasaje que permite al colectivo volver al frente de pleno con una orientación más sofisticada para su ya bien perfilada exhibición de climas crepusculares. A poco de pasada la frontera del undécimo minuto, el grupo se atreve a aumentar un poco el vigor rockero y explayarse en un motif más extrovertido, muy a tono con los legados respectivos de KAIPA y de ELK (dos grandes referentes de la primera escuela del rock prog-sinfónico escandinavo). Otro pasaje bucólico habrá de surgir, esta vez con un enfoque más señorial aunque sin romper con la delicadeza expresiva del momento, siendo así que el grupo pronto volverá a la senda de la musculatura sinfónicamente estilizada, aunque, esta vez, con una pomposidad más domesticada. Así las cosas, el entramado de teclados amplía su presencia y habitualmente absorbe buena parte de los centros temáticos que se van sucediendo, aunque también hay, cerca del final, dos parajes donde la guitarra conduce al bloque sonoro a sendos momentos rutilantes antes de que todo aterrice sobre un plano reposado. Así se abre las puertas a la última pieza del repertorio, titulada ‘Mega Annum’. Su prólogo exhibe un opulento armazón de piano, órgano y mellotrón, logrando armar la pauta para lo que será el tenor general de la pieza. En muchos aspectos, este tema de cierre retoma las atmósferas predominantes del primero mientras recoge los frondosos y coloridos ecos de la exuberante musicalidad desplegada en las dos suites. La languidez palaciega utilizada para el expansivo epílogo se mantiene fiel al esquema general de esta pieza y termina de redondear el círculo musical iniciado por 
‘Fimbulvinter’.


“Fimbulvinter” es una obra fonográfica amplia y grandilocuente que confirma a KORNMO como una entidad muy relevante dentro de la nutrida escena retro-progresiva escandinava que emergió en el último decenio del año pasado y no ha parado de generar y preservar nuevos nombres. Tal como dijimos más arriba, en muchos sentidos, este disco es la obra cumbre de KORNMO hasta el momento; desde nuestra perspectiva, debe ser apreciado así en cualquier buena fonoteca dedicada al género progresivo.
 
 
Muestras de “Fimbulvinter”.-
Jutulhogget: https://kornmo1.bandcamp.com/track/jutulhogget 
Dovre Faller: https://kornmo1.bandcamp.com/track/dovre-faller


Saturday, July 02, 2022

La soleada jornada rockera de GAYLE ELLETT & THE ELECTROMAGS

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos a GAYLE ELLETT & THE ELECTROMAGS, un trío estadounidense dedicado a cultivar un jam rock instrumental con proyecciones eclécticas, incluso a veces trazando conexiones con el estándar progresivo; también presentamos a su álbum debut, el cual se titula “Shiny Side Up” y fue publicado hace muy poco, el día 10 del presente mes de junio de 2022. El trío está conformado por el fundador y principal compositor de la banda Gayle Ellett [guitarras eléctrica y acústica, órgano Hammond B-3 y piano eléctrico Fender Rhodes], Graig Kahn [batería y percusión] y Mark Cook [bajo]. Por supuesto, el nombre de Gayle Ellett nos suena por su laboriosa función como guitarrista-teclista de los veteranos y aún vigentes DJAM KARET (una de las bandas más interesantes y prolíficas de la vanguardia rockera estadounidense desde los 80s), pero es que también ha sido integrante o colaborador de otras entidades musicales como HERD OF INSTINCT, HILLMEN, FERNWOOD, SPOKE OF SHADOWS, además de ser autor de música para películas y series televisivas. El bajista Cook también tiene su propio renombre como ejecutante de la Warr Guitar, el bajo y los teclados en SPOKE OF SHADOWS, HERD OF INSTINCT, la legendaria banda HANDS, 99 NAMES OF GOD, etc. El asunto con GAYLE ELLETT & THE ELECTROMAGS es que su propuesta musical, en lugar de enfilarse directamente hacia estructuras complejas y ambientes fastuosos, prefiere partir de grooves y riffs relativamente sencillos que se sientan enraizados en la tradición del rock estadounidense de inicios de los 70s (principalmente) para, a partir de allí, elaborar algunos arreglos razonablemente sofisticados. Las sesiones de grabación del material contenido en “Shiny Side Up” se repartieron entre estudios ubicados en Topanga, California, y Arlington, Texas. La portada, inspirada en la imaginería psicodélica de los cómics de los 60s-70s, estuvo a cargo de Matt Mahurin. Bueno, repasemos ahora los detalles estrictamente musicales de este disco.


Durando 6 ¼ minutos, ‘No Deposit, No Return’, abre el disco con un ágil despliegue de colorido rockero que va alternando sus grooves básicos entre el rock de garaje y el blues-rock típico de los 70s, siendo en estas últimas instancias que el ensamble muestra sus mecanismos sonoros más refinados. El solitario fraseo solista de guitarra del prólogo es como una puerta que se abre a un paisaje de mediodía. ‘Highway 27’ prosigue por una senda expresiva donde los ecos de la extroversión de la pieza de apertura se amplifican de una manera sólida y convincente. Algunos ornamentos de piano eléctrico y órgano añaden un cierto señorío al asunto. Luego sigue la dupla de ‘The Old Canyon Road’ y ‘Southern Slide’ para que el trío siga dando rienda suelta a sus trucos musicales. El primero de estos temas mencionados se orienta hacia el paradigma de Jeff Beck en su paradigmática faceta de exploraciones jazzeras desde el rock. La vitalidad aquí expuesta concreta uno de los referentes más majestuosos de todo el álbum, erigiéndose, por tanto, en un primer cénit del mismo. En cuanto a ‘Southern Slide’, Ellett y sus compañeros de viaje prosiguen por esta senda de jazz-rock, pero esta vez con un Groove más ceremonioso y un esquema sonoro un poco más denso. Muy bien pudo haberse tratado de un jam perdido de THE ALLMAN BROTHERS que adquiere aquí un esplendor renovado por vía de una estrategia de HILLMEN. Cuando llega el turno de ‘Hardtailed Knucklehead’, la estrategia musical del grupo retorna de lleno a la espiritualidad fulgurosa y celebratoria que marcó a la secuencia de los dos primeros temas del álbum. Esta pieza se sustenta sobre la ilación de dos motivos bien diferenciados entre sí: el primero es frontalmente saltarín, mientras que el segundo ostenta un garbo más exquisito, el cual abre campo para que la guitarra se suelte a sus anchas mientras la dupla rítmica gesta una arquitectura bien delineada. Tras un solo de batería prologar, ‘Donuts & Fishtails’ se enfila hacia un ejercicio de jazz-rock que nos remite a una versión más adusta del patrón estético de los legendarios DIXIE DREGS. Esta vez, el lucimiento está repartido patentemente entre los tres músicos, siempre al servicio del motif central y las variaciones que van emergiendo a lo largo del camino. Otro cénit decisivo del repertorio.  

 

La miniatura ‘Beyond The Mily Way’ dura menos de minuto y medio: su función es la de brindar un ambiente crepuscular y, de cierto modo, misterioso, a través de los parcos acordes de guitarra que se van sucediendo. ‘Brass Saddles & Steel Trees’ tampoco es muy extensa, pues dura menos de 2 ½ minutos. Su enfoque vira hacia un sendero musical opuesto al de la miniatura precedente, pues es un ejercicio de bastante lúdico de remodelación del estándar de THE VENTURES. Eso sí, el breve solo de piano eléctrico que surge en algún paraje intermedio le da un momentáneo aire distinguido al asunto, al igual que el último solo de guitarra. ‘Three Way Switch’ es una pieza cuyo prólogo se sitúa en medio de la parsimoniosa melancólica y el relax contemplativo, para que luego emerja el cuerpo central con una prestancia ágil signada por una gracilidad jazz-rockera. Ésta asentará la atmósfera predominante de la pieza, aunque todavía hay espacio para algún interludio lento en cierto momento estratégico. La dupla final de ‘Crash Bar’ y ‘Trail Dust’ ocupa un espacio total de poco más de 10 ½ minutos. ‘Crash Bar’ ostenta un vitalismo que ya hemos apreciado en varias piezas precedentes; la inserción de unos pequeños solos de órgano es un detalle crucial para reforzar el colorido inherente a la composición, así como lo es también la aparición de algunos ornamentos de guitarra acústica en el último tercio del jam. En cuanto a ‘Trail Dust’, su esquema de trabajo comienza con una exhibición de agilidad propia del Southern Rock para luego centrarse masivamente en la faceta sutil del jazz-rock de tenor atmosférico. Los ornamentos del teclado ayudan a llenar espacios en medio de la bien perfilada autoconstricción que opera en la interacción entre los músicos; sonando toda esta sección como un híbrido de NEIL YOUNG & CRAZY HORSE y PINK FLOYD, resulta ser un estupendo cierre para el álbum. Todo esto fue lo que GAYLE ELLETT & THE ELECTROMAGS nos brindaron con el catálogo contenido en “Shiny Side Up”, un disco ameno que se inserta convincentemente en la lógica de los jams con base en el rock de los 70s, pasando fluidamente de pasajes marchosos (y hasta cañeros) a otros más sofisticados. Art-rock instrumental de muy refinada factura, no hay pierde con este disco que recomendamos ampliamente.

 

 

Muestras de “Shiny Side Up”.-

The Old Canyon Road: https://www.youtube.com/watch?v=ZEa5cd_6d1U

Donuts & Fishtails: https://gayleelletttheelectromags.bandcamp.com/track/donuts-fishtails

Three Way Switch: https://gayleelletttheelectromags.bandcamp.com/track/three-way-switch


Wednesday, June 29, 2022

La remodelación del ensamble neerlandés LADY LAKE

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy contamos con la muy especial ocasión de presentar el nuevo trabajo de una veterana banda neerlandesa de rock progresivo originada allá en la década de los 70s: nos referimos a LADY LAKE y su nuevo disco en cuestión se titula “Not Far From Llyn Llydaw”. La alineación actual de LADY LAKE consiste en Leendert Korstanje [órgano Hammond L112, sintetizador Moog Voyager, piano y piano eléctrico Fender Rhodes 73 Mk I], Jurgen Howers [violín eléctrico, cello eléctrico, flautas dulces y percusión] y Jan Dubbe [batería y percusión]. Kortsanje es el único música remanente de los tiempos originarios de la banda. El sello francés Musea Records se hizo cargo de la publicación de “Not Far From Llyn Llydaw” el 18 de mayo pasado, tanto en CD como en vinilo azul, causando de esta manera un nuevo motivo de revoltoso entusiasmo para todos los coleccionistas de música progresiva de aquella primera generación de los 70s. No podemos obviar el hecho de que el trompetista Peter Schoemaker colaboró con el trio en el tema que abre este álbum. Este álbum fue grabado y mezclado en dos estudios de distintos países: Lenny’s Luscious Laboratory, en los Países Bajos, y Gite de la Tourette, en Francia. La labor de masterización estuvo a cargo de Darius von Helfteren en el estudio Amsterdam Mastering, siendo así que el grupo se encargó de la producción. El lago galés mencionado en el título del álbum a Snowdon, la montaña más alta de Gales. Antes de seguir adelante, viajemos un poco al pasado. La prehistoria de LADY LAKE se inició en la localidad neerlandesa de Deventer (provincia de Overijssel) en 1973 con la fundación del grupo de blues-rock SESSION. El grupo no duró mucho, pero un par de años tras su disolución, uno de sus exguitarristas, Fred Rosenkramp, recibió la vista del teclista Leendert Korstanje, quien dejó la banda DELAY (también de la misma localidad), con la intención de hacer música prog-sinfónica junto al bajista Eddy Bakker y el baterista-percusionista Joop van Leeuwen. El nuevo grupo asumió el nombre de LADY LAKE en honor del segundo álbum del grupo británico GNIDROLOG, y pudo realizar su único álbum de estudio “No Pictures” en 1977. LADY LAKE se mantuvo activo hasta 1982, teniendo en sus filas al nuevo baterista-percusionista Jan Dubbe a poco de publicado el disco antes mencionado, y grabando nuevos temas, pero sin llegar a concretar un segundo LP. El grupo se reunió a inicios de los 90s para realizar algunos conciertos, y tras otro momento de para, volvió a reunirse a fines de los 90s, logrando publicar un segundo álbum en 2005 bajo el título de “SuperCleanDreamMachine”. La alineación era el trío de Rosenkamp, Korstanje y Dubbe. Según parece, este año 2022 nos trae al grupo de vuelta con un trío ligeramente modificado que ofrece un remodelado enfoque sonoro, siempre dentro del paradigma prog-sinfónico. Bueno, veamos ahora los detalles de “Not Far From Llyn Llydaw”.


Abre el álbum ‘Séjour Au Gîte De La Tourette’, una pieza que comienza en clave misteriosa y sombría en base a unas relativamente torturadas líneas de cello eléctrico, para luego abrir campo a la emergencia de un motivo ceremonioso cuya misión es la de definir el cuerpo central. El modo en que todo comienza en clave serena (con matices jazzeros) y luego pasa a una instancia más densa se siente muy fiel a esa mezcla de colorido y fastuosidad que era tan común en muchas entidades progresivas continentales de los 70s. El breve epílogo donde la trompeta exhibe un efímero recurso de sombría tensión redondea cabalmente el desarrollo temático. Sigue a continuación ‘Nachtfahrer’, tema que da prioridad a las vibraciones frontalmente extrovertidas en torno a las cuales giran la ambientación y el groove fundantes del ágil motif central, algo a medio camino entre los paradigmas de Bo Hansson y Rick Wakeman. Para el epílogo, el dueto de mellotrón de flautas y cello arma una atmósfera relajada y reposada. Durando poco más de 2 minutos, ‘Emmy’ elabora un cálido ejercicio de lirismo típicamente sinfónico que proporciona un cabal aire señorial al sencillo núcleo melódico de base folk-rockera compuesto para la ocasión. ‘Alpenkreuzer’ es un cénit definitivo de este repertorio, siendo también la pieza más extensa del mismo con su espacio de casi 9 minutos y medio de duración. Comenzando con un preludio de piano en clave romántica, el trío pronto se pone en acción con un entramado sonoro grácil y jovial; el violín eléctrico llena espacios con solvencia mientras las bases y sobrias orquestaciones de los teclados se encargan de mantener un fundamento adecuado para el perfil vivaz de la pieza. Más adelante, el esquema melódico asume unos aires más circunspectos mientras vira hacia un tempo de 13/8, y es así que la pieza se encamina a su aterrizaje final. ‘24 Mayfield Road’ se encarga de encauzar una vibrante síntesis entre los espíritus expresivos de los temas #2 y #4, esta vez con una suntuosidad más explícita y una gracilidad más llamativa. Tal vez se puede advertir ciertos aires de familia con los CAMEL de la etapa 74-76 y YES, hasta cierto punto, también con CURVED AIR. A fin de cuentas, se trata de otro tema muy bien logrado que permite perpetuar el fulgor plasmado por el precedente. Otra pieza relativamente breve es ‘Yuletide In Glenshee’, la cual patentemente sigue la pauta de ‘Emmy’: otro ejemplo de prog amable con raigambre folk-rockera. 

‘Patchouli Girls’ es una pieza refinada y palaciega que se orienta ágilmente por un sendero híbrido de jazz-rock y sinfonismo. De hecho, el primer factor mencionado signa esencialmente al solo de piano eléctrico que emerge en algún momento de la travesía musical. Lo que suena se conecta hasta cierto punto con el patrón estético de un JEAN-LUC PONTY mientras mantiene firme la perspectiva prog-sinfónica. Resulta bastante efectivo que un tema tan bueno como éste, que de por sí encarna otro punto culminante del disco, preceda al arribo del último momento pomposo del disco, impuesto por la pieza homónima, la misma que dura poco más de 8 minutos. El esquema de trabajo delineado para este tema empieza trasladando la luminiscencia protagónica en el tema anterior y en el tercero hacia un contexto un poco más comedido. La arquitectura multitemática de la pieza permite a la banda la solvencia suficiente para virar después a una atmósfera lánguidamente solemne (a medio camino entre los paradigmas de PINK FLOYD y GENESIS de la primera mitad de los 70s). Así las cosas, la luz inicial desaparece para dejar que se manifieste la bruma nocturna en toda su envolvente imponencia, una manifestación decisiva para el final de ‘Not Far From Llyn Llydaw’. El epílogo del disco llega de la mano de la miniatura ‘Llyn Llyddaw’, un ejercicio de tersura pastoral donde las flautas dulces evocan al ensueño al cual nos tendremos que rendir para lo que queda de la jornada nocturna creada por la sección final del tema precedente. Un tema así no estaría fuera de lugar en un disco de JORDSJØ o en alguno de los dos primeros de GRYPHON. En fin, esto es lo que se nos brindó en “Not Far From Llyn Llydaw”, disco que da buena cuenta de los niveles de vigor creativo y energía expresiva bajo los cánones del ideal progresivo que LADY LAKE explora en esta etapa de remodelación de su voz propia.



Sunday, June 26, 2022

Luz verde para las noches blancas de una nueva etapa de OCTOBER EQUUS

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy estamos de plácemes porque toda nueva que provenga desde los cuarteles de OCTOBER EQUUS, uno de los ensambles más notables de la vanguardia progresiva española del presente milenio, es una buena nueva: claro está, nos referimos a la publicación de su nuevo disco, el cual se titula “Noches Blancas, Luces Rojas” y fue producido por el maestro Ángel Ontalva y Francisco Macías para el sello OctoberXart Records. Salido a la venta el día 7 del presente mes de junio, este disco cuenta con una alineación inédita para OCTOBER EQUUS: el propio Ángel Ontalva [guitarra y bajo], Víctor Rodríguez [teclados], John Falcone [fagot] y Avelino Saavedra [batería]. Falcone ya estuvo presente en el disco predecesor “Presagios” y Saavedra apareció en el disco solista de Ontalva “Angel On A Tower”, y es el primer disco del grupo sin Amanda Pazos a cargo del bajo. Ontalva también se hizo cargo de la mezcla y la masterización del material contenido en “Noches Blancas, Luces Rojas”, además de las imágenes y el diseño gráfico del disco. Lo de costumbre... Y como también es costumbre, la presentación gráfica es impactante e impresionante. La monumental pieza homónima, que es la única compuesta por Ontalva, da inicio al repertorio ocupando un espacio de casi 23 ¾ minutos, y justamente se trata de una vieja composición que estaba destinada originalmente para “Charybdis”, el segundo álbum de OCTOBER EQUUS (publicado en setiembre de 2008); a la postre, esta idea épica se abandonó para dejar entrar a otras composiciones realizadas por otros integrantes de la banda. Por su parte, todas las demás composiciones son de Rodríguez, siendo su gestación mucho más reciente. Tenemos aquí, pues, un encuentro entre un mundo paralelo donde el grupo sigue la línea del primer álbum homónimo de 2005 y este mundo real donde los OCTOBER EQUUS siguen explorando rutas estilísticas definidas desde los tiempos de “Permafrost” (2013) y, sobre todo, “Presagios” (2019), eso sí, con un vigor renovado. Pasemos ahora a detalles más concretos. 


La suite ‘Noches Blancas, Luces Rojas’ se explaya por casi 23 ¾ minutos, una maratón reveladora e inusitada dentro de la trayectoria musical de la banda y, tal como dijimos más arriba, una pieza de claras intenciones épicas. Todo comienza con un clima misterioso de sutiles tonalidades lánguidas que, de alguna manera, parecen esconder un secreto trágico. Las capas de teclado ostentan un crucial protagonismo en esta primera instancia de la arquitectura multitemática, pero cuando el groove se agiliza un poco (haciéndose también más complejo), el armazón sonoro permite a los instrumentos actuantes conectarse de una forma más equilibrada. La importante presencia de atonalidades y ornamentos abstractos hace que esta emergente agilidad vehiculice un bien sostenido aumento de la densidad musical; en medio de los despliegues de fuerza de carácter asentados por la guitarra y los teclados, el fagot también hace sentir su relevante presencia. Desde poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto, se puede aseverar que el ensamble ha conquistado fehacientemente un fragor expresivo muy al estilo de una cruza entre los últimos HENRY COW y los UNIVERS ZERO de los dos primeros álbumes. Más adelante, el ensamble vira hacia un aura sigilosa que se parece bastante al talante misterioso con el que ese inició esta maratón progresiva, pero se trata solo de un breve interludio que abre paso a otra excelente sección marcada por un refinado e inquietante oscurantismo. Poco antes de llegar a la frontera del décimo minuto, emerge una sección lenta e introspectiva que permite a Ontalva explorar la faceta avant-jazzera de su visión musical mientras las capas de teclado y el parsimonioso swing de la batería sostienen la ceremoniosa atmósfera progresiva del momento. Una siguiente sección aún más lenta está diseñada para dejar que se muestre un poco de la misteriosa ansiedad que latía desde hace bastante rato en el subsuelo de los desarrollos musicales que se iban hilando, hasta que ésta se interrumpe por obra y gracia de la emergencia de un contundente pasaje de línea jazz-progresiva signada por un predominio de ágiles tensiones donde conviven la vivacidad y la tirantez. Es como una mañana neurótica con ribetes juguetones que sucede a una noche plagada de un incierto dramatismo. Es precisamente este último factor el que habrá de predominar en el siguiente pasaje, el cual supone un parcial regreso a la ceremoniosidad otoñal que se hizo presente en otras secciones anteriores. Con todo, es la extroversión fastuosa la que marca el tenor de la sección epilogar de esta arrolladora y magníficamente heterogénea suite.

Tras ese fabuloso viaje musical que supuso la maratón homónima del álbum llega el turno de ‘Arrecia Tempestad’, un tema que también refleja una fuerte personalidad sin pretender igualar la fastuosidad expansiva de aquélla. En efecto, aquí opera una primacía sistemática de los matices y los coloridos insurrectos tanto en el complicado desarrollo temático como en los osados esquemas rítmicos diseñados para sustentar los diversos momentos del desosegado dinamismo que marca la esencia de esta pieza. Posiblemente era un tema con esta peculiar pieza de carácter el único que podía suceder cabalmente a la suite para hacerse notar por su propia voz. ‘Entre Rostros Y Sombras’, dada la situación, puede darse el lujo de exhibir un nuevo ejemplo de la faceta más sutil de la banda con su serena atmósfera jazz-progresiva cabalmente informada por resabios vanguardistas. En varios parajes de la segunda mitad, el groove se intensifica un poco, pero el epílogo regresa de lleno a la atmósfera inicial con una discretamente aumentada dosis de fastuosidad. Aquí y en algún otro tema posterior hallamos ecos del anterior disco de estudio de la banda, “Presagios”. ‘Rara Avis’ se adentra aún más en el prototipo jazz-progresivo, esta vez, con un enfoque más inclinado hacia la tradición del Canterbury y sus remodelaciones contemporáneas; estamos pensando en bandas como SCHERZOO, THE WRONG OBJECT y FORGAS BAND PHENOMENA como entidades con las que el colectivo OCTOBER EQUUS está tendiendo puentes estéticos. ‘Un Viejo Conflicto’ cumple con la misión de retornar a la línea avant-progresiva con una actitud frontalmente inquietante, pero sin renunciar al refinamiento sonoro y al dinamismo arquitectónico que son tan habituales en buena parte de la obra pasada y presente de OCTOBER EQUUS. ‘Hasta El Fin Del Tiempo’ es el tema encargado de cerrar el álbum y también es la composición más extensa de Rodríguez con sus más de 8 minutos de duración. La suntuosidad reinante y rebosante a lo largo y ancho del exquisito colorido desplegado en esta vibrante pieza de cierre gesta un auténtico broche de oro para el disco. Hay una grandilocuencia evidente aquí, aunque ésta no llega a niveles de pomposidad autocomplaciente; por el contrario, cada línea melódica, cada ornamento, cada variante de tono y cada swing están situados dentro de lo que puede, en un principio, parecer un rompecabezas, pero que en realidad es un jardín de místicos deleites progresivos. Ésta es la antítesis de ‘Noches Blancas, Luces Rojas’, es una manifestación celebratoria. 


He aquí lo que se nos ha brindado en “Noches Blancas, Luces Rojas”, el nuevo repertorio de la genial banda OCTOBER EQUUS, símbolo viviente de lo más excelso de la música avant-progresiva española del nuevo milenio. Desde poco antes de que este año 2022 llegue a su ecuador, la gente de la actual alineación de OCTOBER EQUUS gesta y exhibe una de las obras más rotundas del rock progresivo mundial de hoy en día, algo a lo cual ya estamos habituados. 51 minutos y medio de gloria musical. Le damos luz verde; es más, lo recomendamos al 400%, ¿vale?, un 100% por cada músico integrante.


Muestras de “Noches Blancas, Luces Rojas”.-

Thursday, June 23, 2022

¡Adelante con EMBRYO!, ¡adelante!

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Siempre es un deleite escuchar a la banda EMBRYO, la cual comenzó su amplia trayectoria musical en 1969  dentro de una senda jazz-rock-psicodélica dentro de ese multiverso musical progresivo alemán que fue mal bautizado como krautrock, y que luego derivó hacia el camino del jazz-fusion con estrategias creativas que se iban renovando a lo largo del camino, casi siempre con fuertes bases étnicas y vanguardistas. Pues bueno, el deleite continúa porque EMBRYO sigue siendo una entidad viva gracias a la iniciativa de Marja Burchard, hija del fundador Christian Burchard y, hasta hace pocos años, líder permanente del colectivo. El fallecimiento del maestro Christian que tuvo lugar el 17 de enero de 2018 no supuso la disolución de EMBRYO, pues su hija Marja, quien ya tenía varios años tocando en este ensamble (que también funcionaba como una comuna) tomó las riendas del mismo y se dispuso a seguir adelante con la visión musical que ella misma asumió como misión vital. “It Do”, del año 2016, es el disco donde ella debutó como integrantes del ensamble (además de diseñar la portada). Concentrándonos ahora en el tiempo presente, “Auf Auf” es el título del más reciente disco de estudio de EMBRYO, el mismo que fue publicado por el sello Madlib Invazion el 13 de noviembre del pasado año 2021, tanto en CD como en vinilo. Marja se hace cargo del piano eléctrico Fender Rhodes, el sintetizador, el órgano, el vibráfono, el trombón, la batería, la percusión y el santur. Los demás músicos permanentes son Maasl Maier [bajo, guitarra, saxofón, sintetizador y cümbüş], Wolfgang Schlick [flauta y saxofones tenor y soprano], Jan Weissenfeldt [guitarra], Sascha Lüer [trompeta y saxofón soprano] y Jakob Thun [batería]. Hay también músicos de apoyo ocasional: Roman Bunka (oud), Mohccine Ramdan (ghembri y voz), Abdul Samal Habibi (rubab), Parvis Ayan (tabla), Johannes Schleiermacher (saxofón tenor), Groxi (batería) y el Münchner Alphorn Kollektiv a las trompas alpinas. El material de este disco empezó a ser compuesto en el año 2018, a los pocos meses de la partida de Christian Burchard, y con todo el proceso de grabación que iba acompañando a la continua creación del nuevo material, se culminó la grabación en el primer tercio del año 2020, ad portas de las primeras disposiciones gubernamentales de distanciamiento social sistemático en casi todo el mundo. Nada de esto supuso un inconveniente para que el rapero y productor Madlib, fan eterno de EMBRYO, acogiera este trabajo en el sello fonográfico que él mismo dirige. Las sesiones de grabación de “Auf Auf” estuvieron bajo el mando de Maasl Maier y Elias Kahl en los estudios Filmwerk Nelmbrechts y Kösk Munchen, siendo así que el primero de ellos realizó la labor de mezcla. La masterización corrió a cargo de Jason Bitner, mientras que Maier y Burchard se encargaron de la producción general. A propósito, el título del álbum es como una exclamación para seguir adelante, y muchas veces ocurría que Christian Burchard decía eso a sus compañeros músicos antes de un concierto. Es un buen título para el primer disco de estudio de EMBRYO sin él... pero ya va siendo hora de ir a los detalles de su repertorio, ¿cierto? Pues vamos.


Durando poco menos de 5 minutos y medio ‘Besh’ da inicio al álbum y lo hace con una majestuosidad asombrosa y contundente, abriendo campo inicial a un suntuoso prólogo de piano para pronto abrir un campo más amplio para la edificación de un cautivador entramado instrumental signado por una grácil combinación de aires mediterráneos y arábigos. El compás en 5/4 es manejado con exquisita sobriedad mientras los diversos aportes de los vientos y las cuerdas van ornamentado el exuberante cuerpo central. La triangulación de batería, bajo y piano exhibe un inocultable señorío a través de su relativamente discreto posicionamiento. Tras este gran inicio de álbum llega el turno de ‘Yu Mala’, pieza que cumple con la misión de expandir la paleta sonora del ensamble. En efecto, su enfoque se centra en un jazz-rock plagado de palaciegas vibraciones fusionescas al modo de un híbrido entre los viejos legados de SUN RA y los WEATHER REPORT pre-Pastorius. Aunque hay algunos momentos de canto, el vibráfono, el piano eléctrico y el sintetizador saben cómo posicionarse en sus respectivos lugares protagónicos dentro de algunos lugares estratégicos del armazón instrumental. El intensivo clímax final tiene algo de ritualístico. Con la dupla de la pieza homónima y ‘Baran’, el grupo sigue explorando sus inquietudes estéticas del momento. ‘Auf Auf’ exhibe un groove llamativo y contagioso a través de su patente complejidad estructural, algo que la sección rítmica concreta mediante una explicitación ingeniosa de su propio vitalismo. Así las cosas, los vientos se sienten a sus anchas cuando arman bases armónicas y también en sus solos. Poco antes de llegar a la frontera del tercer minuto, las cosas se intensifican dramáticamente para virar hacia un ejercicio de jazz-rock capitalizado por algunos recursos inspirados en el estándar del avant-jazz-prog (como ZAO y POTEMKINE). Más adelante, el bajo arma un breve solo que aterriza en un retorno al primer motif, el cual, en cierta medida, recoge ecos de la garra nerviosa precedente; el vibráfono aprovecha este contexto para salir al frente con su solo más impresionante en el repertorio. Definitivamente, esta pieza homónima encarna un cénit crucial para este álbum. En cuanto a ‘Baran’, éste se centra en un cálidamente lírico ejercicio de fusión contemporánea con raíces meso-orientales y vibraciones norafricanas; aunque contiene innegables aires joviales, ostenta un talante relajante que viene muy bien tras el vivaz despliegue sonoro de la pieza precedente.

Ocupando un espacio de casi 16 ¾ minutos, ‘Januar’ resulta ser la pieza más extensa del álbum. Su estrategia central parece ser la de sintetizar el aura señorial de la pieza de entrada con la magnificencia del tema homónimo. Estableciendo nexos con los RETURN TO FOREVER de los dos primeros álbumes y, una vez más, los WEATHER REPORT de los tres primeros discos, el ensamble despliega su colorido inherente con un dinamismo pertinentemente sobrio, lo cual permite que la conexión entre el frondoso swing gestado por la sección rítmica y el diversos fulgor melódico apoyada entre los sucesivos momentos de protagonismo de varios instrumentos se articule dentro de una ingeniería mesuradamente dúctil. A poco de pasada la frontera del sexto minuto, un motif nuevo entra a tallar con una vitalidad renovadora que primero se expresa con una ventisca efímera y luego transita hacia una brisa evocadoramente persistente. El ensamble se mantiene fiel a la tradición jazz-fusionesca de los 70s con tintes psicodélicos, algo muy propio de los EMBRYO de la etapa 1972-73. Para la sección final, el asunto se pone en clave casi Canterburyana (como si volviéramos a los tiempos de los discos sexto y séptimo de los legendarios SOFT MACHINE), siendo así que la gracilidad celebratoria emanada de la figura de piano eléctrico, la sección rítmica, junto con las respectivas florituras del saxo y la flauta, arma un epílogo de ensueño para este nuevo cénit del álbum. Todo concluye con el arribo de ‘Alphorn Prayer’, una pieza enmarcada dentro del avant-jazz minimalista con algunos trazos cósmicos y otros trazos antaño apropiados por el RIO al estilo de los inolvidables HENRY COW. Centrando su espacio de poco más de 7 minutos y medio en un núcleo temático denso y misterioso, los ornamentos aportados por los vientos oscilan entre las formas libres y las orquestaciones espartanas. Mientras se acerca el final, la batería se suelta en efluvios deconstructivos que realzan el vigor solipsistamente vanguardista de esta pieza. Eso sí, hay una disciplina latente en todo esto, la cual se explicita cuando el golpe final de platillo indica la conclusión de todas las expansiones sonoras que han tenido lugar.

En conclusión, EMBRYO es un colectivo que aún tiene mucho que aportar al mundo actual de la vanguardia musical: toda el espectro de gloriosos recursos musicales que hemos logrado apreciar a lo largo del repertorio de “Auf Auf” es una inequívoca indicación de ello. Se trata de una maravilla de disco que recomendamos al 100%; como si fuera poco contar con talento y energía suficientes para gestar un disco tan bueno como éste, lo cual es admirable bajo cualquier circunstancia, también tiene mucho de entrañable que las mentes asociadas dentro de EMBRYO sepan salir tan airosos tras la partida al más allá de su fundador y líder histórico. Por eso, junto a las felicitaciones correspondientes a todas las personas que tocaron aquí, es de justicia dedicar la presente reseña a la memoria de Christian Burchard (Hof, 17/05/1946 - Munich, 17/01/2018).


Muestras de “Auf Auf”.-


Tuesday, June 21, 2022

Ampliación de aquella primeriza luz terrenal de ERIS PLUVIA

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hace poco tiempo echamos una mirada atrás a la escena progresiva italiana de los 90s (esa famosa etapa del revival progresivo en diversas escenas europeas y norteamericanas) so pretexto de la reedición aumentada del álbum debut homónimo del dúo THE ANCIENT VEIL, el cual se formó tras escindirse de la banda madre ERIS PLUVIA (ambas residentes en la bella ciudad noroccidental de Génova). Pues bueno, ahora toca el turno de los propios ERIS PUVIA y su primer álbum “Rings Of Earthly Light”, originalmente publicado a fines de 1991 y reeditado con piezas adicionales bajo el título de “1991/1995 Rings Of Earthly Light And Other Songs” a mediados de abril de 2019. La edición original se dio en casete de forma independiente y en CD por vía del sello francés Musea Records; la reedición que hoy comentamos fue publicada por el sello italiano Lizard Records, siendo así que aparece firmada a dos manos por ERIS PLUVIA y ANCIENT VEIL. Por aquel entonces, ERIS PLUVIA consistía en el quinteto de Alessandro Serri [guitarras eléctricas y acústicas, glockenspiel, voz y coros], Paolo Raciti [piano y teclados], Edmondo Romano [flautas dulces, saxofón tenor y coros], Marco Forella [bajo y guitarras acústicas] y Martino Murtas [batería y percusión]. Para este álbum en cuestión, el grupo contó con las colaboraciones ocasionales de Valeria Caucino (canto), Enrico Paparella (guitarra acústica), Alessandro Cavatorti (guitarra acústica) y Sabrina Quarelli (violín). Con el mismo entusiasmo que Serri y Romano emprendieron la misión de reeditar una versión ampliada del homónimo primer disco de THE ANCIENT VEIL en 2018*, ahora quisieron hacer lo propio con este primer álbum de ERIS PLUVIA, siendo ésta la razón por la que el ítem que ahora presentamos está firmado por las dos bandas. De hecho, la actual conformación de ANCIENT VEIL colaboró activamente en la coproducción de esta reedición, lo cual no es de extrañar dado que Serri y Romano fueron los principales compositores de ERIS PLUVIA. Las piezas adicionales a las que hicimos alusión más arriba también fueron compuestas por Serri y/o Romano entre los años 1991 y 1994, siendo grabadas en los últimos meses de 1995 en el New Musical Box estudio de Génova. Muchas cosas pasaron en el seno del grupo ERIS PLUVIA desde la segunda mitad de los 90s en adelante, aparte de la crucial escisión de los dos cofundadores de ERIS PLUVIA. El grupo tardó bastante en reencaminarse y crear nuevo material, esta vez proponiendo una línea de trabajo neo-prog con “Third Eye Light”, un bonito disco publicado casi 20 años después del debut. Contando con la triada del teclista Raciti, el bajista Forella y el nuevo guitarrista Alessandro Cavatorti, el grupo resucitó a paso firme, pero, a los pocos años, Raciti falleció mientras la gente de ERIS PLUVIA estaba empezando a preparar material nuevo para el tercer álbum. De todas formas, el grupo siguió adelante grabando ese disco y otro más, contando con el hecho de que Forella ampliaba su arsenal instrumental.** No nos detendremos en esos discos, sino en “1991/1995 Rings Of Earthly Light And Other Songs”: adelante con el repaso de su repertorio.

  

Durando casi 17 minutos y cuarto, la suite homónima inicia el disco a lo grande; consta de cinco secciones sucesivamente tituladas ‘Earthcore’, ‘Portrait’, ‘Sell My Feelings’, ‘Following Her In A Fantasy Lake’ y ‘I Re-emerged, Ancient Knight’***, respectivamente. El breve preludio marcado por el dúo de órgano y flauta dulce pronto abre camino a una expansión de refinadas arquitecturas melódicas que se dejan arropar por persistentes mantos de sinfonismo cristalino que, en algunos pasajes estratégicos, recoge elementos del prog-folk de manera convincente. La sección que se inicia sobre la frontera del séptimo minuto y medio se enfila hacia una gloriosa y exultante luminosidad melódica; por otro lado, poco después del minuto 13 surge una sección pastoral que sirve como puente hacia otro ulterior que se centrará en un sinfonismo ensoñador alimentado con un delicado talante grácil, lo cual termina impulsando un epílogo fastuoso para a suite. Hay algunas confluencias con sus compatriotas de IL CASTELLO DI ATLANTE, así como influencias del paradigma clásico de PREMIATA FORNERIA MARCONI junto a los de CAMEL, JETHRO TULL y GENESIS. ‘In The Rising Mist’ es una balada bucólica cuya pletórica serenidad se conecta desde el primer instante con el modelo de CELESTE. Las gentiles capas de los sintetizadores y las cálidas florituras de la flauta dulce llenan los espacios señalados por la elegante trama de guitarras acústicas, logrando así que el concreto clima ensoñador creado por el ensamble asuma una genuina exuberancia progresiva. La miniatura ‘The Broken Path’ sirve para que el grupo haga gala de una faceta un poco más aguerrida en base a un ejercicio instrumental de sinfonismo asentado, la mayor parte del tiempo, sobre un ágil compás inusual. La presencia añadida del violín aporta un efectivo colorido extra al sonido global. De hecho, esta pieza pudo merecer un espacio mayor que el de 100 segundos que le brindó la banda, pero bueno, ahora es el turno de ‘Glares Of Mind’, otro instrumental cuya misión es la de ahondar nuevamente en las delicadas vibraciones pastorales que nos vuelven a remitir al paradigma de CELESTE. Se trata de un remanso envolvente que sucede a la exuberancia refulgente de la pieza precedente.


La dupla de ‘Pushing Together’ y ‘You’ll Become Rain’ (que es el mismo nombre del grupo traducido al inglés) permite al grupo seguir explorando nuevas sendas dentro de su bien definido trayecto musical. El primer tema consiste en una balada prog-sinfónica cuya estructura melódica es relativamente sencilla: su esquema de trabajo se sitúa en una cruza entre los GENESIS de la etapa 70-72 y los PINK FLOYD del año 1975. En lo que concierne a la pieza ‘You’ll Become Rain’, ésta retiene la apacible melancolía que signó a la canción anterior, pero esta vez hay una mayor acentuación del factor pastoral. La belleza del solo final de flauta dulce nos hace desear que esta canción durara más de 2 minutos y cuarto, pero bueno, llega ahora el turno de ‘The Way Home’, canción que ocupa los últimos 9 minutos y pico del repertorio. Siendo moderadamente ambiciosa en su desarrollo temático, su talante y sus efluvios melódicos tienden puentes entre el patrón sinfónico clásico de unos CAMEL y el vitalismo preciosista de unos PENDRAGON. Definitivamente, la presencia del saxo es importante para ayudar a la canción a preservar su fuerza expresiva a través de los expansivos arreglos instrumentales que mayormente se apoyan sobre el groove creado por la batería y las flotantes atmósferas afirmadas por los teclados. Hasta aquí, los 43 minutos y cuarto del repertorio original de “Rings Of Earthly Light”. Los seis temas siguientes fueron grabados en 1995: los dos primeros de ellos, ‘Through The Sky’ y ‘And When The Train Has Left’ son ejecutados por el dúo de Serri y Romano, siendo así que aquél añade flauta y teclados a su arsenal. Ambos ostentan un aura pastoral y relajada, siendo así que ‘Through The Sky’ se proyecta a un aura otoñal patentemente señorial, mientras que ‘And When The Train Has Left’ se centra en una introspección bucólica. ‘Flying’ es un brillante instrumental que comienza con un ceremonioso esquema orquestal para luego desviarse hacia un cautivador ejercicio de prog-folk. ‘You’ll Become Rain Part Two’ es un instrumental ejecutado por un cuarteto de cuerdas: comienza con el mismo motif del sexto tema del álbum, pero, al poco rato, se enfoca en un ágil juego de colores románticos. ‘Walking Around’ se centra en una estructura de coral barroca (con leves toques folclóricos añadidos), mientras que ‘Lansdcape And Two’ sirve para que Romano haga lucir las texturas de seis flautas moceñas bolivianas dentro de una estrategia de sobregrabaciones que gesta una ambientación onírica y envolvente. Una invocación mística para concluir el disco.


Todo esto fue lo que se nos brindó en “1991/1995 Rings Of Earthly Light And Other Songs”, un disco que reactiva el legado del primer álbum de ERIS PLUVIA, y no solo eso, también lo amplía de una manera bastante respetuosa para con el espíritu estético plasmado en la versión original. Vale la pena obtener o preservar el disco original, pero que conste que esta reedición nos muestra de manera más prístina lo que la banda ERIS PLUVIA tenía que ofrecer a la reemergente escena progresiva de su país, y, como ya se dijo, tiene el atractivo adicional de mostrarnos más canciones de esa etapa originaria de la susodicha banda. 




* El enlace de la reseña que hicimos sobre esa reedición del primer álbum de THE ANCIENT VEIL es https://autopoietican.blogspot.com/2022/04/una-nueva-mirada-al-origen-de-ancient.html

*** El título completo en el álbum original es ‘I Re-emerged, Ancient Knight, In Presence Of Metal Knights’.


Saturday, June 18, 2022

La ceremonia inaugural de MERÈT



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy se da el turno de presentar el disco de debut de la banda argentina MERÈT, el cual se titula “Ceremonias” y fue publicado el pasado 13 de abril por el sello connacional Viajero Inmóvil. Este sexteto conformado por Adrián de Simone [voz principal y guitarras], Diego Parra Mariño [bajo y guitarras], Heriberto Bargiela [violines], Juan Manuel Álvarez [batería, percusión y voz], Pierluigi Oliva Apolo [teclados y voz] y Víctor Casabuono [guitarras y voz] cultiva un prog sinfónico guiado por la claridad melódica y marcado por una prioridad de atmósferas evocativas. Los principales referentes estilísticos son GENESIS (tanto la época 71-73 como la 77-78), YES, los primeros años de PREMIATA FORNERIA MARCONI, LE ORME, además de su propia tradición nacional encarnada por los legendarios ESPÍRITU. A su vez, también hay confluencias con NAU ALETHEIA y, en menor medida, CHANETON. El sexteto recibió el apoyo adicional de Claudio Lafalce en los temas primero y tercero de ceremonias, tocando la guitarra eléctrica allí y los teclados aquí. Merèt es el nombre de la diosa egipcia del júbilo y el canto, quien, con su música y sus cualidades divinas, participó en el establecimiento del orden cósmico: aquí está la inspiración para el nombre de la banda, la cual tiene enraizada su prehistoria en un tiempo de hace más de 30 años con los grupos ECLIPSE y TRÁNTOR. La mayor parte del material contenido en “Ceremonias” fue grabada en el estudio Ripples de Buenos Aires, bajo la supervisión de Apolo como ingeniero de sonido; el resto se grabó en ECLIPSEStudios y Estudios KIMONO, también localizados en Buenos Aires. La producción artística de este disco corrió a cargo de la banda en conjunto con el antes mencionado Claudio Lafalce, quien, de paso, también se encargó del proceso de mezcla. La ulterior masterización tuvo lugar en el local bonaerense DANIEL OVIE MASTERING. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio del disco que hoy reseñamos.
 

‘Leve’ ocupa los primeros 8 minutos y pico del repertorio. Su dúctil y versátil desarrollo multitemático empieza con un prólogo ágil y festivo que más adelante abre camino a una sección cantada que, aunque recibe algo del colorido precedente, se concentra mayormente en plasmar una actitud ceremoniosa con intenciones existencialistas. El groove jazzero aportado por los teclados y la irrupción de un solo de guitarra acústica a mitad de camino ayudan a preservar la cristalización melódica en curso. En tercer lugar, emerge un poderoso interludio rockero que pone las cosas en un foco vitalista y tremendamente llamativo. Una nueva sección cantada emerge para la sección epilogar, esta vez , bastante más ceremoniosa, pero no falta una última eclosión de vigor rockero para los instantes finales. Estupendo inicio de disco. ‘El Alquimista’ sigue a continuación para inocular unos aires de mezcla entre los paradigmas de LITTO NEBBIA y YES dentro de una atmósfera calmada que se sitúa en una cruza entre lo contemplativo y lo introspectivo. El núcleo central melódico es realmente hermoso, siendo así que el grupo lo explora con un muy calculado nivel de sofisticación que no rompa con la magia intrínseca de la pieza; unos solos sucesivos de sintetizador y de violín se encargan de ornamentar el bien definido núcleo melódico, y tampoco puede faltar un solo de guitarra que porta un cierto talante Cameliano. Con la dupla de ‘Un Largo Camino A Fin De Mes’ y ‘Podrás Llorar’, el ensamble sigue explorando determinados detalles de su propuesta musical. El primero de estos temas mencionados es un instrumental perfilado por una equilibrada mezcla de sinfonismo y prog-folk, de tal modo que las estilizaciones barrocas y la gracilidad bucólica se unen en una dinámica sonora perfectamente articulada. Los diversos instrumentos actuantes se notan bien afiatados dentro de su armonía común mientras se abren espacios específicos para algunos lucimientos particulares; de hecho, tenemos aquí uno de los solos de guitarra más cautivadores del álbum, y el violín asume algunas sonoridades filudas cuando llega el momento de su solo. Un cénit particular del disco. En cuanto a ‘Podrás Llorar’, ésta es una canción típicamente sinfónica donde las influencias de YES y de GENESIS se hacen notar en los refinados arreglos instrumentales, así como en los elegantes arreglos vocales. 
 
‘Plano Astral’, canción de dos partes, dura poco más de 10 minutos y aprovecha su espacio para permitir a la banda seguir dándole un giro más a la tuerca de al preciosismo propio del patrón prog-sinfónico que el grupo adopta como norte estético. La canción comienza con un medio tiempo portador de una razonable garra rockera, virando luego hacia una sección lenta alrededor de la frontera del cuarto minuto, siendo así que las meditaciones plasmadas en la letra adquieren ahora un talante marcadamente más solemne. Como esto se prolonga hasta el final, entendemos que el mensaje principal de la canción está manifestada aquí. La secuencia de ‘Intro Ceremonias’ y ‘Ceremonias’ exhibe al clímax culminante del disco. ‘Intro Ceremonias’ es un soliloquio que nos informa sobre las tradicionales ceremonias festivas de Opet en celebración del renacimiento y la fertilidad en el Antiguo Egipto. La monumental pieza homónima dura 19 ¾ minutos y contiene las secciones tituladas ‘Límites De La Divinidad’, ‘A Las Puertas De Luxor’, ‘La Procesión’, ‘Renacimiento’, ‘Retorno A Los Orígenes’, ‘Diadema’ y ‘Jeroglíficos’. El inicio es colorido y entusiasta, aunque con un fulgor lo suficientemente contenido para que no rompa con la ambientación mística que se quiere plasmar. La primera sección cantada refleja una oportuna calidez lírica sobre un trasfondo instrumental que da prioridad a lo bucólico. Un nuevo pasaje instrumental exhibe una soltura determinante muy a lo PFM con GENESIS, con unas muy laboriosas interacciones entre el sintetizador y el violín que tienen lugar dentro de una ingeniería melódica pulcra y contundente. Algunos breves pasajes solitarios de piano nos recuerdan que la espiritualidad solemne también es parte esencial del cuadro musical que se está pintando aquí, y, en efecto, la quinta sección se enfoca en dicha espiritualidad para situar a los oyentes en el centro dramático de la temática. Claro está, el esplendor sinfónico tiene que regresar al frente en algún momento, y cuando lo hace, se luce con un exquisitez rotunda, alternando pasajes exultantes con otros reposados en clave introspectiva. La sección final está marcada por una motivación poética que refleja un espíritu celebratorio con un talante solemne, algo muy al estilo de ESPÍRITU. Todo termina con el instrumental ‘Levissimo’, el cual se enfila por aires románticos bajo una aureola etérea: un recurso de magnificencia sonora que viene bien como broche final para el repertorio. 


A modo de conclusión, los nombres de MERÈT y de este disco “Ceremonias” deben ser anotados y subrayados dentro de la agenda de creatividad progresiva latinoamericana del presente año 2022. Este disco destila belleza y distinción a través de cada uno de los poros prog-sinfónicos de cada uno de los temas que forma parte de su repertorio. Gran ceremonia inaugural de este talentoso e inspirado sexteto argentino del cual esperamos que broten actividades fonográficas en el futuro próximo: un grupo qu suena así de afiatado merece durar bastante.