Friday, November 07, 2025

BI KYO RAN: sangre renovada para una voz veterana del prog japonés



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Las buenas nuevas desde la escena progresiva japonesa no cesan: desde el pasado 12 de septiembre está en el mercado el nuevo trabajo del grupo BI KYO RAN. “Bloodliners” es el título del disco en cuestión, el cual fue publicado por el sello June Dream. Operando ahora como el quinteto conformado por Kunio Suma [guitarras eléctrica y acústica, coros, mellotrón y efectos de sonido], Wasei Suma [violín y coros], Tatsuto Shiina [bajo], Ken Tsunoda [batería y percusión] y Harumi Saegusa [primera voz], BI KYO RAN se mantiene como una entidad relevante para el ideal progresivo en la avanzada rockera japonesa. Kunio Suma es el único integrante remanente del trío clásico que gestó “Bi Kyo Ran” y “Parallax” en los 80, ítems muy bien valorados dentro de la generación progresiva japonesa de esa década. De hecho, BI KYO RAN es una figura destaca dentro de la narrativa progresiva japonesa de las cinco últimas décadas aunque su producción fonográfica ha sido inconstante: tras los dos discos arriba mencionados, recién volvió a realizar discos de estudio en los 90, un par, y después de ello, en el año 2002 publicó “Sakigake!! Cromartie High School”, que hasta ahora era su última obra de estudio. Suma ya era integrante del grupo en aquel entonces. Para este disco nuevo que hoy nos convoca, el ahora quinteto contó con las ocasionales colaboraciones de Akira Ishiguro (teclados), Shunji Kageshima (marimba) y Akihito Suzuki (percusión). Yo Ohyama, integrante de ASTURIAS, se hizo cargo de los procesos de mezcla y masterización de “Bloodliners”, cuyo material fue grabado en el Mountain North Studio. 


Los 5 primeros minutos del repertorio están ocupados por ‘Short Film’, una canción aguerrida y llamativa cuyo innegable gancho rockero está capitalizado por el núcleo ostensiblemente pesado que desarrollan los músicos en su muy compactas interacciones. Los aires moderadamente complejos del groove armado por la batería y los poderosos colores que aporta el violín, instauran un vigor dominante a lo largo del desarrollo temático. A continuación, llega el turno de Lock Me’, una pieza que se mantiene obediente a las pautas estilísticas marcadas por la canción original, pero esta vez hay una dosis mayor de sofisticación tanto en la composición del núcleo temático como en la ingeniería rítmica donde éste se instala. La batería en enérgica en sus golpes, pero la raíz de su swing está bien asentada en el patrón jazz-rockero; la presencia de un interludio ceremonio y, más adelante, de un puente fusionesco centrado en el dueto de violín y percusión, ayuda a reforzar el señorío progresivo en curso. También es de notar que hay una neurosis más explícita en los efluvios más electrizantes del bloque instrumental, algo que habrá de influir en el carácter exaltado del solo de guitarra que irrumpe al frente durante el último tercio de la pieza. Un magnífico cénit. ‘Sand Palace’ vira totalmente de registro al centrarse en un esquema sonoro de corte folk-rock mientras instaura un foco melódico alegre y grácil. Todo lo furioso que hubo antes es reemplazado por una alegría ligera que incluye alusiones humorísticas en algunos quiebres melódicos del canto. Los ornamentos de percusión tonal y los virtuosos solos de guitarra acústica aseguran que esta canción vaya más allá de la usual calidez del discurso folk-rockero: es como si una canción pastoral de CURVED AIR hubiese sido remodelada por STORMY SIX. ‘Check 1. 2. 3.’ regresa de lleno al clima de heavy prog que signó convincentemente a la segunda canción del disco. Es como si un blues-rock retorcido rítmicamente por Zappa hubiese sido cedido a una asociación de músicos de la MAHAVISHNU ORCHESTRA y de FAMILY con la intención de emular a los KING CRIMSON de 1974. Una peculiaridad es que un solo de piano eléctrico entra a tallar logra hacerse notar en medio de la rotunda triangulación de guitarra, bajo y batería. Otro cénit del disco. 


Tras un prólogo aristocrático protagonizado por el violín, ‘Exit From Dreams’ desarrolla un encuadre grupal donde se gesta un peculiar ejercicio de chamber-rock cuyas directrices expresivas se acercan, por extraño que parezca, a la dimensión más melancólica del prog sinfónico. Un híbrido muy raro pero que, al fin y al cabo, funciona: los AFTER CRYING de 1989-92 hubiesen sonado a esto de haberse acercado a los paradigmas de NEWS FROM BABEL y ART BEARS. ‘Bloodliner II’ es un ejercicio de fusión étnica elaborado por el matrimonio de concisos fraseos cuasi-jazzeros de la guitarra y suaves agitaciones percusiones menores. ‘The Grimm’ sigue una senda semejante a la de ‘Exit From Dreams’ en lo referente a la espiritualidad ceremoniosa que se traza en el centro melódico, pero esta vez hay una inclinación decisiva hacia el discurso sinfónico. Usando un esquema rítmico de vals orquestal, el grupo hace gala de una solemnidad envolvente mientras el canto refleja una pasión entre lo ensoñador y lo melancólico. ‘Crustal Movement’ es el tema más largo del disco con su espacio de casi 7 ¼ minutos y su función principal es la de volver de lleno a la frescura llamativa que signó a la pieza de apertura mientras incluye algunos factores jazz-rockeros en el groove general de manera convenientemente estilizada. Tal vez estén aquí las intervenciones más espléndidas del bajo, aunque, como ya es recurrente, es el violín quien más se destaca dentro del esquema grupal en sus continuos intentos por disputar el protagonismo a la guitarra. La ilación de esplendores instrumentales que emerge alrededor de la frontera del segundo minuto y medio se explaya con total liberalidad dentro de un controlado uso de ritmos inusuales y suntuosas síncopas, erigiendo a la canción como el último culmen musical del disco. Todavía queda el breve instrumental pastoral ‘Bloodliner I’ que dura menos de 2 minutos; la guitarra acústica despliega una calidez impresionista con matices románticos, un poco a lo ANTHONY PHILLIPS. 

  

He aquí lo que nos brindó BI KYO RAN con “Bloodliners”, un disco sugerente y rico en matices que nos muestra claramente que la banda en cuestión ha sabido reinventarse ingeniosamente con esta nueva generación. Haciéndose presente con tanta autoridad estética dentro del escenario progresivo de nuestros tiempos, este disco resulta bastante recomendable para cualquier buena fonoteca de rock artístico.


Muestra de “Bloodliners”.- 

Tuesday, November 04, 2025

La permanente energía creativa del dúo multinacional THE FOREVER MOMENT


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El dúo multinacional THE FOREVER MOMENT hace acto de presencia en la escena progresiva por tercera vez con su nueva entrega “Here To Stay”, publicada el 2 de noviembre pasado, hace muy poco. El dúo conformado por el multiinstrumentista estadounidense Mark Cook y el sintetista canadiense Steven Leak. Que también ha realizado discos firmando con sus nombres específicos, se planteó la misión de gestar un álbum más enérgico que los dos anteriores. Cook se hizo cargo de la Warr Guitar, el bajo sin trastes, los teclados, las guitarras con y sin trastes, sampleos y construcción de ritmos; por su parte, Leak tocó los sintetizadores Arturia Microfreak y Minifreak, las grabaciones de campo, sonidos encontrados y diversos efectos electrónicos de pedales. Esta vez, el dúo contó con las ocasionales colaboraciones de Patrick Gaumond (programación de ritmos), Wilfried Hanrath (guitarra), Ottmar Soulier (teclados) y Juan Dahmen (batería). Leak y Cook coprodujeron el álbum que hoy nos convoca desde sus respectivos estudios domésticos de Ontario y Texas; el primero de ellos estuvo a cargo del arte gráfica. Veamos ahora los detalles del repertorio contenido en “Here To Stay”.
 

Todo empieza con ‘In Transit’, una pieza etérea que se mueve grácilmente sobre un groove de matices étnicos donde se abre campo al fulgor propio del discurso jazz-progresivo. El entrelazamiento de las bases armónicas de guitarra se siente cómodamente articulado sobre el trasfondo de capas minimalistas de sintetizador mientras el armazón rítmico va ganando en vigor. Los fraseos de la Warr Guitar portan una magia contundente a la hora de colorear el ambiente general. Emerge a continuación ‘Hour Of The Wolf’, una pieza de talante épico con cariz misterioso donde el encuadre de percusiones programadas y sintetizadores abre camino a un ingenioso ejercicio hibridizado de los DJAM KARET de los 90 y los KING CRIMSON de los 80. Aunque tiene un swing menos intrépido que el del tema inaugural, se nota un incremento en el señorío expresivo, el cual se mantiene dentro de un nivel controlado de efervescencia. Muy diferente es ‘The Poison Was In The Wound’, que se mueve dentro de la gallarda prestancia de un heavy prog sofisticado donde la confluencia entre lo psicodélico y lo majestuoso nos remite fácilmente al paradigma de los STICK MEN. Las agitaciones percusivas y los riffs guitarreros sustentan en tándem los cimientos necesarios para que la garra inherente a la composición pueda prolongarse en la agilidad del complejo swing armado para la ocasión. Hay un potente solo de guitarra que resulta bastante cautivador. ‘Fortune’s Dance’ se explaya sobre unas ensoñadoras cadencias étnicas que se emparentan cercanamente con aquellas que sostuvieron el groove del tema #2. Lo particular aquí es que las tonalidades líricas son manejadas con un pulso impresionista bastante firme; de esta manera, el potencial cinematográfico del sencillo fondo temático queda sesudamente explotado. Siguiendo en parte la pauta del tema anterior, pero insuflándole mayores dosis de sofisticación estructural y expresividad rockera, ‘We Are Living In A Time Of Monsters – A New World Is Being Born’ añade una retoma de lo épico. Siendo la pieza más extensa del repertorio con sus 9 minutos de duración, dichas proyecciones épicas cuentan con suficientes espacios de expansión. La confluencia de space-rock y jazz-prog con la que se diseña la ingeniería sónica funciona con impoluta fluidez mientras se alternan pasajes de soltura con otros de sutileza. Los recursos vitalistas destacados en los dos últimos tercios concretan un clímax contundente y relevante para la estructura global del disco.
 
‘Hope Like A Blanket, Like Wings’ establece un momento de remanso contemplativo al modo de una excursión Floydiana sobre un tempo bluesero. Apelando una vez más a las confluencias estilísticas con los DJAM KARET de 1989-97, el dúo gesta una ambientación relajante oportunamente ornamentada con una mesurada densidad. De todas maneras, la gentileza reinante vira hacia un breve arrebato grácil de tenor prog-psicodélico para la sección epilogar. Cuando llega el turno de ‘The Overflowing Presence Of The Present’, el dúo vuelve frontalmente por la senda de la extroversión rockera por vía de un nuevo despliegue de vibraciones jazz-progresivas con raigambre psicodélica. Es como si el fulgor que clausuró a la pieza precedente se remodelara como un jolgorio decidido que está marcado por una vivaz musculatura. ‘Spellbound’ realiza un viaje telúrico que navega sobriamente sobre las aguas del space-rock con un enfoque mundano: una bien equilibrada armonización entre atmósferas flotantes y pulsaciones étnicas dentro de un sumamente refinado armazón progresivo. Los últimos 7 minutos y pico del disco están ocupados por ‘Wish We May, Wish We Might’, una pieza de despedida que se empalma estilísticamente con los ecos del tema precedente y el #5 mientras se reviste de un aura aristocrática merced a las orquestaciones sintetizadas que acompañan a la asociación de percusiones programadas y humanas. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto y medio, se genera una ascensión de los matices sofisticados mientras el centro temático adopta una dosis un poco mayor de densidad. La batería está allí para reforzar inteligentemente el swing plenamente establecido, no para añadir un mayor punche: el talante otoñal de la pieza no lo necesita. En fin, todo esto fue lo salió de los cuarteles bipartitos de THE FOREVER MOMENT con 
“Here To Stay”, un colorido catálogo de exposiciones musicales que refuerza nuestra impresión de que los Sres. Cook y Leak son unos consumados pintores de mágicos paisajes sonoros. ¡Tal vez se trata de la obra máxima de THE FOREVER MOMENT hasta la fecha!


Muestras de “Here To Stay”.- 

Sunday, November 02, 2025

EBLEN MACARI y un producto de 1981 que se recupera para los últimos meses del año 2025


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy tenemos en nuestras manos una reedición muy especial: la de “Un Producto De Los Sesentas”, disco debut del maestro mexicano EBLEN MACARI. A despecho de lo que uno pueda deducir del título, se trata de un disco originalmente publicado en el año 1981 y ahora, cuando el año 2025 está en su último tercio, el sello Azafrán Media pudo concretar la osada misión de reeditarla para que se pueda redescubrir cabalmente. En este tesoro musical de la avanzada folk-progresiva mexicana, MACARI se hizo cargo de las guitarras clásica, acústica de 12 cuerdas y procesada, además del bajo y el canto. Sus colaboradores permanentes fueron Óscar Reynoso (cellos, guitarras, percusión y voz) y y Humberto Álvarez (sintetizadores y órgano): Reynoso también asumió el rol de arreglista musical. Jeanette Macari aportó el canto en un tema y Carol McGuire tocó la flauta en otro. En la edición original de 1981, realizada por Producto Especial, el propio MACARI se hizo cargo de la producción mientras la producción ejecutiva corrió a cuenta de Wachin Macari. El material fue grabado en los Estudios Ary entre mayo y octubre del mismo año 1981. Las labores de ingeniería estuvieron en manos de Juan Switalski y Juan Vera. Para esta reedición, el encargado de la producción fue, naturalmente, Juan José Salas, el jefe de Azafrán Media. Eblen Macari Martínez, hijo de EBLEN, realizó las labores de mezcla y masterización, apoyando en el proceso Dough McClement y Brandon Hocura desde Ontario, Canadá. Rafael Junior González hizo el diseño gráfico. Resulta que Eblén hijo encontró las citas originales de este proyecto durante unas colaboraciones con uan disquería de Toronto: allí se hizo un transfer con magnífica calidad, pero quedó guardado por allí para seguir trabajando en ello en algún momento del futuro. Ese momento llegó con Eblen hijo, quien quiso resaltar los colores de la guitarra (el instrumento predominante), los efectos de las voces y espacios nuevos en las mezclas. 

  
 
El inicio de este legendario producto se da con la evocadora pieza ‘Contra La Seducción’, la cual se arroja plácidamente a la etérea espiritualidad bucólica que se apoya en los delicados arpegios y fraseos de la guitarra clásica por un espacio de minuto y medio. El canto exhibe una controlada fuerza de carácter mientras se hace eco de la mente del inmortal BERTOLT BRECHT: la voz es asertiva sin romper con el sedoso lirismo del esquema melódico. Veamos parte de este sublime poema: “No te dejes engañar / con que la vida es poco. / Bébela a grandes tragos. / No bastará / Cuando tengas que perderla.” Lo que sigue es ‘Lamento (A La Italiana) / Sin Dios Y Sin Vos Y Sin Mí’. La primera sección sigue brevemente la senda trazada por la pieza de apertura, aunque con aires más etéreos, mientras que la segunda elabora unas señoriales rememoraciones bajo el mando de un embrujador canto femenino que dialoga con la de MACARI. ‘Satisfacciones’ también recoge un poema del maestro BRECHT en su letra: “La primera mirada por la ventana al despertarse. / El viejo libro vuelto a encontrar. / Nieve. / El cambio de las estaciones. / El periódico. / El perro. / La Dialéctica.” La verdad que la calmada agilidad de las escalas de la guitarra se enfatiza fluidamente con la irrupción de los elementos percusivos, los cuales sostienen un cauce idóneo para los efluvios de dichas escalas. Algo resuena aquí a lo SIMON & GARFUNKEL mientras se van desarrollando esas cadencias propias de los folklores criollos hispanoamericanos; mientras tanto, las flautas que emergen cerca del final completan el hermoso paisaje musical. El arribo de ‘Solo Y Solidario’ refuerza cabalmente el dinamismo iniciado por la canción precedente, aunque con una soltura un poco más contenida. De este modo, los aportes de los teclados realzan su inherente ceremoniosidad: la secuencia de estas dos canciones es simplemente magnífica.... ¡Y ojalá hubiesen sido un poco más largas! ‘Cuando Se Hacen Canciones’ reitera esa cálida suntuosidad avant-folclórica mientras navega por refinadas aguas orquestadas que se hilan desde el cello. La sección epilogar es un intenso repliegue espectral que nos toma por sorpresa. La miniatura ‘Final’, signada por arreglos orquestales, pone fin a la primera mitad del álbum con un despliegue de estilizadas cadencias guiadas por una serenidad contemplativa con retazos crepusculares. 

‘Kohoutek’ es la pieza más extensa del repertorio con sus 8 minutos de duración. Tras un preámbulo vanguardista de teclado, emerge una nueva elaboración de aristocráticos efluvios de guitarra acústica donde se hermanan impresionismo y posmodernismo bajo una atmósfera donde lo bucólico se refleja en agitaciones diversas. El predominio de pasajes vitalistas que ostentan su arquitectura atonal cumple con la misión de plasmar una inquietud urgente: los juegos de las guitarras se orientan por arrojos genuinamente tensos que, a su vez, no pueden ocultar la suprema elegancia ínsita en la esencia sónica de los instrumentos actuantes. Algo muy afín a la faceta pastoral del maestro ANTHONY PHILLIPS. Otro cénit del álbum. ‘Yo No Nací En La Huasteca’ nos sorprende en el punto de arranque con un prólogo de tenor barroco al teclado antes de que los guitarreos básicos desplieguen una remodelación de la prestancia pastoral que ya fue rectora de los núcleos melódicos de las canciones #3 a #5. Las ocasionales intervenciones del teclado y la presencia del cello completan el desarrollo temático con un cariz prog-sinfónico. El repertorio se cierra con el arribo de ‘Hemos Olvidado / Lejos De Olvidarnos’, canción que da el último giro de tuerca al esquema pastoral marcado por un sereno lirismo. La sección epilogar ostenta una mayor solemnidad, la cual se contrasta con la delicada gracilidad del cuerpo central. Como balance final, es una gran noticia para los coleccionistas y apreciadores de las música de vanguardia de toda índole que se haya rescatado “Un Producto De Los Sesentas”, un hermoso disco que nos muestra la sensibilidad creativa que EBLEN MACARI siempre tuvo a su lado desde el inicio de su carrera fonográfica. Muy recomendable tener esta obra en una buena colección fonográfica. Gracias a la gente de Azafrán Media por facilitar la existencia de este significativo ítem en formato de CD.
 
 
Muestras de “Un Producto De Los Sesentas”.-
Cuando Se Hacen Canciones: https://www.youtube.com/watch?v=eEdJWJFVegE
Yo No Nací En La Huasteca: https://www.youtube.com/watch?v=Mdih6DJvW08

Friday, October 31, 2025

Un nuevo lugar para ACOUSTIC ASTURIAS en el último tercio del año 2024



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Echamos una mirada al 23 de octubre del pasado año 2024 y nos topamos con la más reciente excursión del veterano ensamble japonés ASTURIAS con el formato de cámara denominado ACOUSTIC ASTURIAS: “Somewhere Not Here” es el título del disco donde se plasma esta iniciativa. La alineación operativa en este disco consta de Yoh Ohyama a la guitarra acústica (el líder de siempre), Saori Hoshino al violín, Mayumi Sano al cello  y, turnándose al piano, Towa Kitagawa y Taishi Sekiguchi. Algo anecdótico es que se trata de la primera obra fonográfica de este ensamble con un cello en su logística instrumental. Tras dos discos del enclave ELECTRIC ASTURIAS (“Trinity” y “Dimensions”, de los años 2019 y 2023, respectivamente) y a 14 años del último disco con formato acústico (“Legend Of Gold Wind”), se nos vuelve a brindar un exquisito catálogo de cristalinos viajes líricos que ostentan una fuerza de carácter muy peculiar y con un convincente talante evocador. La mayor parte de las composiciones contenidas en este disco surge de la pluma de Ohyama, pero también hay creaciones de Hoshino y de Kitagawa. El material de “Somewhere Not Here” se registró en el Nakatoh Studio, realizándose después las labores de mezcla y masterización en el Studio Manor House. Veamos ahora los detalles estrictamente musicales del disco. 

‘Heliocentrism’ causa una muy buena primera impresión del repertorio con su extrovertido despliegue de cristalinos fulgores sónicos. Los exultantes efluvios del piano y los marcajes del cello completan los llamativos cauces melódicos por los que, con total fluidez, transitam los partícipes del ensamble. Sigue a continuación ‘Shinyomawari’ y aquí el grupo se enfila por una senda expresiva más ceremoniosa, incluso un poco más grave, aunque indudablemente todavía persiste el refinado esplendor que antes marcó a la pieza inaugural. Los vuelos del violín ostentan una aristocrática prestancia que ensalzan la gallardía inherente a la composición de una modo decisivo. Cuando llega el turno de ‘Midsommarstång’, es el momento para explorar climas razonablemente solemnes bajo el mano de una espiritualidad tan intensa como reflexiva. El groove armado por las primeras notas del cello anuncian sin ambigüedad que el enfoque expresivo central de la pieza se habrá de orientar hacia la prevalencia de una agilidad saltarina donde lo contemplativo se asoma sin mucho disimulo. Algunos ornamentos del piano realzan lo saltarín con la frontal complicidad del piano mientras el cello mantiene un pulso arquitectónicamente preciso. Durando 9 minutos y pico, ‘Time Traveller’ es la pieza más extensa del álbum. Los índices temáticos de sus diversos bloques melódicos retoman buena parte de las vibraciones fulgurosas que ya habían inundado a la pieza inaugural. Además, el ensamble juega con diversos grooves y esquemas rítmicos con una liberalidad bien aprovechada desde el largo tiempo asignado. Estando las bases armónicas del piano y la guitarra tan bien definidas como lo están, el contubernio de violín y cello tiene el cielo en sus manos para volar según el plan trazado por la meticulosa ingeniería melódica, la misma que bebe tanto del romanticismo como del expresionismo. La sección epilogar destila un imparable entusiasmo, completando este cénit definitivo del álbum.

‘Rhythmus’ juega con las cadencias armonizadas de cello y violín para impulsar el núcleo central en torno a un nuevo ejercicio de musicalidades saltarinas. Eso sí, ahora no tenemos una celebración de resplandores primaverales o incandescencias estivales, sino una neurosis aristocrática que, hasta cierto punto, nos remite al paradigma de Philip Glass a través del filtro de Rachmaninoff. ‘Ricochet’ enuncia unos aires fusionescos en su groove central que se asemejan un poco al estándar tanguero. La neurosis sistemática de la pieza precedente cede el paso a una asertividad vivaz que sabe arroparse bajo un manto de distinción. Tal vez tengamos aquí el solo de violín más impresionante de todo el álbum; también está uno de esos pocos momentos en los que la guitarra sale al frente para destacarse en un solo cautivador. ‘Snowy Landscape’ se calma un poco para permitir al ensamble volver a explorar su faceta más ceremoniosa, siendo así que la solemnidad sistemática de su esquema melódico es manejada con una oportuna dosis de gracilidad. El penúltimo tema del disco es una versión del clásico de CREAM ‘White Room’ (legendaria composición de Jack Bruce y Pete Brown). El ensamble preserva esa magia esotérica con refinada musculatura que es la esencia original de la canción mientras le insufla de vibraciones estilizadas que son tan propias de la logística sónica a su disposición. ‘D’où Venons-nous Que Sommes-nous Où Allons-nous’ cierra el repertorio con el rastreo final de la dimensión contemplativa del ensamble. Todo comienza con el tenor más sereno de todo el álbum antes de que un nuevo paisaje suntuoso emerja ante nuestros oídos y espíritus, siendo así que el cuarteto se dispone, básicamente a hacer una síntesis entre la suntuosidad de ‘Snowy Landscape’ y el embrujo palaciego de ‘Shinyomawari’. La mayor parte de la labor de cello consiste en precisar los opulentos efluvios que dibuja el violín mientras dirige el desarrollo temático. Ya en las últimas instancias, ocupa un rol más primordial mientras el tema busca aterrizar en un área de crepuscular remanso. A fin de cuentas, ha sido muy estimulante tener esta experiencia melómana con ASTURIAS a través de su faceta de ACOUSTIC ASTURIAS. La experiencia de “Somewhere Not Here” ha sido, en líneas generales, colorida y sugerente, lo suficientemente llena de ingenio creativo como para considerarlo un disco muy recomendable para cualquier buena fonoteca de música progresiva.


Muestras de “Somewhere Not Here”.- 

Wednesday, October 29, 2025

Aquí y allí, el jazz-rock progresivo de los estadounidenses TAUK



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy se da la ocasión de presentar lo nuevo del grupo estadounidense TAUK, exponente de un jazz-rock progresivo con muchas cualidades melódicas y cierta tendencia space-rockera, además de algunos aditamentos de hip-hop. Este nuevo disco publicado el 5 de septiembre último se titula “Somewhere Between Here And There” y es otra cabal muestra del tipo de luminosidad musical que siempre es capaz de crear el ensamble conformado por el guitarrista Matt Jalbert, el bajista Charlie Dolan, el teclista Alric Carter y el baterista Isaac Teel. Los formatos de esta publicación son en vinilo y en descarga digital por vía independiente. 

La dupla inicial de ‘Eldridge Awakes’ y ‘Hot Brown’ pone sobre el tapete los principales recursos de fulgor sónico que la banda ha diseñado para los ambientes y grooves que habrán de ser predominantes a lo largo del disco. En efecto, ‘Eldridge Awakes’ impone muy pronto su vivacidad sobriamente colorida arropándola con un swing ágil y llamativo que sabe cómo cruzar fluidamente las vibraciones luminosas del jazz-fusion de siempre y los matices espaciales del space-rock en una variante domesticada. El solo de guitarra que se explaya en la segunda mitad aporta una energía extra al núcleo temático. ‘Hot Brown’, por su parte, elabora un encuadre de corte funky con elementos clásicos del soul al viejo estilo de Motown. Esto que suena muy bien podría haber sido un jam proveniente del Stevie Wonder de la etapa 1972-74, aunque cabe añadir que el grupo le da un vitalismo más modernizado al asunto. ‘Hang Tuff’ nos recuerda mucho a esa dimensión space-prog-reggae de OZRIC TENTACLES, solamente que con una orientación un poco más cristalina que es el producto de los matices jazz-progresivos que también forman parte fundamental del ideario musical de TAUK. Así pues, tenemos un npucleo melódico intrigante y sencillo que es arreglado con algunos recursos de densidad sónica. Cuando llega el turno de ‘Adventure Hop’, la banda capitaliza el vigor expresivo antes expuesto en la pieza inaugural y le proporciona un brío renovador que proviene simultáneamente de dos fuentes, el rock progresivo y el hip-hop. Las florituras del saxofón ayudan de forma relevante a la concreción de la energía colectiva. ‘Aquatic Curtain’ también reactiva algo anterior, para ser más específicos, la aristocrática candidez de ‘Hot Brown’, pero esta vez, con un leve incremento del punche a la hora de organizar las interconexiones entre las bases armónicas de la guitarra y las capas de los teclados. El bajo sabe hacerse destacar en algunos pasajes donde enriquece el razonablemente sofisticado groove en curso.

‘Song For Salma’ entra de lleno en el discurso fusionesco con un fuerte enclave para la recepción de influencias de parte del PAT METHENY GROUP de los 80 en lo referente a la atmósfera general y de parte de John Scofield en lo referente a la articulación de la claridad melódica. Los sucesivos solos de guitarra y de sintetizador reflejan una perfecta calidez lírica. Pero si de proyecciones líricas se trata, según nuestro parecer, lo mejor del álbum está en la secuencia de los tres últimos temas: ‘Gate 9’, ‘Walk In Twilight’ y ‘Phase Out’. ‘Gate 9’ se revela como un sólido y muy inspirado ejercicio de relax contemplativo sobre un swing comedidamente fulguroso. Coqueteando con el hip-hop desde una base de jazz-rock (de una manera  no muy diferente a como lo hacen muchas veces bandas como GOGO PENGUIN o SNARKY PUPPY), el cuarteto establece un paisaje sonoro idóneo para el lucimiento de los conmovedores fraseos de la guitarra que van guiando sostenidamente al jam. Tal vez sea éste el cénit del álbum como un todo, pero no se queda muy a la zaga el penúltimo tema del repertorio. En efecto, ‘Walk In Twilight’ sigue una senda un tanto parecida a la del tema precedente aunque con un enfoque un poco más cinematográfico en varios pasajes. Los aportes percusivos, los breves arreglos de cuerdas y el solo de bajo que entra a tallar en algún lugar del medio aportan la adecuada cuota de sofisticación al asunto. En fin, ‘Phase Out’ despliega el que tal ve sea el motif más sereno de todos los que se han mostrado a lo largo del disco. la importante presencia de la guitarra acústica dentro del desarrollo temático apunta hacia la exploración de matices bucólicos dentro del esquema de trabajo grupal. Todo esto es lo que nos brindó en este breve álbum desde los cuarteles de TAUK; “Somewhere Between Here And There” es breve, sí, pero lo más importante es que emana un cautivador y versátil colorido musical a lo largo de su repertorio. A fin de cuentas, se trata de una inspirada obra de jazz-prog ecléctico con fuertes elementos contemporáneos y, sobre todo, portadora de una enorme vivacidad. Muy recomendable.  


Muestras de “Somewhere Between Here And There”.-

Sunday, October 26, 2025

BLACK EXPRESSION: progreso continuo en la actual escena rockera de Argentina

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
A mediados del pasado mes de julio salió al mercado “Progressus Musicae”, el disco que el grupo argentino BLACK EXPRESSION lanzó el 18 de julio último. Este trío conformado por Eduardo Martínez [guitarras eléctricas y acústica, bajos con y sin trastes], Pablo Martínez [pianos acústico y eléctrico Fender Rhodes Mark I, órgano Hammond, Mini Moog y otros sintetizadores] y Gabriel Bikerway [batería y percusión] nos brinda una nueva muestra de su propuesta híbrida prog sinfónico clásico (YES, EMERSON, LAKE & PALMER, PÄR LINDH PROJECT) y prog-metal (DREAM THEATER, SYMPHONY X). “Progressus Musicae” está a la venta en formato de descarga digital por vía del sello Viajero Inmóvil. Tal como se señala en la portada del disco, “Progressus Musicae” está dedicado Graciela Gori, compañera de vida de Eduardo. El material aquí contenido fue grabado, mezclado y masterizado en el estudio Mind Music de Buenos Aires. Bueno, repasemos ahora los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos convoca. 
 
Abre el disco ‘Opening Excerpt From Firebird Suite’, una muy popular obertura de música académica que aquí se recicla con una bien armada labor de sampleo, rumbo a un esplendor creciente cuyas explosiones finales son la esencia misma del señorío. Luego sigue el tema más extenso del álbum, una suite tripartita que ocupa un espacio de 18 minutos y pico y que se titula ‘Suite Reloaded’. Sus secciones portan los nombres autónomos de ‘Madrugada’, ‘Preparación’ y ‘La Fortaleza’. La primera sección está marcada por el liderazgo de los efluvios del piano a la hora de desarrollar un ejercicio híbrido de barroquismo y romanticismo con las oportunas adiciones de pomposas orquestaciones de teclado. Una vez instalado el ensamble íntegro, el asunto vira hacia una musculatura rockera bastante maciza donde se compenetran fluidamente las agitaciones estilizadas del prog-meta con el empuje preciosista tan propio del prog sinfónico en su dimensión más aristocrática. Como es de suponer, el desarrollo temático transita por una serie de diversos grooves mientras los motivos se van sucediendo, portando éstos diversos niveles de potencia aguerrida. Poco antes de llegar a la frontera del noveno minuto, un pasaje de piano añade un momento de calidez en medio de un fragor suntuoso que no tiene cómo detenerse. Poco antes de llegar a la frontera del undécimo minuto, algunos ornamentos cósmicos entran a tallar para anunciar la inserción de un lirismo más definido dentro de la persistente garra rockera. De hecho, ésta se torna más  frontal, haciendo gala de una vivacidad llamativa que parece orientarse hacia un mundo paralelo donde DEEP PURPLE, RUSH y ELP son tres lados de un mismo triángulo. El breve epílogo nos devuelve a la serenidad contemplativa del inicio. La tercera pieza del álbum es ‘For All Eternity’, la cual empieza con unos evocadores fraseos de guitarra sobre unas capas flotantes de sintetizador. Una una vez instalado el cuerpo central, el ensamble trabaja con un groove relajado y razonablemente calmo, aunque también hay algunas breves emergencias de un swing más ágil. Esto suena muy al estilo de los PINK FLOYD de 1975, pero con un vigor más propio de las bandas del legendario Jeff Beck y los aspectos más agresivos de los álbumes solistas de Rick Wakeman de los 90 en adelante. Una bella composición, ante todo.  
 
‘Mirage’ es una versión de uno de los muchos clásicos del maestro francés JEAN-LUC PONTY. El trío se acopla cómodamente a las vibraciones jazz-progresivas de la composición original mientras remodela ligeramente el swing para que suene un poco más recio. En los solos de sintetizador reposa el punche nuclear de esta versión. ‘Marcha Sonido (Shortened)’ es el segundo tema más largo del disco con su duración de casi 15 ¼ minutos, y también es el encargado de cerrarlo. Desde el primer momento, el trío enciende todos los cilindros de su sofisticada maquinaria musical, exhibiendo múltiples recursos de nervio y agudeza incendiaria sobre la intrincada (en muchas ocasiones, laberíntica) ingeniería rítmica que la batería elabora. A mitad del camino, emergen unos interesantes duelos entre la guitarra y el sintetizador, un factor que nos recuerda a LIQUID TENSION EXPERIMENT en cierto modo. Más adelante, el aspecto sinfónico adquiere clara predominancia, lo cual hace que el vigor grupal adopte una luminosidad especial: estando los teclados a cargo de llenar espacios orquestales mientras disemina varios solos y ornamentos por aquí y allí, la guitarra sabe encontrar espacios donde también puede hacer lucir su garra en riffs y solos. El impacto de los últimos destellos de esta grandilocuente fogata rockera es bastante efectivo. Bueno, todo esto fue lo que se nos brindó desde los cuarteles de BLACK EXPRESSION con “Progressus Musicae”, un disco bastante recomendable para cualquier buena fonoteca que esté actualizada en la sección de rock progresivo y afines. Y esto no es todo, pues la gente de BLACK EXPRESSION ha publicado recientemente dos volúmenes de maquetas y ensayos grabados en su blog de Bandcamp. Sus títulos son muy concisos: “Demos, Jam, Tests And Other Herbs Vol. 1” y “Demos, Jam, Tests And Other Herbs Vol. 2”. Vale la pena actualizar regularmente nuestras investigaciones en la producción musical de este poderoso trío argentino que se destaca como una de las voces más enérgicas del rock artístico de su país y, por extensión, toda Hispanoamérica. 


Muestras de “Progressus Musicae”.-  

Thursday, October 23, 2025

FRANÇOIS THOLLOT: estratagemas e improvisaciones avant-progresivas para lo que queda de 2025

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nos da mucho gusto presentar lo nuevo del maestro francés FRANÇOIS THOLLOT, compositor y multiinstrumentista que siempre sabe mantenerse ocupado creando nueva música. El título de este nuevo disco es “Improvisation” y fue publicado por vía independiente el 22 de septiembre pasado. El trabajólico THOLLOT siempre tiene espacios en su agenda personal para crear raudales de piezas musicales donde se concreta un ambicioso híbrido de Zeuhl con talante fusionesco, jazz-prog al estilo Canterbury, chamber-rock, arquitecturas dodecafónicas a lo GENTLE GIANT y ciertos elementos prístinos de raíz prog-sinfónica. Si contamos solamente desde el año 2023, el buen FRANÇOIS ha venido publicando dos discos por año, estando “Improvisation” a cinco meses de distancia de “Interpretation”, el trabajo inmediatamente anterior. Ya no es novedad que él sea el exclusivo compositor y ejecutor de todas las piezas del álbum: interpretaciones físicas y  programaciones del armazón instrumental de cada composición. Tampoco es novedad que él solo se haya encargado de las labores de mezcla y masterización. Bueno, repasemos los contenidos específicos de este disco. 
 
‘Resilience’ abre el disco con un despliegue de grácil magnificencia que se explaya ágilmente sobre la siempre complicada ingeniería rítmica. Los efluvios y giros realizados por los intrincados desarrollos temáticos de los pianos acústico y eléctrico se condicen fluidamente con los variados recovecos que asume la base rítmica a lo largo del camino. En el segundo tercio, mientras la agilidad estructural de la pieza sigue su propio impulso, la ambientación vira hacia algo un poco más denso. Finalmente, el último tercio eleva esta densidad hacia una dimensión más sofisticada mientras los factores más vivaces del piano regresan al frente de forma resoluta. ‘Sonority Report’ sigue a continuación, siendo la segunda pieza más larga del repertorio con sus 8 ½ minutos de duración. Lo más saltante aquí es que la vivacidad está incrementada, siendo así que la amalgama de todos los teclados, las partes rítmicas y el bajo ostentan un fulgor surrealista, casi como una aureola de algarabía surrealista donde se mezclan los mundos de los ZAO de 1975-76, los GENTLE GIANT de 1975 y los HENRY COW de 1974. Los diversos momentos en que las escalas de sintetizador arman el núcleo temático están marcados por una neurosis galopante arropada por mantos majestuosos. El asertivo pasaje epilogar instaura un aire de gravedad expresionista sobre un machacante y complejo esquema rítmico, siendo así que su abrupto golpe final establece el cierre perfecto. ‘Severance’ impone un parcial retorno a las vibraciones intrincadas y ágiles que fueron protagonistas del tema inaugural, pero también trae consigo algo renovador que se apoya en el dinamismo propio del discurso jazz-progresivo, el mismo que THOLLOT utiliza para explorar territorios intermedios entre la exuberancia masiva de unos NATIONAL HEALTH y el señorío mágicamente colorido de unos HAPPY THE MAN. Una vez más, un golpe final se encarga de completar el viaje musical con precisa contundencia. ‘Piano Piece n.9’ es lo que dice el título, una pieza de piano solo que abre campo a la manifestación de un tipo de exploraciones interiores cuyo talante contemplativo emana genuina alegría. Tras una serie de extravagantes osadías progresivas, siempre viene bien que un piano solitario vaya creando su propio paisaje. 

Con la dupla de ‘Black Rainbow’ y ‘Slow Horses’ vuelve la estrategia de exploraciones progresivamente sinuosas donde lo arquitectónico y lo tenso se hermanan dentro de una sola fuerza elocuente. El primero de estos temas mencionados ostenta una grisácea ceremoniosidad que nos remite a fulgores otoñales cuyos resplandores son paĵtentes sin llegar a lo absorbente. Eso sí, el rol protagónico del piano eléctrico opera una animación continua del bloque donto, estando bien complementado por las complejas líneas del bajo. En cuanto a ‘Slow Horses’, se trata de una manifestación del eslabón perdido entre ONE SHOT y HAPPY THE MAN, siendo así que la soltura arquitectónica del swing principal y los efluvios de los teclados se amalgaman con impoluta fluidez. Reina un sentido de la delicadeza a través de la mesurada tensión inherente al desarrollo temático. La pieza más larga del disco es la que lo cierra y justamente la de título: ‘Improvisation’ dura cerca de 10 minutos. El talante sereno de su sección  prologar no tarda mucho en virar hacia un área de intensidad jazz-Zeuhl donde, una vez más, se impone el hermanamiento de densidad y gracilidad. Algunos solos y bases armónicas de teclado añaden color a la creciente vitalidad. Para el epílogo, la pieza retoma el motif inicial con ornamentos añadidos que se traducen a un esquema armónico más suntuoso. Todo esto fue lo que nos brindó el maestro FRANÇOIS THOLLOT con “Improvisation”, una nueva exhibición de su visión ecléctica del ideal progresivo en sus áreas más propiamente vanguardistas. Este señor tiene una visión artística muy bien definida desde hace mucho tiempo y es algo muy positivo que él sepa crear estratagemas de provisión de nuevos coloridos con cada nuevo trabajo. Muy recomendable. 
 
 
Muestras de “Improvisation”.-
Sonority Report: https://scherzoo.bandcamp.com/track/sonority-report
Severance: https://scherzoo.bandcamp.com/track/severance
Slow Horses: https://scherzoo.bandcamp.com/track/slow-horses

Monday, October 20, 2025

El incendiario réquiem progresivo del trío noruego RING VAN MÖBIUS


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy echamos un vistazo al réquiem fonográfico del que ya es inolvidable ensamble retro-progresivo noruego RING VAN MÖBIUS. Recordemos que este trío conformado por músicos pertenecientes a otros grupos anunció su disolución a inicios del pasado año 2024, pero también anticiparon que habría un disco de despedida, el mismo que sería el cuarto y último por siempre jamás, el epitafio en mármol que recién se termina de esculpir y perfilar un tiempo después de la emisión de la partida de defunción. Pues bueno, este 3 de octubre se concretó esa carta de despedida: se titula “Firebrand” y se publicó por vía de Apollon Records, tanto en CD como en vinilo anaranjado. El colectivo conformado por Thor Erik Helgesen [voz, órgano Hammond L100, pianos clásico Steinway y vertical Yamaha, piano eléctrico Fender Rhodes, sintetizadores Spectral Modular Synthesis System, Yamaha YC-20 y Korg MS2, mellotrón y efectos de cintas], Dag Olav [batería, campanas tubulares, tímpanos, gong, carillón y glockenspiel] y Håvard Rasmussen: [bajo Fender VI, cello y efectos Roland Space Echo y Moog Ring Modulator] vuelve a lucir sus galones de pericia para crear flujos melódicos señoriales y atmósferas exultantes dentro de una fidelidad al estándar prog-sinfónico de vieja escuela con secuelas psicodélicas fáciles de notar. La mayor parte de la música fue compuesta por Helgesen, con algunos aportes de Husås; éste fue el autor de todas las letras. Las sesiones de grabación tuvieron lugar en el Spectral Tape Studio, siendo así que el proceso de mezcla estuvo en manos de Helgesen y Husås. La ulterior labor de masterización fue realizada por Morten Lundtos en el estudio Lunds Lyd. Hypnotist Design se hizo cargo de la imagen de la portada y el diseño gráfico general.  
 

Pasemos ahora a los detalles concretos del repertorio de “Firebrand”: la pieza homónima que dura 9 ½ minutos es la encargada de abrirlo. Lo primero que suena es un imponente redoble de batería, que en sí mismo anuncia que lo que se viene es una exhibición de suntuosas musicalidades sobre una ingeniería de diversos e inusuales tempos. Una vez asentado el bloque instrumental íntegro, la cosa queda completamente clara. Uno de los aspectos más recurrentes dentro del ideario estético de RING VAN MÖBIUS consistía en hacer confluir los legados de THE NICE, QUATERMASS, los VAN DER GRAAF GENERATOR de 1970-71 y una versión Emersoniana de los KING CRIMSON de los 70: esta pieza inaugural es un emblema rotundo de este ambicioso esquema de trabajo. Todos los recovecos por los que transita la sofisticada ilación de diversos motivos y contrastados ambientes tienen algo en común: el uso elegante de la garra inherente a la musculatura colectiva. la sección ceremoniosa que emerge poco antes de llegar a la frontera del octavo minuto apunta a la gestación y desarrollo de un epílogo señorial con ciertos ribetes cósmicos, un poco al estilo del Wakeman de 1976: un sorprendente y pertinente recurso expresivo que refuerza el aura aristocrática de este perpetuo clímax progresivo. ‘The Fever’, pieza más extensa que la primera, sigue a continuación con la misión de remodelar la fuerza de carácter esencial del trío con una musicalidad un poco más definida, abriendo muchos espacios a un lirismo cristalino. Eso sí, sin renunciar al nervio expresionista que siempre fue una táctica dominante en las composiciones y arreglos del trío: esto se nota en cómo el factor Emersoniano predomina en la labor de tallado del denso maderamen sinfónico sobre el que rotan los efluvios temáticos. El bajo se hace notar de forma muy especial en el realce de los índices melódicos que se van sucediendo, especialmente en los parajes más calmados. Si a mitad de camino el encuadre triádico se enfila hacia un expresionismo masivo, a poco de pasada la frontera del noveno minuto surge un puente psicodélico que, de a pocos, reestructura la ingeniería grupal, esta vez con una expansión de vibraciones solemnes que van llenando espacios por doquier. Este quiebre sideral termina su vuelo aterrizando lentamente en la plataforma desde donde se inició su elevación. Un epílogo arcano y hasta un poco inquietante para este otro cénit del álbum.  

¿Qué nos trae la segunda mitad de “Firebrand”? La maratónica composición ‘False Dawn’, la cual ocupa un espacio de más de 24 ½ minutos. Los derroches de vigor y colorido que signan a los desarrollos musicales de los primeros minutos nos recuerdan abiertamente a las atmósferas principales del tema de apertura, aunque con una cuota más mesurada de complejidad en su masiva arquitectura sónica. Tenemos algunas secciones solemnes y pomposas así como algunos jams poderosos donde los neuróticos desvaríos de los sintetizadores, los puntillosos fraseos del bajo y las grandilocuentemente ornamentados grooves de la batería gestan una perfecta tormenta prog-sinfónica. Posiblemente es aquí donde podemos decir que el trío ha superado la herencia de THE NICE para saltar hacia la de REFUGEE, añadiendo ciertos elementos de un híbrido contrafáctico de DEEP PURPLE y TRACE. Mientras el trío se acerca a la frontera del décimo minuto, las cosas se calman un poco para virar hacia una suntuosa aura contemplativa desde el cual se explora nuevamente la faceta más propiamente lírica del ideario estético del grupo. Poco antes de llegar a la frontera del decimocuarto minuto, emerge una cautivadora sonata de piano cuyos oleajes ostentan diversos niveles de intensidad, siendo así que sirve como puente para una serie de secciones introspectivas que van hilándose con impoluta fluidez. De todas formas, no tarda mucho en surgir otra sección ágil sobre un compás inusual, siendo así que la ley de la musculatura se impone sin dificultad en algunos pasajes estratégicos donde la neurosis explosiva es el sol que ilumina el paisaje musical en curso. Los fraseos finales del sintetizador anuncian, a la vez, una despedida y una bienvenida a algo nuevo que, por ahora, es incierto aunque deja entrever parte de su luz. Es muy elocuente la imagen plasmada en las últimas estrofas de la suite: “New day is dawning, / Sense of belonging / To Life abandoned / Their failed life. / We lived the disparate truths of our fantasies / To dream our Destiny. / No light out here, but the cold stars. / We stare at our false dawn / And all we see is death.”
 

Todo esto fue lo que la gente de RING VAN MÖBIUS gestó en “Firebrand”, su propio incendiario epitafio; al igual que todos los álbumes precedentes, es muy recomendable para cualquier buena fonoteca progresiva. RING VAN MÖBIUS ha muerto: ¡que viva por siempre el legado de RING VAN MÖBIUS!
 
 
Muestras de “Firebrand”.-
Firebrand: https://www.youtube.com/watch?v=pFA7WjHAbRE

Saturday, October 18, 2025

ALIANTE: la energía patente de las almas invisibles del rock progresivo italiano

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Un poco tarde llega esta reseña sobre el disco de ALIANTE “Animi Invisibili”, pero llega, a fin de cuentas. El cuarteto conformado por Davide Capitanio [guitarras eléctricas y acústicas, y efectos], Michele Lenzi [teclados, fagot, flauta y guitarra acústica], Alfonso Capasso [bajo y efectos] y Jacopo Giusti [baterías acústica y electrónica, y didgeridoo] ha hecho un estupendo disco de línea progresiva cuyo contenido es la suite homónima ‘Animi Invisibili’: o sea, los cuatro temas aquí contenidos son partes de una idea musical integral y no estrictamente temas con intencionalidades autónomas. Tres años atrás, ALIANTE nos sorprendió gratamente con su álbum “Destinazioni Oblique” y esas mismas sensaciones positivas se reiteran en nosotros cuando apreciamos lo hecho en “Animi Invisibili”. El disco que hoy nos ocupa es un trabajo conceptual que gira en torno a cada uno de los integrantes de la banda, sus biografías y perspectivas sobre el sentido de la vida: la banda se propuso que cada composición fuese elocuente sobre estos aspectos espirituales sin recurrir a las palabras.  

La suite comienza con ‘Sopravvissuti’, que ocupa un espacio de alrededor de 12 ¼ minutos. Tras unas misteriosas atmósferas cinematográficas en el prólogo, el cuarteto instaura un centro temático efectivo en su claridad melódica, la cual se sitúa en una cruza entre los GENESIS de la fase 1972-74 y el patrón del (así llamado) neo-prog británico de los 80. Los variados niveles de vivacidad que se van hilando despliegan una fastuosidad fluidamente versátil. La secuencia armónica sintetizadas que emerge a poco de llegar a la frontera  del quinto minuto abre paso a un swing ágil cuyo potencial gancho es fehacientemente explotado por el grupo. Ahora parece que el grupo se ubica en el territorio de los CAMEL de 1984 mientras se enrumba, pero las cosas vuelven a cambiar tras un puente etéreo, pues el siguiente motif es ostensiblemente ceremonioso y un sintetizador de talante tenebroso toma el liderazgo. Este largo y solemne epílogo impone su carácter hasta el redoble de batería  final, el cual se conecta con ‘L’eco Dalle Onde’, la sección siguiente. Su gracilidad se abre paso con total prestancia desde el primer momento, haciendo que la estilizada garra rockera en curso opere como el cimiento firme del esquema sonoro. Un pequeño interludio cuasi-pastoral sirve para que la flauta aporte su tonalidad particular al paisaje grupal, el cual terminará adoptando algunos grooves jazzeros en su parte final. ‘Orange Blue’ comienza con un prólogo en clave ambient para luego instalarse en un swing jazz-progresivo donde el cuarteto habrá de darle una dimensión más altiva a su estrategia de claridades melódicas. Las ornamentaciones de los teclados son sumamente exquisitos, como también lo es el dinamismo armado por el dúo rítmico; mientras tanto, los solos de guitarra se sitúan en un lugar intermedio entre los patrones de Hackett y Gilmour. 

La última sección de la suite se titula ‘Nuit Dans Le Désert’ y el hecho de que comience con un tenor sigiloso en clave no nos toma por sorpresa, pero sí que use unas tonalidades cósmicas que flirtear con lo onírico. Después de eso, el cuerpo central establece un ejercicio de vitalismo moderado y fulguroso que recibe por igual ecos de las dos primeras secciones. El groove hace gala de su amplia vivacidad en los pasajes más ágiles, pero lo más saltante es el modo en que el desarrollo multitemático exhibe su  luminoso garbo mientras va edificando sus propias hileras de núcleos melódicos. Ese garbo asume una aureola envolvente en los momentos más reposados: éstos resuenan como labores de los GENESIS de 1976 mientras replantean composiciones perdidas de los PINK FLOYD de 1975. Los momentos más ágiles son como una cruza de los CAMEL y LE ORME del nuevo milenio, con efectivas alternancias entre el sintetizador y la primera guitarra en el centro  protagónico. Todo concluye con un portazo y unos segundos de silencio. Según nuestra opinión, estas dos últimas secciones de la suite son las mejor logradas en lo referente al ingenio creativo así como a la concreción del entramado de los arreglos con miras a una totalidad compacta. Esto fue lo que se nos brindó el año pasado desde los cuarteles de ALIANTE: “Animi Invisibili” es un disco hermoso y refinado que supone una nueva afirmación de la energía creativa que este grupo aporta al escenario progresivo de su país. Muy recomendable.


Muestras de “Animi Invisibili”.-  
Nuit Dans Le Désert: https://maracashrecords.bandcamp.com/track/nuit-dans-le-desert

Friday, October 17, 2025

Los rostros del trío indonesio TOHPATI BERTIGA en el año 2017


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Llega un poco tarde, en realidad, muy tarde esta humilde reseña sobre el disco “Faces” de TOHPATI BERTIGA, el cual data del 7 de marzo de 2017. De todas maneras, tenía que llegar porque siempre hemos sido fanáticos de este excelente e incandescente trío indonesio de música jazz-rock-progresiva conformado por el propio Tohpati [guitarras], Indro Hardjodikoro [bajo] y Adhityo “Bowie” Wibowo [batería]. El disco que hoy nos ocupa sucedió por 5 años a “Riot”, un copioso disco que se caracterizaba por sus grandes dosis de agitación y de gallardía: fue inicialmente publicado por el sello Demajors y contó con la ayuda distributiva de MoonJune Records. “Faces” también fue publicado por Demajors. Todo el material aquí contenido, que ocupa un espacio total de poco más de 35 minutos, fue compuesto por Tohpati. Las sesiones de grabación tuvieron lugar en el año 2016, estando el propio Tohpati a cargo de la ingeniería de sonido. La mezcla fue realizada por Eko Sulistiyo y la ulterior masterización estuvo en manos de Benito Siahaan. En líneas generales, adelantamos que lo que está contenido en el repertorio de “Faces” tiende a ser menos enérgico que “Riot”, pero lo mejor es que repasemos sus detalles paso a paso.
 
Todo empieza con ‘Conviction’, una pieza muy conectada estilísticamente con los patrones de CAB y LIQUID TENSION EXPERIMENT. Tras un inicio marcado por un anuncio de algo que está llegando, el trío se embarca en un viaje musical llamativo cuya secuencia de grooves permite que los diversos centros temáticos exhiban abiertamente sus encantos particulares dentro de una permanente vivacidad. Muy efectivo tema de entrada tras el cual emerge el que justamente se titula ‘Faces’: su misión es la de activar una dosis aumentada de polenta bajo un manto de refinamiento jazz-rockero que exige una sofisticación estilística aún mayor. Teniendo en cuenta eso, la ingeniería rítmica diseñada para esta pieza homónima debe sustentar un swing particularmente exhaustivo mientras los riffs y solos de guitarra se van explayando con electrizante señorío. Confluyen los aires más ágiles de la legendaria banda TONY WILLIAMS LIFETIME con el patrón majestuoso de las excursiones jazz-rockeras del no menos legendario Jeff Beck en la segunda mitad de los 70: hay un pequeño pasaje diseñado para permitir el lucimiento de la batería. A todo esto se añaden unos ocasionales artilugios modernistas como matiz propio del trío (secuencia rítmicas cibernéticas). Una pieza festiva y extraordinaria a la que sucede otra que coincidentemente se titula ‘Extraordinary’: de hecho, es una composición dedicada a la memoria de un músico extraordinario, el pianista indonesio Riza Arshad, a quien conocemos mayormente por SIMAKDIALOG y que murió en enero de 2017 por un paro cardíaco. Lo que tiene lugar en este tercer tema del álbum es una majestuosa exhibición jazz-progresiva de cálidos entramados melódicos que se sienten, en parte, inspirados en la tradición asiática. He aquí uno de los momentos más líricos del disco y también una de las labores más sofisticadas del dúo rítmico. Ojalá hubiese sido un poco más larga, pero es que llega el turno de ‘Bright Side’, pieza donde el trío vuelve a explorar a fondo los que justamente son los matices y tonalidades más fulgurosas de su visión musical: un enfoque híbrido de jazz-rock y funk-rock donde el punche manifiesto es imparable e integral. Los lucimientos de la guitarra de Tohpati nos vuelven nuevamente a remitir al Beck más glorioso, aunque también al maestro McLaughlin. 

‘Absolute’ regresa de lleno al vigor entusiasta y elegantemente explosivo de la pieza inaugural del álbum, añadiendo una dosis extra de señorío en ciertos quiebres rítmicos que surgen a lo largo del camino, algo que lo acerca al tema precedente. De hecho, hay un intermedio de corte funk-jazzero que permite al bajo poner al  frente algunas geniales florituras antes de que la guitarra geste un solo agitado y ligeramente neurótico. No tarda mucho esto pues el swing inicial vuelve para redondear la faena. ‘Bluesphoria’ es la pieza más extensa del disco con sus cerca de 6 minutos de duración (dentro de un catálogo donde la mayor parte de los temas dura entre 4 minutos y pico y 4 ½ minutos). Si el título mismo es un indicio de lo que quiere hacer ahora el grupo, pues todo se centra en un alegre groove blues-rockero que se deja alimentar por algunas variantes de modulaciones propias del discurso jazzero. Imaginemos a unos DIXIE DREGS sin violín que quieren emular la algarabía de BECK, BOGERT & APPICE, y mientras están concentrados en ello, hacen una ligeras variantes progresivas en el armazón rítmico cuando el viaje está a mitad de su tránsito. Es precisamente en este punto que la guitarra elabora uno de sus solos más notables (y extensos) dentro del álbum. Los últimos 8 minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘Sweet Talk’ e ‘Intense’. El primero de estos ítems mencionados da un nuevo giro a la tuerca del jazz-rock con raigambre funky, lo cual se traduce en un nuevo despliegue de colores fulgurosos y optimistas. En cuanto a ‘Intense’, se trata de una réplica a la espiritualidad jovial de ‘Sweet Talk’ en base a una estrategia jazz-progresiva que, si bien, preserva lo jovial, centraliza su extroversión dentro de una majestuosidad melódica y una oportuna dosis de nervio rockero que permiten que el disco se cierre con total señorío. Durar un poco más no le hubiera hecho daño, pero es lo que hay. Es, a fin de cuentas, un gran cierre para un gran trabajo fonográfico que, un poco frustrantemente, no llega a durar mucho más de 35 minutos. Bueno, como sea, lo hecho en “Faces” tiene muy buena factura y confirma para la posteridad que TOHPATI BERTIGA era un rostro de poderosos trazos jazz-progresivos con el que se podía contar a la hora de generar música de gran nivel. Muy recomendable esto.

Tuesday, October 14, 2025

Suspensiones progresivas en el segundo tiempo de los italianos OVERTURE



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión prestamos atención al joven grupo italiano OVERTURE, el cual ha publicado hace poco su disco “A Mezz’aria Sul Tempo”, más exactamente, el 5 de septiembre último. La alineación de OVERTURE, grupo afincado en Mores, Cerdeña, consta de Pier Mauro Marras [voz], Fiorella Piras [flauta, fagot y voz], Samuele Desogus [guitarras eléctrica, clásica y acústica], Simone Meli [teclados y voz], Stefano Sanna [bajos con y sin trastes, sintetizador bajo y contrabajo] y Simone Desogus [batería, percusión y voz]. En uno de los temas de este disco, el grupo recibe la colaboración de Serena Porcu al canto. Haciendo un poco de historia, los orígenes de OVERTURE se remontan a los inicios de 2010 tras la disolución de SONS OF THE RASCALS, cuando la iniciativa conjunta del baterista Simone Desogus, el guitarrista Samuele Desogus, el teclista Mattia Serra, el flautista-guitarrista Salvatore y el bajista Stefano Sanna les motivó a reconstruir su senda progresiva. Eso sí, para cuando llegó el tiempo de gestación del álbum homónimo de debut en 2018, la alineación de OVERTURE incluía al cantante Marras, al teclista Meli y a la vientista Piras. Ahora, 7 años después, llega a nosotros el disco sucesor “A Mezz’aria Sul Tempo”, el cual gira conceptualmente en torno a la capacidad del espíritu humano de preservar la memoria, aprender del pasado para mantener la esperanza y preservar la resistencia en eso que solemos llamar fuerza de carácter. Melodic Revolution Records es el sello encargado de la producción. Mauro Mondiello es el autor de la bella arte gráfica. Veamos ahora los detalles del repertorio de este disco.


El paso inicial de “A Mezz’aria Sul Tempo” lo da ‘Agapan’, una pieza envolvente y plácida que se sitúa dentro de una calidez sinfónica con algunos elementos pastorales. En algunos momentos, la triangulación de piano, batería y bajo gesta suficientes recursos de sofisticación para animar al bloque íntegro. ‘Coscienza Cibernetica’ sigue a continuación para establecer un dinamismo llamativo que se sitúa en un parentesco con entidades compatriotas como IL CASTELLO DI ATLANTE y LA COSCIENZA DI ZENO. La secuencia de inusuales esquemas rítmicos fluye grácilmente dentro de una bien perfilada ingeniería melódica, una arquitectura multipartita muy compacta. ‘Bagliori’ se encauza por un lirismo más reposado que se deja arropar por una atmósfera melancólica. Combinando aspectos bucólicos y clasicistas, el desarrollo temático de esta canción se mueve muy convincentemente por parajes renacentistas mientras el canto plasma un aura evocadora. El sereno colorido del cuarto tema, titulado ‘Ninna Nanna (A Mezz’aria Sul Tempo)’ es como una prolongación del exhibido en el ítem precedente, incluso realzando los índices introspectivos: lo introspectivos se torna misterioso, casi coqueteando con lo gracioso. Así las cosas, ‘Cosa Pensi?’ emerge como un esplendor de amanecer que anuncia una nueva energía asertiva para las insistentes vibraciones contemplativas que se han adueñado de la estrategia expresiva del grupo. Eso sí, tal como aludimos antes, ahora hay una irradiación muy semejante a la que se da en la faceta más  ceremoniosa de los legendarios LE ORME. Una mención especial debe ir para el majestuoso solo de sintetizador que define al pasaje final. La secuencia de estas tres canciones ha funcionado como un peregrinaje interior donde se ha contemplado el tránsito de la bruma crepuscular a la calma noctámbula para, finalmente, dar una bienvenida esperanzada al alba que promete traer consigo energías renovadas.

Y eso es lo que precisamente sucede con ‘Il Re Dei Topi’, la pieza más extensa del álbum con sus 10 ½ minutos de duración. Sus iniciales atmósferas cinematográficas abren campo a un atractivo groove tribal, el mismo que abre paso a una mesurada agitación rockera completada con la claridad melódica de los motivos centrales. Todo ello sumado al elegantemente enérgico canto completa un paisaje de refinada intensidad emocional. El armazón de guitarra y fagot se siente muy peculiar en cierto tramo de la canción, pero es el sintetizador quien guía al ensamble hacia la activación de el acrecentamiento del nervio y la sofisticación. He aquí un cénit fundamental del disco. ‘Ali Nere’ es otro interludio sereno de talante bucólico con evidente cariz melancólico. Los últimos 9 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Il Canto Di Nessuno’, la canción más ostensiblemente dramática del repertorio. Para decirlo de forma sintetizada, es un ejercicio de explayamientos introspectivos revestido de aristocráticos ropajes sonoros desde los cuales se elabora la dimensión más explícitamente suntuosa del tradicional discurso prog-sinfónico. Yendo a los detalles. El culmen definitivo que el disco merecía. Todo esto fue lo que se nos brindó con “A Mezza’ria Sul Tempo” desde los cuarteles del grupo OVERTURE en este último tercio del año 2025. Se trata de un disco bastante recomendable que proporciona a la banda autora un lugar destacado dentro de la nueva generación de la música progresiva de su país.


Muestras de “A Mezz’aria Sul Tempo”.-