Thursday, October 10, 2013

In Memoriam: LINDSAY COOPER, ¡todo el cielo para ella!


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy evocamos la memoria de la maestra Lindsay Cooper, fallecida el pasado 18 de setiembre a la edad de 62 años tras largos de años de postración como resultado de una esclerosis múltiple que le empezó a afectar desde fines de los 70s. Haciendo uso de los debidos tratamientos y tomando ventaja de la lentitud con que este mal se apoderaba gradualmente de sus funciones corporales, la genial Lindsay se dio abasto para seguir bastante activa actuando y componiendo material diverso en las áreas del rock experimental y la cámara de vanguardia, tanto en proyecto solistas como grupales, así como colaborando para otros (por citar unos pocos ejemplos, NATIONAL HEALTH durante los últimos meses de estadía de Dave Stewart por ejemplo, el primer álbum solista de STEVE HILLAGE “Fish Rising”, y discos de NEWS FROM BABEL y ART BEARS junto con algunos que fueron sus colegas en HENRY COW). Recién a fines de los 90s se vio totalmente incapacitada de realizar este tipo de actividades físicas, pero vista en perspectiva, su trayectoria es ampliamente valiosa para la vanguardia progresiva. Nada mal para una muchacha graduada de la Royal College of Music y que estuvo varios años como miembro de la Royal Academy of Music. Incluso desde fines de los 70s, nunca dejó de explorar nuevos recursos instrumentales, ampliando sus estudios de flauta y saxofón soprano, además de volver al piano, su primer instrumento de interés. Pero ella era algo más que una erudita académica, pues fue durante su periplo entre 1969 y 1971 en Nueva York que empezó a familiarizarse con el underground del rock experimental, y a su retorno a Londres no le faltaron ofertas para aportar su sapiencia técnica y sus intuiciones experimentales con sus instrumentos de viento. COMUS fue una de las ofertas esporádicas, pero es con su estancia en HENRY COW desde inicios de 1974 hasta el declive final de la banda en 1978 por lo que mejor se le recuerda. En homenaje póstumo a ella, reseñaremos dos discos de HENRY COW: el segundo, “Unrest”, que fue donde ella debutó como integrante del entonces quinteto, y el cuarto, “Western Culture”, donde ella aportó más como compositora.  

 

Cuando Lindsay entró a HENRY COW portando su fagot, su oboe y su flauta dulce, ya estaban dentro el guitarrista-violinista-xilofonista Fred Frith, el bajista-pianista John Greaves, el saxofonista-clarinetista-teclista Tim Hodgkinson y el baterista-percusionista John Cutler. Es así que se asentó la que se suele considerar su formación clásica de instrumentistas de HENRY COW. A fines de 1973, el vientista Geoff Leigh había dejado la banda, llevando a que los amigos Frith y Cutler pidieran a Cooper ocupar su lugar, con miras a que ella aportara más elementos de cámara vanguardista en aras de una decisiva maduración de la propuesta de rock experimental de HENRY COW. Así las cosas, “Unrest” fue grabado en los primeros meses de 1974 y publicado en mayo del mismo año: en este trabajo, el quinteto  empieza a dar mayor rienda suelta a su faceta iconoclasta en comparación con su ya de por sí llamativo disco debut “Leg End”. La distribución de instrumentos indica claramente la intención esquemática de jugar con combinaciones de los varios matices sonoros propios de tan diversos artilugios... y nuestras sospechas se confirman mientras vamos escuchando este disco.


Las dos primeras piezas, ‘Bitter Storm Over Ulm’ y ‘Half Asleep, Half Awake’, son efectivamente lúcidos ejercicios de polifonías e intrincados juegos rítmicos, complementando las estructuras del jazz vanguardistas con masivos recursos atonales propios de la cámara contemporánea; a través de toda esta extravagante articulación de osadas ideas melódicas, aún se mantiene un sentido del orden fácil de reconocer para el oyente. ‘Bitter Storm Over Ulm’ funciona como un prólogo ágil y llamativo, mientras que ‘Half Asleep, Half Awake’ (compuesto por Greaves) conserva un lirismo estilizado y exquisito que en no poca medida se conecta con el factor Canterbury que había sido predominante en el primer álbum de la banda. Menciones especiales deben ir a los motivos de piano de cola en la entrada y la conclusión, respectivamente, pues conforman sendas muestras de atmósfera relajante e hipnótica. El siguiente tema, ‘Ruins’, así como ‘Linguaphone’ y ‘Upon Entering The Hotel Adlon’, muestran el lado más explícitamente osado de HENRY COW. Las inagotables atonalidades, el clima de caos del interludio que en realidad es el disfraz de una ingeniería robusta y el uso de contrastes drásticos entre momentos plenos y otros sutiles abruman de modo insolente al oyente, como queriéndolo provocar para que acepte el desafío de pasear por insospechados caminos de imaginación musical. ‘Ruins’, composición de Frith, es uno de los temas más significativos de la esencia estética de HENRY COW: la arquitectura rítmica elaborada en los pasajes extrovertidos porta un dinamismo complejo y cautivador, mientras que el interludio establece un genial ejercicio de sobrio minimalismo bajo la guía del violín.


Hasta aquí, todo lo que el grupo tenía compuesto explícitamente para el álbum. ¿Y lo demás? Salvo el caso de ‘Solemn Music’, tuvo que crearse in situ por vía de creaciones colectivas en tiempo real. La secuencia de ‘Linguaphone’ y ‘Upon Entering The Hotel Adlon’ destila una inmensa seriedad cerrada en su propio solipsismo cerebral mientras explaya su rara luminosidad surrealista a través de ambientes inquietantes que transitan entre lo tétrico y lo absurdo. Y eso que antes de esta dupla, la banda nos regala un hermoso trío de clarinete, oboe y guitarra en ‘Solemn Music’, haciendo que su chocante motivo central flote dulcemente en una aureola de melancolía. Pero ‘Linguaphone’ emerge para arrebatarnos la serenidad y arrojarnos hacia la confusión de un cosmos que va degenerándose en su propio caso interno, mientras que ‘Upon Entering The Hotel Adlon’ se encarga de sacudirnos de la confusión con una polenta agresiva y una intensidad neurótica. El bajo destaca en la mezcla, los redobles de batería del maestro Cutler son de otro mundo, y ni qué decir de los solos inescrutables de guitarra a cargo de Frith..., además de los vientos, que a veces se aparean en una comunión solida y otras veces disfrutan vivazmente de su mutuo divorcio exhibiendo quiebres atonales inmensos. ‘Arcades’ prosigue por este sendero de tensión calculadamente improvisada, pero esta vez lo hace con un esquema de trabajo mucho más calmo, al modo de una triste mirada retrospectiva a la descomposición sistemática precedente. ‘Deluge’, el tema de cierre, vuelve a los senderos jazz-progresivos menos turbulentos de los dos primeros temas, aunque incluyendo  una inquietante dinámica rítmica propia del free-jazz: la pieza concluye con una deliciosa parodia de cabaret donde el bajista, mientras toca unos acordes sincopados de piano, imposta su canto de una manera burlonamente ceremoniosa donde se mezclan la desidia y la sorna. En resumen, “Unrest” resulta una inmensa joya musical destinada a instaurar un paradigma insoslayable del rock-in-opposition.

 

Tal como dijimos antes, “Western Culture” fue al álbum de HENRY COW donde Lindsay Cooper más aportó como autora, pero tengamos en cuenta que esta circunstancia feliz se dio en el contexto de una coyuntura más bien tensa y desequilibrada en el seno del grupo. Resulta que la inseparable dupla de Frith y Cutler estaba componiendo material cantado con la complicidad de Dagmar Krause (vocalista que ingresó a las filas de HENRY COW cuando se inició una breve asociación con SLAPP HAPPY en 1975, y se quedó en el grupo cuando dicha asociación concluyó), mientras que Tim Hodgkinson y la misma Cooper estaban creando ambiciosos conceptos musicales sin lugares explícitamente dispuestos para la intervención vocal. Este dualismo finalmente se resolvió haciendo del nuevo disco de HENRY COW un trabajo totalmente instrumental para culminar al grupo en sí, pues Frith, Cutler y Krause tenían en mente fundar un nuevo grupo para desarrollar sus nuevas ideas – a la postre, ART BEARS. ¿Qué tenemos, a fin de cuentas, en “Western Culture”? Una nueva obra maestra del rock in opposition conformada sucesivamente por los conceptos ‘History And Prospects’ (autoría de Tim Hodgkinson) y ‘Day By Day’ (autoría de Lindsay Cooper con un mínimo aporte de Tim). Dada la ausencia de John Greaves (quien salió de la banda para ingresar a las filas de NATIONAL HEALTH), el rol de bajista está compartido entre Frith y Georgie Born. Bueno, en verdad que la instrumentación desplegada en este disco es muy prolija, con aportes foráneos al piano (la suiza Irène Schweizer), trombón y violín (ambos por la neerlandesa Annemarie Roelofs), y los mismos Frith y Cutler añadiendo aportes a la trompeta y al saxo junto a los habituales vientistas Cooper y Hodgkinson. También aparece brevemente Dagmar Krause aportabndo algo de su canto en un pasaje del lado B de este álbum. Este disco fue grabado a lo largo de dispersas sesiones realizadas en enero, julio y agosto de 1978, en los Sunrise Studios de la localidad suiza de Kirchberg. La ulterior publicación tuvo lugar a inicios de 1979 por vía del propio sello de la banda, llamado Broadcast. 


‘Industry’ da inicio al concepto de ‘History And Prospects’ con un nutrido juego de disonancias impetuosas marcadas por la guitarra, el teclado y los vientos, originando así el esquema para una primera sección intensa dentro de su estricta lógica iconoclasta. Un segundo cuerpo musical transita hacia ambientes más contenidos donde la tensión precedente se transforma en espíritu de expectativa revestido de gris. ‘The Decay Of Cities’ da un giro más sobrio al asunto, aunque sin dejar de lado la expresividad rotunda propia del concepto: en todo caso, se nota que el prólogo a dúo de las guitarras acústica y hawaiana instaura una aureola reflexiva con el propósito de asentar las bases para el coloridamente desafiante cuerpo central que habrá de emerger poco antes de llegar a la barrera del tercer minuto. ‘On The Raft’ cierra este concepto tripartito con una atmósfera lenta y ceremoniosa que se complace en perseverar en el aura de nocturnidad inherente al motivo central: ciertamente, esta pieza exuda tristeza y desasosiego, pero lo hace con un esquema de trabajo sumamente estilizado, no exento del vigor expresivo elaborado más explícitamente en las dos secciones anteriores.

‘Falling Away’ se encarga de abrir el concepto de ‘Day By Day’, y lo hace con una exquisita fanfarria de metales y maderas a la que le sigue un vitalista cuerpo central donde el sofisticado entramado melódico desarrolla conexiones bien fluidas entre pasajes extrovertidos y otros más sutiles. El ensamble se explaya liberalmente en el armado de delicados juegos armónicos y texturas donde lo disonante impone su reino, especialmente en el clímax final. ‘Gretels Tale’ sigue a continuación para explorar sendas un poco más gráciles dentro del exigente leitmotiv de la banda: los vientos se apoderan monumentalmente del núcleo temático de la pieza hasta que una tremenda cadenza de piano (a cargo de la invitada Irène Schweizer) entra a tallar para perturbar momentáneamente la ingeniería sónica dominante. Con la dupla de ‘Look Back’ y ‘½ The Sky’ (esta última co-escrita con Hodgkinson), ‘Day By Day’ encuentra un final esplendoroso y significativamente expansivo en recursos, es la muestra de HENRY COW latiendo desde la maduración definitiva de su esencia más rotunda. ‘Look Back’ es una breve pieza de maderas y violín cuyo tenor serenamente grisáceo sirve como oportuno preludio a ‘½ The Sky’, tema que cierra el álbum empezando con el desarrollo de atmósferas solemnes e inquietantemente densas, a medio camino entre el réquiem y el solipsismo meditativo (al modo de ‘On The Raft’); luego, en los momentos finales, vira hacia una coda extrovertidamente juguetona con un tenor patentemente celebratorio.



En junio de este año, se anunció que las bandas HENRY COW, MUSIC FOR FILMS, NEWS FROM BABEL y OH MOSCOW se reformarían para dar dos conciertos para tocar composiciones de COOPER, uno en el Barbican Centre de Londres en el 21 de noviembre, como parte del cartel del EFG London Jazz Festival, y el otro en el Lawrence Batley Theatre de Huddersfield n el 22 de noviembre, como parte del Huddersfield Contemporary Music Festival. ¡Y encima se pudo programar un concierto más! Justo al día siguiente de este segundo concierto, toda esta troupé de grupos tocó en la localidad italiana de Forli. Nos da mucha alegría saber que todavía había público dispuesto a celebrar el legado musical de esta dama de la vanguardia musical de las últimas décadas. Sobre todo, nos ha resultado un enorme placer revisar estos dos discos de HENRY COW, lo cual está en abierto contraste con el motivo que nos llevó a hacerlo. LINDSAY COOPER, maestra y figura señera del rock-in-opposition, descansa en paz, ¡el cielo entero es tuyo!


Muestras de estos dos discos de HENRY COW.-

[Parte de esta retrospectiva está basada en el enlace de La Caja De Música: http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/henrycow_unrest.html]

Monday, October 07, 2013

¡Ya es hora de familiarizarse con I KNOW YOU WELL MISS CLARA!


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de I KNOW YOU WELL MISS CLARA, un ensamble jazz-progresivo indonesio formado a mediados de 2010 en la localidad de Jogjarkarta. Los integrantes son el guitarrista Reza Ryan, el teclista Adi Wijaya, el bajista Enriko Gultom y el baterista Alfiah Akbar, cuatro mentes jóvenes procedentes del Instituto de Bellas Artes de Indonesia y arrojadas hacia el ímpetu común de aportar algo nuevo y sugerente dentro del encuentro entre el jazz vanguardista de los 70s y las facetas más osadas del género progresivo de siempre (principalmente el Canterbury y la psicodelia).


Los primeros 10 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Open The Door, See The Ground’. El prólogo de esta pieza abre se basa en unas sobrias líneas de piano que portan un aura sigilosa, además de ciertas alusiones tenebrosas; luego emerge un motivo en claves alternadas de 11/8 y 12/8 que sirve para que el grupo suelte un poco más su esencial expresividad, inspirada en los legados de WEATHER REPORT y NATIONAL HEALTH, con un teclado que sabe llevar el rol protagónico de manera suave antes de que la guitarra se apodere del foco central con una energía mucho más explícita. Un motivo siguiente apuesta por una robusta manifestación de despliegues psicodélicos a la par que mantiene el esquema de trabajo jazz-rockero: la vitalidad explícita de esta sección termina aterrizando en un retorno al preludio al modo de una coda. Luego sigue ‘Conversation’, un tema que sirve para que el grupo explore su dimensión intimista: el cuarteto se sitúa en un bizarro y a la vez relajante intermedio entre PAT METHENY y el SOFT MACHINE de la etapa “Six”. ‘Pop Sick Love Carousel’ parece ir por senderos bastante semejantes a los del tema anterior, pero esta vez el swing se siente más luminoso y la musicalidad del cuerpo central da la apariencia de estar más focalizada. Durando casi un cuarto de hora, ‘Reverie #2’ despliega encantamientos jazz-rockeros fabulosos donde el grupo se halla dando nuevas vueltas de tuerca a su dinámica estilística esencial, a la par que recrea un sistema de musicalidad más dúctil que permite la gestación de sobrias improvisaciones en torno a los motivos básicos. El primer MATCHING MOLE y el FOCUS pre-1974 se hermanan hipotéticamente en este tremendo viaje sónico; melancolía con un sutil toque de densidad, ésa es la ambientación emocional predominante en esta composición. Hay que señalar una momentánea variante de suave extroversión que surge a poco de pasada la barrera del cuarto minuto, lo cual sirve como recurso de ingeniosa sorpresa, así como un breve crescendo fríamente neurótico que entra a tallar cerca del final.



Tras la experiencia de ‘Reverie #2’, la dupla de ‘Love Letter To Canada’ y ‘Dangerous Kitchen’ se encarga de explorar refrescantemente serenos matices dentro de un esquema de trabajo que, en sí mismo, ya está expuesto con sobrada claridad y lúcida distinción. El primero de estos temas ahonda en grisáceos minimalismos cósmicos donde las notas y texturas de los instrumentos parecen flotar a través del éter interior del ánima; el segundo crea una forma de introversión colorida que resulta auto-constreñida y grácil a la vez, una sensación que se debe en buena medida a la aparición adicional del saxofonista Nicholas Combe para la ocasión. Con el extenso y extravagante título de ‘A Dancing Girl From The Planet Marsavishnu Named After The Love’, la última pieza del álbum completa el círculo estilístico del disco gestando una entusiasta síntesis de la aureola absorbentemente predominante en ‘Conversation’ y ‘Pop Sick Love Carousel’ con los aspectos más extrovertidos del ideario musical del cuarteto. Posiblemente tengamos aquí lo solos más impresionantes de Ryan en todo el disco… el eslabón perdido entre PHIL MILLER y JAN AKKERMAN. La banda vuelve a contar con la complicidad de Combe para explotar las potencialidades de la arquitectura exigida por el desarrollo temático.  

 

¡Qué manera tan alucinante de darse a conocer al mundo! Con “Chapter One” se instaura la noción de que I KNOW YOU WELL MISS CLARA es una entidad que nace ya con edad madura dentro del gran mundo de la avanzada jazz-progresiva.


Muestras de “Chapter One”.-
Open The Door, See The Ground [en vivo]: http://www.youtube.com/watch?v=xdCo4n_6p-c

A Dancing Girl From The Planet Marsavishnu Named After The Love: https://moonjunerecords.bandcamp.com/track/a-dancing-girl-from-planet-marsavishnu-named-after-the-love 

Friday, October 04, 2013

QUARKS: la instantánea amalgama de elementos prog-electrónicos chilenos


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

QUARKS es el nombre de un proyecto chileno de música electrónica progresiva conformado por Ricardo Riadi, Alamiro Arias y Claudio Momberg: el primero y último están a cargo de los sintetizadores y efectos computarizados, mientras que el segundo está a cargo de las guitarras eléctricas y electroacústica. A Momberg lo conocemos de los grupos prog-sinfónicos SUBTERRA y SETI así como de su proyecto solista ecléctico TAURUS, y QUARKS le brinda la ocasión de explorar a fondo su inclinación hacia la tradición de ambientaciones electrónicas futuristas procedentes de los legados de TANGERINE DREAM, JEAN-MICHEL JARRE y VANGELIS, una inclinación que no ha estado del todo ausente en previos trabajos de SETI y TAURUS. Por su parte, Arias y Riadi no son exactamente unos novatos: el primero forma parte del grupo SIGNUZ, además de ser técnico de sonido y compositor para medios audiovisuales; el segundo forma parte de SCOPE, agrupación de música electrónica. Apenas el trío se juntó con miras a registrar un disco, su modus operandi se basó en la creación instantánea de compulsiones electrónicas bajo la crucial guía de los duales torreones de sintetizadores: el resultado de todo esto es “Elemental”, ítem publicado por Mylodon Records hace un par de meses.  


Ocupando los primeros 13 minutos y pico del disco, ‘Top’ opera como un agente capitalizador de las atmósferas predominantes del mismo. Empieza con un sereno preludio cósmico muy centrado un sutilezas minimalistas por casi 3 minutos; a partir de ahí, se instala una rítmica cibernética muy a lo JEAN-MICHEL JARRE donde los teclados duales y la guitarra empiezan equilibrándose mutuamente en el desarrollo del swing. Hay un sentido de expansiva homogeneidad a través de este proceso creativo que mantiene la elegancia del desarrollo musical de forma compacta; aún en los momentos en los que la guitarra de Arias se suelta un poco para hacer algunos fraseos solistas, no rompe con el dinamismo compartido por los tres instrumentistas. ‘Up’ realza lo etéreo de una manera que se conecta con el TANGERINE DREAM de “Exit” y “Hyperborea”, aunque con una musicalidad sobriamente estilizada que bien nos puede hacer recordar al PETER BAUMANN de “Romance 76”. ‘Strange’ regresa, en su primera sección, al predominio de la pauta clásica de JEAN-MICHEL JARRE, atando lazos de afinidad atmosférica con ‘Top’. Luego, a poco de pasada la barrera del quinto minuto y medio, una secuencia percusiva cierra la puerta a lo hecho hasta entonces y abre otra a ambientes misteriosos (que no perturbadores) que evocan el legado de esa breve asociación que se dio entre CLUSTER y BRIAN ENO.   


‘Charm’ y ‘Down’ son los viajes menos extensos del álbum. El primero tiene una primera mitad marcada por una placidez envolvente y cautivadora, y una segunda basada en el modelo del TANGERINE DREAM de los primeros años 80s; por su parte, el segundo comienza con un swing elegantemente ágil para luego aterrizar en una ambientación ceremoniosa donde las notas sostenidas de la guitarra se hermanan bellamente con las capas de los teclados. ‘Bottom’ cierra el repertorio con una recapitulación de los esquemas de trabajo de ‘Up’ y ‘Top’, anticipada por un misterioso prólogo que nos retrotrae al paradigma del TANGERINE DREAM de “Phaedra” y “Rubycon”. Así se completan los 61 minutos de “Elemental” un solvente muestrario de ingenio musical prog-electrónico que nos revela, por enésima vez, la ecléctica vitalidad que late continuamente en Chile y, en general, en las diversas escenas progresivas latinoamericanas: gracias a QUARKS por este disco.

Muestra de “Elemental”.-

Wednesday, October 02, 2013

Retomando el segundo disco de PABLO EL ENTERRADOR


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy seguimos volcando nuestros oídos y espíritus sobre PABLO EL ENTERRADOR, esta vez por ocasión de la re-edición de su segundo álbum de estudio a cargo del sello Viajero Inmóvil, bajo la producción general de parte de José María Blanc, guitarrista-bajista-vocalista de la banda. La alineación es la misma que la que grabó el disco debut a fines de los 70s: el mencionado Blanc junto a los teclistas Omar A. López y Jorge Antún, y el baterista-percusionista Marcelo Salí. En su momento, este disco tuvo un largo proceso de gestación iniciado en mayo de 1995 y finiquitado dos años después, para ser publicado bajo el título “Sentido De Lucha” en 1998: 15 años después de esto, y con una emotiva dedicatoria a la memoria de Jorge Antún (responsable del órgano Hammond y el sintetizador Oberheim OBX, que ya no está entre nosotros desde fines de 2005), Viajero Inmóvil nos lo presenta con el título “2”. El orden del repertorio original ha sido alterado para esta ocasión, pero ello no va en desmedro de la posibilidad de apreciar, como se debe, la majestuosa belleza de cada tema y de sus respectivos vínculos con los demás. Además, tenemos una generosa cantidad de cinco bonus tracks provenientes de una actuación en vivo, un detalle en el cual ahondaremos más tarde: empecemos por el principio, contemplando auditivamente las nueves canciones originales de “2”.


‘Nariguetas’ abre esta re-edición abarcando un espacio de casi 8 minutos donde se explaya en una exhibición de refinamiento contemplativo y etéreo: el ensamble se deja llevar por las vibraciones más melancólicas de su pulsión sonora dentro de un encuadre que sutilmente coquetea con el discurso del jazz pero con un esquema melódico típicamente sinfónico. Luego sigue ‘La Ciudad Eterna’, que marca la misma pauta mientras enfatiza el matiz romántico de la musicalidad elaborada a partir del discurso compartido entre el piano y las orquestaciones de sintetizador y órgano; por su parte, la dupla rítmica elabora una deliciosa cadencia folclórica. La tercera canción, ‘Emigrante’, se erige como la más extensa del álbum con su duración de casi 8 ½ minutos. La canción exuda una vitalidad única y envolvente, manifestada inicialmente con una sobria sutileza que parece detenerse sigilosamente en cada partícula de belleza inherente al desarrollo melódico en curso; luego, se marca un clímax cristalinamente elegante donde las capas y solos de teclado trazan el marco idóneo para una vitalidad que ya se ha hecho innegablemente explícita. La secuencia de ‘Sentido De Lucha’ y ‘San Vicente’ se encarga de completar el cuadro musical de forma tremendamente eficaz: esta dupla, de hecho, podría decirse que sintetiza el momento estético del grupo como idea. La primera de estas canciones mencionadas explora una dimensión apasionada del ideario de PABLO EL ENTERRADOR, centrada en un amplio campo para el dueto de piano y canto en el refuerzo del motivo central, para luego terminar una coda de tendencia Cameliana. La segunda – una versión de una composición original de Milton Nascimento – alterna entre exploraciones de la faceta fusionesca de la banda con vigoroso colorido y atmósferas etéreas que reiteran lo intimista. De hecho que en ‘San Vicente’ la banda redondea la faena con infinita soltura, pero podríamos imaginar que el clímax conclusivo de ‘Sentido De Lucha’ pudo haberse beneficiado de un arreglo un poco más expansivo a fin de sacarle todo el jugo a su vibración emocional innegablemente rotunda. Pero bueno, a fin de cuentas, eso es lo que hay y las cosas están bien como están.


‘Solo Viento’ prosigue por la senda del repertorio explorando nuevos matices de intimismo que, lejos de centrarse a la melancolía, se inspiran en una vivacidad grácil al modo de una mirada reflexiva que se arroja hacia su contemplación con ansiosa expectativa. Aunque podría sospecharse de algo grisáceo en la espiritualidad expresiva, el esquema musical es bastante colorido de por sí. Acto seguido, ‘Mitad Por Mitad’ se focaliza en un perfil jazz-rockero sobre un compás de 7/8 desde el que se propone una diferente agilidad al paisaje sonoro que la banda viene dibujando desde el primer tema del álbum. Las armonizaciones perfectamente pulcras que se arma en base al ingenio común de los dos teclistas encajan notablemente con el exquisito groove de Salí, y cuando llega el momento del solo dual de guitarra y sintetizador, se genera una especie de clímax intermedio. Como es natural, dicho clímax deja alguna huella en lo que queda del tema. Otro hermoso solo de sintetizador entra a tallar después del penúltimo pasaje cantado, dando nuevos tintes al colorido general. ‘Accionista’, canción que abría el lado B del primer disco (publicado a inicios de los 80s), reaparece aquí como penúltima canción del repertorio… ¡y lo hace para mejor! En efecto, bajando ligeramente el frenesí del esquema rítmico y añadiendo mayor relevancia del rol de los teclados para el swing general de la canción, la canción gana en fuerza expresiva notablemente. De este modo, se borra cualquier atisbo de coquetería con el estándar de la new wave que tenía la primera versión y el asunto conra aires más urbanos. El repertorio oficial de la re-edición termina con ‘Fotografía’, canción de base pop-rockera con un ligero aire de sofisticación a lo SERÚ GIRÁN (etapa de “Peperina”), y tal vez, lo último del proyecto SPINETTA-JADE, pues hay partes del swing general que resuenan como elementos del jazz-fusion propio de los 80 e inicios de los 90.

  

Esta edición cuenta con cinco bonus tracks procedentes de un concierto que el grupo dio en Los Jardines de Villa Hortensia el 27 de marzo de 1998, contando con Sergio Cardozo como músico invitado para la ocasión. ‘Carrousell De La Vieja Idiotez’, legendaria canción de apertura del disco debut, abre este intenso muestrario en vivo: ya desde aquí nos damos cuenta de las grandiosas dosis de excelencia performativa y energía que emanan de este ensamble tan prolijamente acoplado. El cierre llega con el indefectiblemente marchoso ‘Accionista’, introducido por un estupendo solo de batería perpetrado por un enorme Salí. Este segundo disco de PABLO EL ENTERRADOR concretiza ahora su faz definitiva en el año del 40mo. aniversario de su fundación. El grupo ha venido actuando esporádicamente desde el año 2001, aunque ya sin el concurso de López, quien por motivos laborales no puede seguir integrando el proyecto. 


Tal como señalamos en el primer párrafo, esta re-edición está dedicada a la memoria de Jorge Antún, y lo mismo hacemos con la presente reseña. ¡Gracias por la música al maestro Jorge y a todos estos magníficos desenterradores y hurgadores de melodías latentes desde el fondo de la tierra! El sentido de lucha de PABLO EL ENTERRADOR para propugnar canciones de orfebrería insigne es algo permanente dentro de la historia del rock progresivo argentino.


Muestras de “2”.-
Mitad Por Mitad: http://www.youtube.com/watch?v=viQPWUtRjw0

Tuesday, October 01, 2013

Recordando el primer disco de PABLO EL ENTERRADOR


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy echamos una mirada hacia uno de los referentes más destacados de la primera generación progresiva argentina: PABLO EL ENTERRADOR. Ésta es una banda argentina surgida en Rosario para aportar su grano de arena al sueño del rock artístico desde inicios de los años 70s; iniciándose en una línea folk-progresiva, con el correr de los años PABLO EL ENTERRADOR fue amoldándose con gradual intensidad al estándar sinfónico, aunque manteniendo esas cadencias y atmósferas propias de la sensibilidad musical sudamericana. A fin de cuentas, tras años de esfuerzo y reformulaciones, se dio la ocasión para que el grupo, con una formación que incluía dos teclistas, pudiera registrar su homónimo disco debut: el momento para ello pudo ser 1980. pero recién se pudo concretar en el año 1983. “Pablo “El Enterrador”” deja constancia de sus muy valiosos aportes. Su estilo es muchas veces comparado con el de LOCANDA DELLE FATE, y yo incluso me atrevería a añadir que hay elementos del GENESIS post-Gabriel en el sonido creado y practicado por este cuarteto. Pero estos paralelos solo valen como aproximaciones iniciales, pues bien pronto nos damos cuenta de que hay una cadencia peculiarmente latinoamericana en el sonido de PABLO EL ENTERRADOR – ella los emparenta con bandas compatriotas como SERÚ GIRÁN, ESPÍRITU, un poco a M.I.A. y a SPINETTA-JADE. Las sólidas interacciones entre los teclistas Omar López y Jorge Antún (destacando especialmente la presencia del piano de cola eléctrico Yamaha a cargo del primero) y la consistente precisión vertida por el baterista-percusionista Marcelo Sali, portador de una evidente esencia jazz-rockera conforman los elementos sonoros más prominentes del ensamble grupal. Pero con esto no pretendemos en lo absoluto desmerecer la labor de José María Blanc, cuyos diestros fraseos y solos de guitarra comulgan a la perfección con la amalgama de texturas, orquestaciones, solos y contrapuntos que los sintetizadores despliegan constantemente. Además, su estilo vocal, evocativo como es, concuerda con la riqueza melódica contenida en las composiciones. A la hora de lograr su contrato de grabación largamente soñado, la alineación del grupo obligó a Blanca aumentar su rol instrumental tocando también el bajo.


La destreza individual de cada músico se manifiesta en la capacidad de cada uno de ellos para integrarse al bloque global. Los compases inusuales y los cambios de ritmo y ambiente están a la orden del día mientras va avanzando el repertorio, pero queda claro que los integrantes de PABLO EL ENTERRADOR están menos interesados en ostentar sus habilidades que en realizar una misión común de sensibilidad melódica y sentido de la elegancia; en relación con estos dos detalles, cabe añadir que las temáticas de contenido social transmitidas en las letras ayudan a completar la labor de conexión músicos-oyentes. La pieza que abre el disco, ‘Carrousell De La Vieja Idiotez’, de entrada queda como un manifiesto abiertamente decidido de la onda musical practicada por la banda: hacer una descripción mínimamente aproximada de ella supondría prácticamente repetir las dos o tres frases precedentes, así que no lo haremos. La secuencia siguiente de ‘Elefantes De Papel’ y ‘Quién Gira Y Quién Sueña’, además de ‘Dentro Del Corral’ y ‘Espíritu Esfumado’, siguen fielmente este esquema de creatividad melódica y estilización meticulosa. Una mención especial debe ir para ‘Quien Gira y Quien Sueña’, el cual probablemente sea el más intensamente emotivo del disco, y es, personalmente, nuestro favorito de los temas cantados. Los ornamentos flotantes de sintetizador, los mágicos acordes de piano y, finalmente, el etéreo solo de guitarra que se extiende hasta el fade-out bajo un cósmico ropaje de sintetizadores dibujan un paisaje sonoro a la vez introspectivo y fastuoso, sin llegar a lo excesivamente pomposo. ‘Elefantes De Papel’ y ‘Espíritu esfumado’ nos muestran a este ensamble siempre dispuesto a mantenerse fiel a su línea de elegancia musical en su elaboración de ideas patentemente extrovertidas. ‘Dentro Del Corral’ también empieza exhibiendo muchas afinidades con este tipo de vibración emocional en su primer motivo central, pero al arribar al segundo motivo emerge una sensación épica que honra con creces las herencias más arrebatadoramente mágicas del estándar progresivo sinfónico: la verdad que el clímax final de esta canción es una maravilla. Teniendo en cuenta esta vibración épica que se explaya en el esquema de ‘Dentro Del Corral’, ¿no será la contrapartida de ‘Quién Gira Y Quién Sueña’?: dejamos la pregunta allí.



Con todo, dentro de un balance general y ateniéndonos a la estricta particularidad de nuestro humilde parecer, es en los instrumentales donde PABLO EL ENTERRADOR luce mejor sus virtudes artísticas: ‘Ilusión en Siete Octavos’ y ‘La Herencia de Pablo’ son sendas manifestaciones sonoras de energía creativa y solidez performativa, incluyendo algunos de los momentos más explosivos del disco. De hecho, es en ambos temas donde el órgano Hammond de Antún se hace notar de forma especial dentro de la amalgama de teclados. El único tema que parece desentonar en el repertorio oficial del disco es ‘Accionista’, una pieza construida sobre una ideología frontalmente AOR, algo así como una cruza entre SURVIVOR y FOREIGNER. Parece como si hubieran escrito este tema con el formato de single en la mira (incluso dura 3’15”, muy convenientemente): no hay nada errado en ello en el caso de otro disco grabado por algún otro grupo, y de hecho, se trata de una canción pop-rockera hecha con buen oficio (bellas armazones de teclados que pondrían orgullosos a los canadienses SAGA), pero simplemente parece un poco fuera de lugar aquí. Mas esta objeción mínima no debe llevarnos a pasar por alto el excelente nivel artístico vertido en “Pablo “El Enterrador””, sobre todo porque los solos de guitarra brindan texturas atractivas y la batería sabe usar apropiadamente algunos grooves jazz-rockeros. El sello distribuidor argentino Viajero Inmovil (www.viajeroinmovil.com), en una iniciativa realmente loable, re-editó a inicios del año 2005 una versión especial de esta joya ochentera, incluyendo cuatro bonus tracks grabados en vivo en 1985 (en el festival “Por Un Vaso De Leche”), cuando la banda había pasado por una ligera modificación en su formación: Darío del Bono estaba reemplazando a Antún y Marcelo Poderoska se hacía cargo del bajo.  Estas piezas suelen ser menos extensas y complejas que las del disco de estudio, pero siguen portando esa atractiva huella peculiar del grupo. El instrumental ‘Celeste Cielo’ es tan etéreo como su título sugiere, basado en una expansión sobre una breve secuencia de acordes marcada por el piano; en realidad, está inspirado en una de las composiciones más antiguas de la banda. ‘Bananas’ es una canción combativa y entusiasta cuya cándida belleza pudo ser explotada con un arreglo un poco más extenso, al menos, eso nos parece. De ‘Sé Tu Payaso’ destacamos su candidez evocativa, y de ‘Los Juegos Del Hombre’, la ambientación sombría – delicadamente armada – que acompaña al retrato apocalíptico relatado en las letras. Estas dos canciones sí cumplen cabalmente con otorgar debido espacio a las expansiones épicas que naturalmente brotan de sus respectivos esquemas melódicos.


En suma, tenemos aquí un clásico indiscutible del prog sinfónico argentino: PABLO EL ENTERRADOR es un grupo que no debería estar ausente en una colección progresiva que se precie, como mínimo, de ser digna. Su álbum homónimo es un catálogo de canciones legendarias que se defienden por sí solas y, sobre todo, como la obra integral que se completa como un disco a carta cabal de principio a fin. Un carrusel de belleza progresiva.


Muestras de “Pablo “El Enterrador””.-
Carrousell De La Vieja Idiotez: http://www.youtube.com/watch?v=hFyyITQ-YBk
Quién Gira Y Quién Sueña: http://www.youtube.com/watch?v=PzFCBv16MP8 
Celeste Cielo [en vivo]: https://www.youtube.com/watch?v=lFtPgytc9CE 


[La presente reseña es una variación de la originalmente publicada en La Caja de Música: el enlace respectivo es  http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/pabloelenterrador_pablo.html

Dedico esta nueva versión de la reseña a José Manuel Iniesta, quien por tantos años fue director de esta red de amantes y coleccionistas hispanohablantes de música progresiva y que tuvo a bien dar tribuna a mis comentarios y opiniones sobre una inmensa cantidad de discos.]

Saturday, September 28, 2013

Recobrando el tesoro musical de MANTRA desde los acantilados del rock andaluz de fines de los 70s


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca echar una mirada a los pasadizos olvidados del rock con raíces andaluzas que tanta creatividad motivó en varias agrupaciones musicales del hermoso Sur de España en la segunda mitad de los 70s. Más específicamente, el pasadizo de MANTRA, banda surgida en la localidad gaditana de Puerto Real en 1977 bajo la iniciativa conjunta del guitarrista Juan Ahumada, el bajista Kiko Fernández y el baterista Tato Macías: siendo de Sanlúcar, Los Barrios y Puerto Real respectivamente, el destino los hizo coincidir en un lugar y tiempo idóneos para crear sus primeras ideas musicales al amparo del ideal de un rock progresivo al típico estilo andaluz. Poco después se unió al naciente grupo otro guitarrista llamado Tito Alcedo, oriundo de Barbate; ya tenemos así a MANTRA como entidad bien definida. En sus primeros conciertos, el cuarteto primigenio de la banda compartió cartel con varias bandas heroicas de la vanguardia rockera española como CAI y AZAHAR, siendo así que el quinteto definitivo se consolidó con el ingreso del teclista gaditano José Manuel Portela. Con un material prolijo en musicalidades ricas y cautivadoras que la banda fue componiendo en el transcurso de un año, MANTRA grabó una maqueta en el local de sus ilustres paisanos de CAI. Es una injusticia del destino que MANTRA no lograra concretizar un contrato de grabación durante el corto periplo madrileño que realizó con la maqueta bajo el brazo; esta situación de indiferencia (o insuficiente interés) llevó al grupo a la desmotivación y ulterior disgregación. [Más información en el enlace http://www.arabiandrock.org/mantra.html]. Pero… nada dura para siempre, ni siquiera la nada, y es por ello que podemos sonreír de oreja a oreja de ese demo de MANTRA gracias a la iniciativa que tuvo en 2011 la Asociación Cultural Arabiand Rock para editarlo físicamente con el nombre de la banda misma. 

 

Revisemos la música en cuestión. Los primeros 5 ¼ minutos de este testimonio musical están ocupados por ‘Sanlúcar’, una pieza grácil y colorida cuya secuencia de cambios de motivos y atmósferas está diseñada con inspirada fluidez y ostensible dinamismo; de todas maneras, hay un motivo central que se hace notar como centro neurálgico de todas las variantes que han de desarrollarse dentro de los confines del tema. Hay un interludio magistral donde la guitarra solista y el sintetizador se baten en un duelo electrizante antes de que el motivo central regrese brevemente para la coda. Luego sigue ‘Bajo La Sombra De Un Ciprés’, un tema más explícitamente intenso que saca buen provecho de su duración de 9 ½ minutos: la mezcla de sinfonismo a lo CAMEL y jazz-rock a lo RETURN TO FOREVER funciona a las mil maravillas para elaborar y completar los flujos melódicos arábigos y revestirlos con un elegante toque de psicodelia progresiva. Hay un momento donde Portela elabora un vibrante solo de sintetizador que marca la pauta para el solo de guitarra que vendrá poco después, y de hecho, Portela es la pieza fundamental para la base armónica que consistentemente sustenta el desarrollo de la pieza. Hablando de Portela, justamente él asume el canto en el siguiente tema, ‘Acantilado’, el cual se estructura bajo la influencia del primer disco de CAI (“Más Allá De Nuestras Mentes Diminutas”), aunque también porta afinidades con otras bandas progresivas hispanas de robusta expresividad como MEZQUITA y BLOQUE. ‘Arco Iris’ repite el mismo esquema de trabajo, reforzando así la frescura y energía inherentes al quinteto.

‘Sacromonte’ y ‘Mantra’, antepenúltimo y último temas de este histórico documento, son también los más extensos del mismo, durando ambos poco más de 11 minutos. ‘Sacromonte’ empieza con una ambientación cósmica misteriosa un tanto Floydiana en un prólogo que dura 4 ½ minutos, tras lo cual se abre campo un ágil jam central que se instala cómodamente entre lo arábigo y lo aflamencado (muy a lo CAI, por cierto). En algún momento, el grupo hace una variante impetuosa incrementando la intensidad del compás  en el jam para que el protagonismo, antes exclusivo de la guitarra, se reparta entre el sintetizador y la guitarra. ‘Mantra’, en comparación, exhibe una elaboración melódica más ambiciosa. Empieza con un motivo lento y reflexivo donde la banda explora su faceta más sutil, luego derivando hacia un breve pasaje rotundamente extrovertido que instaura una especie de clímax. Luego, tras un puente basado en etéreas capas de teclado, emerge un segundo clímax rockero donde la maquinaria sónica de la banda opera a todo motor. La coda retoma brevemente el primer motivo, completando así el círculo multi-temático.


Todo esto nos ofreció el documento rescatado por Arabiand que acabamos de reseñar aquí: aunque sea demasiado tarde, eso es mejor que nunca, y cualquier tiempo es, a fin de cuentas, bueno para rescatar y valorar el legado progresivo andaluz de MANTRA. ¡Que viva el Sur de España por siempre y para siempre!


Muestras de “Mantra”.-

Thursday, September 26, 2013

El nuevo ritual de bienaventuranza musical de MONTIBUS COMMUNITAS



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos volvemos a topar con MONTIBUS COMMUNITAS, el incombustible e imparable ensamble peruano dedicado a la loca y osada misión de reformular el discurso del kraut dentro del contexto particular de la psicodelia underground peruana. El motivo es ahora su nueva producción fonográfica, el CD “Ānanda Saṃgha”, el cual recoge cuatro temas tocados en diversos eventos en vivo. ‘Catequil’ fue grabado en el restobar Koca Kinto el 21 de diciembre de 2011; ‘Verðandi’ y ‘Hridaya’ fueron registrados en el Hell Bar el 11 de febrero del año siguiente; en fin, ‘Medhā’ fue grabado en la Universidad de San Marcos diez meses después. El sello Reverb Worship se ha encargado de convertir esta selección en CD físico, el cual ha vuelto a ser recibido con pleno entusiasmo por los coleccionistas y perpetuos soñadores de música psicodélica que han venido siguiéndole la pista al grupo en las redes sociales.

El contexto y las exigencias de estas actuaciones en vivo conllevaron que MONTIBUS COMMUNITAS ampliara su personal a octeto: Anna (violín y canto), Brayan (guitarras acústica y eléctrica, percusión, flauta de Pan, batería, órgano y oscilador), Carlos (bajo), Efraín (congas, platillos y quijada de burro), Giancarlo (bajo), Pedro (batería, guitarra eléctrica, quena y canto), Sergio (batería, bombo andino, percusión, guitarra eléctrica y órgano) y Teté (guitarra eléctrica). Así las cosas, el bloque sonoro no solo se siente robustamente asentado sobre la plenitud sónica forjada a partir de la creativa fricción entre estas abundantes fuentes instrumentales, sino que además, logra reavivar la ideología estética de MONTIBUS COMMUNITAS con matices rockeros que forjan variables interesantes para la mística grupal esencial. ‘Catequil’ ocupa los primeros 20 minutos y medio del álbum, y a partir de sus expansivos trayectos sonoros que va creando al andar, su carruaje de intensa psicodelia se ajusta perfectamente a la anterior descripción. Los instrumentistas gestan sus jams sucesivos sosteniendo una consonancia compartida de un modo fluido: los riffs y fraseos de las guitarras se acoplan bien a los muchos momentos protagónicos del violín de Anna, las cadencias rítmicas se arman y rearman con solidez mientras los adornos percusivos entran a tallar haciendo gala de ingenio. El clímax conclusivo está envuelto un aura contemplativa, lo cual permite a la banda cerrar este primer viaje con un ejercicio de calma gradual. 

 

‘Vedðandi’ y ‘Hridaya’ son los números menos extensos del álbum: el primero de ellos se asienta en una base de fuerte raíz drone, no exenta de alusiones al PINK FLOYD 68-70, mientras que el segundo se proyecta hacia los legados de AMON DÜÜL y de YATHA SIDHRA. Ambos temas coinciden en otorgar espacio a intervenciones vocales donde se improvisan mantras, y de hecho, esos espacios signan en buena medida los indicios por los que se trazan los vuelos instrumentales de turno. Cierra el álbum ‘Medhā’, un electrizante viaje de 15 ½ minutos donde la banda se acerca más al estereotipo de AMON DÜÜL II (etapa del “Yeti” y “Tanz Der Lemminge”), lo cual conlleva la aportación de un colorido más luminoso a los despliegues de densa intensidad que han caracterizado al repertorio en su coherencia integral. Como balance final, solo resta elogiar a MONTIBUS COMMUNITAS por haber logrado en “Ānanda Saṃgha” tocar nuevos picos creativos dentro de su montañoso paisaje musical que va aumentando con cada disco: otra muestra de la efervescencia continua e incansable de la actual vanguardia rockera peruana.


Muestra de “Ānanda Saṃgha”.-

Monday, September 23, 2013

Un gran paseo avant-progresivo por la ciudad espectral de ATHANOR


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el momento de presentar al grupo francés ATHANOR y su espectacular disco “Vos Cités Sont Des Tombeaux”, al cual designamos ya como uno de los más notables discos de Zeuhl contemporáneo de los últimos años. Este proyecto fue gestado en 1992 bajo la dirección y guía creativa del genial multi-instrumentista Cédric Marcucci, cuando aún tenía una edad menor de 20 años. En este disco, Marcucci se hace cargo de la batería, las percusiones, el bajo, la guitarra, los pianos tanto de cola como eléctrico, el sintetizador y el acordeón; en torno a él, un ensamble aleatorio de músicos y vocalistas va completando los esquemas sónicos de turno a través del repertorio de 19 temas. Después de haber tenido una primera fase que duró seis años y tan solo dio espacio para la grabación de unos cuantos demos, ATHANOR resucitó de la mano de Marcucci en 2008 para registrar un disco en edición exclusivamente virtual, titulado “Vulv’air”; para ello fundó también su sello Le Chêne Creux. Ahora, desde marzo del presente año, ATHANOR nos brinda esta serie de retratos de ciudades fantasmagóricas y espíritus cadavéricos: “Vos Cités Sont Des Tombeaux” encapsula una infinita exhibición de osadía y otra no menos infinita de creatividad. La larga lista de colaboradores incluye al saxofonista Christophe Ayadi, al clarinetista Laurent Rochelle, al pianista Henri Herteman, la flautista Sarah Galli, un quinteto de cuerdas, varias vocalistas, además del banjista Emmanuelle Larmet.  

Ya en CUCCI-BAND, el maestro Marcucci había dado rienda suelta a sus inquietudes eclécticas combinando los discursos del jazz-rock, el Canterbury, el space-rock y el Zeuhl, y su disco “Bon Débarras!” es una muestra excelsa de esta ambición [reseñado aquí: http://autopoietican.blogspot.com/2011/03/cucci-band-cronica-de-una-nostalgia-por.html]. Ahora con ATHANOR la apuesta es clara y distinta por el alucinado dinamismo iconoclasta del género Zeuhl, con un particular ahínco en la tensión y la oscuridad dentro de un esquema sonoro que se siente tan épico como deconstructivo. Los puntos de referencia son, además del obvio paradigma de MAGMA (etapa del “1001° Centigrades” y del “Mëkanïk Dëstruktïẁ Kömmandöh”), SHUB-NIGGURATH, el ZAO de los dos primeros álbumes, VORTEX y el ART ZOYD 76-82, además de algunos recursos de caótica sátira propios de la faceta más osada de FRANK ZAPPA.

 

La tríada inicial de la pieza homónima, ‘Poseïdon’ y ‘Amour’ focaliza cabalmente el cosmos musical dispuesto a explayarse y expandirse alrededor de nuestras mentes y dentro de nuestros oídos: complejas estructuras rítmicas alternadas con parajes tanáticamente reflexivos que operan como cimientos del desarrollo de una perversa arquitectura sónica, diseñada ésta para reflejar la inquietante magia de exorcizar los fantasmas más terribles de la razón y la sinrazón. En la dupla de ‘En Désespoir De Cause’ y ‘Mr. Drinkenness’ nos topamos con un tránsito desde el elegante caos aparente del free-jazz hacia una variante juguetona del oscurantismo esencial del discurso del Zeuhl. En la dupla de ‘Flux Et Reflux’ y ‘Les Nornes’ percibimos una ingeniería ambiental parecida, pero el aire de amenaza y el vigor oscurantista sin duda se hacen sentir con más fuerza, lo cual hace que lleguemos a un clímax particular del álbum. La verdad que los arreglos de metales de ‘Les Nornes’ solo pueden ser calificados de hermosos, signados por una “Zao-Magmización” del WETAHER REPORT pre-Pastorius. Cuando emerge el exorcismo tenebrosamente minimalista de ‘Le Bocal’, el terreno se prepara fehacientemente para la fiera e incontestable serie de expresividades dadaístas de ‘Telé-Vision’, una oda a la dimensión insondable del yo que siempre tenemos miedo de evocar, incluso mencionar. ‘La Terre N’attend Pas’ completa el círculo tétrico abierto por los dos preludios anteriores con un soberbio despliegue de exaltaciones paganas donde los arreglos corales, de cuerdas y de vientos conciben una electrizante armonización bajo la pauta del piano… un piano que casi suena como marcando el compás de una procesión bélica.

La tríada de ‘Vapeurs (De Mr. Drinkenness)’, ‘Une Ville’ e ‘Irréversible’ se plasma como un tránsito de la irreflexión caótica a la contemplación neurótica, y a partir de ahí, un retorno a la irreflexión con la añadida asimilación de un mayor acento burlesco. Tenemos aquí la cima de teatralización dentro de la ilación de atmósferas bajo la cual se hilvana el repertorio. La tríada de ‘Val Neuf’, ‘Neocron’ y ‘Lynch’ regresa al imperio de la musicalidad, siempre manteniendo los instintos tanáticos bien despiertos, siempre dando vueltas en torno a los desafíos abstractos que implica el expresar furia y desesperación frente al auge de los monstruos de la razón. En todo caso, esta furia se hace explícita de una forma comedida, ajustándose a los esquemas contemplativos elaborados por una instrumentación que sigue la guía del piano (ya acústico, ya eléctrico). ‘De Cause À Effet’ tranquiliza un poco las cosas a través de un relativamente sosegado ejercicio de free-jazz, sucedido por nuevos efluvios deconstructivos de ‘Nature Morte’; así las cosas, la ocasión es propicia para que ‘Marche Vers…’ exponga el clímax final del disco orquestando síntomas de vitalidad oscurantista y explosividad bizarra.


“Vos Cités Sont Des Tombeaux” es testimonia crucialmente cómo pueden los ideales de arte y música crear nuevas vías de proyección por sí misma y contra sí misma: en otras palabras, es un reflejo de las expansiones estéticas a las que dejó abiertas las puertas de la conciencia el Zeuhl cuando nació como género avant-progresivo. ATHANOR encarna una de las más valientes y vitalistas de estas potenciales expansiones.


Muestras de “Vos Cités Sont Des Tombeaux”.-